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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

Reflexionando sobre refugiados y migraciones

Varios autores
TopoExpress


1. Migrantes y refugiados: esto recin empieza

Por Ral Zibechi

Las migraciones del Sur hacia el Norte sern una constante en los prximos decenios, ya que los pueblos siempre buscan moverse hacia las zonas donde puedan acceder a mejores condiciones de vida. En este punto, aparecen varias cuestiones a tener en cuenta.

La histeria antiinmigrante se ha apoderado de los principales gobiernos del norte del mundo. El histrionismo meditico del presidente Donald Trump compite con la mezquina indiferencia del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini; pero las dos versiones comparten el temor a la masiva llegada de extranjeros que, sienten, ponen en peligro los pilares de su civilizacin.

Aunque hediondo, ese miedo viene justificado por la historia. Todos sabemos que las invasiones brbaras destruyeron el imperio romano con mucha mayor eficacia que las ms temibles escuadras armadas de sus adversarios. Vale la pena dedicar unos minutos a la reflexin histrica.

Las clebres invasiones de los brbaros (pueblos que fueron estigmatizados con ese apelativo porque no hablaban latn o griego, que eran consideradas las lenguas civilizadas) fueron mentadas por los historiadores tambin como migraciones germnicas, lo que asemeja aquel proceso al actual.

Siguiendo la historiografa dominante, se pueden apreciar algunas caractersticas de largo plazo de aquellas migraciones masivas: se extendieron a lo largo de cuatro siglos, desde el siglo III al VII de nuestra era, afectaron a toda Europa y marcaron la transicin de la Edad Antigua a la Edad Media. Las causas de esas migraciones masivas se relacionaran (an hay dudas) con un cambio del clima que empuj a los pueblos del norte a buscar regionas ms clidas presionando las fronteras de los imperios.

La presin en las fronteras del imperio romano fue tan masiva y tan extensa en el tiempo que no pudo ser contenida por la fuerza armada, entre otras razones porque el imperio sufra crisis y decadencia, y porque los invasores no eran un ejrcito sino pueblos que se movan de manera dispersa y espontnea en una direccin determinada, empujados simplemente por la necesidad de sobrevivir.

Algo similar le sucedi en el mismo perodo a los imperios asentados en India y China. En este punto, vale una precisin: las migraciones masivas no fueron la causa nica de la cada de los grandes imperios, sino que aceleraron un proceso de decadencia que termin en colapso y desintegracin.

Las clases dominantes del mundo muestran con su actual poltica contra los inmigrantes no slo una elevada dosis de racismo, sino que han sacado algunas conclusiones de las causas que llevaron a la cada del imperio romano. Por nuestra parte, tambin sera necesario abrir un debate pensando en la larga duracin.

La primera consideracin es que las migraciones pueden jugar un papel importante cuando coinciden con un perodo de decadencia de un sistema social o de un conjunto de estados hegemnicos. Tanto la Unin Europea como los Estados Unidos enfrentan problemas de largo plazo, focalizados en la decadencia frente al imparable ascenso de Asia-Pacfico y de China en particular. Que la UE se haya quedado sin estrategia poltica y que Washington oscile entre la globalizacin y un estrecho proteccionismo, son apenas sntomas de su decadencia.

La segunda es que todo indica que las migraciones del Sur hacia el Norte sern una constante en los prximos decenios, ya que los pueblos siempre buscan moverse hacia las zonas donde puedan acceder a mejores condiciones de vida. En este punto, aparecen varias cuestiones a tener en cuenta. Por un lado, el proceso de acumulacin por despojo/robo que sufren los pueblos del tercer mundo (que en los ltimos aos se viene expandiendo en los pases del norte), tiene graves consecuencias: mayor pobreza, desintegracin social comunitaria que sostena la vida de las personas, desertizacin y cambios climticos, entre los ms destacados.

El modo como funciona el capitalismo en este perodo tiene carcter estructural y no cambiar en funcin de quienes gobiernen, por lo que las tendencias mencionadas habrn de profundizarse. Por lo tanto, las migraciones de los pueblos que habitan frica, Asia y Amrica Latina seguirn su curso. Estamos apenas en la primera parte de una vasta oleada de migraciones.

En 2016 la ONU aseguraba que haba 250 millones de migrantes que vivan en apenas 20 pases. En 2065 el 40% de la poblacin de Italia ser migrante, frente al 8% actual, lo que puede dar una idea de los cambios en curso. El mismo informe destaca que de 1950 a 2100 el peso mundial de la poblacin europea bajar del 22% al 7%, mientras el de la africana crecer del 9% al 40%.

En tercer lugar, las polticas de muros y de detener a los migrantes lejos de las fronteras, que es lo que pretenden Trump y Salvini respectivamente, pueden enlentecer el proceso migratorio pero en modo alguno podrn detenerlo. En este proceso las clases dominantes estn perdiendo su ya cuestionada legitimidad y estn acabando con los principios de la democracia.

La Unin Europea est usando a las milicias rabes acusadas de genocidio para bloquear la llegada de migrantes a Europa. El ministro Salvini viaja a Libia con la propuesta de crear centros de detencin (campos de concentracin) en la frontera sur, para frenar el trnsito de migrantes lejos de las fronteras europeas.

Un reciente informe de Consortiumnews explica cmo la poltica de Estados Unidos en Honduras es directamente responsable de la crisis de la inmigracin que ahora afecta al pas. Concluye: La narrativa convencional a menudo reduce las causas de la migracin a los factores que se desarrollan en los pases de origen de los migrantes. En realidad, la migracin es a menudo una manifestacin de una relacin profundamente desigual y de explotacin entre los pases de emigracin y los de destino.

Establece, por ejemplo, una relacin directa entre la presencia militar de EEUU en Honduras y las grandes multinacionales con la migracin, por el colapso de las economas familiares y el aumento vertiginoso de la violencia. Ms cerca en el tiempo, destaca que el golpe de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya explica el aumento de la migracin de Honduras a travs de la frontera sur de Estados Unidos.

Las polticas de acumulacin por despojo que practican las grandes multinacionales apoyadas por los Estados del centro, llevan a la militarizacin de regiones enteras con consecuencias que se pretenden ignorar: El crimen organizado, el narcotrfico y la polica del pas en gran medida se superponen, seala el informe sobre Honduras. Narco-estados para controlar a la poblacin empobrecida y furiosa, son la otra cara del proteccionismo y el rechazo a los inmigrantes que promueven los gobiernos de Trump y la UE.

No todo es negro, a pesar de los dolores. Las migraciones enriquecen a las sociedades y a las personas que migran. Sandro Mezzadra considera que la migracin debe ser considerada como un movimiento social, mediante el cual el migrante se sustrae a las coacciones ejercidas por la estructura econmica, social, poltica de su pas de origen, para recomenzar su vida, tal vez en mejores condiciones (Derecho de fuga, Traficantes de Sueos, Madrid, 2005).

Las sociedades receptoras se diversifican, aumenta la heterogeneidad, conviven diferentes culturas y la vida cotidiana de los sectores populares empieza a estar atravesada por modos de hacer que, si superamos ciertas rigideces y desconfianzas, nos devolver potencia transformadora. Para el proyecto emancipatorio las migraciones son la posibilidad de algo nuevo y mejor, pero eso depende exclusivamente de lo que hagamos.

Fuente: Naiz

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2. Hipcritas son...

Por Jorge Verstrynge

Los franceses, que, habindose comprometido a acoger 30.000 migrantes procedentes de Italia y Grecia, cerraron sus puertos ante los barcos cargados de personas y a la derivapero, cargaron contra italianos, croatas, hngaros, y dems centro-europeos por no querer inmigrantes.

Los que ocultan la verdad (ong, tertulianos, periodistas) que saben, pero no lo cuentan que subirse a una barcaza le cuesta a cada migrante un mnimo de 3.000E; y que este dinero al sur del Shara, es una cantidad ms que suficiente para montar una empresa o hacerse con una explotacin agraria o ganadera Teniendo en cuenta que aqu, no vienen pobres cabreros, sino gente emprendedora, valiente, y con formacin profesional como mnimo es pues una sangra, injusta, para el pas emisor.

Los que miran para otro lado, cuando saben que son las mismas personas dedicadas a la nueva trata de negros las que son los traficantes de armas hacia el sur y los traficantes de drogas hacia el norte.

Los que ocultan que estamos ante unos traficantes que trabajan con todas las garantas. Slo beneficios: una vez subidos a las barcazas y llevados a cierta distancia de la costa, a los migrantes se les abandona, y se les confa a las fuerzas de la marina europea, llamadas al rescate, va llamada de mvil (muy barato); si llegan a tiempo, bien y si no

Desembarcados en las costas europeas, si no se les da asilo, tampoco (o muy difcilmente) se les puede echar -ya. Desde luego, olvidmonos los europeos de denegar no solo el estatus de Refugiado sino la estancia a Sirios, Irakes, sudaneses, eritreos

Hipcritas en fin, los que saben, pero no lo dicen o lo dicen muy bajito, que instalar lo que en el fondo son campos de concentracin en el Maghreb no ser aceptado por los gobiernos concernidos. Y sobre todo que sern campos incontrolables ms si estn permanentemente alimentados por los llamados corredores humanitarios de migrantes que son subastados!. Y si hay atasco, abrir lagers en el Chad.

Y ahora Alemania, que primero llam unilateralmente a los migrantes de Oriente Medio y que ahora pretende encasquetar a esta pobre gente a los pases de primera acogida (o sea Turqua, Grecia, Italia, Libia), ofrece ahora (porque Grecia, Turqua e Italia ya no pueden ms) erigirnos a los espaoles (entre otros) en nuevos campos de acogida, plataformas regionales de desembarco a cambio de plata (cuando la magnitud del nuevo fenmeno migratorio para los europeos, es ya una cuestin de identidad, mucho ms que de dinero).

Y por cierto, a Marruecos, Argelia, Tnez y Libia habra que darles medios suficientes, para que controlen sus costas.

Nuestra responsabilidad como blancos descendientes de negreros (cuando eran los propios negros los que vendan negros a los rabes con fines de esclavitud -se llama a eso esclavitud interna o de los tuyos, por oposicin a la externa de los extranjeros -): nula! Ninguna responsabilidad.

Nuestros antepasados hicieron la revolucin francesa, ahora les toca a los subsaharianos (que vocablo ms pdico); no debera ser tan difcil, en un continente (el africano) ahora mismo en la cresta del crecimiento econmico, y en relativa paz.

Afirmar que acoger a estas personas, masivamente, no crear efecto llamada, es sencillamente insultar la inteligencia humana.

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3. Cinco mitos sobre la crisis de refugiados

Por Daniel Trilling

En 2015 y 2016 la cobertura que dieron los medios de comunicacin de la crisis de los refugiados se centr mayoritariamente en el gran aumento del nmero de personas que llegaba a Europa y peda asilo. Las llegadas han disminuido y los gobiernos han impulsado medidas enrgicas para frenar la circulacin de migrantes ilegales dentro de la UE. Miles de ellos se encuentran retenidos en centros de detencin o campamentos de refugiados en el sur de Europa mientras que otros intentan empezar un nueva vida en un el lugar donde se han asentado.

Sin embargo, creer que la crisis es un fenmeno que empez en 2015 y termin un ao ms tarde es un error, ya que no tiene en cuenta el hecho de que las causas que lo generaron se mantienen. Verlo bajo este prisma da la impresin de una Europa hasta ese momento impoluta que de repente se vio sacudida por una ola de refugiados con la que no tena nada que ver.

Es una idea incorrecta. La catstrofe de los ltimos aos tiene tanto que ver con las polticas de inmigracin de los gobiernos europeos como con los acontecimientos que ocurren fuera del continente. La crisis tambin consiste en una reaccin exagerada y aterrorizada, alimentada por una serie de ideas falsas sobre quines son los inmigrantes, por qu vienen y qu consecuencias tiene su llegada para Europa.

La Unin Europea tiene probablemente el sistema para evitar la entrada de migrantes no deseados ms complejo del mundo. Desde los aos noventa, a medida que se han ido reduciendo las fronteras dentro de Europa, lo que ha permitido a la mayora de los ciudadanos de la UE circular libremente y viajar sin pasaporte, su frontera exterior se ha ido militarizando cada vez ms.

Amnista Internacional estima que antes de la crisis, entre 2007-2013, la UE gast casi 2.000 millones de euros en vallas, sistemas de vigilancia y patrullas terrestres o martimas.

En teora, los refugiados, que tienen derecho a cruzar fronteras para solicitar asilo conforme a la legislacin internacional, deberan quedar exentos de estos controles. En la prctica, la UE ha intentado por todos los medios que los solicitantes de asilo no puedan entrar en su territorio: ha terminado con vas legales, como por ejemplo la posibilidad de solicitar asilo en embajadas extranjeras, y ha aprobado sanciones para aquellas empresas de transporte que permitan que estos migrantes entren en la UE sin la documentacin apropiada.

Tambin ha firmado tratados con pases vecinos para que sean estos los que controlen las olas migratorias. Dentro de la UE, el Reglamento de Dubln obliga a los solicitantes de asilo a cursar la solicitud en el primer pas de llegada.

Tras la Primavera rabe en 2011 empez a aumentar la cifra de personas que llegaban a Europa con el objetivo de pedir asilo, desde Turqua o cruzando el Mediterrneo desde el norte de frica. Sin embargo, la prioridad de la UE continu siendo la seguridad en vez de centrarse en la proteccin de personas vulnerables. Gast 2.000 millones de euros para reforzar la seguridad en sus fronteras, pero solo destin unos 700 millones de euros en el acondicionamiento de los centros de recepcin y los campamentos para los refugiados.

Casi tres millones de personas solicitaron asilo en la UE entre 2015 y 2016, una cifra pequea si tenemos en cuenta que la poblacin total de la UE es de 508 millones de personas. Sin embargo, su llegada fue catica y miles murieron en el trayecto. La mayora de los migrantes que consigui entrar en la UE continu su viaje con el objetivo de llegar a un pas del noroeste de Europa y durante un tiempo fue imposible aplicar el Reglamento de Dubln.

La proteccin de la frontera a menudo crea o empeora los mismos problemas que pretende resolver, obligando a los migrantes irregulares a tomar rutas ms peligrosas, lo que les empuja a menudo a depender de los traficantes de personas, lo que a su vez alienta a los Estados a tomar medidas an ms enrgicas.

En noviembre de 2017, una coalicin de entidades en defensa de los derechos humanos public una lista de 33.293 personas que haban muerto desde 1993 como resultado de la militarizacin, leyes de asilo, polticas de detencin y deportaciones en Europa.

Europa ha seguido alejando del continente a los miles de inmigrantes que intentan llegar a sus costas. Un acuerdo con Turqua, en marzo de 2016, ha reducido el trfico de refugiados sirios hacia Europa, a pesar de que ms de 12 millones de sirios siguen desplazados por la guerra, cinco millones de ellos fuera de su pas, y muchos siguen necesitando ayuda humanitaria urgente.

Incluso cuando es evidente que Afganistn se ha vuelto ms peligroso, los gobiernos europeos persisten en sus intentos de deportar a muchos afganos a Kabul. Por otra parte, con el objetivo de frenar la migracin no deseada desde el frica subsahariana, Europa ha tratado de alcanzar acuerdos para cerrar las rutas del trfico de personas que atraviesan el desierto y el norte de frica.

Italia ha tomado medidas duras contra las ONG de rescate martimo y ha financiado a las milicias en Libia, a pesar de que cada vez hay ms pruebas de que en los centros de detencin libios se cometen actos de tortura y abusos.

La UE ha explorado acuerdos con la dictadura represiva de Sudn. En Nger, uno de los pases ms pobres del mundo, el dinero, los soldados y los diplomticos europeos han inundado la ciudad desrtica de Agadez para intentar poner fin al contrabando. Cientos de miles de personas vulnerables se vern directamente afectadas por estas nuevas polticas.

Nos animan a buscar soluciones a la crisis, pero lo cierto es que no se divisa su final. Mientras haya guerras, guerras que en muchas ocasiones son iniciadas o en las que participan los pases de la UE, o alimentadas por las armas que se fabrican en el continente, habr refugiados. Adems, aunque la UE no lo quiera, muchas personas persistirn en su empeo por migrar en busca de una vida mejor. Los esfuerzos de nuestros gobiernos para frenar estas olas migratorias podran generar o empeorar los mismos problemas que intentan evitar.

Las decisiones para intensificar el control de la inmigracin que fueron tomadas en momentos de crisis, o en respuesta a la presin de los medios de comunicacin, pueden tener efectos profundos y duraderos. Esto ha sido evidente en el trato dado a los refugiados de Windrush en Reino Unido o en las condiciones de los campamentos de refugiados de las islas del Egeo en Grecia.

La crisis no solo hace referencia a las olas de refugiados, sino tambin a los sistemas fronterizos que se han diseado para impedir su entrada. Y esto no ha terminado.

Segundo mito: hay una diferencia clara entre refugiados y migrantes econmicos

La mayora de nosotros somos inmigrantes econmicos, incluso dentro de nuestro propio pas. Sin embargo, desde la crisis de refugiados este trmino parece haber adquirido un significado peyorativo. A menudo se utiliza de la misma forma que en su da la prensa sensacionalista de Reino Unido utiliz la expresin solicitante falso de asilo para insinuar que estas personas intentan jugar con el sistema, que son la causa de los problemas en las fronteras y que si se pudieran filtrar sera posible restablecer el orden.

De hecho, la historia de las migraciones es una historia de controles sobre los movimientos de la poblacin. De toda la poblacin, excepto las lites.

En el pasado, los pases intentaron restringir los movimientos de sus propias poblaciones, a travs de la esclavitud o la servidumbre, o de leyes deficientes y actos de vagancia. Hoy en da, el derecho a circular libremente dentro del propio territorio est consagrado en la Declaracin Universal de los Derechos Humanos de 1948. La mayora de nosotros damos por sentado este derecho, a pesar de que es relativamente reciente.

En la actualidad, en cambio, el flujo de personas a travs de las fronteras internacionales est estrictamente controlado y regulado. Comparado con la poblacin mundial, el nmero total de migrantes internacionales, de cualquier tipo, se ha mantenido relativamente estable: alrededor del 3% desde 1960, segn el socilogo Hein de Haas.

Esto puede sorprender en una poca en la que los bienes, las comunicaciones y ciertos tipos de personas circulan de un lado a otro con una facilidad sin precedentes. Lo cierto es que la globalizacin ha sido un proceso muy poco igualitario. Si bien la proporcin de migrantes ha aumentado sustancialmente, el origen y el destino de los migrantes ha cambiado. Los estudios llevados a cabo por De Haas y Mathias Czaika dejan entrever que el abanico de pases de origen es inusualmente amplio, mientras que el de pases de destino, inusualmente limitado.

Los migrantes se dirigen a aquellos lugares que concentran el poder y la riqueza. Europa, y muy especialmente el noroeste de Europa, es uno de estos lugares. Obviamente no es el nico destino; la mayora de las migraciones en frica, por ejemplo, tienen lugar en el interior del continente.

Por otra parte, la mayora de las migraciones a Europa son legales; se estima que el 90% de los migrantes que llegan a Europa lo hacen con los permisos correspondientes. Sin embargo, los pases ms prsperos hacen cada vez mayores esfuerzos para impedir la entrada de los migrantes ilegales. En 1990, segn una investigacin de la gegrafa Reece Jones, 15 pases tenan muros o vallas en sus fronteras; a principios de 2016, ese nmero se haba elevado a casi 70.

El Derecho internacional tiene como objetivo proteger a los refugiados y, al mismo tiempo, permitir a los Estados mantener el control de sus fronteras. Pese a ello, la definicin del estatus de refugiado es poltica y est sujeta a una lucha constante sobre quin lo merece y quin no.

El trmino tiene un significado jurdico, en el sentido de que describe a una persona que rene los requisitos para obtener asilo en virtud del Derecho internacional, y un significado coloquial, ya que describe a una persona que se ha visto obligada a huir de su hogar.

Segn convenio sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, es refugiado aquella persona que ha abandonado su pas debido a un temor fundado a ser perseguido por motivos de raza, religin, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones polticas.

En un primer momento, este instrumento solo se aplicaba a los europeos [que se encontraban en esta situacin tras la Segunda Guerra Mundial] y no cubra a todos los que huan de una zona de guerra. Este tipo de proteccin slo se cre tras la presin de los nuevos Estados africanos independientes en la dcada de los 60 y de los Estados latinoamericanos en la dcada de los 80.

Nunca se ha incluido a las personas obligadas a abandonar sus hogares por desastres econmicos o por los desastres causados por el cambio climtico.

Incluso en la actualidad, la convencin otorga el poder de decisin a los Estados. No obliga a los Estados parte a conceder asilo a nadie, simplemente a escuchar su caso y a no devolverlos a un pas en el que podran estar en peligro.

En el siglo XXI una frontera no es slo una lnea en un mapa, es un sistema que permite filtrar a la poblacin y que se extiende desde los bordes de un territorio hasta su corazn, afectando a aquellos que ya estn en el pas. Los solicitantes de asilo se convierten en los sujetos de un filtrado especialmente complejo y a menudo violento.

Una vez que cruzan las fronteras de Europa, su movimiento se ve restringido: son encerrados o segregados en alojamientos alejados del centro de las ciudades. Su derecho a trabajar o a acceder a la Seguridad Social se ve denegado o gravemente limitado. Mientras se evalan sus reivindicaciones, a menudo mediante un proceso opaco, hostil e incoherente, viven con la amenaza de que las libertades de que gozan pueden verse restringidas en cualquier momento.

El sistema trata de clasificarlos en categoras: refugiados o migrantes econmicos, legales o ilegales, merecedores o no merecedores de asilo. Estas categoras no siempre reflejan la realidad de sus vidas. Y si el sistema se rompe, la gente es arrojada a un limbo legal y moral que dura muchos meses o incluso aos.

Como me dijo Csar, un joven de Mal que conoc mientras informaba en Sicilia: No es como si unos tuvieran la palabra refugiado tatuada en la frente y otros migrante econmico.

Tercer mito: contar historias humanas es suficiente para cambiar la opinin de la gente

La empata es importante pero siempre tiene sus lmites y no puede ser una condicin previa para que las personas vean respetados sus derechos.

Csar llg a Sicilia a finales de 2014. La marina italiana le rescat de un barco de contrabandistas que estaba a la deriva en el Mediterrneo. Su llegada coincidi con un momento en el que la atencin meditica mundial estaba puesta en Sicilia. Los periodistas queran conocer historias como la de Csar: de dnde venan, qu tipo de viajes haban hecho, qu malas experiencias haban tenido.

Un ao ms tarde, la atencin se haba desviado a otros lugares. A finales de agosto de 2015, cuando un nmero sin precedentes de refugiados procedentes de Siria y de otras partes de Oriente Prximo realizaron su larga recorrido por los Balcanes, yo estaba con Csar en su casa de Sicilia.

Mientras veamos la televisin, que mostraba de forma permanente imgenes de gente en la estacin Keleti de Budapest intentando subir a los trenes que se dirigan a Alemania, Csar seal hacia la pantalla y exclam: Ves? Las cmaras ya no vienen a Sicilia porque aqu solo llegan negros. Estaba convencido de que los medios de comunicacin y un sistema que tardara aos en tramitar su solicitud de asilo haban abandonado a las personas como l.

Cuando se produce una catstrofe de gran magnitud, la reaccin comprensible de los periodistas es hablar de los casos que necesitan ms ayuda. Esta cobertura tiene una funcin: concienciar a la poblacin del problema y explicar quines son los principales afectados y qu tipo de ayuda necesitan.

Los planes de comunicacin de las ONG y de las agencias de ayuda humanitaria siguen una lgica parecida. Es as porque la idea subyacente es que estas historias humanas que se centran en la experiencia de personas vulnerables, a menudo nios, despertar la empata de una audiencia cuya atencin es efmera.

Sin embargo, estas historias tambin pueden saturar. Si te cuento que durante 18 meses Csar pasaba de las manos de una banda de traficantes a otra en Argelia y Libia, y que durante ese periodo de tiempo fue torturado y tratado como esclavo, si esta es la nica informacin que tienes sobre su vida te ayuda a entender cmo es y por qu ha tomado las decisiones que ha tomado? Y qu pasa si hay cientos de personas en una situacin parecida? Llegar un punto que nos sentiremos saturados y desconectaremos. Incluso podramos sentir una cierta hostilidad: por qu nos estn diciendo constantemente que deberamos sentir pena por gente que no conocemos?

Adems, la cobertura meditica que salta del punto lgido de una crisis a otro puede pasar por alto las causas subyacentes del problema, como por ejemplo el complejo sistema fronterizo de Europa. Asimismo, los intentos bienintencionados de mostrar estadsticas y testimonios dramticos pueden causar pnico. La idea de una crisis global de refugiados puede despertar la empata de algunos, mientras que para otros puede aumentar la sensacin de que estamos, en palabras de la campaa del Ukip a favor del Brexit, en un punto de ruptura.

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, afirma que desde la Segunda Guerra Mundial el mundo no haba tenido una cifra de desplazados por un conflicto como la actual. Es verdad: se calcula que unos 66 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares y que se encuentran en otras zonas de su pas o han cruzado la frontera.

En realidad el 86% permanece en pases en vas de desarrollo y no llega a regiones prsperas como Europa. Segn De Haas, a pesar de los conflictos recientes, los refugiados representan en torno al 0,3% de la poblacin mundial; una proporcin relativamente pequea y estable. Las polticas que se impulsan y los recursos que se destinan son el problema; no una cifra abrumadora.

Si queremos entender por qu algunas personas seguirn desplazndose a pesar de los obstculos que se interponen en su camino, entonces necesitamos conocer a la persona en su totalidad, en lugar de slo los peores aspectos de su situacin o sus experiencias ms traumticas. He conocido a un buen nmero de personas que pasaron experiencias similares a las de Csar, y cada uno est tratando de recuperar el control de su vida y tomar decisiones sobre el futuro de maneras muy diferentes.

Csar me dijo que slo quiere encontrar un trabajo montono y olvidar el pasado. En cambio, Ftima, una nigeriana que tambin vive en Sicilia, hizo un trato con Dios cuando se subi a una zodiac en la costa libia y quiere dedicar el resto de su vida a concienciar a la poblacin sobre la trata de mujeres. Azad huy de Siria porque, aunque simpatizaba con el levantamiento contra Bashar al-Asad y estaba orgulloso de su identidad kurda, no quera matar a nadie.

Tambin es importante entender que las noticias que consumimos son, en gran parte, un producto de una empresa con nimo de lucro. Como muchos otros productos, su elaboracin, valor y demanda dependen de las fuerzas del mercado. Esto puede llegar a repercutir negativamente sobre los protagonistas de las historias, distorsionar nuestra opinin de una crisis o incluso contribuir a generar una sensacin de pnico, que, a su vez, provoca que las autoridades reaccionen con pnico.

Cuarto mito: la crisis es una amenaza a los valores europeos

En los ltimos aos, los valores europeos se invocan tanto para ayudar a refugiados y migrantes como para atacarlos. En un lado estn los demagogos como el primer ministro hngaro, Viktor Orbn, que se presentan como defensores de una civilizacin cristiana europea y aplican medidas contra los inmigrantes para proteger a Europa de las hordas musulmanas.

En el otro, las organizaciones humanitarias que apelan a menudo a la descripcin de Europa hecha por Jos Manuel Barroso, presidente de la Comisin Europea en 2012, cuando la UE recibi ese ao el Nobel de la Paz: Como comunidad de naciones que ha superado la guerra y luchado contra el totalitarismo, siempre estaremos junto a los que buscan la paz y la dignidad humana.

Las dos concepciones estn equivocadas. La primera trata de tapar el hecho de que Europa es un continente diverso, donde las tradiciones cristianas, musulmanas, judas y laicas llevan siglos.

La visin de Orbn tambin tiene compaeros progresistas, especialmente en Europa Occidental. Esta visin sostiene que los inmigrantes musulmanes suponen una amenazan a las tradiciones europeas de tolerancia, libertad y democracia. Tambin ignoran que esos principios, donde existen, a menudo se han ganado despus de luchar contra la resistencia violenta de las lites europeas.

No es una irona menor que muchos de los refugiados que llegan hoy a las costas europeas vengan de luchas similares por los derechos y la igualdad en sus pases.

La segunda imagen presenta a Europa como un faro de esperanza para el resto del mundo. No hay dudas de que Europa tiene un gran poder de influencia en el mundo, para bien o para mal, y que es importante presionar a nuestros polticos para que estn a la altura.

Pero no lo lograremos si ignoramos el hecho de que, si bien es cierto que las naciones europeas han superado la guerra y luchado contra el totalitarismo, muchas de ellas ganaron dinero y poder conquistando y administrando grandes imperios. Algo que se justificaba, en parte, por una idea de supremaca racial europea. Y la unidad de Europa, segn sus documentos fundacionales, fue un mecanismo para mantener el poder imperial, adems de prevenir futuros conflictos dentro del continente.

Si queremos entender la crisis de los refugiados y algunas de las reacciones que est provocando, no podemos pensar en el racismo europeo como algo del pasado. Tenemos que reconocer que sigue existiendo. Miles de personas de las antiguas colonias europeas, cuyos abuelos fueron tratados como infrahumanos por sus gobernantes europeos, llevan dos dcadas ahogndose en el Mediterrneo. Pero slo se ha convertido en una crisis cuando la magnitud de la catstrofe ha sido tal que los europeos ya no lo pueden ignorar.

El relator especial de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos de los Migrantes propuso en 2015 dos medidas que habran contribuido en gran medida a aliviar la crisis: un reasentamiento internacional masivo de los refugiados procedentes de Siria, y un plan de visados temporales de trabajo para que los migrantes econmicos pudieran ir y venir sin quedar atrapados en las letales rutas clandestinas.

La razn por la que no ocurri fue porque los gobiernos de Europa simplemente no quisieron. En Europa hay presiones polticas internas y una crisis general del sistema multilateral que debera resolver los conflictos y desacuerdos entre Estados.

Incluso ahora gran parte del debate se ha visto impregnado por una jerarqua del sufrimiento, que ignora o desestima las luchas de las personas en funcin de sus antecedentes y donde no se habla sobre la responsabilidad de Europa en la situacin de los pases que los migrantes dejan atrs ya sea histrica o a travs de las polticas econmicas y militares de gobiernos actuales.

Cuando estallan conflictos locales que involucran a refugiados recin llegados a Europa, muchos analistas extrapolan sin ningn problema incidentes que necesitan una respuesta especfica para llegar a declaraciones de amenazas existenciales en Europa por la minora musulmana. Llevado a su extremo, es el mismo tipo de lgica genocida que Europa ha conocido en el pasado.

No tenemos por qu que aceptar que las cosas sean as. Una conversacin ms sincera sobre la crisis implicara ser capaces de ver nuestro propio pasado. Para empezar, no estara mal reconocer que Europa ya forma parte de las vidas de muchos de los inmigrantes que hacen hoy sus peligrosos viajes.

Nosotros recordamos el pasado, nosotros recordamos la esclavitud. Ellos comenzaron las guerras mundiales y nosotros luchamos por ellos, me dijeron una vez unos hombres de frica occidental abandonados en un centro de inmigrantes del sur de Italia.

No se trata de repartir culpas o reproches. Se trata de reconocer que el mundo no se divide fcilmente entre europeo y no europeo. Algo que es tan cierto para Gran Bretaa como para el resto de Europa, incluso si Gran Bretaa abandona la unin poltica.

Siempre me sorprende esta pregunta de la gente: Por qu vienen los refugiados a Reino Unido?, afirma Zainab, que huy de ISIS en Irak y llev hasta Gran Bretaa a sus tres hijos pequeos escondidos en camiones desde Calais. Me gustara responder: no fue Irak ocupado por Gran Bretaa y por Estados Unidos? Me gustara que la gente vea el sufrimiento que ha pasado la gente de estos lugares. De verdad quiero que entiendan la relacin.

Quinto mito: la historia se repite y no hay nada que podamos hacer

El Holocausto siempre est a flor de piel en la conciencia europea. Su presencia se ha hecho sentir en varias respuestas a la crisis de los refugiados, desde las grandes declaraciones de polticos sobre el deber de Europa de actuar, hasta la invocacin del Kindertransport (el traslado a Reino Unido de unos 10.000 nios judos desde Alemania, Polonia, Austria y Checoslovaquia, un ao antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial) en el debate britnico sobre los nios refugiados, sin olvidar las historias sobre los ancianos judos europeos que ayudan a cruzar las fronteras a los inmigrantes desplazados de hoy.

Pero puede llevarnos a una interpretacin de la historia al estilo de La lista de Schindler, donde solo parece haber un momento: el dramtico rescate que evita el desastre o que nos absuelve de un crimen mayor.

Tener presente la historia es importante y puede llevarnos a actuar, pero hay diferencias considerables con relacin al pasado. Nuestro sistema de proteccin a refugiados se cre con el objetivo principal de hacer frente a los enormes trastornos demogrficos que las dos guerras mundiales produjeron en Europa.

Estas turbulencias, ya en el pasado, se ven como una leccin moral, una de las causas que hicieron a Europa pronunciar el nunca ms. Pero si en Europa la crisis de los desplazamientos tuvo un principio y un fin, en gran parte del mundo los desplazamientos siguen, con causas aparentemente ms complicadas y protagonistas ms invisibles. Normalmente no se habla de ellos en absoluto. Quedan como una sombra que revolotea de vez en cuando en el campo de visin europeo.

Pero es imprescindible que prestemos atencin y no slo por razones humanitarias. Los desplazados hacen evidente una peligrosa debilidad en las sociedades democrticas liberales. Aunque hoy consideremos que hay ciertos derechos fundamentales y universales, por lo general slo la pertenencia a un Estado-nacin los garantiza.

En su libro de 1951 Los orgenes del totalitarismo, Hannah Arendt argumentaba que la incapacidad de los pases de garantizar los derechos de los desplazados en la Europa de entreguerras contribuy a crear las condiciones para la dictadura.

Convertirse en aptrida reduce a las personas a la condicin de forajidos: tienen que infringir las leyes para sobrevivir y son condenados a penas de crcel sin haber cometido un delito. Ser un refugiado significa ser alguien que no hace lo que se le dice. Si lo hubiera hecho, probablemente se habra quedado en casa para ser asesinado. Y uno sigue rompiendo reglas, mintiendo, escondindose, incluso despus de haber dejado el peligro inmediato, porque as es como se funciona en un sistema hostil.

La presencia de millones de personas desplazadas tambin se convirti en una poderosa herramienta para regmenes que queran socavar la idea de los derechos humanos universales. Escuchen, no existe tal cosa, slo se obtienen derechos por ser parte de la nacin, podan decir.

En lugar de resolver el problema, los gobiernos tomaron medidas enrgicas contra los migrantes no deseados y otorgaron a las fuerzas policiales amplios poderes que finalmente fueron ejercidos tambin sobre sus propios ciudadanos. Como escribi Arendt, esto ocurri en las democracias de Europa occidental y no slo en Estados totalitarios.

El paralelismo con la nueva infraestructura de poder y seguridad que estn creando los gobiernos europeos es inquietante. Desde el entorno hostil de Gran Bretaa (una serie de medidas del Ministerio de Interior para dificultar la vida de los inmigrantes sin permiso de residencia) y las leyes que convierten en delincuentes a los europeos que ayudan a inmigrantes, hasta las instalaciones de estancia temporal propuestas por el nuevo ministro de Interior de extrema derecha de Italia dentro de un plan para aumentar las deportaciones.

Como advirti Arendt, lejos de ser los brbaros que a menudo nos dicen un montn de ilegales que amenazan la seguridad y la identidad europeas, las personas sin derechos son los primeros sntomas de una posible marcha atrs en la civilizacin.

Pero Arendt habla de amenazas y no de algo inevitable. Y lo que es ms importante: los gobiernos responden cuando los votantes los presionan. La indignacin pblica que despert la fotografa de un nio ahogado, Alan Kurdi, publicada en el otoo de 2015 en los medios de comunicacin internacionales oblig al gobierno britnico a ampliar un plan de reasentamiento de refugiados sirios.

Debemos permanecer en alerta con los mecanismos que usan algunos polticos para tratar de convencernos de que renunciemos a derechos y protecciones que existen en beneficio de todos.

Cualquier cargo pblico que diga tendramos que cuidar a los nuestros antes que a los refugiados probablemente no est interesado en hacer ninguna de las dos cosas. Y tenemos que reconocer la importancia de la accin colectiva. No habr soluciones a esta crisis, si lo que entendemos por solucin es una o varias decisiones polticas que hagan desaparecer a los refugiados.

Las guerras producen refugiados. Las personas continuarn cambiando de lugar para mejorar su calidad de vida. Y no slo por la pobreza extrema sino porque estn conectadas a la cultura global y a los medios de comunicacin globales. El cambio climtico podra provocar un desplazamiento mucho mayor al que hemos visto estos aos. Como ha ocurrido con los refugiados de la guerra, es probable que los pases ms pobres sean tambin los que sientan el mayor impacto. No podemos controlar si va a suceder o no. Lo importante ser nuestra respuesta y si repetiremos o no los errores de esta crisis.

No hay por qu permitir que las categoras actuales limiten nuestro pensamiento. Es posible defender las protecciones del actual sistema de leyes para refugiados, pero tambin tenemos que reconocer sus limitaciones. Tal vez los polticos hagan distinciones entre refugiados reales y migrantes irregulares, y tal vez nuestra economa asigne valores diferentes a las personas en funcin de su aporte como trabajadores, pero eso no significa que nosotros debamos ver a esas personas como menos personas, o pensar que sus experiencias son menos reales.

Las leyes para refugiados protegen a algunos tipos de personas desplazadas, pero no a todas. Escritas en un mundo donde el poder y la riqueza estn desigualmente distribuidos, siempre han reflejado los intereses de los poderosos. Cuanto ms rgidas sean nuestras distinciones entre los que merecen proteccin y los que no, ms probable ser que se ejerza violencia en nuestro nombre.

A lo largo de 2015, escuch y le lo del sueo de Europa con que venan los refugiados. Tal vez sea cierto. En ocasiones, a todos nos mueve un ideal. Pero de esa idea se desprende una cierta ingenuidad por parte del que tiene el sueo, alguien que es arrastrado por una ilusin que el resto no comparte. Es una idea que menosprecia a los refugiados y nos agrada a nosotros. Es tranquilizador para los europeos, y por extensin para la gente de otras zonas ricas del mundo: suean con tener vidas como la nuestra, y quin puede culparles por idealizar nuestra existencia?

Pero es sorprendente cmo la palabra sueo aparece tan a menudo en lugar de las menos reconfortantes querer y necesitar. Esta persona ha llegado a Europa y quiere ir a Reino Unido, donde vive su to. Ustedes no lo haran? Esta persona necesita llegar a Europa para trabajar. Por qu no puede ganarse la vida en casa? Por qu tendra nadie que soportar estas condiciones? A qu intereses sirve que haya que regular sus movimientos? Y cun probable es que los pases que tratan a los inmigrantes con tanta insensibilidad se comporten de forma similar con sus propios ciudadanos? Esas son, en mi opinin, las preguntas que deberamos estar haciendo.

Daniel Trilling es editor de New Humanist y autor de Lights in the Distance: Exile and Refuge at the Borders of Europe (Picador)

Traducido por Emma Reverter y Francisco de Zrate

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/reflexionando-sobre-refugiados-y-migraciones/



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