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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

Nicaragua me duele

Jess Gellida
Rebelin


...Nicaragua, ese libro que se abri,

Yo no quiero que se vuelva a cerrar,

Ni que la muerte tenga que bajar

Ese puo tan alto que se alz...


La represin y la violencia que est sufriendo el pueblo de Nicaragua en manos de las fuerzas gubernamentales y de los tolerados paramilitares suponen la ltima involucin de lo que representaba la Revolucin popular Sandinista. Una Revolucin que, precisamente, se levant contra la tirana de la dictadura de Somoza, en lo que fue un proyecto poltico transformador y colectivo para mejorar los derechos, la participacin y las condiciones de vida de las clases populares.

Nicaragua es un pas que ha tenido un importante crecimiento capitalista, no equitativo, bajo los postulados de la doctrina neoliberal imperante donde la propiedad privada es omnipresente. Desde la victoria electoral de Daniel Ortega, el 2006, el lder sandinista y su ncleo duro han ido acumulando poder, aplicando las recetas econmicas de los organismos internacionales en contra de gran parte de la poblacin, pactando con los grandes empresarios del COSEP y con la Iglesia. Adems, la presin extractivista sobre el territorio, los monocultivos industriales, la extendida corrupcin pblica, las acusaciones de fraude electoral y la perpetuacin en el poder de la pareja presidencial Ortega-Murillo son algunos de los problemas que explican un contexto en el que se han acumulado fuertes contradicciones econmicas y sociales. Un descontento social muy profundo que ha supuesto que una inicial protesta contra la reforma del sistema de seguridad social haya derivado en un estallido popular por la justicia social y la libertad que amenaza la estabilidad poltica y social del pas. La persecucin y difamacin de los lderes de los movimientos sociales, de las defensoras de los derechos humanos y de los periodistas se suman a las detenciones arbitraras, las desapariciones, las torturas y los abusos generalizados con total impunidad practicados contra la poblacin que se moviliza. Una violencia desproporcionada, innecesaria e injustificable que ha causado 212 muertos y 1.330 heridos segn un informe del CIDH (1) hoy superados con creces.

El cambio social hacia la radicalidad democrtica y el poder de las clases populares est en regresin en Nicaragua y hay que denunciarlo, aunque esta situacin venga dada por la reaccin de un supuesto gobierno progresista. El gobierno de Ortega no ha profundizado en la participacin popular, ni en los anhelos de mejores estndares democrticos y de justicia social, y ha reprimido duramente la protesta legtima y los derechos de las mujeres, profundizando en una deriva autoritaria que nada tiene que ver ya con la Revolucin. Una situacin que facilita el camino a la derecha y a la desestabilizacin del pas por otros intereses geoestratgicas.

La situacin compleja que se vive en Nicaragua se tiene que resolver desde el dilogo y la negociacin entre todas las partes implicadas a travs de un proceso de mediacin. La resolucin pacfica del conflicto pasa por el cese inmediato de la violencia y la represin, el respeto a los derechos humanos y de participacin poltica, una investigacin independiente para exigir responsabilidades y, desde la solidaridad internacional con el pueblo nicaragense al igual que se dio en los aos 80 con la verdadera Revolucin sandinista.

Nota:

(1) Datos del informe Graves violaciones de los derechos humanos en el marco de las protestas sociales en Nicaragua, del La Comisin Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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