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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

La guerra psicolgica del imperio de la hegemona unipolar en frica

Martinho Jnior
Umoya


Tres acontecimientos se pueden considerar como marcos vinculantes para la formulacin de los parmetros y conceptos de la guerra psicolgica que el imperio de la hegemona unipolar usa en frica:

- El derribo de las torres gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001 (que cre condiciones para la justificacin de cualquier tipo de injerencia, intervencin y/o manipulacin en el mundo, en particular en Oriente Medio y en frica, con el pretexto de combatir el terrorismo).

- La creacin del AFRICOM en 2007, que comenz a operar en 2008 (que cre condiciones adecuadas a la situacin de frica, adoptando nuevos trminos de guerra psicolgica para el continente, lo que incluye ejercicios de soft power civiles y ejercicios militares en esfuerzos continuos y con corrientes bien definidas).

- El asesinato de Gadafi en Libia, el 20 de octubre de 2011, (que permiti la eclosin de los procesos contradictorios en curso en frica, nutridos por las conveniencias de injerencia, intervencin y manipulacin).

El colapso del socialismo en la dcada de los 90 del siglo XX fue un pilar que propici el fin de una guerra psicolgica, la Guerra Fra, cuyos contenidos fueron siempre difundidos por la civilizacin occidental con los Estados Unidos a la cabeza de su cortejo de vasallos, que inclua a la OTAN, por lo que para el imperio de la hegemona unipolar qued disponible un espacio vaco global que era una oportunidad para la globalizacin hecha a su imagen y conveniencia que, basada en las nuevas tecnologas, era ya un proceso dominante a merced incluyendo su soft power eminentemente anglosajn.

En ese proceso dominante con factores antropolgicos nunca antes experimentados a esa escala, urga nutrir los contenidos de ese dominio en funcin de la visin de un polica del mundo que para la aristocracia financiera mundial debera ser erigido persuasivamente y cuando fuera posible sobre cualquier sospecha en una antropologa de mbito global, hegemnica y unipolar.

Entonces, establecidos los criterios generales, como una instrumentalizacin por parte de los Estados Unidos y de sus vasallos, se pas a tratar dos casos especiales teniendo desde luego como justificacin el derribo de las torres gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001: nuevo siglo, nueva guerra psicolgica!

As, las nuevas tecnologas permitieron, en los trminos de la nueva guerra psicolgica, donde las contradicciones pasaran a ser flujos de manipulacin amplia y verstil, lo que Ignacio Ramonet defini con tanta propiedad en El imperio de la vigilancia (http://razonesdecuba.cubadebate.cu/articulos/el-imperio-de-la-vigilancia-de-ignacio-ramonet/):

Con el pretexto de luchar contra el terrorismo y otras plagas, los gobiernos, incluso los ms democrticos, se erigen en Big Brother, y no dudan en quebrantar sus propias leyes para poder espiarnos mejor.

En secreto, los nuevos Estados orwelianos intentan, muchas veces con la ayuda de los gigantes de la Red, elaborar exhaustivos ficheros de nuestros datos personales y de nuestros contactos, extrados de los diferentes soportes electrnicos

Las implicaciones en la gestacin del caos, del terrorismo y la disgregacin que llegan a alimentar corrientes filosficas a caballo en los conceptos de los Chicago boys, fueron la base que propici la implantacin de los sistemas globales de vigilancia y ambos han sido ntimamente asociados al mbito y contenido de la guerra psicolgica tambin en curso en moldes adaptados a frica: cada uno de esos contenidos (neoliberalismo, sistemas globales de vigilancia y guerra psicolgica) se interrelacionan unos con otros y ninguno de ellos fue concebido para convertirse en un factor aislado de intervencin.

2.- Como frica es una ultraperiferia econmica y ha sido reducida por la opresin resultante del dominio al papel bsico de proveedor de materias primas y de mano de obra barata, el imperio de la vigilancia no consigue alcanzar por s mismo a gran parte de su poblacin y comunidades, particularmente las inmensas reas rurales, donde parte de ellas, todava se localizan en los espacios vitales idealmente disponibles, sobreviven en rgimen de autosubsistencia y estn todava fuera de las posibilidades de acceso a las nuevas tecnologas.

Para muchas de esas comunidades los horizontes son las montaas circundantes, los cursos de agua de contingencia o la misma impenetrabilidad de algunos bosques.

Por eso existe un campo no cubierto que para el imperio de la hegemona unipolar y era preciso llenar con la implantacin directa de una red de manipulaciones de contradicciones que a partir de los ensayos de la Primera Guerra Mundial Africana (un choque de naturaleza neoliberal que ocurri durante toda la dcada de los 90 del siglo pasado), hicieran posible primero la instalacin del AFRICOM en 2008 y despus el golpe en Libia en 2011, como piedras de toque para expandir el caos, el terrorismo y la disgregacin, justificando el esfuerzo de ampliacin de la vigilancia a nivel continental, con la integracin de los medios de intervencin de potencias como Estados Unidos, Francia y otros vasallos de la OTAN, (Portugal incluido, aunque al servicio de la ONU como ocurre en la Repblica Centro Africana) principalmente con el objetivo de combatirlos.

Si hubiera algn investigador que siguiera la pista del dinero que financia el caos, el terrorismo y la disgregacin, seguro que desembocara en los nudos fundamentales que mueven las cuerdas detrs de las escenas, enmarandose en las aproximaciones histricas entre anglosajones, sionistas y las agenciadas casas monrquicas de la pennsula arbiga.

Mientras que en los pases ms desarrollados, los sistemas de vigilancia asfixian (conforme a la exposicin de Ignacio Ramonet), en los pases de la ultraperiferia econmica, una parte de los sistemas de vigilancia se volvieron injerencistas y en el caso africano, con la justificacin del combate al terrorismo, el eje de esa intervencin pas a ser desempeado por AFRICOM y los vasallos de la OTAN como Gran Bretaa y Francia, esta ltima explorando los nexos y vnculos transcurridos del pr carr, estableciendo as los procedimientos de la nueva guerra psicolgica que surgi en funcin de las enormes potencialidades de las nuevas tecnologas.

La razn que est detrs del acceso de las comunidades africanas a las nuevas tecnologas es el crecimiento del campo de intervencin militar, implantado en los parmetros de las nueva guerra psicolgica en curso en frica.

Las alianzas que el esfuerzo de vigilancia propicia en frica, despus de la expansin de Al Qaeda en el Magreb Islmico (AQMI), del surgimiento de BOKO HARAM y de la implantacin de las milicias radicales islmicas en la Repblica Centro Africana, o en Somalia, ahora en el norte de Mozambique, amplan en vasallaje de los frgiles pases africanos que no son objetivo de esos expedientes instrumentalizados y artificiosos, imponiendo las reglas del juego que favorecen los intereses del dominio del imperio de la hegemona unipolar y sus vasallos de fuera (incluyendo antiguas potencias coloniales) y de dentro del continente.

Gracias al pr carr 1 , la FrancAfrique 2 posee elementos slidos que se arrastran desde atrs, en particular en Africa del Oeste y el Sahel, volvindose todava ms convincentes los negocios neocoloniales.

En este caso las condiciones que fueron creadas para la agitacin que est en la raz del caos, el terrorismo y la disgregacin, estn ntimamente asociadas a las condiciones que promueven la implantacin de los sistemas de vigilancia, tanto civil como militar.

Otro indicador del resultado de esa agitacin son las migraciones africanas que van hacia Europa, incluyendo el episodio actual del navo Aquarius, en un momento en que las migraciones como resultado del caos, el terrorismo y la disgregacin influyen hasta en el carcter de los estados europeos, en funcin de sus propios sistemas democrticos representativos, abriendo camino a ideologas xenfobas, racistas y de extrema derecha que comienzan a amenazar la formulacin de la propia Unin Europea.

Este proceso telrico, que es un efecto boomerang, es subyacente al vasallaje en relacin a los Estados Unidos, contribuyendo sobre el fondo psicolgico para poner en peligro y buscar el corte de alas a costa del refuerzo de la vigilancia.