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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2018

Una institucin conservadora?
El Senado argentino y el aborto

Gabriel Levita
Nueva Sociedad


El imaginario social indica que, en Argentina al igual que en otros pases, el Senado es una institucin ms conservadora que la Cmara de Diputados. La llegada de la Ley de Interrupcin Voluntaria del Embarazo a la Cmara Alta reanuda el debate. Cunto queda de ese Senado original pensado como baluarte de las oligarquas provinciales y garante del orden establecido? Sigue siendo un rgano retrgrado o es, en cambio, una institucin poltica moderna?

La llegada al Senado de Argentina del proyecto de Ley de Interrupcin Voluntaria del Embarazo actualiza una serie de imgenes ampliamente difundidas acerca de la Cmara Alta como un cuerpo conservador y tradicional. Parte del sentido comn poltico atribuye a los senadores un perfil favorable al mantenimiento del orden y reacio a los grandes cambios sociales y culturales. As, quienes apoyan el proyecto de ley de despenalizacin del aborto (que ya cuenta con media sancin de la Cmara de Diputados) siguen con prudencia y escepticismo las variaciones en el conteo de los votos, mientras que los opositores a la iniciativa se ilusionan con un rechazo o una dilacin estratgica.

Pero qu significara ser ms conservador? El Senado se considera de esa manera porque sus miembros tienen ms poder y privilegios que los diputados o porque se encuentran sobrerrepresentadas las provincias a menudo consideradas ms social y culturalmente tradicionales? A nivel institucional, el Senado posee ms prerrogativas que la Cmara Baja: debe prestar acuerdo al Ejecutivo sobre la promocin y ascenso de jueces, embajadores y oficiales superiores de las Fuerzas Armadas. Tambin posee la potestad de autorizar al presidente la declaracin del estado de sitio y, en caso de juicio poltico, le corresponde ser la cmara juzgadora. Pero adems, al estar compuesta por menos miembros (72 contra 257) cada voto tiene ms peso proporcional sobre el resultado final y al durar ms sus mandatos (seis aos contra cuatro), tienen una mayor estabilidad en el cargo y no precisan competir electoralmente tan seguido como los diputados.

Si a esto le sumamos que los requisitos para ser senador son, desde lo formal, ligeramente ms restrictivos que para ser diputado y que los primeros ganan ms dinero que los segundos y tienen, en promedio, ms empleados a cargo, la imagen de los senadores como miembros de un cuerpo ms selecto y exclusivo se fortalece.

Adems, por su propia naturaleza federal, se trata de un cuerpo que sobrerrepresenta a las provincias con menor poblacin y subrepresenta a las que tienen mayor peso demogrfico, especialmente las de la regin central del pas. Esta desigualdad refuerza la imagen de que es un espacio conservador, puesto que la asociacin entre provincias pequeas y tradicionalismo est tambin muy arraigada en el imaginario colectivo.

Sin embargo, en los ltimos aos, otras leyes que supusieron la ampliacin de derechos en cuestiones ligadas a salud y sexualidad, como el matrimonio igualitario, la identidad de gnero o la fertilizacin asistida, pasaron por el Senado y fueron aprobadas en todos los casos con un porcentaje de votos incluso mayor al que haban recibido al obtener la media sancin de Diputados. En qu sentido entonces podemos seguir afirmando sin ms que el Senado es una cmara conservadora?

El Senado argentino en la historia: continuidades y rupturas

La Constitucin de 1853 prevea una Cmara de Senadores compuesta por dos representantes por cada provincia y dos por la Capital, todos ellos elegidos por las legislaturas de sus distritos (a excepcin de la Capital Federal), que lo haca por medio de un colegio electoral, con mandatos de nueve aos renovados por tercios cada tres. El historiador y politlogo Natalio Botana seala que el Senado fue concebido como una institucin bisagra entre el poder nacional y los poderes provinciales y distingue tres caractersticas constitutivas. En primer lugar, preservaba la igualdad de los Estados parte del pacto federal, independientemente de su importancia geogrfica o demogrfica. En segundo trmino, era un puente entre las provincias y el Estado central que permita nacionalizar a los gobiernos locales. En tercer lugar, la cmara alta era un organismo de control en manos de una lite que se eriga frente a la cambiante voluntad popular como un baluarte de intereses ms permanentes.

Estos senadores eran verdaderos notables: hombres pertenecientes a crculos sociales de lite, anclados en grandes linajes familiares de raigambre local que detentaban posiciones de prestigio y privilegio en lo poltico, pero tambin en lo econmico. Sus cargos polticos eran una prolongacin natural de su estatus social. Para Botana, sus bancas eran como lugares de hibernacin en las que los gobernadores y presidentes pasaban alternativamente entre uno y otro mandato o a modo de retiro de la actividad ejecutiva.

La irrupcin del radicalismo en la vida poltica del pas y su llegada al poder en 1916 marcan, como afirm Marcela Ferrari en su libro Los polticos en la repblica radical, un proceso de creciente profesionalizacin de la poltica en el marco de una mayor autonomizacin del campo poltico. Es decir que, junto a los notables de antao, emergen nuevas figuras que deben su posicin en la arena poltica a los capitales acumulados en las luchas partidarias y ya no nicamente a los recursos familiares heredados de la actividad econmica o de las sociabilidades de lite.

La etapa abierta con el derrocamiento del presidente radical Hipolito Yrigoyen en 1930 estuvo signada por recurrentes crisis polticas, proscripciones y golpes de Estado cvico-militares que truncaron la mayora de los gobiernos constitucionales y disolvieron al poder legislativo en reiteradas oportunidades. De estos 53 aos, solo durante 33 funcion el Congreso Nacional. El diseo original del Senado se mantuvo con excepcin de los perodos 1952-1955 (en el que estuvo vigente la reforma constitucional de 1949) y 1973-1976 (regido por la reforma de 1972).

En la Cmara Alta del retorno a la democracia en 1983, la sociloga Paula Canelo ve una tendencia a la estabilidad de las carreras polticas y a una mayor profesionalizacin. Muestra que los senadores continan manteniendo atributos considerados tradicionales, pero, al mismo tiempo, se combinan con otros ms novedosos. Pluralizacin de las carreras universitarias, declive de los grandes propietarios rurales y aumento del peso de los empresarios del sector terciario. Adems, el peso de las familias polticas se mantiene, pero ya no tanto apoyadas en la herencia paterna, sino en las relaciones entre hermanos.

Pero esos cambios paulatinos y graduales en la composicin del Senado dieron un salto cualitativo en 2001, ms all de la demanda de renovacin de los elencos polticos sintetizada en la consigna Que se vayan todos. Dicho ao supuso la culminacin de un conjunto de cambios institucionales iniciados siete aos antes a partir de la reforma constitucional de 1994. Se dispuso que el Senado estara compuesto por 72 miembros: tres senadores por cada una de las veintitrs provincias y tres por la Ciudad Autnoma de Buenos Aires, cuando antes haba solo dos representantes por distrito. Los senadores seran elegidos todos de manera directa y conjunta por el voto popular, sin lmite de reeleccin, correspondiendo dos bancas al partido poltico que obtuviese la mayor cantidad de votos y la restante para el que le siguiera en nmero de sufragios. Adems, los mandatos pasaran de nueve a seis aos de duracin y la Cmara se renovara por tercios cada dos aos. En diciembre de ese ao vencieron todos los mandatos y se eligieron senadores de modo abierto y, por nica vez, simultneo, en todos los distritos, renovndose el cuerpo por completo. Otra innovacin en esos comicios fue la aplicacin plena de la ley de cupo femenino que garantizaba un mnimo de 30% de mujeres en posiciones elegibles en las listas.

Las elecciones de 2001 estuvieron signadas por altas tasas de voto nulo y en blanco el entonces llamado voto bronca- en el marco de un creciente desprestigio de la poltica partidaria a caballo de la crisis econmica que se intensificaba por esos meses. Adems, un escndalo de corrupcin que haba estallado en la Cmara el ao anterior a causa del presunto pago de sobornos a senadores en ocasin del debate sobre la ley de flexibilizacin laboral, min an ms el prestigio del cuerpo y, muy probablemente, merm las chances de varios senadores de ser reelegidos. Del total que ocupaba sus bancas antes de 2001, solo seis fueron reelectos y apenas otros siete volveran aos ms tarde a la Cmara. En otras palabras, ese ao nueve de cada diez bancas fueron ocupadas por polticos que nunca antes haban llegado al Senado. Los senadores dejaron de ser elegidos por las legislaturas de sus provincias. Ahora deban ser polticos electoralmente exitosos.

Estas transformaciones abrieron el Senado a los mismos procesos de cambios y continuidades en las lites polticas que afectaban a otras instituciones, dando como resultado una composicin de la Cmara sociolgicamente ms diversa, encarnada en polticos con perfiles y carreras ms heterogneas. Luego de la implementacin de los cambios reseados, las puertas de ese recinto otrora tan selecto ya no resultaron infranqueables. Si habitualmente las cmaras altas poseen rasgos ms tradicionales y de mayor cierre social respecto a las cmaras bajas, la serie de cambios que se termin de aplicar en 2001 hizo que los senadores argentinos se parecieran mucho ms a los diputados en comparacin a otros pases de la regin.

Recapitulaciones

Cunto queda de ese Senado original pensado como baluarte de las oligarquas provinciales y garante del orden establecido? Mientras que en la imagen de sentido comn parecen haber quedado anclados algunos de estos rasgos que caracterizaron histricamente a la Cmara Alta, la actualidad es ms compleja y menos lineal. Sigue siendo un espacio privilegiado de negociacin con los gobernadores y las lites polticas provinciales pero ahora a travs de polticos que deben interpelar a sus electorados para ganar elecciones. Las reformas sealadas junto con las transformaciones en las lites polticas argentinas hacen que ya no sean tan diferentes a los diputados en cuanto a sus perfiles y modos de acceso.

Tambin es cierto que determinadas provincias con un mayor nivel de religiosidad y menos proclives a la ampliacin de derechos para las mujeres y las minoras, como las del Noroeste, se encuentran sobrerrepresentadas respecto a las de, por ejemplo, la regin central. Sin embargo, la Patagonia, con una poblacin ms nueva y un mayor pluralismo religioso, se encuentra tan o ms sobrerrepresentada que el noroeste. A su vez, si observamos voto a voto, encontraremos oposiciones provenientes de las provincias ms grandes, ricas, urbanas y, supuestamente por ello, ms modernas. En todo caso, las creencias e imaginarios imperantes en cada provincia explican cmo los polticos justifican sus decisiones en sus discursos, pero no siempre qu decisiones tomarn a la hora de votar.

El Senado actual, con sus particularidades y las transformaciones que sufri en los ltimos aos, no constituye necesariamente un obstculo para la sancin de leyes que sumen y amplen derechos a las minoras o a las poblaciones ms vulnerables, como lo demuestra la experiencia reciente. Otros factores coyunturales, ya sea provenientes desde la arena poltico partidaria, como desde fuera de ella, incidirn en el desarrollo y el resultado del debate por el aborto, ms all de las arquitecturas institucionales y de las imgenes que an perduran en el sentido comn.

Fuente: http://nuso.org/articulo/el-senado-argentino-y-el-aborto/



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