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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Asia central, opio y Afganistn

Javier Astilleros
Rebelin


El Parlamento europeo cerrar los lugares de culto (es decir las mezquitas) que no respeten los valores de la Unin. Se trata de una de las 139 iniciativas de la Comisin Especial sobre el Terrorismo.

El objetivo es que "que cierren sin demora las mezquitas y los lugares de culto y prohban las asociaciones que no respeten los valores de la Unin e inciten a cometer delitos terroristas, al odio, a la discriminacin o a la violencia". La declaracin es inquietante. Acaso hay mezquitas y asociaciones que inciten abiertamente a la violencia?. La respuesta est en el enunciado que han impulsado los eurodiputados.

La resolucin debera de incluir el fin de las relaciones con los pases desde los que se financia el terrorismo, y no respeten los valores de la Unin Europea. Esta ltima sera una declaracin osada, el resultado de ir hasta el final y la nica solucin posible.

Pero lo ms difcil es acabar con las ideologas que animan al terrorismo. En ltima instancia pertenece al gnero de lo individual, y como actualmente se socializa a travs de internet, es muy difcil controlar la diversidad del discurso. El resultado es que las autoridades pblicas se inclinan por la auto censura, por ejemplo, en lo que se refiere a la prohibicin de visitar las publicaciones en la red de contenido yihadista.

Como suele ocurrir en estos casos, se ha llegado tarde. Solo un loco-hoy da- llamara a la guerra desde un plpito.

No queda muy lejos el tiempo en el que los fieles sentados sobre el suelo escuchaban con total libertad a oscuros predicadores, en asociaciones y mezquitas. Hablaban sobre la situacin de los hermanos en Pakistn y Afganistn. La opresin. Los ataques con videojuegos de drones dirigidos desde Nevada o Las Vegas. Sobre el asesinato de individuos mientras celebraban una boda.

Muchas invasiones quedan en el olvido, mientras el cultivo del opio se multiplica desde la llegada de los libertadores de las mujeres del burka. Pero hasta esto lo vemos con naturalidad. Cuando mayor es el delito sobe un conjunto de personas desconocidas, mayor es la indiferencia.

En definitiva era posible que un grupo de predicadores norteafricanos- sin formacin conocida- relatara en un garaje del cinturn industrial de una ciudad europea (Barcelona), un crimen cometido en un pas remoto de Asia, llamado Afganistn. Y esto les ofenda.

Tambin hay otra lectura. Unos extraterrestres envan una nave espacial a una zona donde una tribu celebraba una fiesta familiar. La ovalada nave iba sin piloto, y sin embargo disparaba proyectiles. Hubo familias que quedaron como la madera petrificada: decenas de mujeres y nios se derritieron ante sus ojos. Luego un seor- a decenas de miles de kilmetros-haca cbalas sobre una posible investigacin, aunque no le consta una masacre de esas caractersticas. Como no haba nadie en el lugar, tan solo una solitaria mquina volando sobre el inocente horizonte, no estaba claro el suceso.

Es de esperar que por varias generaciones los jvenes de esa tribu se unan en la lucha contra el invasor.

Cuanto mayor es el crimen, ms se tiene que desproveer de personalidad e identidad a victimario y vctimas. Lejos de las redes sociales, el burcrata del mando goza del ms completo anonimato. Desde esta perspectiva no es posible identificarse con el sujeto tribal, porque nos han educado en el rechazo a la barbarie.

Pero el relato de los predicadores indignados siempre est sazonado de lgrimas y sollozos. Y de un carcter enrgico y violento. Por eso escogen lemas precisos e inteligibles. Saben que no todo el auditorio domina la lengua rabe. Muchos hablan el amazig, su lengua materna.

La sensacin de incomodidad es general. Los sollozos dan paso a las splicas por los hermanos oprimidos-sin ms adjetivos- en todos aquellos lugares donde hay guerra, en una interminable lista. Poco despus se procede al gape. Unos cuantos deciden volver a casa, ante la desaprobacin de los escuderos del ritual. Sirven bandejas de cordero. De las lgrimas a las sonrisas solo hay un paso.

Los predicadores sealan el modo de pellizcar la carne: con los tres dedos, tal y como en los tiempos del profeta. Por lo tanto no hay cubiertos, y todos comen del mismo plato. Replegados sobre s mismos, contenidos, murmuran y sonren con los asistentes. Los paisanos poco a poco se van retirando. Una vez que la mezquita-garaje se vaca, los predicadores acuden al bar donde se renen algunos magrebes del hachs. All los sermonean y se escucha alguna que otra discusin.

Dos percepciones quedan. La primera el sentimiento de pertenencia a una comunidad inmensa que se defiende de los neocruzados. Por otro lado, la identificacin que se produce entre los sujetos de una violencia indeterminada en las estepas de Asia, y algunos de los inmigrantes residentes en Europa.

La demagogia se nutre de la humillacin de los sentimientos . Siempre hay personas dispuestas a morir con el objetivo de restaurar la dignidad de una comunidad imaginada. No esperen que las pasiones obedezcan a la razn.

Existe un califato virtual . Pero su naturaleza contempornea y actual obliga a vestirse con andrajos, salvo casos excepcionales. El nico camino aceptado en Europa para el islam poltico es el de la democracia cristiana. Pero por razones histricas, sociales y econmicas, lo probable es el fracaso. Porque su corpus doctrinal y poltico est tan atrofiado como un elefante de circo-maltratado- en una pequea jaula.

Occidente dej hace tiempo las cruzadas confesionales, sin embargo es muy fcil soliviantar el orgullo humillado.

Segn Adam Kuper en Cultura (Paids 2001), Comte y Saint Simon tomaron prestados los valores universalistas de la Iglesia Catlica para crear una religin del positivismo. Su dogma central era el progreso, que equivala a una salvacin laica del mundo. Las nociones alemanas del bildung (formacin) y kultur, se engranaban con las necesidades del alma individual, valorando la virtud interior por encima de las apariencias externas.

Pero el civismo laico se emple como ariete en el Norte de frica, la zona ms vulnerable a la penetracin europea. El ejemplo de Argelia es el ms doloroso, pero no el nico. La interferencia en los asuntos internos es una constante. Y las tensiones inmensas.

Los predicadores del odio lo tienen fcil. Muchos de ellos son hbiles oradores. Las guerras se pueden explicar por sus causas econmicas o energticas. Pero hay otras profundas que no se pueden expresar por ser un tabeuropeo.

Cuando los franceses entraron en Damasco en julio de 1920, el general francs Gouraud visit la tumba de Saladino. Luego la pisote, y dijo:

Despierta Saladino, hemos vuelto. Mi presencia aqu consagra la victoria de la Cruz sobre la Media Luna.

Han pasado 98 aos. Y se podr argumentar que ya no es la misma poca. Pero basta con recordar como Bush y otros evanglicos utilizaron las profecas bblicas del libro de Ezequiel para completar su plan sobre el Cercano Oriente e invadir Irak.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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