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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

En solidaridad con el pueblo griego
Arde la Europa de los pobres

Juanjo lvarez y Manuel Gar
Viento Sur


El pasado verano, en 2017, las temperaturas batieron rcords en toda la Pennsula ibrica. Tanto la poblacin del Estado espaol en su vertiente atlntica como en la mediterrnea, as como nuestras vecinas y vecinos de Portugal, sufrimos, una tras otra, las consecuencias de un fenmeno que ya nadie puede negar: el calentamiento global. Fenmeno que se ve agravado por la irresponsabilidad de negociantes y gobernantes que desprecian la gestin del bien comn. Asunto que, a da de hoy, sigue siendo ajeno a las agendas gubernamentales y muy lejos de las polticas reales de las administraciones.

Ricos y polticos miran a otra parte

Las cumbres climticas, reducidas a un circo meditico en el que cada gobierno proclama formalmente los objetivos ms ambiciosos y presiona secretamente para boicotear cualquier compromiso, son la representacin perfecta del cinismo y la incapacidad de nuestros sistemas polticos para abordar la crisis ecolgica. A esa inanidad tal como comprobamos, por ejemplo, en la Cumbre de Pars hay que aadir un nuevo y agresivo factor: Trump en la Casa Blanca. Son muchos los riesgos que su presidencia conlleva, pero cabe sealar que los ms importantes a largo plazo son el aumento del gasto militar y en seguridad interior y la negacin del cambio climtico.

Uno de los efectos ms agresivos de esta crisis es la dureza de los incendios como el que estos das asola Grecia, que ayer fueron los que arrasaron Galicia, Asturias, Catalua o Valencia. En aquellos meses de junio y julio del pasado verano, hasta las conversaciones en el ascensor acababan llevando hacia el cambio climtico y, sin embargo, este ao se esfumaron. Y es que esa es, precisamente, una de las consecuencias de la falta de polticas contra el cambio climtico: su normalizacin social y su banalizacin. Incluso entre la gente ms sensible, es fcil que se instale un relato simplificado en el que se identifica el calentamiento global con el mero incremento de temperaturas, pero en realidad esto no es exactamente as.

Efectos letales para las gentes de abajo

El cambio climtico produce, en trminos globales, un aumento de las temperaturas medias, pero no se limita a eso: se trata de una alteracin global que implicar diversas consecuencias, de las cuales la temperatura media es la central y tambin la ms previsible, pero no la nica. Junto a esto vendrn otras amenazas que los expertos agrupan, de forma genrica, bajo la forma de alteraciones climticas; as las largusimas sequas (como la que dio origen en su da a las migraciones de poblacin siria, previa a la guerra civil) o la abundancia de ciclones y tormentas tropicales (como los habidos en el sudeste asitico y en el Caribe e incluso afectado a la fortaleza norteamericana). Y an ms reciente, el deshielo del casquete polar rtico y el aumento de temperaturas en Siberia o en los pases escandinavos, que estn conociendo pavorosos incendios en sus bosques.

Los efectos del calentamiento suponen una agresin a la biosfera, nuestra casa, y a todos sus moradores en muchos aspectos, pero aqu cabe destacar que tienen efectos muy negativos en la economa y la vida de las gentes: tierras desrticas, cosechas arrasadas, infraestructuras destruidas, aumento de enfermedades, dficit de agua, aparicin de nuevos conflictos blicos, etc.

Por eso, la relativa tranquilidad con la que estamos viviendo de momento en este verano de 2018 en la Pennsula ibrica no debera hacernos olvidar la gravedad de la crisis. La terrible situacin en la que se encuentra en estos das Grecia es un desgraciado ejemplo. Varias poblaciones de la regin de tica han quedado asoladas, hay decenas de muertos por carbonizacin, un nmero todava incontable de casas incendiadas. Gentes que se abrasaban por las llamas a siete metros del mar sin lograr alcanzar el agua. El pueblo trabajador pierde su entorno y sus casas, sus medios de vida y su anclaje vital y emocional con el terreno. Pero, en medio de la tragedia, hay que destacar la solidaridad popular encabezada por la izquierda con las gentes afectadas que se vuelca en centros sociales de acogida y ejemplos como el de algunos migrantes pakistanes y egipcios que han arriesgado sus vidas para salvar en el mar las personas en apuros que haban logrado llegar.

Los incendios no son accidentes, son consecuencias

De incendios en el Estado espaol hemos tenido sobrados ejemplos en forma de tragedia, pero ni aqu ni all son "accidentes". Son producto de causas concretas ms all de la existencia de pirmanos asesinos. La chispa la pueden encender delincuentes, o deberse a actividades ldicas irresponsables o mtodos de trabajo irresponsables en la industria o la agricultura, pero la pradera, metafricamente hablando, se incendia porque estaba seca y no haba con qu apagar la brasa.

Vivimos en un ecosistema sureo maravillosos y frgil, por lo que el cuidado de nuestras tierras y bosques es fundamental. La gestin preventiva es esencial. La situacin se ve agravada por el calentamiento atmosfrico y la violencia de las alteraciones meteorolgicas, nica explicacin de la violencia con la que el fuego arrasa territorios y vidas. Pero los riesgos crecen con un urbanismo especulativo, la prdida de la agricultura y ganadera tradicionales o, en algunos lugares, el aumento de especies vegetales hidrfilas para usos industriales, cuestiones a las que se aaden unas polticas austeritarias de la Unin Europea que han impuesto recortes en todo, tambin en las inversiones necesarias y en los gastos de personal de sectores estratgicos para evitar la tragedia: gestin forestal, gestin del recurso agua, servicios de lucha contra el fuego y personal de emergencias. Los servicios de emergencias llevan tiempo denunciando las carencias personales y de material y el desastre estaba anunciado. Si en algn lugar se ha mostrado la falacia ordoliberal germnica de la austeridad expansiva ha sido precisamente en la castigada Grecia.

Los gobiernos que aceptan las imposiciones de la Comisin Europea acaban siendo cmplices del desastre. El pueblo griego no se merece ni el austeritarismo, ni el gobierno que tiene ni las penas que acarrea. Los incendios en Grecia matan ms porque es, a da de hoy, el estado ms maltratado de la Unin Europea, y sus clases populares son las ms pobres. Del mismo modo, nuestro territorio es objeto de una situacin de gasto pblico decreciente y baja inversin en bienes comunes: por ello, lo que sucedi en 2017 puede volver a pasar y, ms an, volver a pasar.

El asesino tiene rostro de capitalista, neoliberal para ms seas

Las regiones ms castigadas, las poblaciones ms castigadas, son caldo de cultivo para una situacin explosiva que explotar una y otra vez, porque el capitalismo es una estructura socioeconmica suicida en el que porciones importantes de las clases populares son parte prescindible del sistema, el lastre que se suelta cuando hay demasiado peso. Y es que efectivamente, la crisis ecolgica tambin es cuestin de clase, y evidencia con claridad el reparto de funciones en el capitalismo internacional.

Y esto nos permite enlazar con la segunda cuestin, y es que la crisis ecolgica es asunto de toda la comunidad internacional, de todos los pases, tanto imperialistas como dependientes y empobrecidos. Pero las responsabilidades no son iguales ni parecidas. Quien ms contamina, quien ms emite gases de efecto invernadero, ms y mayor responsabilidad tiene. Por supuesto, hablamos de China o India, pero tambin de la Rusia del nuevo zar Putin y de los pases ricos del norte de Europa que sufren estos das episodios inimaginables hace unos aos, y tambin de los opulentos EE UU, dnde, por cierto, quienes ms sufren los efectos de los disturbios climticos son las gentes pobres como vimos en Nueva Orleans. Pero, frente a la falsa idea del caf para todos, el capitalismo no reparte de forma homognea ni los beneficios ni los daos.

As que conviene hoy acordarse del ttulo de la clebre novela de Collins y Lapierre, pero no para confirmar que arde Pars. Es posible que arda, porque la dinmica expansiva del capital es una huida hacia delante que parece incapaz de controlarse a s misma, pero tendremos que ser conscientes de que antes de que eso suceda las clases altas y los gobiernos sbditos dejarn que ardan Atenas, Marrakech, Lisboa y Trpoli.

Juanjo lvarez y Manuel Gar. Militantes de Anticapitalistas

Fuente: https://www.vientosur.info/spip.php?article14037



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