Portada :: Brasil :: Brasil en lucha con Lula
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2018

Golpe en el golpe o cooptacin?

Guillermo Almeyra
Rebelin


En esta fase dominada por el gran capital financiero la tendencia general es la restriccin de la democracia, el aumento de la represin, el auge del racismo y el odio de las clases dominantes y sus siervos a los dominados que, debido a las migraciones, se diferencian cada vez ms de sus opresores por sus caractersticas tnicas o religiosas.

Entre los sectores dominantes tambin existen diferencias pero stas son sobre todo polticas y socioeconmicas pues entre los capitalistas un mulato, mestizo o negro millonario es siempre un millonario. Pero la mayora de los ricos son blancos y miembros de las Iglesias dominadoras tradicionales (anglicanos, catlicos, judos) mientras en los sectores plebeyos hay blancos pobres pero la mayora son indgenas, mestizos o negros que pertenecen a minoras religiosas o no creen en dioses. La lucha de clases aparece, por lo tanto, disfrazada de una oposicin entre religiones y entre etnias y esa barrera ideolgica, sobre todo en los pases dependientes, puede aparecer ante todos como ms importante que la divisin en clases.

Las clases dominantes estn adems bajo la frula del capital financiero y tienen objetivos comunes pero en ellas hay divisiones resultantes de la geografa, la historia y la cultura que son propias de cada pas. En un pas-continente de ocho millones de kilmetros cuadrados como Brasil, apenas superficialmente unificado hace 40 aos por la dictadura y con una larga tradicin de lucha entre las regiones dependientes de producciones diferentes y donde jams ha habido una huelga general nacional o un poderoso movimiento obrero y campesino unificado, cuando las negociaciones entre los diversos sectores burgueses no bastan para resolver los conflictos interregionales o sociales queda como ltimo recurso el nico organismo nacional unido, las Fuerzas Armadas.

Actualmente un vasto sector capitalista teme en Brasil la recesin y la corrupcin crecientes y comprob la peligrosa impopularidad de Temer y del sistema capitalista. La prensa ms reaccionaria toma ya abiertamente distancias del gobierno y no cree en la continuidad de la lnea dura y represiva de la derecha tradicional o de la ultraderecha evangelista-fascista del candidato Jair Borsonaro. La Justicia tambin est dividida ante la monstruosidad del fallo que le quieren hacer adoptar, como lo demuestra el caso del magistrado que dej en libertad a Lula y oblig su superior a revocar in extremis esa medida durante sus vacaciones y desde el extranjero. Por el otro lado, crece la popularidad de Lula que tiene ya un 41 por ciento de expectativa de voto y comienzan las protestas obreras organizadas

Estn aumentando as las condiciones necesarias para un golpe militar dentro del golpe parlamentario de Temer porque las diversas fracciones burguesas no pueden concretar un pacto y, en cambio, comienzan a temer un peligro de izquierda. Lo nico que frena esta opcin verde es la memoria de la incapacidad y las fracturas internas de la dictadura y el recuerdo de que, al caer sta, Brasil tuvo por primera vez un partido obrero de masas, el recin nacido Partido de los Trabajadores (PT).

Otra opcin posible para las diversas facciones de los capitalistas brasileos sera la repeticin de la salida mexicana de la crisis poltica cooptando una fuerza popular y de masas (el PT) pero burguesa por su ideologa, su programa y la composicin de sus cuadros principales, pero con la garanta de que Lula mantenga una posicin mucho ms conservadora y limitada que la de Lpez Obrador. Personalmente y aunque no tengo ningn elemento que pruebe esta deduccin poltica, creo que incluso un ala del Departamento de Estado y del Pentgono podran estar sopesando esta posibilidad para evitar el crecimiento de una radicalizacin que se expres ya en el entierro masivo de Marielle Franco, concejal de Rio de Janeiro, favelada, lesbiana, mulata y trotskista.

La actual divisin de los capitalistas ayuda a ganar tiempo para la organizacin de la lucha democrtica y anticapitalista que pasa, por supuesto, por la imposicin de la libertad de Lula y de su derecho a ser candidato presidencial. Pero sin la independencia poltica frente a Lula y al PT no ser posible agravar la divisin entre los dominantes y frenar la posibilidad de un golpe militar haciendo pesar movilizaciones de masas a nivel nacional por la democracia y por las reivindicaciones populares y evitar un acuerdo podrido de ltimo momento.

Defender e incluso elegir a Lula es una necesidad inmediata, pero el lulismo ciego es estpido y criminal a medio plazo y no ayuda a los trabajadores y sectores populares a salir de esta crisis. La independencia de clase no excluye la flexibilidad tctica: Lula libre pero controlado por los trabajadores!
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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