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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2018

rboles monumentales. La fama mata

Emilio Blanco Castro e Ins Latorre Garca
Revista Ecologista


En la pennsula ibrica existen alrededor de 80 especies de rboles autctonos, de 30 gneros y 20 familias distintas. En Canarias son 32 las especies autctonas, 26 de las cuales no son comunes en la pennsula. Los rboles que por circunstancias han llegado a una talla o longevidad considerables son denominados notables o monumentales. Se trata de un patrimonio nico de gran valor por haber sobrevivido en su medio natural a todas las vicisitudes y hemos de tratarlos como un patrimonio valioso.

El concepto de rbol es relativo. Algunos rboles de pequeo tamao pueden ser muy longevos y viejos para una determinada especie. Y algunos arbustos pueden alcanzar la talla de arbolito de manera excepcional y ser considerados monumentales, como por ejemplo la adelfa, la cornicabra y la hiedra. En este caso, se trata tambin de seres monumentales, de igual valor que los rboles. Los rboles estn para disfrutarlos, pero en algunos casos puede ser aconsejable tomar medidas de moratoria o prohibicin de visitas en enclaves sensibles o inaccesibles.

A pesar de que hay ms informacin, conciencia y legislacin, no disminuyen los problemas ambientales. Quin no ha asistido en los ltimos aos a la degradacin de algn paraje natural al que iba con frecuencia en su infancia o juventud: un humedal, una turbera, un arroyo limpio o un bosquete singular.

Consumo de paisajes

El consumo de paisajes y la moda de la naturaleza alimenta nuestro voraz apetito de medio ambiente. La divulgacin de paisajes sobresalientes ha contribuido a ello. Fotos de parasos naturales, mostrando solo lo bello ha sido tambin perjudicial en algunos casos. Poner en valor es un arma de doble filo y se refiere, ms bien, al valor econmico. Qu hay que divulgar? Cul es el momento de sacar a la luz un paraje ? Es necesario ponerlo en valor y adecuar su visita? Un ejemplo son los rboles monumentales, notables o singulares, ejemplares que destacan por su tamao, longevidad o historia.

Estos rboles han pasado del anonimato a la fama. La presin continuada sobre ellos y su ecosistema no es sostenible.

Muchos los hemos visto caer o debilitarse despus de haberse hecho famosos. La fama que da la divulgacin mal entendida ha sido un boom, con visitas masivas, que llevan aparejada la prdida o el debilitamiento del ejemplar. Estos rboles se han puesto de moda en los ltimos 20 aos. Han pasado del anonimato y abandono a la fama.

Todas las personas tienen derecho a disfrutar de estos monumentos vivos, pero hay un cdigo tico que dice que la presin continuada sobre los rboles y su ecosistema no es sostenible. Existe un cierto borreguismo ambiental que lleva a hacer lo mismo a todos. Se quiere coleccionar la foto del paisaje o del rbol singular.

xito y declive

Mientras, los rboles que parecan resistentes e inmutables se degradan sin que lo notemos. Centenario no es sinnimo de inmortal. El decaimiento de algunas de las especies arbreas ha ido paralelo a su declaracin y reconocimiento como rbol singular y a la aparicin en catlogos de proteccin. Su xito, con mayor nmero de visitas, ha contribuido a su declive.

Se han descatalogado por muerte en poco tiempo muchos rboles que haban sido declarados monumentales en catlogos provinciales y autonmicos. Con un aumento de enfermedades por hongos u otras causas, con gran prdida de vitalidad, fragilidad y clareo de su copa, que se vuelve puntiseca. Basta ya de valorar slo lo grande, lo espectacular! Aprendamos tambin a valorar lo sencillo, lo pequeo. No busquemos siempre lo ms bello y espectacular, interesmonos tambin por lo normal, lo comn Sepamos apreciarlo.

Hay paisajes y lugares que necesitan una moratoria. Lugares cuya naturalidad es grande y la sensacin de espacio intocado debe ser mantenida para generaciones futuras. Gobiernos y administraciones deben inventariar tambin las zonas no divulgables o no visitables, donde no hacer, no visitar, no intervenir.

Educacin ambiental

Por otra parte, las y los buenos educadores ambientales son esenciales para trasmitir estos mensajes. Tienen que aprender a ensear lo local y a diferenciar entre lo que se debe y no se debe ensear. No son mejores por llevar a la ruta ms alejada y extrema o espectacular. Aquellas personas que saben ensear lo local, valoran lo comn del paisaje y muestran tambin al visitante los problemas, lo feo (vertederos, basura, desequilibrios, impactos, contaminacin) y sacan enseanzas ecolgicas. Las actuaciones errneas tambin ensean, son formativas y puede tener un cierto valor turstico y reivindicativo.

Igual que hace ya dcadas se decidi que no se podan mostrar fotos de nidos de rapaces, bajo el famoso slogan de No me toquis los huevos, los rboles notables no deberan aparecer nunca en imgenes con personas debajo pisoteando el suelo, ni subidas en sus ramas o el tronco. Pero est Internet y existen cientos de recorridos descritos con coordenadas e imgenes que buscan lo espectacular.

Ejemplos sobran. En los ltimos aos hay grandes ejemplares arbreos en decadencia, desaparecidos o muy debilitados, citaremos algunos (dejando a un lado los olmos o negrillos), como la encina de La Marquesa, en Navalmoral de la Mata, Cceres; la encina Terrona, de Montnchez, Cceres; el quejigo de Buenamesn, Madrid; el roble de la Solana, en Barrado, Cceres o el de Vaes, Cervera de Pisuerga, Palencia; el Souto de Rozabales, Ourense; el Castao del Abuelo, en la provinica de Cceres; la Tejeda de Rioscuro, Len, o el bosque mixto del paraje de Mcara, en el ro Mio, Ourense.

Tambin los casos recientes de los tejos y tejedas de la Sierra de Madrid, los de Cervera de Pisuerga, Palencia, o de Tartales-Panizares, Burgos, son ilustrativos. Su fama de bosques milenarios o mgicos ha atrado a hordas de turistas y los proyectos de adecuacin y mejora no han disuadido a las personas visitantes, al contrario.

El tejo de Barondillo o Valhondillo, en Rascafra, Madrid, es un escaparate que tiene en la actualidad decenas de caminos nuevos que han surgido de forma espontanea por el paso de la gente. Con rutas detalladas por doquier. As acaba de aparecer, por ejemplo, en una revista de Segovia, con todo lujo de detalles, sobre su acceso, por si la presin desde Madrid fuera pocaAfortunadamente, el rbol no parece presentar sntomas de debilidad, pero s el entorno. Sus gestores decidieron, sin pedir opinin a expertos, hacer un vallado quitndole gran parte de su naturalidad y sin considerar el ecosistema en su conjunto.

Tejeda de Panizares

El caso de la Tejeda de Panizares, Tartales de Cilla, en Burgos, es un ejemplo de lo que est pasando. Es uno de los muchos lugares especiales por la concentracin de rboles monumentales, sobre todo tejos enormes, en gran nmero. El lugar se puso de moda a primeros del 2000. Se produjo una afluencia bastante masiva a la zona, incluso de colegios y grupos de montaa. Hasta esa fecha era desconocido. No poda soporta tal afluencia y, en muy pocos aos, se cre un gran impacto sobre el suelo y el arbolado, con compactacin y creacin de sendas nuevas.

Los problemas de la Tejeda de Panizares continuaron con prdida de suelo, una superficie, en este caso, con una pendiente elevada, pisoteo intensivo y compactacin del suelo, disminuyendo su permeabilidad y, en algunos casos, las races quedaron al aire y las cortezas de los rboles sobadas por los visitantes.

En lugares sensibles el paso de una bici supone la afeccin del paso de cientos de personas a pie.

Al quedar las races descubiertas, sufren la presin continua de los paseantes y el descenso de vitalidad de los rboles se hace evidente. Parece una accin inofensiva, pero supone alteraciones, que a la larga, empiezan por roturas de ramas o heridas, una va de entrada de patgenos y hongos que aceleran el debilitamiento.

Prdida de suelo

El paso de bicis de montaa, o BTT, es tambin muy perjudicial en estos lugares sensibles. Una sola bici en pendiente supone la afeccin del paso de cientos de personas a pie. Y si llueve, mucho ms, ya que la presin mecnica a la que se ven sometido el suelo y las races es mucho mayor.

Y qu decir de la algaraba de los grupos de visitantes. La falta de silencio, adems de ser una falta de respeto al paraje y a otros visitantes, genera una extorsin a los pequeos mamferos y la avifauna. Hay que recordar que cada ejemplar es un microecosistema de vida, con insectos, musgos y todo tipo de seres que all cohabitan.

Otro de los temas asociados es lo que podemos llamar el auge del misticismo, espiritualidad y esoterismo en torno a los rboles monumentales. Cada vez es ms comn encontrar altares, budas o hasta urnas con cenizas junto a rboles seeros en parajes alejados.

Misticismo y rboles

Abrazarse a algunos rboles, sobar su tronco o llenarse de energas extraas es un sentimiento personal libre, pero, por favor, no elijamos este tipo de rboles para ello; hay otros en medios accesibles y ms adecuados. Si te gusta abrazarte a los rboles hay muchos para hacerlo, no precisamente los ms longevos y grandes para hacer los ritos, no les ests beneficiando.

Se confunde un poco el mito con la realidad, se mezclan los sentimientos antrpicos y emociones personales con la naturaleza de los rboles y los lugares excepcionales no tienen la culpa. Junto a todo esto tenemos la moda del trasplante de arbolitos, del monte al jardn, o a la casa

Soluciones fciles no hay. La prohibicin, aunque necesaria, es a veces poco efectiva, y surte un efecto llamada. Hemos de aceptar que hay lugares con rboles y seres vivos delicados no visitables que hay que preservar. Las administraciones no deben favorecer ni permitir esos accesos y estudiar cada caso particular. Dejemos tranquilos y en paz los rboles aislados y alejados. Algunos rboles necesitan dejarlos morir en paz. En algunos casos, el olvido es la mejor conservacin.

DISFRUTAR Y CUIDAR LA SALIDA AL CAMPO
  Emilio Blanco Castro. Etnobotnico y profesor de Biologa.
Ins Latorre Garca. Ingeniera tcnica forestal.

Fuente: http://www.ecologistasenaccion.org/?p=102648

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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