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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-08-2018

La primera insurreccin socialista en la historia de Mxico

Eduardo Nava Hernndez
Cambio de Michoacn


Hace 150 aos estall en el oriente del Estado de Mxico lo que fue el primer levantamiento, protagonizado por algunas comunidades indgenas, contra las expresiones rurales del naciente capitalismo mexicano y tambin contra el Estado nacional apenas en proceso de consolidacin bajo la presidencia de Benito Jurez. Un ao haca, apenas, de la derrota del imperio, la expulsin de las tropas de intervencin extranjeras y el fusilamiento del pretendido emperador Maximiliano de Habsburgo. Se abra una nueva etapa que buscaba dejar atrs la inestabilidad poltica y los permanentes estertores del militarismo, invasiones externas y debilidad institucional que haban caracterizado las primeras cuatro dcadas de nuestra vida independiente.

Con el incipiente desarrollo capitalista emergi tambin la resistencia al mismo, no como mera expresin espontnea a la explotacin y el despojo sino, por primera vez, con un ideario que la eslabonaba con las ideologas y movimientos que, particularmente en Europa, se desarrollaban tambin para resistir y combatir las nuevas formas de explotacin y amenazas que la llamada por Marx verdadera acumulacin originaria de capital representaba contra las formas comunitarias y artesanales de organizacin de la produccin.

Muchos de los datos relativos a la rebelin de Chalco y otras comunidades de la regin son ambiguos y confusos, como veremos a continuacin; pero otros estn bien documentados y permiten asegurar la influencia de las ideas del anarquismo y el socialismo utpico en el levantamiento campesino.

El anarquismo moderno lleg a nuestro pas en 1861 de la mano del griego-hngaro Plotino C. Rhodakanaty, miembro de la nobleza de su patria de origen, atrado por los planes de colonizacin promovidos unos aos antes por el gobierno del liberal Ignacio Comonfort. Despus de una estancia en la ciudad de Mxico, se estableci en 1865 en Chalco, donde fund una escuela a la que llam del Rayo y el Socialismo, en la que lo mismo alfabetizaba a los campesinos y a sus hijos que difunda las ideas sociales de Pierre Proudhon y las de Charles Fourier. Para algunos historiadores, era en realidad un socialista cristiano. Con l se form una primera generacin de socialistas mexicanos como Francisco Zalacosta, Santiago Villanueva, Alberto Santa Fe y Hermenegildo Villavicencio. Sus esfuerzos se enfocaron principalmente al sector artesanal, donde comenzaron a desarrollarse las primeras uniones mutualistas y asociaciones gremiales; pero no dejaron de influir tambin en comunidades indgenas y grupos campesinos, especialmente de la misma regin de Chalco y sus alrededores.

De la Escuela del Rayo y del Socialismo y el Club Socialista de Chalco surgi tambin Julio Lpez o Julio Chvez. Era un joven nacido en la comunidad de San Francisco Acuautla, del municipio de Ixtapaluca, alrededor de 1840. Al parecer, era un mestizo que muy joven se integr a las filas del ejrcito liberal durante la Guerra de Reforma (1858-1860) y la Intervencin Francesa (1861-1867), alcanzando el grado de coronel. Sin embargo, en una carta de Rhodakanaty a su tambin discpulo Zalacosta en septiembre de 1865 o 1866, citada por Jos C. Valads (El socialismo libertario mexicano. Siglo XIX) describe as a Julio Chvez: un muchacho [que] trabaja en una hacienda cercana a Texcoco. Ya aprendi a escribir; sabe tambin hablar regularmente. Me ha dicho que pronto dar una conferencia socialista. Llama la atencin que su mentor se refiera a l como un muchacho y que estuviera aprendiendo a escribir en la escuela del anarquista griego, si haba alcanzado ya un alto rango en el ejrcito y teniendo ya unos 26 aos de edad.

El hecho es que Julio no se limit a escribir ni a preparar conferencias de tema socialista. Por su formacin militar y armado de las ideas socialistas de su maestro, organiz en diciembre de 1867 un levantamiento en el que participaron vecinos de Chicoloapan, San Francisco Acuautla, Texcoco, Tlalmanalco, Amecameca y Chalco. Invadi las haciendas de las regiones de Chalco Coatepec, Acuautla y Texcoco, e inici el reparto de tierras a los peones y campesinos. Al parecer, esto hizo crecer rpidamente su movimiento y provocar la alarma del prefecto de Texcoco, que comunic los hechos al gobierno federal. ste reforz las tropas en la regin y desat la represin contra los pueblos, con arrestos masivos, asesinatos indiscriminados y otras atrocidades contra pobladores inocentes.

En ese momento, Julio Lpez como aparece en todos los documentos del archivo de la Defensa Nacional, referidos por Leticia Reina (Las rebeliones campesinas en Mxico 1819-1906) declaraba no estar contra el gobierno de Jurez sino slo contra los terratenientes que haban despojado tierras a las comunidades. El 16 de enero de 1867 public un manifiesto Repblica y Patria Mexicana dirigido al Presidente en el que demandaba justicia agraria con base en los ttulos originales de los pueblos, pero tambin justificaba su rebelin porque estamos cansados de andar ante los tribunales de justicia convencidos de que de esta manera jams lograremos recobrar nuestros terrenos que poseen los hacendados sin derecho algn estamos prontos a levantarnos en masa, apropiarnos de nuestros terrenos a la viva fuerza y hacerles la guerra a los verdaderos opresores, a los tiranos hacendados. Y agregaba: jams formaremos guerra a nuestro gobierno, porque somos sus fieles sostenedores, pero que se nos cumpla lo que pedimos.

En ese documento se expresa, entonces, un espritu justiciero, pero no las ideas anarquistas que Rhodakanaty difunda: Pueblos, no ms gobiernos! Abajo las tiranas! Paso al garantismo social!, expona el griego en su obra Garantismo humanitario. El gobierno es un desorden; luego una sociedad sin gobierno es una sociedad de orden. [] los hombres han de vivir bajo una era ms libre, en la cual se agrupen no por temores al ms fuerte sino por necesidades y voluntad: el falansterio ideado por Fourier, es lo nico que nos puede salvar.

Segn los documentos referidos por Reina, el 19 de marzo de 1868 Julio Lpez se present ante el jefe poltico de Chalco entregando 25 armas y dispers a sus fuerzas, obteniendo de las autoridades un salvoconducto. Segn otra versin, el insurrecto y cinco de sus compaeros fueron aprehendidos el 23 de marzo. Las protestas de los pueblos y, probablemente, los servicios que Lpez haba dado en el ejrcito liberal permitieron que el gobierno juarista le concediera el indulto.

No obstante, el 29 de mayo el jefe poltico de Chalco inform a sus superiores que Julio haba vuelto a levantarse en armas con una gavilla. Se reporta en esa fecha la ocupacin de la hacienda Buena Vista, propiedad de Mariano Riva Palacio, donde fueron sustrados los caballos y repartidas las tierras a los indgenas de la regin. El 9 de junio se inform que haba sido derrotado; pero no fue as: el insurrecto segua resistiendo en San Nicols de los Ranchos, Tlalmanalco, la hacienda Azolco y San Salvador, en Puebla. Unos das despus el gobernador reportaba que Lpez amenazaba los distritos de Huexotzingo y Atlixco. Sin embargo, unos 15 de sus correligionarios en su mayora hombres pero tambin algunas mujeres fueron apresados y casi todos, por rdenes superiores, deportados a Yucatn.

El 7 de julio de 1868 el jefe poltico del Estado de Mxico comunic que Julio Lpez haba sido aprehendido en San Nicols del Monte, en el distrito de Yautepec, Morelos y recibi la orden de ejecutarlo. Segn la versin ms conocida pero no documentada en los informes del Ejrcito, fue trasladado a Chalco y fusilado en la misma Escuela del Rayo y el Socialismo el 9 de julio. Del episodio existe un escrito de Francisco Zarco del 24 de julio en el que sentenciaba: Julio Lpez ha terminado su carrera en el patbulo. Invocaba principios comunistas y era simplemente reo de delitos comunes. La destruccin de su gavilla afianza la seguridad de las propiedades en importantes distritos del estado de Mxico. En ese estado, como en otros muchos de la Repblica, tiempo vendr en que sea preciso ocuparse de la cuestin de la propiedad territorial; pero esto con medidas legislativas dictadas con estudio, con calma y serenidad y no por medios violentos ni revolucionarios.

Sin embargo, no slo la rebelin no acab sino que, en las versiones de Jos Valads y de John M. Hart (Los anarquistas mexicanos, 1860-1900), apenas comenzaba. Ambos autores ubican a Chvez en la ciudad de Puebla a principios de 1869, quiz para entrevistarse con el general Miguel Negrete hroe de la resistencia contra los franceses, quien preparaba un levantamiento contra el gobierno de Benito Jurez. Valads admite que Negrete proporcion armas a Chvez; pero no que hubiera un acuerdo entre ambos para la insurreccin. Desde Puebla, Chvez Lpez escribi a Francisco Zalacosta, el ms importante de los discpulos de Rhodakanaty: He llegado hasta ac. Hay mucho descontento entre los hermanos, porque todos los generales quieren apoderarse de sus tierras. Qu le parecera a usted que hiciramos la revolucin socialista? Y, agrega Hart, aunque Chvez Lpez estaba consciente de que el gobierno juarista estaba decidido a sofocar el movimiento y de que las probabilidades de xito eran muy pocas, estaba resuelto a seguir con la causa: Estamos rodeados por un batalln; nada importa. Viva el socialismo! Viva la libertad!.

John M. Hart opina: Este levantamiento representa el primer cambio de direccin en la historia del movimiento agrario mexicano: marc el abandono de motines y pillajes irracionales que haban caracterizado a sus antecesores. Por primera vez los agraristas expresaron sus ideas inmediatas, que derivaban de una crtica ideolgica al gobierno mexicano. Y, en efecto, las ancestrales luchas de los pueblos y comunidades indgenas en defensa de sus tierras despojadas por hacendados y polticos, o por motivos religiosos, por primera vez se proyectan en 1869 con una perspectiva poltica y antiestatal, que se asume no slo nacional sino internacional, entroncando con las aspiraciones de los explotados del mundo.

El 20 de abril de ese ao se publica, atribuido a Chvez Lpez, el Manifiesto a todos los pobres y oprimidos de Mxico y el universo. En l se denunciaba a los latifundistas o terratenientes o hacendados porque aprovechaban la situacin de los que nos llamamos trabajadores, proletarios o peones. Tambin acusaba al clero, ya que segn ellos, los frailes, hemos venido a padecer a este valle de lgrimas y tenemos que esperar para que en el cielo nos premien la resignacin. Lo ms curioso del caso es que los que nos piden resignacin son los que menos se resignan a una existencia penosa, ya que han adquirido propiedades inmensas, las han explotado a sus ancha y con grandes beneficios y tambin con toda paciencia nos han explotado: HAN COMIDO OPPARAMENTE DEL SUDOR DE NUESTRA FRENTE. [] Que reine la religin pero nunca la Iglesia y menos los curas.

Pero el Manifiesto denunciaba por primera vez, desde una rebelin campesina, al Estado nacional, en este caso al gobierno juarista: Si los curas son malos, tambin lo son todos los hombres que mandan. Qu diremos de eso que hemos dado en llamar gobierno y es tirana? Dnde est el gobierno bueno? Jurez, a pesar de llamarse republicano y enemigo de la Iglesia, es un mocho y dspota: es que todos los gobiernos son malos. Por eso nos pronunciamos contra todas las formas del gobierno: queremos la paz y el orden. Denunciaba tambin la traicin y abandono del indio de Guelatao ante las demandas de los pueblos indgenas: Habamos credo que el triunfo de la repblica sera el verdadero triunfo del pueblo, ya que todos los hacendados se haban refugiado en los faldones del imperio; pero con suma tristeza hemos visto, que estos mismos hacendados han tenido refugio en los faldones republicanos, lastimndose as los intereses que deberan ser inviolables: los de los pobres.

Y el documento anunciaba: Vamos a una contienda de sangre. Pero qu importa si esta sangre es generosa? Fertilizar nuestros campos; dar exuberancia a las plantas y dejar un rastro a la humanidad del futuro. Su llamamiento final es contundente: Hermanos nuestros: Queremos el socialismo, que es la forma ms perfecta de convivencia social; que es la filosofa de la verdad y la justicia, que se encierra en esa triada inconmovible: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Queremos destruir radicalmente el vicioso estado actual de explotacin, que condena a unos a ser pobres y a otros a disfrutar de las riquezas y del bienestar; que hace a unos miserables a pesar de que trabajan con todas sus energas y a otros les proporciona la felicidad en plena holganza [] Viva el socialismo! Viva la libertad!.

El Manifiesto, proveniente del mundo rural y no del artesanal; es la expresin mxima del pensamiento libertario y socialista mexicano en el siglo XIX. Si, como parece, se debe a la pluma de Julio Chvez Lpez (aunque hay quienes lo atribuyen a Rhodakanaty o a Zalacosta), no es tan slo un ideario sino un documento que acompaaba y buscaba guiar la accin de las clases subalternas en su lucha contra los terratenientes usurpadores y contra el Estado mexicano mismo. El manifiesto fue la expresin de un nuevo tipo de ideologa de lucha de clases que surga del desesperado movimiento agrario mexicano, concluye John M. Hart.

El hecho es que, despus del Manifiesto socialista-anarquista, la rebelin campesina continu. Valads, que slo cita entre sus fuentes el testimonio de Aniceto Lpez, quien conoci personalmente la rebelin de Chvez, ubica el 1 de mayo de 1869 el inicio del levantamiento, cuando una partida de las fuerzas armadas se present en la ya llamada Escuela Moderna y Libre de Chalco, donde habitaban Chvez Lpez y algunos campesinos. Chvez y sus compaeros se resistieron con armas y el caudillo pudo escapar hacia las faldas del Iztacchuatl. Segn Hart, en cambio, Chvez fue aprehendido y conducido a Chalco por las tropas federales; pero fue rescatado por los campesinos y pudo escapar a los cerros, donde se fortaleci con otros campesinos. Atac entonces la hacienda de San Martn Texmelucan y derrot ah a las fuerzas federales; luego quem los archivos municipales.

Chvez derrot a las tropas del ejrcito en Apizaco, Tlaxcala, donde tambin quem los archivos municipales y recolect dinero. Encomend al teniente Anselmo Gmez marchar hacia Veracruz con 50 hombres mientras l, con 1 500 hombres marchaba hacia el Estado de Hidalgo. En el camino, congregaba a la gente repartiendo tierras y explicando al pueblo el contenido de su Manifiesto. Anselmo Gmez logr tomar, con 150 hombres, el pueblo de Chicontepec en Veracruz. Chvez Lpez estableci su campamento en Actopan, Hidalgo. Ah fue sorprendido por las fueras federales y apresado. Se lo condujo a Chalco donde fue fusilado el 1 de septiembre de 1869. Antes de morir grit Viva el socialismo!

Segn Valads, Rhodakanaty y Zalacosta intentaron unirse a la insurreccin una vez que sta estall; pero ya estaba muerto el caudillo principal. Zalacosta logr escapar de la persecucin militar disfrazndose de campesino; Rhodakanaty fue aprehendido y amenazado con la pena de muerte, pero fue puesto en libertad imponindosele el destierro de todas las regiones donde haba florecido la rebelin.

1868 fue un ao de sequa como no se haba visto en muchos aos. En ese periodo florecieron las rebeliones indgenas en el sur de Sonora, donde los yaquis, como ya lo venan haciendo desde aos antes, se rebelaron contra el gobierno liberal para defender sus tierras de la privatizacin. En los Altos de Chiapas los indgenas mayas chamulas y de otras etnias intentaron un movimiento separatista para defender su autonoma. Y en el Nayar, el caudillo Manuel Lozada, que se haba aliado alternativamente con conservadores y liberales, pact con el gobierno de Jurez al ser derrotado el Imperio; pero cuando el gobierno liberal insisti en fraccionar y privatizar las tierras volvi a la insurreccin, que dur en Jalisco y Nayarit hasta 1873.

A 150 aos del alzamiento de Chalco y sus alrededores, la vena anarquista y del socialismo utpico se mantiene viva, como se puede ver en el neozapatismo chiapaneco y en el reciente esfuerzo del Congreso Nacional Indgena y el Consejo Indgena de Gobierno de integrarse, paradjicamente, a travs de la candidatura de Marichuy a la presidencia, como una federacin nacional de pueblos y comunidades muy similar a la imaginada por Proudhon y Charles Fourier. Eric Wolf (citado por Hart) afirma: La utopa campesina es el poblado libre, libre de recaudadores de impuestos, reclutadores de mano de obra, grandes hacendados, funcionarios para el campesino el Estado es un polo negativo, un mal a sustituir de prisa por su propio orden social local. Ellos creen que ese orden puede mantenerse sin el Estado; por lo tanto, los campesinos en rebelin son anarquistas naturales.

Y a ms de un siglo y medio de la llegada del anarquismo europeo a nuestro pas y su entronque con el mundo artesanal y campesino, Rhodakanaty, Santa Fe, Zalacosta Villavicencio y ese enigmtico personaje que fue Julio Lpez o Julio Chvez han de ser reconocidos como parte de la historia de las izquierdas, sobre todo libertarias y socialistas, que tan temprano como en el periodo de afianzamiento del Estado nacional y del naciente capitalismo en Mxico, intentaron enfrentarlo incluso con levantamientos como el de Chalco y, ya en el porfiriato, otros tambin socialistas como el de Sierra Gorda y el de La Barranca. Una historia que los oprimidos y explotados del siglo XXI no deben dejar perder si han de cimentar sus luchas y su futuro.

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Fuente: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc45362

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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