Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

El 68 mexicano, 50 aos despus

Manuel Aguilar Mora
Rebelin


Por qu si los Estados Unidos prosiguen la brbara

guerra de Vietnam y la URSS invade Checoeslovaquia

con el mayor descaro, sin importarle a ninguno

las censuras ni la indignacin de la opinin pblica mundial,

no se iba permitir el gobierno de Daz Ordaz consumar

la espantosa matanza de Tlatelolco,

sin cuidarse para nada

del honor de Mxico en el extranjero?

Jos Revueltas, Carta abierta a los estudiantes presos, escrita en octubre de 1968, un poco antes que su autor fuera detenido por la polica diazordacista y encarcelado en Lecumberri con los estudiantes a los que haba dirigido la carta.


Las conmemoraciones, ms cuando son centenarias o cincuentenarias como sta de los acontecimientos de 1968, son rituales complejos. Pueden ser irrelevantes, incluso vacos pero tambin hay ocasiones en que desempean momentos de reflexin importante. En este caso se trata de uno de los momentos estelares del siglo XX, un ao en el que surgi a la superficie ese proceso de revolucin mundial que, subterrneo, se viene preparando y realizando desde la irrupcin de la sociedad globalizada del capitalismo y cuya codificacin fue proclamada en el texto poltico revolucionario ms influyente y ledo de la historia, el Manifiesto del Partido Comunista de Karl Marx y Friedrich Engels.

A diferencia de otros pases en los que la celebracin del cincuenta aniversario de los acontecimientos de 1968 puede carecer de relevancia, en Mxico es muy previsible que el prximo 2 de octubre se realicen actos y manifestaciones masivas importantes en todo el pas. De hecho durante los cincuenta aos transcurridos desde entonces el 2 de octubre no se olvida! como han coreado ese da todas las generaciones de jvenes que se han manifestado anualmente llenando con su bro la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco para rendir tributo a los mrtires de la masacre de hace cincuenta aos.

Precisamente hace cincuenta aos, el 26 de julio de 1968 estall en pleno centro histrico de la Ciudad de Mxico el conflicto poltico que cimbr al pas y lo puso en sintona con los conmocionantes acontecimientos internacionales. El 68 mexicano, en especial su sangrienta tragedia final en Tlatelolco, fue en realidad el ltimo gran jaln de la serie de sucesos que estremecieron al mundo en ese ao cspide de los agitados aos de la dcada de los sesenta.

La dimensin internacionalista

El ao se haba iniciado en enero y febrero con un hecho que produjo un choque poltico de dimensiones planetarias. El combate que arrasaba Vietnam con la ocupacin de medio milln de tropas del ejrcito de Estados Unidos lleg a un momento crucial que pareci incendiar al mundo. A pesar de la parafernalia de su armamento y del salvajismo de sus mtodos (en el conflicto murieron un milln de vietnamitas y se arroj un caudal de bombas sobre Vietnam equivalente al de todas las bombas arrojadas en el Segunda Guerra Mundial), el gobierno de Washington no lograba apagar el incendio de la guerra de liberacin nacional del pueblo vietnamita y en esos das se confront con una ofensiva militar de tales dimensiones (la ofensiva del Tet, nuevo ao vietnamita) que, a pesar de las apocalpticas bajas de los combatientes que llegaron incluso a ocupar durante varias horas la embajada estadounidense en Saign, constituy una contundente victoria poltica de las fuerzas insurgentes. Ese mensaje fue recibido y as se inici la serie de hechos que marcaron a 1968 como el ao en que el mundo pudo cambiar de base.

En Estados Unidos las escenas tremendas de la guerra del sureste de Asia fueron presenciadas en las pantallas de televisin. El sentimiento antiblico estadounidense escal niveles inauditos que se reflejaron en multitudinarias protestas en las principales ciudades que obligaron a Lyndon Johnson a cambiar al general de sus tropas y a renunciar a su reeleccin como presidente. La lucha de la poblacin negra se recrudeci con motivo del asesinato de Martin Luther King y el pas se confront a su peor crisis poltica desde la guerra civil de la poca de Lincoln.

Las erupciones del volcn vietnamita se esparcieron por todo el mundo. Un amplsimo y poderoso sentimiento antiimperialista contra la poltica estadounidense prendi, en especial entre la juventud. De Japn a Alemania, de Inglaterra a Brasil, cientos de miles de jvenes, en especial estudiantes, ocuparon las calles y se solidarizaron con el combate pico de los campesinos y trabajadores vietnamitas. Esa fue la primera fuente de la internacionalizacin de las luchas de 1968, su matriz antiimperialista. A partir de all escalaron otros niveles y en mayo sobrevino el ejemplo ms espectacular que nadie haba previsto ni de lejos: el mayo francs. A principios de mayo, varias huelgas universitarias en Pars y sus alrededores confrontaron a los estudiantes con los granaderos y sbitamente despus de varios das transcurridos de enfrentamientos de diverso tipo, una noche los estudiantes tomaron los adoquines de las calles del barrio universitario y construyeron barricadas para impedir el paso a la polica a sus escuelas y facultades. La noche de las barricadas incendi Pars y de inmediato estall el 14 de mayo la huelga ms grande de la historia del capitalismo: 10 millones de trabajadores pusieron al gobierno de Charles de Gaulle al borde del precipicio. Con el mayo francs se inici en Europa occidental una autntica renovacin de las perspectivas revolucionarias que se proyectaron hasta bien entrada la dcada de los aos setenta: Italia, Portugal, Espaa, surgimiento de nuevas vanguardias y recomposicin del movimiento de los trabajadores.

La historia se escriba no slo en el bloque capitalista. Tambin se movan las aguas en lo que entonces era el bloque socialista dividido entre la Unin Sovitica y la Repblica Popular de China. Slo semanas antes en 1967, el pas ms populoso del mundo haba experimentado una convulsin revolucionaria con repercusiones internacionales, la llamada revolucin cultural china y ya en 1968 los movimientos democratizadores de trabajadores en los pases europeos dominados por las burocracias de origen estalinista tambin se hicieron sentir, en especial con el despertar de la Primavera de Praga en Checoeslovaquia. Por ltimo y de ningn modo menos importante en octubre de 1967 haba sido asesinado por rdenes de la CIA en Bolivia Ernesto Che Guevara, posiblemente el lder revolucionario ms influyente en esos das cuya convocatoria a crear uno, dos, tres muchos Vietnam haba repercutido en los rincones ms apartados. Este y oeste, sur y norte el mundo giraba enfebrecido.

La dictadura perfecta

Ese 26 de julio de 1968, como en los ltimos diez aos, la izquierda estudiantil mexicana haba organizado las manifestaciones conmemorativas del inicio de la Revolucin cubana. En la Ciudad de Mxico, un conjunto de dos mil personas parti en la tarde de ese da hacia la Alameda en pleno centro histrico de la ciudad. All se unieron a su mitin otros tres mil estudiantes que haban sido brutalmente repelidos por granaderos que les impidieron llegar a la plaza del Zcalo en donde haban decidido protestar frente al Palacio Nacional sede del presidente Daz Ordaz. Se trataba de estudiantes del Instituto Politcnico Nacional (IPN) quienes haban sido objeto das antes de una embestida represiva de la polica capitalina con motivo de un pleito intranscendente entre pandillas juveniles. La represin se haba escalado de tal manera que las bandas policacas invadieron las instalaciones escolares y arremetieron incluso contra los profesores. Por supuesto, estas acciones prendieron en el IPN y la reaccin no se hizo esperar. Precisamente esa manifestacin repelida en el Zcalo ese viernes 26 de julio era la culminacin de protestas realizadas los das anteriores. As la respuesta a las protestas contra la represin fue ms represin, la cual se extendi a todo el centro de la ciudad tocando a las preparatorias de la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM) las cuales seguan all instaladas en el viejo barrio universitario, a slo una cuadra del Zcalo.

Ese fin de semana el centro histrico permaneci como campo de batalla. La polica se demostr incapaz de vencer a los estudiantes atrincherados en los edificios escolares ya no slo del centro histrico sino de otros lugares de la ciudad. Las labores represivas se extendieron y para el fin de semana haban sido detenidos y encarcelados una mayora de los miembros de comit central del Partido Comunista mexicano que los reflejos simples del anticomunismo reinante culpaban, sin fundamento alguno, de la subversin en marcha. En la noche del lunes y la madrugada del martes siguiente tuvo lugar el acontecimiento que con su estallido expandi nacionalmente el conflicto y lo convirti en una movilizacin masiva: a peticin de las autoridades federales intervino el ejrcito que con un bazukazo derrib el viejo portn del antiguo edificio de la Rectoria en donde se encontraban los recintos de las Preparatoria 1 y 3 de la UNAM. Fue la seal para salir a las calles, la de la primera gran manifestacin del Movimiento estudiantil-popular el 2 de agosto desde la Ciudad Universitaria de san ngel, dirigida por las propias autoridades universitarias con el rector Javier Barros Sierra a la cabeza pero que no pudo llegar al centro histrico por la muralla del ejrcito que se interpuso en su recorrido.

Los caminos de la historia fueron tejindose esa tarde del 26 de julio y los das siguientes y la unin de esas dos marchas estudiantiles con objetivos distintos fue el detonador de un movimiento masivo que se desencaden hasta convertirse en el Movimiento estudiantil-popular mexicano. Pero la historia no es gratuita. La palabra represin ha sido escrita varias veces en las lneas anteriores. Y para entender los acontecimientos que siguieron es necesario un breve recordatorio histrico.

Cada proceso nacional inmerso en ese inmenso crisol del estallido global que fue el del 1968, forjaba su dinmica en una combinacin especfica de los determinantes mundiales con las especificidades y peculiaridades nacionales. Y las peculiaridades mexicanas eran bien evidentes. Se trataba del determinante fundamental de la poltica mexicana que constitua la dictadura perfecta, el imperio del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la cspide de un sistema de partido nico de facto, casi totalitario, que sin embargo se cubra con los ropajes usurpados de una revolucin que de 1910-19 haba desafiado y derrotado a una de las dictaduras oligrquicas latinoamericanas ms poderosas y feroces, la de Porfirio Daz. Pero el PRI, cuyo antecesor fue fundado como Partido Nacional Revolucionario en 1929, se haba perpetuado en el poder recurriendo cada seis aos a la farsa de unas jornadas electorales en las que era imposible diluir el hecho de que cada nuevo elegido a la silla presidencial en la prctica tena un nico y gran elector: el dedo del presidente en turno que lo designaba como su sucesor.

Precisamente en 1968 el imperio del PRI se encontraba en uno de sus momentos dorados. Desde el punto de vista econmico, el capitalismo mexicano disfrutaba de un auge considerable que desde entonces ya no ha repetido: altos ndices de crecimiento en la industria y en la agricultura, estabilidad financiera, mnimo endeudamiento, en sntesis, se trataba de lo que los apologistas del rgimen llamaban con orgullo el milagro mexicano. El PRI-gobierno como se deca entonces, contaba con enormes acervos de estabilidad tambin poltica: controlaba corporativamente sin desafos importantes al movimiento obrero y manipulaba a los campesinos con los acervos de una reforma agraria que a pesar de ser cada vez ms insuficiente mantena mrgenes de maniobra considerable.

Con el sexenio de Gustavo Daz Ordaz (1964-1970) la prepotencia priista lleg a niveles muy altos. Como secretario de Gobernacin del gobierno del presidente anterior, Adolfo Lpez Mateos (1958-1964) y despus l mismo como presidente, Daz Ordaz fue el cerebro ejecutor de una de las ofensivas reaccionarias ms feroces de Amrica Latina en plena temporada de la guerra fra anticomunista llevada a su paroxismo por los ocupantes de la Casa Blanca Kennedy, Johnson y Nixon. Bajo el pretexto de la lucha contra el comunismo la represin a las luchas populares haba cobrado muchas vctimas (el asesinato del lder campesino Rubn Jaramillo, su esposa embarazada y familiares), la terrible ruptura de la huelga de los trabajadores del riel en 1959 con miles de despedidos, decenas de dirigentes encarcelados durante aos. El famoso penal de Lecumberri era el sombro smbolo de ese momento albergando a decenas de trabajadores, estudiantes, mdicos, periodistas, profesores, intelectuales y en la crcel de mujeres, tambin haba presas polticas. Precisamente Demetrio Vallejo, el lder ferrocarrilero que llevaba casi diez aos entre rejas se convertira en el smbolo de los presos polticos cuya libertad se convirti en la principal demanda del Movimiento estudiantil-popular.

La dinmica del movimiento

Los movimientos sindicales se haban topado con el muro represivo implacable: ferrocarrileros, electricistas, petroleros, maestros, telegrafistas, mdicos y antes de 1968 tambin los estudiantes haban sido reprimidos en Michoacn, Puebla, Chihuahua, Sonora y la propia Ciudad de Mxico. El despotismo diazordacista pareca invencible.

La represin iba mostrarse con toda su crudeza: la cuenta macabra de los cados se inici desde el mismo 26 de julio y culmin en la masacre del 2 de octubre. No se sabe exactamente cuntos cayeron en Tlatelolco: el vocero del gobierno de Daz Ordaz declar el 3 de octubre que en los disturbios de ayer hubo cerca [sic] de 20 muertos, 75 heridos y ms de 400 detenidos, sin embargo se garantiza la tranquilidad durante los Juegos Olmpicos. Hubo otras estimaciones. El periodista del diario britnico The Guardian, presente en el pas, como muchos otros periodistas internacionales con motivo de la proximidad de la realizacin en la Ciudad de Mxico de los Juegos Olmpicos, escribi en su reportaje de la noche de Tlatelolco que los cados llegaban a 350. Esta cifra es la que, por ejemplo, consider Octavio Paz adecuada y la cit en su libro sobre Tlatelolco, Postdata. Debe considerarse que en ese ao, a excepcin de Vietnam en donde se desarrollaba una guerra, slo en Mxico se contaron por centenas las vctimas de la represin en el transcurso de los dos meses y das que dur el movimiento. Ni la huelga de 10 millones de trabajadores en Francia tuvo una sola vctima, a excepcin de un ahogado en el Sena, ni la invasin militar sovitica en Checoeslovaquia provoc vctimas a excepcin del joven que se inmol con un galn de gasolina.

En el Mxico antidemocrtico de los sesenta, los campus de la educacin superior, en especial los universitarios y politcnicos, eran islas rebeldes donde pululaban las ideas y polmicas ideolgicas. La rebelda juvenil se expresaba incluso en las melenas, en la introduccin del rock, en las costumbres sexuales ms liberales, todo ello adobado con crecimiento gigantesco de la matrcula. La UNAM, el IPN y atrs de ellas las dems instituciones universitarias se masificaron rpidamente.

El caldo de cultivo surgi para la accin de los grupsculos, como despectivamente calific en ese entonces el Partido Comunista francs a los sectores politizados y radicalizados que desafiaban al capitalismo, al imperialismo y, cada vez ms, tambin al estalinismo. Estos grupos abundaban en la Ciudad Universitaria, en santo Toms, en Zacatenco, en Chapingo y se extendan a las preparatorias y vocacionales. De estos grupsculos curtidos desde principios de la dcada en polmicas y luchas incesantes con los reformistas del Partido Comunista mexicano y las autoridades salieron una gran parte de los dirigentes de los comits de lucha e incluso de Consejo Nacional de Huelga (CNH).

Desde un principio el movimiento estudiantil fue poltico revolucionario. En el pliego petitorio que enarbol la direccin del movimiento acuerpada en el Consejo Nacional de Huelga, las dos demandas principales que encabezaban sus peticiones eran: la libertad de los presos polticos y la derogacin del delito de disolucin social del Cdigo Penal, utilizado como instrumento de represin por el estado contra los opositores. La huelga que se extendi por todos los planteles de educacin media y superior de la Ciudad de Mxico y de muchas otras ciudades, no se hizo contra las autoridades universitarias o politcnicas, sino contra las de la Ciudad de Mxico y ante todo contra el propio presidente Daz Ordaz, quien recogi el guante y decidi que la insolencia sera pagada con creces por los estudiantes.

Por supuesto que era una lucha por la democracia en Mxico pero efectuada de modo plebeyo. La ausencia de los organismos polticos de la sociedad burguesa, en especial de sus partidos, era evidente. El impulso no tena nada de conciliador y negociador con las instituciones de la dictadura: se exiga un dilogo pblico, la disolucin del cuerpo de granaderos, la indemnizacin de los familiares de las vctimas de la represin y la democracia reinante en el CNH era la directa, representantes slo de las escuelas y facultades en huelga (primero tres y despus dos por plantel). Y abajo el msculo del movimiento lo constituan los cientos de brigadas que se desparramaron por toda la ciudad a las plazas, los parques, los mercados, los centros comerciales, los cines, los teatros y todo lugar pblico en donde se pudiera or la voz y repartir los volantes explicando al pueblo las razones de la rebelda. De varias tumultuosas manifestaciones que se apoderaron de las grandes avenidas e impusieron su entrada al Zcalo, destacaron dos que sin duda fueron las ms grandes. La del 27 de agosto, realizada dos das despus de la invasin sovitica a Checoeslovaquia, en la que la manta que encabezaba a la vanguardia deca: Los estudiantes mexicanos repudiamos la invasin de Estados Unidos en Vietnam y la de los tanques soviticos a Checoeslovaquia. Y la Manifestacin del silencio del 13 de septiembre en la que el movimiento contest elocuentemente las amenazas de la terrible represin que anunci Daz Ordaz en su Informe Presidencial al Congreso de la Unin el 1 de septiembre.

Y en efecto despus vino el 2 de octubre, el macabro acontecimiento que de inmediato acapar la atencin mundial pues en la Ciudad de Mxico se encontraban ya decenas de periodistas de todos los pases venidos. El gobierno manipul lo que ms pudo pero el hecho no pudo difuminarse ante las cataratas de informacin que lo difundieron. Ni siquiera se pudo diez das despus blindar a los juegos olmpicos del escndalo cuando los dos atletas negros estadounidenses parados en el podio de honor de las medallas, al iniciarse las notas del himno de su pas, en lugar de orlo con respeto, lo desafiaron alzando sus puos al aire con el saludo del poder negro. A su manera rendan tributo a todo lo que haba ocurrido y ocurra ese ao en Mxico y en el mundo.

Esquizofrenia y masacre

La dimensin profunda del Movimiento estudiantil-popular mexicano de 1968 se explica en ltima instancia por la reaccin terrible que desat y que culmin criminal y espantosamente en la noche de Tlatelolco. Finalmente la masacre del 2 de octubre descubre todos los enigmas que pudieran parecer escondidos. La crudeza de los mtodos utilizados por el gobierno de Daz Ordaz para dar fin al movimiento costar lo que costar sigue sorprendiendo por su crueldad y violencia. Ciertamente no seremos quienes le quitemos un pice de su responsabilidad criminal a Daz Ordaz pero las versiones que consideran que la masacre fue la tpica respuesta de la personalidad psictica del presidente se quedan cortas ante la magnitud del conflicto. Ms correcto es considerar que aparatos estatales que llegan por la dinmica de la lucha poltica a niveles de represin fascista o cuasi fascista moldean a sus dirigentes: Hitler se curti como lder durante aos en la extrema derecha alemana y en 1933 ya era el hombre apropiado para la tarea que le asignaba la historia al capitalismo alemn. Pinochet surgi de las filas de un militarismo chileno profundamente enraizado en las tradiciones oligrquicas seculares de ese pas. Igualmente el hecho represivo maysculo de Tlatelolco se inscribi en la dinmica de los actos que durante aos lo precedieron: asesinatos, desapariciones, encarcelamientos, ocupaciones militares de talleres y campus, una propaganda anticomunista vil y calumniosa, etc. No era slo el odio sin lmites de Daz Ordaz a quienes se atrevieron a desafiarlo, en Tlatelolco se expres ante todo el terror de la camarilla priista ante lo que consideraba el peligro mortal de los contactos y la influencia cada vez mayores que el Movimiento estudiantil estaba anudando y expandiendo en los sectores populares, en especial obreros, un temor a que en Mxico se reeditara una experiencia similar a la del mayo francs. Y si De Gaulle pudo superar el desafo, Daz Ordaz y su camarilla saban que no podran.

Fue una seal imposible de ignorar. El rgimen priista registr su primera gran sacudida que anunci el inicio de su largusima y truculenta decadencia. Los siguientes presidentes Luis Echeverra y Jos Lpez Portillo se encargaron de garantizar en las nuevas circunstancias la sobrevivencia del rgimen. Contando con la inteligencia de muchos funcionarios e intelectuales reformistas, Echeverra deline la llamada apertura democrtica consistente en mantener firmes las riendas de la represin, ahora ante todo frente a los numerosos grupos guerrilleros que surgieron en especial en el sur del pas y la concesin de ciertas demandas a los sectores universitarios, todo ello adobado con una cruda demagogia tercermundista. Se forj as la estrafalaria imagen de un gobierno con una cara internacional progresista, supuestamente opuesto a las dictaduras militares del cono sur, hospitalario con los refugiados de esas dictaduras pero que en su poltica interna desplegaba una guerra sucia implacable contra los grupos guerrilleros, tan cruel y terrible como la de las primeras. A Lpez Portillo le toc administrar el auge petrolero que se dio a fines de los aos setenta y principios de los ochenta y que le dot con el margen de maniobra necesario para poner en prctica una reforma poltica que mantuvo la presin democratizadora bajo control durante ms de una dcada, canalizando hacia vas parlamentarias a gran parte de la oposicin.

Cincuenta aos despus

En los cincuenta aos que han transcurrido ciertamente el pas ha cambiado mucho. Precisamente en estos das en que se celebra el cincuentenario del inicio del Movimiento estudiantil-popular, tuvo lugar otro hito de la lucha del pueblo mexicano: en las elecciones generales del 1 de julio un tsunami de ms de 30 millones de votos de mexicanos y mexicanas propinaron su peor derrota histrica a la mancuerna partidaria representante de los amos de Mxico: lo que la vox populi llama el PRIAN, la unin de los principales partidos de la derecha, el PRI y el PAN, que constituyeron durante los ltimos treinta aos el reciclamiento del rgimen presidencialista. Tanto el PAN como el PRI se han derrumbado cayendo el segundo a una situacin de irrelevancia poltica. El imperio del PRI finalmente ha sido sepultado.

La victoria electoral aplastante de Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) no significa todava la desaparicin del rgimen. El rgimen se encuentra en crisis con sus dos principales partidos sostenedores y apoyadores de los capitalistas seriamente daados, tal vez sin remedio. El Movimiento de Regeneracin Nacional (Morena) no es todava un partido estructurado y en l se han refugiado muchos antiguos priistas y panistas, as como grupos heterogneos provenientes de otras orientaciones. Constituye un gran conglomerado cuyo nico comn denominador es el caudillo dirigente. AMLO, el gran rbitro, se enfrenta a la tarea colosal de, al mismo tiempo, tener muy en cuenta a la por l mismo definida mafia del poder, que desde el mismo 2 de julio lo ha rodeado y aceptado como su nuevo gua, y a los millones de trabajadores y pueblo oprimido que le ha dado la victoria con inmensas esperanzas de que la situacin del pas va experimentar un giro decisivo en favor del bienestar popular.

Cincuenta aos despus de 1968 se ha producido una situacin nueva de la lucha poltica cuyos enigmas complejos y profundos son evidentes desde el primer mes de sucedido el giro electoral del 1 de julio pasado. Se ha abierto un nuevo captulo de la historia de Mxico.

No es exagerado concluir que verdaderamente mucho de lo que sucede hoy tiene sus races en las alegres y audaces jornadas de las masas juveniles que recorrieron las calles de la capital de Mxico y de otras ciudades del pas, cimbrando los palacios y convocando al pueblo a unirse a su lucha por un Mxico democrtico y libertario. Fueron los hroes populares que se ganaron para siempre un lugar de honor en la memoria colectiva del pueblo mexicano.

Manuel Aguilar Mora es profesor de la Universidad Autnoma de la Ciudad de Mxico (UACM), militante de la Liga de Unidad Socialista (LUS). En 1968 integr el Comit de lucha de Filosofa y Letras al lado de Jos Revueltas, Luis Gonzlez de Alba y Roberto Escudero. Fue fundador del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Autor de numerosos libros sobre la historia poltica y social de Mxico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter