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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2018

El efecto Trump en Amrica Latina o los sntomas de la decadencia imperial

Juan Ramn Quintana Taborga
Rebelin


Desde la perspectiva poltica hay hechos que contienen una enorme carga simblica con la que se pretende hacer creer una de-

terminada realidad cuando la realidad de los hechos representa su contrario. La tercera y atpica gira del Vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence por algunos pases de la regin en un tiempo inusual, en procura de alinear al pelotn de gobiernos serviles contra Venezuela, y el anuncio de la OTAN como socio global de Colombia como acicate para aquellos que asumen una conducta cipaya, constituyen seales de enorme relevancia geopoltica.

Lejos de anunciarse el restablecimiento de la hegemona imperial sobre Amrica Latina des- pus de ms de una dcada de progresismo regional, las giras del Vice-presidente, del Secretario de Estado, de la mandams del FMI, del Comandante del Comando Sur y de funcionarios de distintos rangos ofrece ms bien una seal plida del desconcierto que abruma a Washington. Al parecer, ni los aliados son tan confiables ni las estrategias desestabilizado- ras parecen ser tan efectivas frente al aluvin de incentivos que ofrece la Casa Blanca.

Mxico acaba de darle una estocada mordaz y dolorosa a un gigante que se tambalea embriagado en la absurda consigna del muro de la ignominia. No es para menos. Amrica Latina cambi para siempre, aunque EEUU mantenga invariable sus apetitos geofgicos, su presunta supremaca racial o la descabellada ilusin mesinica del destino manifiesto. La Patria Grande de Bolvar tiene las cicatrices forjadas por la lucha y ste no ser la excepcin en las batallas que se avecinan.

Hasta hace pocos aos, una gira de funcionarios norteamericanos de menos rango, en procura de lograr alineamientos polticos en Amrica Latina, habra implicado cambios significativos en varios pases como efecto domin de su implacable hegemona e influencia. En romance popular, se deca que un resfro de EEUU poda generar pulmona en nuestro continente. Hoy, la realidad ya no se construye sobre las espaldas de los ms dbiles ni el chantaje tiene el mismo peso ni efectividad con el que normalmente operaba el gigante de siete leguas. Queda poco del prestigio del poder de Norteamrica en nuestros territorios surcados cada vez ms por el deseo de encontrar un horizonte propio sin pedir permiso a nadie. El prestigio ha cedido paso a otras realidades cada vez ms complejas entre las que todava se cuenta el miedo y la sumisin con la que actan las lites criollas domesticadas por el imperio en el ltimo siglo.

Sntomas de la decadencia

El imaginario colectivo que se tena de EEUU como el gigante invencible con poder de de- finir el destino del mundo est empezando a palidecer. La economa tiene su gramtica. Envuelto en el discurso esquizofrnico entre globalizacin o nacionalismo, Trump ha decidido dar rienda suelta a la doble moral con la que se maneja en el mundo de los negocios, el comercio y las finanzas. Ha desatado los demonios de la guerra comercial para tratar de contener a sus competidores inmediatos; entretanto China ha optado por el camino fulgurante de crecimiento y desarrollo multidimensional. EEUU es el primer importador del mundo con un PIB que decrece diariamente. En pocos aos China alcanzar ms del 25% del PIB mundial mientras EEUU apenas tocar el 15%. A mediano plazo, China tendr el 33% del PIB mundial cuando EEUU no logre alcanzar el dcimo lugar. Una potencia que no muestre los msculos de su economa al mundo est ms cerca de convertirse en historia. El semblante de Macron y Merkel frente a un Trump arrogante lo deca todo a la hora de anunciar el fracaso de la Cumbre del G-7 como corola- rio de la grieta que se le abre al capitalismo en el derrotero del siglo XXI.

A pesar de que EEUU mantendr todava pre- dominio sobre los sectores de punta en el campo de la aeronutica, servicios informticos, biotecnologa o la industria espacial, la economa norteamericana parece destinada a seguir la trayectoria del Titanic, como seala Henry Houben. La deslocalizacin de su produccin y la desindustrializacin persiguiendo salarios ms bajos, la creciente desigualdad en los ingresos, el endeudamiento colosal de los hogares, el desequilibrio de su balanza comercial y el descomunal gasto militar constituyen fisuras volcnicas a punto de estallar.

La erosin del poder econmico norteamericano en la regin contrasta dramticamente con la incursin financiera de China en gran- des obras de infraestructura fsica, impulso a la industrializacin y fomento a las exportaciones que han echado por tierra dcadas de gravitacin econmica de EEUU. El FMI es una mala palabra para los lderes polticos que buscan explcitamente la bendicin asitica a sus proyectos de renovacin electoral. La geopoltica es una huella pero tambin un destino. La acelerada extincin del Made in USA por la abrumadora marca Made in China ofrece su corolario econmico para el futuro que fue ayer.

Ms un sntoma que el problema El campo poltico refleja el estadio de la economa capitalista y sus malabarismos. La economa es un juego de espejos pero tambin el arte del simulacro. Lejos de constituir el gigante poltico y todopoderoso, el gobierno de EEUU cada vez decrece en prestigio y legitimidad aunque el imperio preserve su letalidad militarista. Bruno Guigue sealaba que la ilusin de la hegemona norteamericana ilimitada en tiempo y espacio empieza a desvanecerse no tanto por los dislates de Trump o su letana meditica sino ms bien porque el imperio pierde terreno. Trump, ms que el problema, es ms bien su sntoma. La exaltacin belicista con su escuadra burocrtica furibunda Pompeo, Bolton y sus secuaces y la ampliacin de sus arsenales no necesariamente refleja ms poder, dominio o hegemona sino ms dinero reconcentrado en manos del complejo militar-industrial mientras crecen las cifras de la pobreza domstica.

La influencia poltica de EEUU es cada vez ms limitada. Optaron por la tercerizacin para evitar seguir erosionando su prestigio. Tercerizan las maniobras polticas, las operaciones encubiertas, los golpes de estado o dicho de otro modo, pretenden privatizar el desprestigio. Usan con ms frecuencia gobiernos tteres y agregan ms violencia a la protesta social tirando la piedra y escondiendo la mano. Han optado por vas paralelas mediante sanciones econmicas o bloqueos y no tienen escrpulo para vociferar mediante sus aliados mediticos internacionales o apelar a instituciones neofascistas de la Unin Europea. Estn obligados a disfrazar ONGs, iglesias, empresarios, medios de comunicacin para inyectar veneno social en medio de su decadencia moral.

Sin descontar la barra brava (f) racistoide de Trump o el apoyo que dispone del Estado Pro- fundo, no deja de ser el campen mundial de la copa de dislates con la que encandila desde su trono meditico. La opinin pblica latinoamericana hace escarnio de un presidente convertido en saltimbanqui. El irrespeto popular tiene su correlato con las mltiples renuncias de funcionarios norteamericanos que resienten casi con vergenza propia su exaltada y dscola personalidad. Nunca se trat pblicamente a un presidente norteamericano con tanta ligereza y socarronera como ocurre hoy en el plano de lo chabacano. Las seales provienen de la propia sociedad yanqui.

Las aureolas de quienes oficiaban ser los adalides de los derechos humanos o de la impoluta democracia norteamericana se disolvieron en el campo de la impunidad y la impostura. Los sistemticos fraudes electorales, el financia- miento partidario y obtuso de las corporaciones, la manipulacin meditica, el uso maniqueo de redes sociales, el control monoplico de los medios y su vergonzosa manufactura sobre la opinin pblica estn socavando la primaveral democracia de EEUU en medio del llanto desgarrador de nios, hijos de migrantes criminalizados en la frontera del oprobio. Nada ms detestable para la violacin de los derechos humanos que EEUU adoptara la tortura como poltica de estado o que hiciera de la multipolaridad su enemigo acrrimo o que la privacidad planetaria se someta al podero de 5 empresas monoplicas en el campo de los sistemas de comunicacin.

El mpetu guerrerista norteamericano y su estrepitoso fracaso aparece tambin como sntoma. La proyeccin beligerante de su poder incontrastable frente a potencias emergentes en regiones distantes lo acerca ms al miedo frente a los otros, sin desconocer sus poderosos intereses energticos o al revs. Los miles de muertos provocados por la codicia militarista de EEUU en Irak, Afganistn, Libia o Siria no han hecho otra cosa que ratificar la paradoja cruel: cuanto ms poderoso militar y tecnolgicamente ms inepto en el campo de batalla. Muchos generalotes para pocas estrellas. Ni las bombas semiatmicas ms mortales han hecho retroceder la ira antinorteamericana en medio oriente.

EEUU perdi todas las guerras desde Vietnam hasta la que libra hoy intil y demencialmente en Siria. De nada han servido sus maniobras macabras de sembrar enclaves terroristas con su cabecera de playa en el Estado Islmico (EI) o poner contra las cuerdas a Corea del Norte cuando al final del da el equilibrio del terror atmico no se despeja y ms bien se alimenta con el brutal gasto militar imperial que acecha los 700.000 millones de dlares.

Una poltica de escarmiento

Amrica Latina ve consternada y con indignacin la infernal maquinaria de guerra norteamericana sin dejar de asombrarse por su extrema pobreza o por la cruenta cacera humana cotidiana a la que la Asociacin Nacional del Rifle ha acostumbrado a una sociedad enajenada. Por ello, la indignacin popular frente al anuncio de la llegada de la OTAN mediante la colonizada y sufrida Colombia. Al parecer, resulta insuficiente la ocupacin territorial de Colombia con las bases militares norteamericanas para esta fallida tercerizacin europea. La conversin del pas tradicionalmente cafetalero en una caonera yanqui explica entonces la necesidad de instalar un comando central y equidistante en el sur para disciplinar la regin desde adentro.

Ciertamente, el poder poltico imperial en Amrica Latina no ha cesado, aunque conviene destacar que ya no opera con la misma eficacia del pasado. El tutelaje sobre la OEA y su abyecto Secretario General, vendido a precio de gallina muerta, la creacin del Grupo de Lima como apndice poltico ulceroso, la presin sobre los gobiernos de derecha, algunos de ellos cobijados en la corrupcin ms infame, as como el ultraje a los estados de al- cantarilla como los ha denominado Trump, no alcanza para lapidar la Revolucin Bolivariana ni hacer mella en la inconmovible e invicta revolucin cubana. La esterilizacin poltica de la OEA ha dado paso al cercenamiento de UNASUR y al intento de darle cristina sepultura a la CELAC para dar rienda suelta a la aventura intervencionista de los EEUU contra nuestros pueblos y en particular contra Venezuela. Este pas, del que depende la geopoltica energtica global, ha tomado conciencia que la mano sucia norteamericana solo traer sangre y dolor bajo cualquier circunstancia. El objetivo es el mismo de siempre: derrotar a los pueblos para implantar ciclos de dominio bajo la impronta del miedo y la violencia armada.

La persecucin poltica contra los lderes ms populares del continente digitados mediante operaciones encubiertas de la CIA/NED/IRI/ USAID en complicidad con las estructuras jurdicas-mediticas criollas tampoco alcanza para frenar el mpetu de los pueblos que estn comenzando a comprender la naturaleza despiadada del capital y el poder de las corporaciones. Los pueblos saben que el imperio est dando coletazos brutales en sintona con su impotencia y su desprestigio. Su sabidura seala que ms que responder a sus provocaciones hay que resistir bajo el alero de la unidad y la inteligencia creativa porque esta furia demencial terminar de ahogarlos.

No cabe duda que el imperio est aplicando una poltica de escarmiento para tratar de sepultar ms de una dcada de soberanas reconquistadas, mutilar nuestras historias surcadas de victorias polticas, frenar sociedades empoderadas y doblegar dominios nacionales sobre los recursos naturales. Cuanto ms amplio sea el horizonte de transformaciones populares en Amrica Latina menos posibilidades existirn de vivir bajo dominio extranjero. Al parecer,

despus de lo sucedido en Mxico, estamos en el camino correcto. La indignacin de los pobres y de los indios se proyecta en otros rostros multiculturales, en mujeres, jvenes, comunidades sexuales diversas, iglesias o universidades progresistas.

No hay nada que ms moleste a Washington que la desobediencia de sus sbditos y nada ms desagradable que tratar de corregir la insoportable conducta de sus pupilos a pesar de contar con viejas herramientas disciplinarias o vecinos complacientes, siempre dispuestos a moderar la inconducta colectiva. Este es al parecer el escenario incmodo con el que hoy se enfrenta el imperio ms poderoso del planeta en su llamado patio trasero. Incapaz de doblegar las odiadas desviaciones ideolgicas y polticas que caracterizan a una parte de nuestra Amrica Latina, envuelta en un ciclo ininterrumpido de populismo radical, que no acaba de prosperar pero tampoco de perecer, no le queda ms recurso que apelar a modernas combinaciones estratgicas siniestras en procura de su retorno poscolonial.

Fuente: America Latina en movimiento Integracin en tiempos de incertidumbre

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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