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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Proyecto Constitucional: ser y parecer

Alina B. Lpez Hernndez
La Joven Cuba


Lo esencial es invisible a los ojos, dice el adorable Principito de Antoine de Saint Exupery. Quien lleva mucho dentro necesita poco afuera, aconsejaba Mart a la pequea Mara Mantilla. Es mejor ser que parecer, reza un antiguo proverbio. Frases ciertas. Pero lo que es una verdad para la literatura, la moda o la vida, puede no serlo para la poltica. En poltica nada debe ser invisible a los ojos, se necesita por igual adentro y afuera; en fin, hay que ser y parecer.

Una constitucin confeccionada por el pueblo debe parecer eso y no otra cosa. No basta con un equipo de 13 que elabor el Anteproyecto de Constitucin durante varios aos, una comisin de 33 que la revis y transform durante pocos meses, un bur poltico que la analiz por cuatro das, y una Asamblea Nacional de 605 diputados que la debati por apenas un da y medio.[1] El pueblo, en cada uno de sus ciudadanos, debi ser protagonista del proceso desde su gnesis. Nuestros criterios debieron emerger desde el primer momento y ms cuando se trata de una reforma total de la Constitucin vigente. La rauda aprobacin del documento por la Asamblea da la sensacin de una barrera entre los dirigentes (polticos y diputados) y los ciudadanos. Incluso, la anunciada y posterior consulta popular desconoce la participacin de la ciudadana como activa y solo le confiere un papel secundario y casi ritual.

Una escueta nota de la Agencia Cubana de Noticias informaba: Las diez Comisiones Permanentes de la Asamblea trabajarn a puerta cerrada desde hoy mircoles hasta el viernes, antes de la plenaria prevista del 21 al 23 de julio donde se debatirn las actualizaciones de la Carta Magna vigente. Esta actitud, que separ los debates de la Asamblea del pleno conocimiento y la participacin popular directa, al televisar solo algunos resmenes, contrasta con otros procesos constitucionales en nuestra historia.

La Asamblea que conform la primera constitucin republicana, de 1901, trabaj durante largos meses. Las sesiones fueron intensas y la mayora pblicas. La presencia de espectadores sirvi de caja de resonancia para los debates, efectuados en el teatro Irioja, actual Mart. El pblico que asista desde palcos y balcones, participaba aprobando o condenando las intervenciones de los constituyentes. Muchas veces el Presidente de la Constituyente tuvo que amenazar con expulsar a los presentes por las manifestaciones de apoyo o rechazo a alguna intervencin.

La prensa tambin fue protagonista activa, y daba a conocer tanto las opiniones de los polticos como las de los lectores. Publicaciones como el Diario de la Marina, La Lucha, La Discusin, Patria, el estrenado El Mundo, y otros de la capital y del resto de Cuba ofrecan resmenes diarios de lo discutido en la convencin. El peridico La Discusin, por ejemplo, en su seccin Asamblea Constituyente, publicaba un resumen de los debates de la noche anterior.

Las cartas y telegramas sobre el tema inundaron los peridicos, muchas veces con copia a la Asamblea. De esta forma, la construccin de la Constitucin que normara la vida republicana fue calando en la opinin pblica como ejercicio ciudadano, abierto al debate, en el que de una forma u otra pudo participar buena parte de los cubanos interesados en los destinos de su patria.

El proceso que dio lugar a la Constitucin de 1940 fue muy superior. Haba existido una revolucin de por medio. Las sesiones tambin fueron pblicas y la prensa segua cada da lo acontecido, entrevistaba a ciudadanos, polticos, intelectuales y especialistas en Derecho. Sin embargo, lo que distingui a este perodo de debates fue el rol desempeado por la radio, que viva su poca de oro. Esta tuvo el derecho a transmitir, a micrfono abierto, todas y cada una de las sesiones de la Asamblea Constituyente. El propio Partido Comunista, recin legalizado, la apreciaba como el medio de propaganda por excelencia, pues: la Radio, cuya baratura la pone hoy al alcance de las familias ms modestas, llega diariamente a todos los rincones de un pas, desde el palacio de un millonario a la choza de un pastor.[2] Y a todos los rincones de Cuba llegaron las controversias de la Asamblea Constituyente. Por si fuera poco, en los parques de poblados, pueblos y ciudades, fueron ubicados altoparlantes para que los ciudadanos pudieran escuchar la programacin radial que informaba, minuto a minuto, de los debates.

La riqueza y seriedad de las discusiones, unidas a la preparacin terica y jurdica de los delegados puede constatarse por cualquier persona que solicite el Diario de Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1940, dos enormes tomos disponibles en muchas bibliotecas de Cuba.

Es cierto que la Constitucin vigente desde 1976 no concibe una Asamblea constituyente, y determina como nico rgano con capacidad legal para esto a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Aun as, no se justifica que las dos constituciones elaboradas en la Repblica burguesa, con tener ese carcter, parecieran ms cercanas al pueblo que el actual proceso de gestacin de una Constitucin socialista. Como afirmara un especialista en Derecho Constitucional: lo ms importante es colocar al pueblo en el lugar de la decisin, no solo final, sino en todos los momentos del proceso de creacin, porque esta ser la garanta de la legitimidad de la constitucin y de su armona tica con las aspiraciones sociales de la mayor cantidad de personas posibles.[3]

En una poca en que la revolucin de las comunicaciones ha convertido al mundo en una aldea global no se necesitara abrir, literalmente, las puertas del parlamento, ya bastante hacinado. Habilitar altoparlantes y radiar las sesiones sera un anacronismo. Sin embargo, televisar todas las sesiones en vivo; publicarlas en los sitios de internet; habilitar telefonos y un sitio web para que el que desee pueda votar, prrafo a prrafo, en tiempo real, (como se hace con los Premios Lucas, o en Telesur) y constatar los resultados de la votacin tambin en tiempo real, o proponer modificaciones; esos seran mecanismos actuales que podran lograr que nuestra nueva Constitucin no solo sea, como nos juran, del pueblo y para el pueblo; sino que tambin lo parezca.

Notas:

[1] Pues de los cinco das en que sesion la actual legislatura se dedicaron dos al estudio individual de los diputados, adems de que se trataron cuestiones internas, se inform sobre la liquidacin del presupuesto del Estado del ao 2017, se present el nuevo Consejo de Ministros y se hizo una extensa presentacin del Anteproyecto a la propia Asamblea.

[2] Juan de los Ros: Arte y Poltica, en Noticias de Hoy, 15 de mayo, 1940.

[3] Julio A. Fernndez Estrada: Una constitucin a la medida del futuro, https://cubaposible.com/una-constitucion-la-medida-del-futuro-nuevos-derechos-nuevas-instituciones-nuevas-utopias/

Fuente: http://jovencuba.com/2018/07/30/ser-y-parecer/



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