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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Netanyahu blanquea la historia

Michel Warschawski
UJFP


Benjamin Netanyahu, -el sinvergenza que un da se atrevi a acusar a la izquierda israel de haber olvidado lo que era ser judoo [1]-, acaba de firmar con el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, un documento en el que blanquea a la nacin polaca en su conjunto por el genocidio de ms de dos millones de personas judas durante la Segunda Guerra Mundial. En el documento oficial dictado por la derecha ultraconservadora polaca, se han falsificado hechos histricos, siguiendo un argumentario groseramente negacionista.

Cuando se conoce la instrumentalizacin sistemtica de la lucha contra el antisemitismo por el primer ministro israel y sus rganos de propaganda para callar la boca a quien se atreva -en particular si es de izquierdas- a criticar su poltica, se est doblemente sorprendido por esta declaracin. Por no decir descorazonado.

Sin embargo, formo parte de la minora de personas judas de ms de 60 aos que se ha negado siempre a acusar colectivamente al pueblo polaco del genocidio cometido en su pas a la vez que insisto en el hecho que miles de ciudadanos y ciudadanas polacas pusieron en peligro -incluso sacrificaron- su vida para proteger a familias judas. Como en todos los pases ocupados por los nazis, Polonia contaba con una minora de gente malvada y corrupta, una pequea minora de personas Justas -ms de las que se piensa- y una mayora que cerr los ojos y dej hacer, esforzndose por sobrevivir en las duras condiciones de la ocupacin nazi.

Lo que no impide que Polonia haya sido el cementerio de ms de dos millones de personas judas masacradas por el nazismo, pero tambin por personas polacas nacionalistas o simplemente podridas por siglos de antisemitismo catlico. El hecho de que el nazismo despreciara a la gente polaca, as como al conjunto de la gente eslava, y que numerosas personas polacas fueran vctimas de la ocupacin nazi no borra esta participacin activa de una parte importante de la sociedad polaca en el judeocidio. Lo mismo se puede decir, por otra parte, de Holanda, Blgica y Francia, en proporciones ciertamente no comparables.

Yad Vashem, el ms importante centro de archivos y de investigacin sobre el judeocidio, ha denunciado severamente la declaracin Netanyahu-Morawiecki, as como la nueva ley memorial votada por la Dieta [Cmara baja del Parlamento polaco] y aprobada tambin por el Primer Ministro israel. Esta ley criminaliza a toda persona (dedicada a la investigacin, a la poltica o bien sea una ciudadana ordinaria) que implicara la responsabilidad polaca en la masacre de las personas judas. Incluso Naftali Bennett, el Ministro israel de Educacin y jefe del partido de extrema derecha ultranacionalista y religioso El Hogar Judo, ha criticado duramente la declaracin, a la que califica de vergenza saturada de mentiras - Como Ministro de Educacin responsable de promover la historia del Holocausto, la rechazo de la A a la Z, ha declarado.

El viceministro polaco de Asuntos Exteriores ha reaccionado con un cinismo -lo que cuenta es la firma de Netanyahu, no la declaracin de Yadd Vashem- que expone la extensin de la ignominia en la que el primer ministro israel se ha deliberadamente hundido.

Esta decisin abyecta remite a la estrategia , y no al oportunismo diplomtico, como haba ocurrido en las relaciones entre Israel y frica del Sur o las dictaduras militares en Amrica Latina: lo que une a Netanyahu con Morawiecki, Orbn [Primer Ministro hngaro] y otros lderes de la extrema derecha de Europa central y oriental, son valores comunes y la voluntad de crear un frente europeo capaz de contrarrestar a los llamados Estados liberales a los que desprecian. Estos valores son el ultranacionalismo, el racismo, la xenofobia y en particular el odio a las personas migrantes.

ltimo ejemplo de esta comunidad de puntos de vista: la retirada forzada por el Gobierno polaco de la presidenta del Tribunal Supremo y su control sobre el nombramiento de los y las jueces. Son exactamente los mismos planes de Netanyahu respecto al Tribunal Supremo israel, ya emprendidos por el Ministro de Justicia Ayelet Shaked que no oculta que a sus ojos, y a los de su patrn, la independencia judicial es un obstculo a su concepcin populista de la democracia.

Nota del traductor:

[1] Ver La Knesset vota una nueva ley contra las personas que demandan asilo, Michel Warschawski http://vientosur.info/spip.php?article13329 . Igualmente, Israel, las tres dimensiones de una deriva fascistizante, Dominique Vidal http://vientosur.info/spip.php?article14024 ndt

Fuente: http://www.ujfp.org/spip.php?article6522

Traduccin de Faustino Eguberri para viento sur


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