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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

Uribe ser sacrificado por la casta dominante?
La lucha por la verdad

Fernando Dorado
Rebelin


El expresidente y actual senador lvaro Uribe Vlez afronta en la actualidad un proceso judicial por manipulacin y soborno de testigos que est en manos de la Corte Suprema de Justicia CSJ. Es consecuencia del fallo en su contra a la denuncia que instaur en esa misma Corte contra el senador del Polo Democrtico Ivn Cepeda Castro. A Uribe le sali el tiro por la culata.

La citacin a indagatoria al expresidente por parte de la CSJ es un hecho judicial y poltico de gran trascendencia en Colombia. Esa circunstancia se presenta porque ese jaleo jurdico est ntimamente ligado a los mltiples casos en que Uribe, su hermano Santiago y muchos de sus amigos y colaboradores, aparecen relacionados con la conformacin y las acciones criminales de grupos paramilitares desde la dcada de los aos 90s del siglo pasado (XX).

Despus de las elecciones es el acontecimiento que marca la vida poltica del pas porque el expresidente notific su renuncia al Senado para afrontar con dignidad su defensa cuando la CSJ ratific esa decisin. A partir de all pululan en los medios de comunicacin y entre la gente del comn las conjeturas sobre el futuro de Uribe, del nuevo gobierno y del pas.

Dependiendo de cmo se califique ese hecho surgen diversas posiciones que se pueden agrupar as:

a) Para los sectores leales al ex-presidente es un tropiezo jurdico superable. Dice Everth Bustamante, ex-militante del M19 y ex-senador del CD: Al presidente Uribe nadie lo puede encarcelar. Ellos llaman a cerrar filas para defender a ojo cerrado al presidente eterno.

b) Para otros, es el inicio del fin del proyecto poltico de Uribe, lo que podra derrumbar al gobierno de Duque al ser su principal soporte. Ellos estn tentados a empujar esa cada.

c) Para unos ms, la institucin de la justicia puede asumir la responsabilidad del juzgamiento de Uribe e independientemente del resultado (a favor o en contra), salir avante para garantizar el fortalecimiento del Estado social de Derecho. Ellos llaman a la calma y a la serenidad.

Intentaremos en este escrito prever la evolucin de este proceso jurdico-poltico y ayudar a definir la posicin correcta para derrotar a las fuerzas reaccionarias que a pesar de su reciente triunfo electoral estn a la defensiva pero expectantes y dispuestas a frenar a como d lugar el avance y la consolidacin de lo logrado por las fuerzas democrticas en las pasadas elecciones presidenciales.

Personajes como Uribe y su relacin con la casta dominante

Observando la reciente rueda de prensa ofrecida por Uribe en su finca de Rionegro, cerca de Medelln (30.08.2018), y comparndola con una rueda de prensa ofrecida por Pablo Escobar cuando siendo parlamentario empez a ser acusado abiertamente de ser un narcotraficante (1983), un amigo record esas similitudes. Hacer esa comparacin nos puede ofrecer buenas pistas.

Escobar fue un delincuente metido a poltico; Uribe es un poltico avenido en delincuente. El primero, utiliz a polticos y empresarios para fortalecer su empresa criminal; el segundo, us a delincuentes para construir su fuerza poltica. Escobar fue liquidado por la casta dominante cuando se les convirti en un problema; Uribe logr ascender y aunque viene de abajo y a veces no coincide enteramente con los intereses hegemnicos de la oligarqua financiera, no puede ser liquidado tan fcilmente porque conoce secretos que comprometen a mucha gente en crmenes de lesa humanidad, no solo cometidos por paramilitares sino por polticos, empresarios y el mismo Estado. Escobar fue convertido en leyenda negativa; Uribe hasta ahora es una falsa leyenda positiva.

Hasta dnde podr tensar la cuerda Uribe? Y, hasta dnde aguantarn los de arriba? Noriega en Panam y Fujimori en Per son buenos referentes para analizar y prever lo que puede ocurrir.

En ese sentido es importante entender que no hay que hacerse ilusiones con la llamada separacin de poderes y menos con la independencia de la CSJ. Los grandes poderes ocultos como ocurre en todo el mundo son los determinan lo importante. Pero bueno, avancemos.

Uribe y la paz imperfecta

Los que mandan en Colombia, o sea, la oligarqua transnacional, los Slim, Sarmiento Angulo, Gilinski, Ardilas Llles, Santodomingos y dems poderosos empresarios y aliados estadounidenses y europeos, tienen trazada su hoja de ruta alrededor de consolidar la paz imperfecta de Santos y no se van a echar para atrs por ningn motivo.

En medio del forcejeo que hace Uribe por modificar los acuerdos firmados (incumplidos en gran parte por el Estado) aparece este lo judicial que se puede convertir en el inicio del fin para su proyecto poltico y en un motivo para que la clase dominante lo abandone a su suerte. De acuerdo a todas las seales que ha enviado en los ltimos das, su situacin es desesperada.

Que se apoye en testimonios de forajidos, presos unos y libres otros, en una ex-fiscal que est en la crcel, en un abogado de los grandes mafiosos, y que recurra a nuevas mentiras e inventos para desprestigiar a la CSJ, recusar a los magistrados que lo investigan y atacar al presidente Santos, al vicepresidente Naranjo, al presidente de la CSJ, al senador Cepeda y a las Farc de estar concertados y complotados para perseguirlo, deja ver que se siente acorralado.

Lo que es evidente es que el dao poltico est hecho y se puede agrandar. Uribe, quien con sus asesores polticos y jurdicos conocen bien la normatividad colombiana, con recusaciones e impugnaciones, alargamiento de tiempos y de plazos, y toda clase de trampas jurdicas en la que son expertos sus abogados Lombana y Granados, va a ganar tiempo y tratarn de utilizar a Duque para presionar y negociar con los verdaderos poderes.

Este caso no va a poner a prueba a las instituciones colombianas como creen muchos demcratas y hasta gentes de izquierda. Lo que s podrn observarse sern las fisuras del Poder y dependiendo de la capacidad de las fuerzas del cambio, nuestro pueblo podr hacer un curso intensivo de anlisis poltico para entender quienes realmente ponen y quitan en nuestro pas.

Es muy posible que este apretn de la CSJ est en la direccin de poner en su sitio a Uribe y obligar a Duque a continuar por el camino de la paz neoliberal con tintes democrticos y limitadas garantas para los guerrilleros desmovilizados, aunque con algunos ajustes para tranquilizar a los terratenientes y empresarios que colaboraron con el paramilitarismo. Le estn midiendo el aceite y Uribe tambin los mide jugando a la vctima para obtener apoyo popular y poder negociar en mejores condiciones.

El proyecto de la nueva derecha

La casta dominante tiene claro que si lvaro Uribe Vlez se convierte en causa de una mayor desestabilizacin de su Estado, se pueden crear las condiciones para que las fuerzas democrticas consoliden un proyecto transformador que ponga en peligro su hegemona.

Por ahora esos potentados capitalistas transnacionales apoyaron al candidato que dijo Uribe para atravesrsele a Gustavo Petro, en quien no confan y todava no controlan. Pero si Uribe y Duque no saben manejar el triunfo precario que consiguieron en las elecciones pasadas, ellos saben que tienen que negociar con la nueva clase poltica en ascenso.

Un ejemplo reciente fue lo sucedido con AMLO en Mxico, pero ya ocurri parcialmente con Chvez, Lula, Kirchner, Mujica y Tabar, Correa, Evo y hasta con Ortega, como lo muestran los acontecimientos que se han destapado en Nicaragua. En todos esos pases tuvieron que compartir el gobierno con sectores emergentes para ganar tiempo, desarmar ideolgica y polticamente a los movimientos populares, y desgastar a los proyectos progresistas ante la imposibilidad de cumplir con las expectativas y promesas ofrecidas. Es la lucha en el terreno de un subsistema del Estado [1] .

Es decir, para no poner en peligro la estabilidad de su rgimen en medio de la precariedad de un Estado fallido, la oligarqua financiera que domina Colombia (transnacional) no va a dudar un instante en sacrificar a Uribe, que fue lo que hizo parcial pero torpemente Santos. l, como ya lo hemos afirmado, por su naturaleza cortesana y por su torpeza poltica, con su demagogia y triunfalismo (compartido con las Farc y una buena parte de la izquierda) ayud a que Uribe se fortaleciera en lo poltico, usando el odio a las Farc y el miedo al modelo bolivariano de Chvez-Maduro que hoy hace crisis en Venezuela. Es decir, Uribe es sacrificable para el gran poder y si en medio de su odio o su temor no negocia, lo van a sacrificar como pas con Fujimori.

Pero lo ms seguro es que negociarn por arriba. Las clases dominantes tienen listo su nuevo proyecto poltico como respuesta al neo-populismo nacionalista de Trump. Lo estn diseando sobre la marcha en todo el mundo y pretende no ser ni de derecha ni de izquierda. Ese nuevo proyecto lo podramos definir como una especie de post-neoliberalismo de derecha.

Duque ya representa a esa nueva derecha. Su gabinete es eminentemente tcnico-corporativo pero la mermelada funciona entre telones; apoya la consulta anti-corrupcin aunque no va a mover un dedo; dice que no firmar nuevos TLCs porque va a proteger a los productores nacionales pero tiene en su agenda las nuevas inversiones globales del posconflicto; se presenta como abanderado de la educacin, la ciencia y la tecnologa pero como parte de la colaboracin armnica entre lo pblico y lo privado; y aunque seguir apoyando los proyectos extractivistas minero-energticos ya se presenta como el gran campen de la defensa del medio ambiente. La nueva derecha es as: dice una cosa y hace otra, como Santos, pero ahora con ms perfeccionamiento digital-meditico. La posverdad en pasta.

Esa nueva derecha est diseada para disputarle las clases medias a la izquierda. Es su objetivo.

Qu hacer?

Lo sucedido en Per con Fujimori enva un mensaje claro. Los demcratas no pueden fiarse de la oligarqua que posa de reformista y demcrata. Se debe respaldar a los magistrados ms independientes de la CSJ pero con reservas y siempre alertando sobre los verdaderos hilos del poder y los intereses ocultos. Ningn cheque en blanco como el que muchos le firmaron al presidente saliente (Santos).

La tarea central es lograr que la sociedad conozca la Verdad; no la justiciera y vengativa sino la que libera con base en el reconocimiento y el perdn compartido entre los bandos enfrentados.

La paz imperfecta de Santos, aunque logr la desmovilizacin y desarme de las Farc, y nos ha ahorrado miles de muertos, tiene un tufillo legalista que se convierte en obstculo para que todos los sectores degradados de la sociedad no tanto por la guerra sino por el narcotrfico reconozcan su descomposicin y sus crmenes como un ejercicio liberador y sanador para construir las bases efectivas y duraderas de una verdadera reconciliacin.

No hay que caer en el triunfalismo. Hay que fortalecer la independencia poltica y actuar pensando en grande y en el mediano plazo. Sin una fuerza democrtica y popular fuertemente unificada y cohesionada, la cada de los criminales al servicio de la oligarqua fcilmente sirve para engaar y reencauchar a falsos salvadores supremos y a unas instituciones absolutamente descompuestas.

Ninguna ilusin justiciera, lo nico que libera es la Verdad.

Nota:

[1] El imperio y las oligarquas han logrado entender que a veces pueden compartir el gobierno con sectores subalternos de la sociedad. El gobierno aqu es concebido como un subsistema del Estado, tal como lo define Heinz Dieterich Steffan. Ver: https://bit.ly/2Kdngpt

@ferdorado

Blog del autor: goo.gl/EuV4d9

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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