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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

Nicaragua
Otra revolucin traicionada (I)

Roberto Montoya
Viento Sur


La lucha entre dos dinmicas polticas y sociales opuestas

determina la realidad actual de Nicaragua. Una, se dirige hacia la

reconstruccin de un Estado burgus, la otra hacia la formacin de

un Gobierno Obrero y Campesino.

Miguel Moro Romero (Viva Nicaragua libre!, 1979)


En el captulo "Doble poder en Nicaragua"de su libro Viva Nicaragua libre! editado por la L.C.R. en 1979, Miguel Romero, editor fundador de Viento Sur y dirigente de la L.C.R. fallecido en 2014, analizaba las dinmicas enfrentadas que se presentaban en el pas centroamericano.

Entre los que queran reconstruir el Estado burgus rpidamente antes de que se profundizara la revolucin y se convirtiera en otra Cuba estaba, claro est, el propio imperialismo estadounidense y la gran empresa nicaragense, esa burguesa que se haba ido distanciando cada vez ms del dictador Anastasio Somoza a partir de 1977, ya en sus horas bajas y con la oposicin en alza, y que intentaba a travs de sus representantes en el Gobierno de Reconstruccin Nacional (GRN) -en el que coexistan con el FSLN- reconducir el triunfo sandinista.

Enfrentados a esa opcin burguesa Miguel vea al pueblo, organizndose, fortaleciendo su unidad, manteniendo su movilizacin, reconociendo la indudable direccin del FSLN.

Pero a diferencia de tantos que en aquel momento vean un camino de rosas para la flamante revolucin sandinista y como efecto domin para las revoluciones de las vecinas Guatemala o El Salvador, Miguel Romero adverta sobre la deriva que podra adquirir esa dualidad de poder: Respecto a ella, no se trata de tener confianzas ciegas en nadie, ni en dar por ganadas batallas que apenas han comenzado y cuyo desarrollo concreto es imposible de prever: cmo y cundo aparecern los conflictos abiertos con el imperialismo, se agravarn las contradicciones del GRN; aparecer claramente ante la conciencia de las masas la necesidad de la ruptura poltica con la burguesa; qu cambios, reagrupamientos de fuerzas se producirn dentro del propio FSLN a lo largo de este proceso; cmo la revolucin nicaragense influir y ser influida por el polvorn centroamericano que ella misma ha contribuido decisivamente a crear.

No hemos ido a Nicaragua como profesores sino como alumnos, escriba nuestro compaero en la introduccin a su libro, publicado tras su visita al pas, en el que recogi entrevistas y documentos claves del FSLN.

Hemos ido a aprender, a tratar de enriquecer nuestra poltica, a ponerla a prueba () Por eso debemos continuar con los ojos abiertos hacia la revolucin nicaragense, luchando por ella, exponiendo abiertamente lo que pensamos, nuestros aplausos y nuestras crticas, pero encerrando bajo siete llaves sectarismos y esquematismos.

Releyendo estos y otros pasajes de su libro 39 aos despus se ve cmo algunas de las claves de la actual crisis en Nicaragua estaban ya visibles en 1979.

Treinta y nueve aos despus el FSLN, aunque burocratizado, dividido, debilitado, est de nuevo en el poder, pero el escenario ha cambiado drsticamente.

Los valores que defendi el FSLN al movilizar masivamente al pueblo de forma ejemplar para acabar con la dictadura de Somoza en 1979 y que mantuvo hasta su derrota electoral en 1990, han desaparecido.

El FSLN ha dejado hace mucho de ser la referencia de las masas para profundizar el proceso revolucionario y hacer de Nicaragua aquel estado campesino y obrero por el que tantos miles de luchadores y luchadoras dieron la vida.

Pero tampoco hay una alternativa de izquierda creble al actual rgimen, cada vez ms autoritario, controlado frreamente por la mesinica pareja de Daniel Ortega y Rosario Murillo. La derecha nacional e internacional intentan por todos los medios montarse en la ola de legtimas protestas e ira popular para capitalizarla polticamente y acabar definitivamente con los restos del sandinismo.

Jimmy Carter, falsas expectativas

En las postrimeras de la tirana de Somoza la Casa Blanca estaba ocupada por Jimmy Carter, ese presidente que en plena Guerra Fra, mientras impulsaba a Sadam Husein a desatar una guerra contra la triunfante revolucin islmica del ayatol Jomeini en Irn, y lanzaba una gigantesca operacin encubierta para reclutar y armar a miles de mujaidin para combatir en Afganistn a las tropas soviticas, en Amrica Latina mostraba su cara amable y daba un tirn de orejas a los dictadores que no respetaran los derechos humanos, llegando a cortar las exportaciones de armas a varios regmenes militares.

El FSLN vio en ello una oportunidad. En aquella poca, con dictaduras militares auspiciadas y armadas por Estados Unidos en casi toda Amrica Latina y el Caribe, pareca impensable que pudiera volver a triunfar una revolucin armada como en Cuba en 1959, veinte aos antes. Pero en Nicaragua se logr.

Carter saba desde haca tiempo que Somoza era insalvable. Tras dcadas apoyando econmica, poltica y militarmente a la dinasta de los Somoza que tantos servicios le prest, EE UU se resignaba finalmente a abandonar a su suerte al ltimo de la saga, a Anastasio Somoza, tras comprobar que cada vez eran ms los sectores de la burguesa nicaragense y de la Iglesia catlica que queran acabar con la tirana.

La crisis econmica y la propia avaricia de Somoza y su ceguera poltica le llev a arrebatar cada vez ms parcelas de poder econmico a sectores de la oligarqua terrateniente y con ello se gan nuevos enemigos. Washington intent en vano una salida negociada para Somoza pero el FSLN, que logr la fusin de sus tres corrientes internas y gener una movilizacin popular generalizada, hizo trizas esos planes y precipit su derrumbe.

La direccin sandinista, compuesta por nueve miembros, tres por cada tendencia, haba conseguido lo que pareca imposible. Toda Amrica Latina y el Caribe festej aquel triunfo.

Carter decidi adaptarse a la nueva situacin; apost por apoyar a la burguesa local y confiar en la influencia que esta pudiera tener en el Gobierno de Reconstruccin Nacional, convencido de que podran ir reduciendo el peso del FSLN en l y descafeinando la revolucin. EE UU ni rompi las relaciones diplomticas con Nicaragua ni cort prstamos ni ayudas significativas al pas todava en la primera etapa de la revolucin.

El FSLN acept las reglas de juego, convencido a su vez de que ganara en el pulso a la burguesa dentro del GRN y que no tendra obstculo para lanzar reformas radicales en Nicaragua.

Lo imposible pareca repentinamente posible; con la no injerencia directa del imperialismo por primera vez; con la luz verde de la OEA, de la burguesa y la Iglesia, con potentes movimientos guerrilleros en El Salvador, Guatemala, Colombia, el nuevo gobierno no empezaba con tan mal pie, segn algunos sectores del sandinismo. Otros teman perder el control de la situacin.

Miguel Romero lo vea as: Frente a la Cuba de los aos 59-60, la poltica del imperialismo fue fundamentalmente ofensiva, hasta llegar a la invasin militar. Frente a Nicaragua, trata de emplear las enseanzas que sac de la revolucin cubana, con la ayuda de los Carazo y los Lpez Portillo, los Soares y los Felipe Gonzlez, que repiten a coro: Nicaragua no ser una nueva Cuba, porque los USA no cometern el mismo error (a lo que aaden, ya en tono ms bajo: Para eso estamos nosotros, para ayudarles a que no lo cometan).

Para no cometer el mismo error el imperialismo trata de dividir y frenar al movimiento de masas y a su direccin; ganarse a un sector de la direccin sandinista (tarea encomendada particularmente a la II Internacional) y lograr que sea el GRN quien realmente gobierne el pas, para emprender tan rpidamente como sea posible la reconstruccin del Estado burgus, la contrarrevolucin democrtica.

El 24 de agosto de 1979, a poco ms de un mes del derrocamiento de Somoza, el entonces representante para Europa del FSLN, Guerrero Mayorga, diriga una carta al director de El Pas en la que reprochaba un documento de la Internacional Socialista en el que tras describir las caractersticas de las tres corrientes internas de esa organizacin la IS deca: La ayuda directa de partido a partido debe constituirse con el Frente Sandinista y, ms concretamente, con los terceristas de Daniel Ortega. Debe ofrecerse sin condiciones, pero bajo la promesa de que se celebren elecciones sin demora.

La Internacional Socialista estaba en ese momento en inmejorables condiciones para influir en la nueva etapa que se abra en Nicaragua.

El comit de apoyo al proceso nicaragense que cre la Internacional Socialista en 1980 estaba liderado por Felipe Gonzlez -elegido un ao antes secretario general del PSOE- y se enmarcaba en la gran ofensiva que haba iniciado la IS en toda Amrica Latina a partir de su 14 Congreso en Vancouver de 1978, en el que participaron 29 partidos y organizaciones latinoamericanas.

En un giro a la pasividad que vena manteniendo desde el inicio de la Guerra Fra, la IS adopt una postura crtica a EE UU y a los dictadores militares aliados, presentndose como una alternativa al imperialismo y al comunismo, como la tercera va.

En sus conversaciones con Willy Brandt y Olof Palme, Bruno Kreisky sintetizaba as la postura a adoptar frente a los procesos de liberacin en frica y Amrica Latina: Hasta ahora han sufrido las consecuencias de la polarizacin de fuerzas, que en los pases del Tercer Mundo se plantea en forma mucho ms aguda. A un lado estn los norteamericanos y al otro los comunistas. Si nosotros, los socialdemcratas europeos, les ofrecemos nuestra cooperacin, estoy convencido de que no dejarn pasar la oportunidad.

La IS explcitamente justific el derecho de los movimientos armados de oposicin a las dictaduras que proliferaban en los aos 70 en la regin en el derecho de autodefensa de los pueblos, lo que provoc una gran tensin con Washington (Jos Mara Bulnes A., 1979).

La ofensiva poltica socialdemcrata se daba tambin en el plano econmico; el capital alemn y sueco inverta cada vez ms en pases del patio trasero de EEUU, y el espaol irrumpira con fuerza tambin poco despus, tras el triunfo del PSOE en 1982 que llev al poder a Felipe Gonzlez en Espaa.

Numerosos partidos nacionales latinoamericanos se fueron acercando a la IS, en calidad de miembros de pleno derecho, a ttulo consultivo o con vnculos informales.

El FSLN terminara integrndose tambin en la IS, donde permanece hasta el da de hoy. La IS ejerci gran influencia sobre los terceristas de Ortega -la corriente mayoritaria y la ms ambigua ideolgicamente de las tres- para que garantizaran una economa de libre mercado, para que coexistieran en el poder con la burguesa antisomocista y para que no cortaran lazos ni con el FMI ni con el BID ni el BM. Y as lo hicieron.

Los socialdemcratas hacen propuestas reformistas progresistas cuando estn en la oposicin, deca en Le Monde Diplomatique Petras, pero una vez en el poder terminan defraudando a los pueblos (James F. Petras, 1980).

El profesor de Sociologa de la Universidad de Nueva York pona como ejemplos de ello al PRI mexicano, el APRA de Per, el PLN de Costa Rica, el PRD panameo, o el AD de Venezuela, el partido de Carlos Andrs Prez, el hombre que con su plan de ajuste de 1989 provocara el caracazo, estallido popular callejero que se sald con cientos de muertos.

El sarampin de la Internacional Socialista para Amrica Latina, esa poltica pseudo progresista de la segunda mitad de los 70 y parte de los 80 ira cambiando con el tiempo y ya en los 90 se reacomodara y aprovechara para hacer pinges negocios la llegada de una oleada de gobiernos neoliberales, privatizadores a ultranza, los de Menem, Fujimori, Salinas de Gortari y otros.

En esa poca tambin algunos gobiernos europeos miembros de la IS se enfrentaban a EE UU en aquella regin, pero lo hacan como aves de rapia tratando de no perderse parte de ese gran botn que supona la privatizacin generalizada de empresas pblicas por parte de los gobiernos neoliberales latinoamericanos. Es la poca en la que Espaa particularmente empieza a hacerse con el control de buena parte de los servicios pblicos en el subcontinente americano.

Frente al escenario que se presentaba en los primeros meses de la revolucin nuestro compaero Miguel Romero sostena: La reconstruccin de Nicaragua no puede concebirse como una etapa poltica en la que existe, ni siquiera parcial o temporalmente, una coincidencia de intereses entre el pueblo nicaragense, la burguesa antisomocista y el imperialismo. En realidad, esta etapa se caracteriza por una batalla poltica a muerte, en la cual el imperialismo y la burguesa estn tratando, aunque todava con mucha prudencia, de preparar la contrarrevolucin, y ante la cual una poltica revolucionaria tiene que estar orientada a preparar a los trabajadores y campesinos de Nicaragua para el inevitable enfrentamiento de clases.

Y conclua ese apartado: La direccin sandinista debe ser juzgada respecto a l, hay que establecer si su poltica prctica -no sus discursos o entrevistas, en los que resulta muy fcil encontrar frases con contenidos contradictorios-, est sirviendo para alcanzar ese objetivo o para alejarse de l.

La Direccin Nacional del FSLN, cuya tendencia principal era la encabezada por Daniel Ortega, la tercerista, decidi cogobernar en el GRN con destacados representantes de la gran burguesa nicaragense. Fue as que en el GRN se integraron Violeta Chamorro y personajes como Alfonso Robelo y Arturo Cruz. Tiempo despus Robelo y Cruz seran algunas de las cabezas ms visibles de la contrarrevolucin.

Y con Reagan lleg la segunda guerra fra

El triunfo de la revolucin en Nicaragua tuvo lugar el 19 de julio de 1979. El 4 de noviembre de 1980 el republicano Ronald Reagan ganaba las elecciones presidenciales y el 20 de enero de 1981 asuma su cargo.

A pesar que durante su campaa electoral ya haba denunciado a los marxistas leninistas que queran incendiar Centroamrica, durante su discurso de inauguracin de mandato no dio pistas todava sobre sus planes.

Sus preocupaciones principales en poltica exterior parecan centradas fundamentalmente en Irn, Afganistn, en la Europa dividida por el Muro de Berln. EE UU se lama todava sus heridas de Vietnam.

Dos meses despus de llegar al poder el ex actor y ex gobernador de California resultaba gravemente herido en un atentado, aparentemente sin contenido poltico. Pero en diciembre de ese 1980 ya empez a elogiar cada vez ms explcitamente a los luchadores por la libertad, a la Contra, a los somocistas y mercenarios que desde sus bases en la vecina Honduras entraban y salan a Nicaragua para cometer acciones de sabotaje a la infraestructura nicaragense y hostigar a las tropas sandinistas.

La guerra encubierta haba empezado. Medio millar de ex oficiales somocistas reciban en Honduras entrenamiento de militares a las rdenes del coronel argentino Oswaldo Rivero, del coronel hondureo Torres Arias y de oficiales de la CIA.

En junio de 1982, durante un discurso ante la Cmara de los Comunes en Reino Unido Reagan declaraba formalmente la guerra contra el comunismo en todo el mundo y en marzo de 1983 llamaba a la URSS por primera vez como el imperio del mal.

Haba comenzado la que se llam Segunda Guerra Fra. En 1983 Reagan lanz La Guerra de las Galaxias, el amplio programa de defensa de misiles antimisiles llamado Iniciativa de Defensa Estratgica, de los cuales se desplegaron las primeras bateras en Reino Unido ese mismo ao.

Nicaragua fue rpidamente vctima del cambio de Administracin en EE UU. La Contra recibi entrenamiento militar, suministros y santuario en bases militares de Honduras fronterizas con Nicaragua y controladas por tropas estadounidenses.

Ese mismo ao el Congreso vot oficialmente la primera partida de ayuda econmica y militar para los mercenarios derechistas. La guerra sucia inicial se convirti en guerra de baja intensidad, su presupuesto aument ao a ao y sus efectos empezaron a repercutir cada vez ms econmica, social y militarmente en Nicaragua.

Mientras el Gobierno impulsaba un amplsimo programa de alfabetizacin de la poblacin, consegua grandes mejoras en sanidad y en servicios sociales, nacionalizaba empresas estratgicas y confiscaba tierras de los terrateniente, la contra destrua cada vez ms puentes, redes elctricas, carreteras, maquinaria agrcola, incendiaba tierras cultivadas y aldeas, aterrorizando a la poblacin.

El FSLN, que controlaba al Ejrcito y las milicias populares, debi dedicar cada vez ms recursos humanos y materiales para hacer frente a ese brazo del imperialismo que golpeaba y desangraba Nicaragua, un pas que entonces contaba con tan solo 2,6 millones de habitantes.

El presupuesto de Defensa se dispar cada vez ms hasta superar el 50% de los presupuestos generales, obligando a ralentizar las grandes reformas en marcha en el pas. El Gobierno comenz a reclutar ms y ms jvenes, el Ejrcito se profesionaliz totalmente, se implant el Servicio Militar Patritico, obligatorio, que provoc gran preocupacin en la poblacin.

EE UU cort los prstamos e impuso un embargo a Nicaragua, el hostigamiento del proceso revolucionario se hizo cada vez ms fuerte, la produccin agropecuaria vital para el pas, disminuy por los ataques de la contra a cooperativas y haciendas del Estado; los asesinatos de campesinos de zonas aisladas; el minado a las zonas cafetaleras y el minado de los puertos por parte de Estados Unidos.

La ayuda de los pases de Europa del este disminuy, la inflacin alcanz los cuatro dgitos.

En la poblacin comenz a calar cada vez ms el mensaje de la oposicin: la guerra nunca acabara si seguan en el poder los sandinistas.

El FSLN intentaba ganar tiempo, frenar la gran ofensiva lanzada contra la revolucin y en un intento por aflojar la presin y contentar a sectores de la burguesa se desandaron muchos caminos: la gestin de la economa se fue delegando a los sectores socialdemcratas del Gobierno, que pronto comenzaron a liberalizar la economa y a desnacionalizar el comercio exterior; a eliminar subsidios, desapareci la cartilla de racionamiento que garantizaba unos suministros bsicos; se dej en la calle a miles de trabajadores del Estado. A pesar de las crticas surgidas en el seno del FSLN la Direccin Nacional decidi aplicar un plan de ajuste estructural que termin castigando especialmente a los sectores ms desfavorecidos, evitando sin embargo afectar a los ms adinerados para no radicalizar a la oposicin de derecha. No era un plan del FMI pero se le pareca mucho.

Las recetas neoliberales se imponan. Para favorecer el ingreso de divisas era necesario incentivar y aumentar la produccin y exportacin agropecuaria y para ello los trabajadores rurales tenan que ajustarse el cinturn y sobrevivir con salarios muy bajos.

Ninguna de estas medidas que iban descafeinando progresivamente logros de la revolucin y que a su vez provocaban un gran malestar social, permitan frenar la cada de la economa; las treguas firmadas con la contra saltaban por los aires.

El imperialismo y la oligarqua nicaragense iban a por todas, buscaban la cada del gobierno y la restauracin del viejo orden.

En una decisin que asombr a muchos analistas internacionales, la Direccin Nacional del FSLN decidi convocar elecciones para 1990, un hecho indito en un proceso revolucionario que haba llegado al poder solo once aos antes por la fuerza de las armas y que era vctima de una cruenta guerra sucia. Fue un hecho ejemplar, reconocido incluso por muchos enemigos de la revolucin.

Pero la direccin sandinista calibr mal el clima que se respiraba en la poblacin nicaragense, y fue la primera sorprendida por la dura derrota que sufri en las elecciones del 25 de febrero de 1990.

La UNO (Unin Nacional Opositora), la variopinta coalicin de catorce partidos de derecha e izquierda encabezada por Violeta Chamorro y financiada por Estados Unidos obtuvo el 54,74% de los votos frente al 40,82% del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) liderado por Daniel Ortega.

La derecha y centroderecha estaba representada por la Accin Nacional Conservadora, el Partido Conservador Nacional, el Partido Liberal Constitucionalista, el Partido Liberal Independiente, el Partido Popular Social Cristiano, el Partido Democrtico de Confianza Nacional y el Partido Integracionista de Amrica Central y el Partido Neoliberal.

Pero la coalicin que dio por tierra con la revolucin sandinista no estaba compuesta solo por la derecha. Parte de la izquierda y centroizquierda se sum desde el primer momento al plan diseado por la Administracin Reagan, a travs del Partido Social Demcrata, el Partido Socialista Nicaragense y el Partido Comunista de Nicaragua.

Tras su derrota de 1990 el FSLN sufrira nuevas derrotas en las presidenciales de 1996 y 2001 y aunque en 2007 su lder mximo, Daniel Ortega, volvera al poder, ni l ni el Frente Sandinista volveran ya a ser lo mismo.

Roberto Montoya, escritor y periodista forma parte del Consejo Asesor de Viento Sur

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article14047



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