Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2018

Uribe y la inocencia que va del honor al horror

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Mi honor es mi lealtad, fue una frase organizada por Himler, creador de las SS del partido nazi, tomada de un discurso de Hitler y convertida en un slogan de los que llamaban palabras aladas, que a medida que se esparcan sealaban que nada era mas importante que jurar en el nombre de Hitler y quienes se negaron fueron condenados a muerte. Himler casi nunca intento hallar justificaciones al horror desde un punto de vista ideolgico, buscaba que se grabara en las mentes de los asesinos que su trabajo era humanitario y hacia parte de una tarea histrica, grandiosa, nica, una gran misin que se realiza solo una sola vez en dos mil aos y en consecuencia, constitua una pesada carga (Arendt).

Honor y Lealtad parecen tomarse la agenda poltica del pas, a raz del llamado de una corte de justicia al presidente eterno, que rpidamente puso en accin una estrategia ordenada y sistemtica para forjar un imaginario de inocencia, basada en el ataque, para defender, el programa de solucin final, -aplicado contra opositores y detractores-, como lo indico, har lo que sea, desde la libertad, la crcel o quiz tambin la clandestinidad. No hay duda que l es el jefe del elegido jefe del estado, pero tambin de la alianza de gobierno con liberales y conservadores y advierte que no esta dispuesto a acatar ningn limite que se le pretenda imponer en virtud de la ley interna o internacional. Ante la impotencia, el pensamiento ofrece un desenlace lamentable por actuacin discrecional directa del gobierno americano, que poco respeta limites y cuando quiere rompe frgiles lealtades, rapta y extradita o tira al vaco a antiguos protegidos de poder, como lo hizo con Pinochet, puesto a merced del juez Garzn en Londres, Fujimori, puesto preso en Santiago al salir de territorio Estadounidense o del General Noriega, inigualable colaborador de la CIA, raptado del palacio de gobierno y despus de una larga condena enviado ya viejo, decrepito y olvidado a Francia a continuar en prisin.

El honor y la lealtad, toman posicin para movilizar a los seguidores del rgimen Uribe, creados desde cuando la Seguridad Democrtica, que no era un programa militar, despleg sus palabras aladas, de guerra y barbarie, sirvindose del til instrumento, que le dejo el presidente Andrs Pastrana, cuando por cuenta propia y sin advertirlo a los poderes legislativo y judicial, incorpor al texto de adhesin a la jurisdiccin de la Corte Penal Internacional una salvedad de siete aos mas para su entrada en vigencia (semana.com, 1028/2002), que fue usado como salvoconducto de impunidad y de escape de los determinadores de la muerte, para eludir la observancia de la justicia internacional y mantener bajo bloqueo a la justicia nacional, bien por cooptacin, acoso o amenaza a quienes entre adversidades promovan a los derechos como limites al poder del gobierno.

La imputacin a Uribe, ya fue cubierta con las palabras aladas de honor y lealtad, que crean confusin idiomtica y extienden las tareas de propaganda intensiva para tapar la mancha de horror y promover la idea de que existe un conflicto entre el presidente eterno y la cortes, y no un llamado de la justicia a un imputado. Es evidente una estrategia coordinada de jugadas jurdicas, polticas y de opinin, con la lgica del todo vale y el sentido de que la mejor defensa es el ataque. La alineacin del equipo (C.D) se despliega mediante tres crculos concntricos. Uno judicial, en cabeza del Staff de abogados, famosos, mediticos y tambin cuestionados (Granados, Lombana, Cancino, De La Espriella); Uno poltico, que acta como tanque de pensamiento que distribuye lineamientos a la bancada en el Congreso (jalonada por Jos Obdulio y Paloma) que reparte ordenes a nodos regionales e internacionales (como Populares y Ciudadanos de Espaa), y atiende las necesidades del gobierno y; uno de choque o accin humanitaria conformado por gente sin rostro, utilitarios que lleven anclada la idea de que el problema no es matar, ni hacer sufrir, ni eliminar oponentes, si no negarse a cumplir el deber que impone la lealtad al lder. En todos los crculos lo comn es cuidar de todo riesgo al lder, por honor y lealtad y ridiculizar testigos, trivializar pruebas, evadir respuestas, movilizar odios, alentar resentimientos y hacer noticia a su favor en coro y a granel.

Sobre lo concreto de las imputaciones la matriz de la defensa, centra la atencin en el hombre, en el ser humano mortal, frgil, comn, conmovible e iracundo frente a la acusacin directa y simple de sus actuaciones inhumanas sobre una victima concreta; e impedir como sea, que se fije la atencin en el lder autoritario, inconmovible e indolente acusado de haber ordenado y condenado a la barbarie a miles de personas. Un libreto similar lo vivi Himmler (muy cercano a Hitler) que nunca se conmovi ante las acusaciones que le hacan por los millones de asesinatos promovidos por l, pero no pudo soportar la acusacin de haber matado a palo y con sus propias manos a un joven.

Los tres crculos de accin del honor y la lealtad buscarn, eludir el horror imputado, e inundar de odio a la opinin publica, revitalizar la polarizacin, poner a la poltica de miedo por encima de la amistad y el afecto y renovar el control de los medios de comunicacin, con la mira puesta en despertar un sentimiento de proteccin colectiva hacia el hombre recio e invencible, de honor y lealtad, que como Hitler, logr inclusive cuando ya haba acabado la guerra, algunos seguidores creyeran que el Furher nunca los dejara solos, porque para evitar su derrota el mismo vendra a matarlos, para liberarlos los gasearia. En equivalencia, la presuncin que va del honor al horror, podr llevar a algunos a decir que: Los defensores del derecho a la paz y la justicia no se tomaran el pas, porque Uribe no lo permitir y que antes de sufrir esa derrota el mismo vendr a matarlos a todos...

Un paralelo de exterminio por lealtad

Hitler no convoc al pueblo a participar del exterminio con un programa de guerra, sus ordenes no guardaban relacin con la guerra, ni obedecan a un pretexto de naturaleza militar, ni recurri a contenidos ideolgicos, si no a asuntos cotidianos y llam cerdos a los condenados a muerte para que nadie se sintiera asesino y conmin a ayudar a morir al dbil para impedirle su sufrimiento, todo inicio como un programa medico de eutanasia en la que cada uno deba cumplir su misin con honor y una vez ganada la lealtad de sus seguidores Himmler les dirigi sus instintos humanos hacia el sujeto activo del odio, para que los asesinos en vez de creer que era horrible lo que hacan, se ufanaran de hacerlo porque estaban convencidos que su barbarie era en beneficio de los dems y lo condenable era el espectculo de sufrimiento y muerte que tenan que soportar de sus victimas. El 1 de septiembre de 1939 Hitler expidi un decreto llamando a cumplir el deber de conceder a los enfermos incurables el derecho a una muerte sin dolor, que dio origen a la muerte por gas entendida como asunto medico (no como operacin militar) que se aplic primero a los enfermos mentales y despus en los campos de exterminio a decenas de millones de humanos. No se sabe de ningn nazi que se haya reconocido asesino, todos dijeron haber actuado por lealtad para dar al pueblo el derecho a morir sin dolor y creyeron que los centros de gaseamiento eran apenas fundaciones caritativas del estado, cuidadas por el lenguaje preparado para ocultar, engaar y confundir, como haba sealado el primer decreto en tiempo de guerra, que sustituy la palabra asesinato por la de derecho a una muerte sin dolor.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter