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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Declaraciones de Alejandro Nario, director nacional de Medio Ambiente de Uruguay
Una maravillosa contaminacin?

Luis E. Sabini Fernndez
Rebelin


En recientes declaraciones Alejandro Nario, director nacional de Medio Ambiente de nuestro pas1 expres que el plstico es una pandemia mundial. Una afirmacin certera que desnuda uno de los roles bsicos de los productos plsticos.

Nos dice que el 90% del agua que se toma a nivel global contiene microplstico.2 Tanto potable como mineral.

Hasta aqu, las apreciaciones de Nario son comprensibles y compartibles.

Dice luego que an es difcil determinar sus efectos en la salud de los seres humanos. Arriesgada afirmacin; desde hace dcadas hay investigaciones que han verificado la causante de partculas plsticas en enfermedades de muy diverso tipo (desde alteraciones hormonales hasta malformaciones congnitas).3

Nario compara la situacin con la del plomo al que se le reconoci muchas virtudes hasta que se descubri la plombemia. Suponemos que se refiere al Uruguay y al escndalo que surgi hace unos diez aos, cuando se descubri que el plomo en sangre y huesos afectaba a una enorme proporcin de nuestra poblacin.

Pero si hablamos del plomo, hace algo ms de 2000 aos, su contaminacin y efecto nocivo sobre los cuerpos humanos ya se conoca, como saturnismo. Mdicos romanos comprobaron su presencia entre los trabajadores de las minas de plomo. Y las virtudes eran tan pocas como para que Vitruvio, arquitecto romano a cargo de la canalizacin de agua corriente para Roma y Pompeya, descartara caeras de plomo (opt por acueductos de piedra, algunos todava en pie, y cermica).

Nario nos cuenta entonces que con el plstico ocurre un proceso similar; era una salida maravillosa para sustituir el vidrio, porque es liviano y moldeable, pero luego se descubrieron todos los problemas que conlleva.

Una versin rosa de la historia. Porque el motivo por el cual el vidrio fue desplazado por el plstico no fue por ser algo maravilloso, o por su liviandad (real).

Desde el primer momento se descubri algo ominoso en los envases plsticos: no eran inertes, a diferencia del vidrio, por ejemplo. Los envases plsticos cedan partculas a sus contenidos. Y ese proceso −migracin− se acenta ante contenidos grasos o alcohlicos.

Ante el carcter no inerte de los envases plsticos, la industria petroqumica encontr la frmula salvadora; los lmites de seguridad: se puede ingerir plsticos pero solo hasta cierto punto, pasado el cual sera daino y por lo tanto prohibido.

La frmula que la petroqumica y los envasadores encontraron para ese enroque fue el PADI: Packaging Admissible Daily Intake. La dosis admisible de empaque diario. Ley bien: lo que se puede incorporar, del empaque, a nuestros cuerpos.

Y fue gracias al PADI que los envases plsticos desplazaron, por ejemplo al vidrio, y no a causa de una salida maravillosa.

Pero hemos visto, al principio, que Nario ve cierta problematicidad con el plstico. Pandemia global. Cmo enfoca nuestro hombre su solucin?

Quitndole la gratuidad a las bolsas de plstico: En el mundo, el cobro de las bolsas plsticas es el mtodo ms efectivo. Y que el sobreprecio se lo quedarn los comerciantes que vendan las bolsas. Los comerciantes no bregarn por achicar la pandemia; cobrarn por sostenerla (y hasta aumentarla). Es cierto que un sector de la poblacin optar por llevar sus bolsas para ahorrarse unos pesos. Esta poltica abre en el tiempo dos estilos; los que eviten pagar el sobreprecio de las bolsas llevando sus propios envoltorios y los que se permitan la comodidad de seguir como hasta ahora. Cobrar las bolsas, en lugar de combatir la pandemia global, la elude. Y si el derroche mengua, ser por falta de dinero...

Esa transicin de consumo irrestricto a consumo cobrado es para Nario una medida de ayuda a la industria nacional del plstico; hay que darle tiempo para que se reconvierta [], hablamos de miles de puestos de trabajo, no podemos de un da para el otro que la gente quede sin trabajo. Tanto sentimiento es casi emocionante. Lstima que cuando la industria petroqumica despedazara a la del vidrio ese asunto no se tuviera en cuenta; al contrario, se adujo la bondad de la renovacin, la modernizacin, los adelantos tecnolgicos. No solo se desplaz a los envases de vidrio, se acab con la misma industria del vidrio en el pas.

Ms adelante Mizrahi abunda sobre el carcter compostable biodegradable. No entendemos bien a qu se refiere. Esperemos que no se trate de plsticos oxodegradables; un invento reciente que no biodegrada el plstico pero lo desmenuza ms rpidamente, para que pase desapercibido a ms corto plazo. En realidad, con la apariencia de solucin, es una vuelta de tuerca en contra de la salud ambiental.

Nario se refiere al agua: Un tema de debate. El agua en envase de plstico cobr prestigio y el agua de la canilla se supo que tena problemas de potabilidad. Naturalizando una peculiar coyuntura. Si nos referimos al agua potable de Laguna del Sauce del ao 2015, es tal como dice Nario. Pero la investigacin que WCA (Waste Collection Authority) llev a cabo en Gran Bretaa en 1997, ofrece un resultado muy distinto. Dado el auge entonces del consumo de agua en botellas plsticas, hicieron una investigacin sobre costos y niveles bacterianos. Estimaron que el consumo de toda la vida de agua de la canilla de un habitante era de casi 30 libras esterlinas; el mismo consumo usando botellitas de plstico era de algo ms de 20.500 mil libras esterlinas.

Sanitariamente, el agua corriente ofreca una calidad del 99,7% respecto de presencia bacteriana. El agua embotellada arroj un 98% de aprobacin.

As que si el agua embotellada cobr prestigio pudo deberse a no examinar su calidad, o a que el agua del circuito pblico uruguayo, de la canilla, se deterior marcadamente.

Mientras, el municipio romano de la Roma actual, del s XXI, asegura la calidad del agua de todas sus fuentes para que el habitante romano pueda saciar su sed con confianza en plazas pblicas evitando andar con su agua a cuestas y, sobre todo, para no recargar los desechos de la ciudad con una cantidad multimillonaria de envases vacos, gastados, intiles y no biodegradables.

Notas:

1 La Red 21, entrevistado por Ana M. Mizrahi, 11 jun 2018.

2 Dado el carcter no biodegradable de los plsticos, con el paso del tiempo, la erosin y otros desgastes las partculas plsticas reducen sus dimensiones. Pero no se biodegradan.

3 Vase Our Stolen Future, 1996, la investigacin que tres bilogos estadounidenses, Dianne Dumanoski, John Peterson Myers y Theo Colborn, llevaron a cabo rastreando la presencia de micropartculas de policarbonato, poliestireno, PVC, en el origen de una serie atroz de enfermedades.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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