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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

El Decreto 683/18, en el marco de los derechos humanos, y la coyuntura regional

Victoria Siloff
Rebelin


El Martes 24 de Julio fue publicado en Boletn Oficial el Decreto 683/2018 que se suma a la coleccin del Presidente Mauricio Macri. Se introdujeron cambios trascendentales en el decreto 727/06 -que era concordante con las leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior- y se derog el 1691/06 de Nstor Kirchner, dos decretos que tal y como estaban, en concordancia con las Leyes Nacionales y la legislacin internacional en materia de Seguridad Humana y Ciudadana prohiban el uso de las Fuerzas Armadas para asuntos de Seguridad Interior.

Esta decisin fue rechazada masivamente, tan slo dos das despus. Se desarrollaron en todo el pas distintas marchas pacficas en las calles de las principales ciudades, organizadas por distintos organismos de DDHH, organizaciones sociales, polticas, partidos polticos y la sociedad en general bajo la consigna: "Fuerzas Armadas represivas Nunca ms!"

Las modificaciones

Las modificaciones ms graves fueron a los Artculos: 1, 3 y 24 . En su artculo 1, el nuevo decreto conserva el rol de las FFAA, en ser empleadas en forma disuasiva o efectiva ante agresiones de origen externo , pero agrega que tambin ante cualquier otra forma de agresin externa que sea incompatible con la Carta de las Naciones Unidas , esto permite variadas interpretaciones. En el nuevo artculo 3 se agreg que las FFAA podrn actuar en el marco de Operaciones en Defensa de los intereses vitales de la Nacin, pero tambin en Operaciones dispuestas en el Marco de la ORGANIZACIN DE LAS NACIONES UNIDAS (O.N.U) u otros organismos internacionales , y es en este sentido, donde las interpretaciones pueden derivar en organismos como la OTAN. No es un detalle menor, que el art 3 viejo estableca especficamente la prohibicin de la contemplacin de "hiptesis, supuestos y/o situaciones pertenecientes al mbito de la seguridad interior" para "la planificacin, adiestramiento y la formulacin doctrinaria " del Sistema de Defensa Nacional. Por otra parte, se cre el artculo 24bis, el cual aclara que el Sistema de Defensa Nacional "ejercer la custodia de objetivos estratgicos". Sin definirse an, que se entiende por objetivos estratgicos.

Definiciones previas necesarias

En Latinoamrica por el traspaso de dictaduras cvico-eclesistico-militares, hacia el estado de derecho democrtico, hubo un cambio tambin en los conceptos de seguridad. As se pas de una seguridad nacional , o pblica, -que hace referencia a la seguridad por y para el estado-nacin- al concepto de seguridad ciudadana , donde el eje es la persona humana y los grupos sociales desde un abordaje integral basado en los derechos humanos. Todo lo cual, fue en el marco de Naciones Unidas. Ahora bien, para poder hablar de seguridad ciudadana, es necesario ahondar otros conceptos que se ven involucrados entre s, el desarrollo humano es uno de ellos. El cual debe entenderse como el proceso de ampliacin de opciones, libertades y capacidades de las personas con el fin de que puedan gozar de salud y bienestar, y tener acceso a los conocimientos y a los recursos necesarios para vivir una vida digna. Como se advierte es un concepto amplio, que considera en forma integral a la persona humana. A su vez, se relaciona con el concepto de seguridad humana la cual brevemente, se define como la condicin de vivir libre de temor y libre de necesidad. Es decir, si no hay seguridad humana, se afecta negativamente la posibilidad del desarrollo humano.

En definitiva, este nuevo enfoque sobre la seguridad, como Seguridad Humana, y Seguridad Ciudadana en el marco de los derechos humanos, luego de las atrocidades cometidas por los Estados latinoamericanos en los aos del Terrorismo de Estado, no hace referencia especfica a la cantidad de policas, o militares. La seguridad humana es una preocupacin por la vida y la dignidad humanas; con este nuevo enfoque de seguridad la persona y su dignidad buscan estar en el centro. En definitiva, mientras el desarrollo humano se traduce en mayores posibilidades de hacer realidad las potencialidades de las personas humanas en todas sus dimensiones, la seguridad humana implica necesariamente, la existencia del desarrollo humano. Todo lo cual no puede ser real, mientras existan personas que no puedan acceder a los derechos humanos.

Todo esto, sin dudas, han sido apenas palabras escritas en la coyuntura latinoamericana. An as considero importante remarcar que es en este nuevo enfoque, donde la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, en su Informe sobre Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos , publicado en 2009, establece sobe este punto: La Comisin entiende pertinente recordar que la expresin seguridad ciudadana surgi, como un concepto en Amrica Latina en el curso de las transiciones a la democracia, para diferenciar la naturaleza de la seguridad en democracia frente a la seguridad en los regmenes autoritarios. En estos ltimos, el concepto de seguridad est asociado a los conceptos de seguridad nacional, seguridad interior o seguridad pblica, los que se utilizan en referencia especfica a la seguridad del Estado.

La Comisin desea insistir en una de sus preocupaciones centrales en relacin con las acciones implementadas por los Estados Miembros en el marco de su poltica sobre seguridad ciudadana: la participacin de las fuerzas armadas en tareas profesionales que, por su naturaleza, corresponden exclusivamente a las fuerzas policiales. En reiteradas ocasiones, la Comisin ha sealado que, dado que las fuerzas armadas carecen del entrenamiento adecuado para al control de la seguridad ciudadana, corresponde a una fuerza policial civil, eficiente y respetuosa de los derechos humanos combatir la inseguridad, la delincuencia y la violencia en el mbito interno.

La preocupacin de la Comisin frente a esta situacin, que se reitera en varios pases de la regin, tiene que ver tambin con el propio funcionamiento del sistema democrtico, pues en ste es fundamental la separacin clara y precisa entre la seguridad interior como funcin de la Polica y la defensa nacional como funcin de las Fuerzas Armadas, ya que se trata de dos instituciones substancialmente diferentes en cuanto a los fines para los cuales fueron creadas y en cuanto a su entrenamiento y preparacin. La historia hemisfrica demuestra que la intervencin de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interna en general se encuentra acompaada de violaciones de derechos humanos en contextos violentos, por ello debe sealarse que la prctica aconseja evitar la intervencin de las fuerzas armadas en cuestiones de seguridad interna ya que acarrea el riesgo de violaciones de derechos humanos.

() La Corte Interamericana ha sealado que (...) los Estados deben limitar al mximo el uso de las fuerzas armadas para el control de disturbios internos, puesto que el entrenamiento que reciben est dirigido a derrotar al enemigo, y no a la proteccin y control de civiles, entrenamiento que es propio de los entes policiales.

En la regin es recurrente que se proponga, o directamente se establezca , que efectivos militares asuman de seguridad interior a partir del argumento del incremento de los hechos violentos o delictivos. La Comisin se ha referido tambin a este punto, expresando que este tipo de planteos responden a la confusin entre los conceptos de seguridad pblica y seguridad nacional, cuando es indudable que la criminalidad ordinaria por muy grave que sea no constituye una amenaza militar a la soberana del Estado.

Un punto especialmente grave a resaltar es que en algunos pases de la regin la participacin de las fuerzas armadas en asuntos de seguridad interior no se limita al despliegue territorial, mediante la implementacin de planes operativos que tienen como objetivo central incrementar la visibilidad de los efectivos mediante tcnicas de patrullaje preventivo o disuasivo, sino que esa participacin se verifica en actividades de investigacin criminal e inteligencia. La Comisin ha sealado que, en ciertos casos, las fuerzas armadas continan participando en la investigacin de los delitos ‐ en particular en los casos relacionados con narcotrfico y crimen organizado en funciones de control migratorio y en tareas de inteligencia civil, actividades que, para el buen funcionamiento de un sistema democrtico, deben corresponder a fuerzas policiales sometidas a los correspondientes controles por parte del parlamento y, en su caso, del sistema judicial.

En definitiva, la Comisin reitera que los asuntos que tienen que ver con la seguridad ciudadana son de competencia exclusiva de cuerpos policiales civiles, debidamente organizados y capacitados, en los trminos que se han sealado ya en este informe. En esa direccin, la Comisin comparte que se requiere estar atentos y dispuestos a superar los conflictos a travs de medios pacficos bajo la perspectiva axiomtica de la seguridad ciudadana, segn la cual las diferencias se dan entre ciudadanos que hay que proteger y no frente a los enemigos que hay que combatir.

Coyuntura represiva

No es menor que en Argentina desde el gobierno de Cambiemos, se ha ido incrementando la escalada represiva que va de la mano de las polticas de ajuste, y de los paquetes de reformas que han querido instaurar (las reformas: laborales, educativas, penales y previsionales. Siendo sta ltima, la nica que fue sancionada, en el marco de una feroz represin en las calles a los alrededores del Congreso de la Nacin), todo lo cual fue la ante sala, al repudiado y reciente acuerdo con el F.M.I. El cual prev medidas an ms perjudiciales para el pueblo argentino.

Las detenciones en el marco de las manifestaciones se vieron incrementadas, como tambin la cantidad de personas, -en su mayora jvenes pobres de barriadas populares-, asesinadas por las fuerzas represivas, expresadas en los informes de CORREPI como una cada 23 horas (en 2017), y siendo totalmente instauradas como poltica de Estado a travs de la Doctrina Chocobar. El caso ms conocido en la gestin de ste gobierno es el del nio de 12 aos oriundo de Tucumn Facundo Ferreira.

Al gobierno de Cambiemos no le falta nada, tiene en su prontuario casos realmente graves en cuanto a violacin de derechos humanos, adems de lo mencionado, se suman los casos de: Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, que se enmarcan en la represin a la comunidad Mapuche, intentando desde el gobierno, inventar en dicha comunidad un enemigo interno a travs de la RAM, en esta misma lnea se realiza la persecucin a Facundo Jones Huala quien recientemente fue beneficiado con la prisin domiciliaria bajo estrictas condiciones. A su vez tiene inclusive, el antecedente de detener a un joven por una publicacin en su cuenta de Twitter, y la persecucin a la organizacin La Poderosa, en plena conferencia de prensa, por parte de la Ministra de Seguridad Bullrich, en el marco de un juicio contra seis integrantes de la Prefectura por torturas en el ao 2016 a dos integrantes de dicha organizacin.

Pero Argentina no escapa a una coyuntura regional y global. Sobran los ejemplos de: Colombia, desde el 2000, Mxico con el Plan Mrida, o Brasil. Tal y como remarc el Dr. Sergio Job, en una nota reciente para La Tinta: Hay que comprender que dicho esquema, lejos est de ser diseado por quienes conforman hoy la cartera de Defensa Nacional, ni por el propio presidente, ni por las FF.AA., y que muchsimo menos, tiene por objetivo la defensa de la soberana nacional, la integridad territorial, la defensa de los bienes comunes (recursos naturales dicen ellos) y en ltima instancia el bienestar general. Por el contrario, este esquema diseado por las elites financieras-militares-imperialistas, busca avanzar en el control social interno, una escalada en la violencia social generalizada y hasta puede desembocar en el desmembramiento territorial. A esta altura, con la economa y la moneda en manos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y las grandes corporaciones financieras; la seguridad interna y nacional en manos del pentgono, la corona inglesa y el Mossad; y la comunicacin/propaganda concentrada en un gran multimedio transnacionalizado; se puede afirmar, sin temor a exagerar, que estamos en presencia de un Gobierno de Ocupacin, que salvo por la formalidad de mantener las elecciones, avanza cada vez ms hacia un totalitarismo light que combina globos y garrotes . Hay que comprender y asumir que existe un plan estratgico y tcticas puntuales para llevarlo adelante, como tambin una divisin de tareas en ese nuevo esquema. Por esta razn, lxs ministrxs Patricia Bullrich y Oscar Aguad vienen insistiendo en la necesidad del trabajo conjunto permanente entre ambas carteras de gobierno: la seguridad interna y exterior, se vuelven una y la misma preocupacin para un gobierno del Nuevo Orden Mundial. El panorama no es alentador, sin dudas, como dijo el Sub Comandante Marcos: Llamamos a todos y a todas a no soar, sino a algo ms simple y definitivo: los llamamos a despertar.

Victoria Siloff es abogada y militante del Encuentro de Organizaciones (EO) Crdoba, Argentina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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