Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2018

Entrevista al escritor y ensayista ecuatoriano Mario Campaa
"Por una cultura de lo pequeo: no ms rimbombancia, clientelismo ni cortesanas"

Ana Rosa Valdez
Paralaje

"Necesitaremos un giro radical, que es lo nico que podr hacer que la cultura florezca de veras en Ecuador. No necesitamos un Ministerio de Cultura... hemos de basarnos en el tejido social, en las asociaciones, los movimientos, las corporaciones, las fundaciones, los centros cvicos, los centros culturales, los institutos de investigaciones. Es urgente que termine el monopolio estatal, ministerial, centralista, que tenemos ahora, que hace de cada provincia un protectorado de Quito", dice el escritor.


La entrevista al escritor y ensayista ecuatoriano Mario Campaa publicada en Paralaje el 10 de mayo del 2018 gener diversas reacciones en la comunidad artstica de Guayaquil. Tuvo una buena acogida entre quienes mantienen una posicin crtica frente a la gestin del Museo Municipal de Guayaquil y la Direccin de Cultura y Promocin Cvica; pero qued corta. Es as, que mltiples artistas y actores culturales solicitaron a Campaa que se manifieste sobre otros temas neurlgicos para la cultura en el pas. En Paralaje continuamos el dilogo a partir de las sugerencias de nuestros lectores y lectoras. En esta ocasin abordamos una perspectiva ms panormica sobre los problemas estructurales del campo cultural y artstico.

Ms all de los debates coyunturales, cul es la nocin de cultura que impera en el Ecuador?

Me he preguntado yo eso leyendo declaraciones del presidente Moreno, que en una ocasin dijo que un pas que no tuviera un museo nacional y una biblioteca nacional era impresentable. En otra ocasin declar que El arte y la cultura es la mejor inversin que un pas puede hacer. Uno se pregunta si este hombre est lleno de prejuicios coloniales Qu cultura es esa que Moreno quiere apoyar que a l le parece incluso ms importante que la educacin y la salud, por ejemplo? Veo que el pas se gasta millones de dlares en el Festival de Artes Vivas de Loja, pero no tenemos biblioteca nacional, y slo hay diez bibliotecas pblicas en la red del ministerio, en ocho de las 24 provincias, es decir que hay 16 provincias sin bibliotecas pblicas del estado. Con qu nocin de cultura trabaja el ministerio? En la web an hablan de Polticas para una revolucin cultural y ejes programticos y transversales. Y Gabriel Cisneros, anterior vicepresidente de la Casa de la Cultura con Prez de presidente y ahora viceministro con Prez de Ministro, declar hace poco que en los premios Espejo se encierra la esencia vibrante de la patria. Qu significa todo eso? Es solo palabrera?

El Festival de Artes Vivas de Loja habla ms claro: dice que se pretende culturizar. Culturizar significa civilizar. La revolucin cultural consiste pues en culturizar, en civilizar? Es una idea peregrina de revolucin cultural y sobre todo, un paradigma ilegtimo, pues implica que en Ecuador no tengamos una o varias culturas, porque es obviamente imposible culturizar lo que ya est culturizado A menos que con culturizar se aluda a la cultura como produccin especializada, eso pretendidamente sofisticado que dicen apreciar las clases altas. As es como se pretende satisfacer los famosos derechos culturales de que habla la Constitucin y el ministro Prez? Con otra campaa de lectura, la ensima, ahora llamada Plan Nacional del Libro y la Lectura, en un pas con 10 bibliotecas pblicas? Con un Encuentro literario aqu, all una pera (gnero kitsch por excelencia si no se lo revoluciona en cada obra), un festival ms all, con el ministro y su corte llegando con un cheque en la mano y pidiendo un balcn o tribuna, al ms puro estilo velasquista? Esa nocin de cultura es ya tradicional en Ecuador: Benjamn Carrin, en un depurado gesto aristocrtico, lo plante de un modo que hoy o maana nos har sonrojar: si no podamos ser grandes por la historia, la riqueza y los logros materiales, pens Carrin, podamos serlo, en cambio, por la cultura. Como si la meta de un pueblo fuera ser grande y no vivir en una sociedad pacfica y justa!

Para responder ms directamente a su pregunta, dira que la nocin de cultura que impera, al menos en las instituciones estatales, es tradicional, rutinaria, artificiosa, conservadora, rimbombante y vacua, oportunista e inclinada a la exclusin, a todo tipo de adulteraciones, por muchos disfraces que usen.

Hay otra en el horizonte, que tiene inters en convertir toda obra en mercanca, para llevarla al comercio. Es la idea que anima las Ferias de libros en todo el mundo, y que ahora se empieza a introducir en Ecuador.

Junto a esas nociones quisiera colocar la que formul la UNESCO en 1982. Despus de leerla no har falta ninguna aclaracin. La UNESCO declar que la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, adems de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias y que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre s mismo. Es ella la que hace de nosotros seres especficamente humanos, racionales, crticos y ticamente comprometidos. A travs de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A travs de ella el hombre se expresa, toma conciencia de s mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestin sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

La cultura concebida de esta forma s es tan importante como la educacin y la salud pblica. Pero en eso ni el ministro ni los departamentos de cultura de los municipios y los consejos provinciales ni los mismos agentes culturales parecen interesados. Tal vez al presidente y al ministro les parezca que un museo cuenta ms que los derechos fundamentales y los sistemas de valores, que los pondran delante de aspectos cruciales de la vida, como la violencia a mujeres y nios y el racismo; y quiz crean que una pera o una feria de libro son ms determinantes que, por ejemplo, programas contra la dominacin moral, o sea contra la jerarquizacin o diferenciacin de la dignidad de los ciudadanos.

Cul es su percepcin de campo cultural ecuatoriano?

Yo sealara cuatro caractersticas: 1. La inexistencia de la autonoma relativa que la modernidad ha ofrecido a la cultura especializada de las sociedades occidentales. Desde hace dcadas los y las artistas e intelectuales del Ecuador han tratado de crear un espacio cultural libre de servidumbres; un hito exterior (aunque no democrtico sino ms bien aristocrtico) fue la fundacin de la Casa de la Cultura, que en poco ms de cuatro dcadas ha degenerado completamente y lleva aos boqueando. Durante la Monarqua Absoluta de Correa, el poder poltico provoc un grave retroceso: el infame imperativo de obediencia del gobierno fue acordado por los propios agentes culturales. A tal punto se confi en la sumisin que, cuando dej el poder, Correa se lamentaba de no haber contado con artistas como la Nueva Trova Cubana Pobre hombre: no le sali un Silvio Rodrguez que le cantara la Cancin del Elegido

En este gobierno la autonoma ha seguido degradndose y diluyndose. Tanto la Monarqua Absoluta como la actual Contrarreforma Conservadora han continuado pervirtiendo el sector del modo ms socorrido: mediante prcticas clientelares. A travs de premios como el Espejo o de convocatorias como la de los fondos concursables y la de festivales, el poder poltico impone normas de conducta a los creadores, crticos y gestores.

Adems, la esfera religiosa se impone sobre la cultural. Los artistas ni siquiera tienen garantizada la libertad de conciencia (que en Guayaquil haya una nueva e importante autopista llamada Narcisa de Jess, dice mucho). Recuerdo tres casos recientes de censura religiosa: en Quito la iglesia vet un proyecto de arte y activismo, en Cuenca una exposicin del artista Marco Alvarado, y en Guayaquil una obra de teatro. La iglesia logra sus objetivos sirvindose del poder municipal. El Ministerio de Cultura se subordina y calla Ni una manifestacin a favor del laicismo.

2. Por falta de autonoma viene el segundo rasgo: el carcter cortesano de la franja en el poder de los agentes, y de la cultura misma que se impone. Un ejemplo nimio pero significativo: Prez, el ministro, dice que el aumento de los fondos concursables se debe a la generosidad del seor presidente. Generosidad! Slo le falt decir de taita presedente; e inaugurando la campaa de lectura, dijo que Moreno es un adelantado (recomiendo el discurso de aquel da del ministro: una autntica joya). He ah a un antiguo escritor que ha aprendido el arte de la genuflexin y ha hecho carrera burocrtica: tres veces presidente de la Casa de la Cultura Nacional, en una gestin que ha sido calificada por una especialista como hacendaria. Sera fcil dar ms ejemplos. En Ecuador es tal la servidumbre que afecta al campo cultural que los creadores son empujados a envilecerse en ciertos casos no escasos; el te publico-publcame este libro o este artculo, o te doy-me das este premio o esta subvencin o esta invitacin, y a cambio espero de ti-tendrs de m X comportamiento campea y todo el mundo lo sabe.

Y esto afecta enormemente a la cultura: por una parte, lo exterior el premio, la actitud reverente, etc. se filtra y hasta se traduce en el interior, en el mismo trabajo artstico, y, por otra, aquella cortesana influye en la conformacin de los criterios de valoracin. La novelista Mnica Ojeda no consigui que una editorial ecuatoriana publicara Nefando, que en Espaa ha recibido excelentes crticas A cualquier persona ajena a la cultura cortesana le pasar lo mismo.

En el marco de la falta de autonoma y del imperio de la cultura cortesana, hay cabida para todo El director del Plan Nacional del Libro y la Lectura, por ejemplo, autocontrat obras suyas para el Plan, una decisin ms bien ramplona; y se han repartido millones de dlares en Fondos Concursables pero no se ha hecho ninguna convocatoria para fortalecer a las editoriales independientes o fomentar su emergencia. Por qu? Los autores no tienen donde publicar! Es demasiado malicioso preguntarse si no ser para no afectar el negocio, que lleva aos montado, dentro y fuera del ministerio, en el que se manda a imprimir libros en las famosas campaas de lectura de las que no conocemos ningn resultado?

El actual ministro se escuda en su izquierdismo de eslogan, diciendo que no cree en las industrias culturales, en el mercado capitalista: un desfase total; cuando, en fin, quiz se trate simplemente de espurios intereses personales. Lo cierto, en todo caso, es que es absurdo que la lista de publicaciones que financia el estado la decida un grupo de amigos del ministerio, y que as ocurra lo que ya sabemos que ocurre. Eso ha de cambiar. La edicin de libros auspiciados por recursos del estado ha de pasar a la iniciativa de las editoriales independientes. La poltica impone servidumbres a las artes y las ciencias de muchas maneras; lo hace tambin cuando son los polticos, el presidente y el ministro, principalmente, quienes eligen a los premios Espejo, y no se encomienda esa delicada tarea a un comit de expertos independientes, como debera ser.

Hay otras dos caractersticas que cabra al menos mencionar: 1. La falta de cohesin del campo: casi se puede decir que hay tres repblicas: la de Quito, la de Cuenca y la de Guayaquil (esta ltima completamente bananera), cada una con sus respectivas provincias y cantones. 2. La dominacin masculina, sobre la que no hace falta prueba alguna.

Finalmente, recordemos que el campo cultural no termina con la llamada alta cultura, ni en las fronteras fsicas del pas: la cultura popular es muy rica; a m me interesa ms Rey Camarn y sus canciones sobre la marginalidad y el cholo en Guayaquil que un cantante o cantautor con la nariz arrugada; y la antologa bilinge castellano-quichua Amanece en nuestras vidas tiene alguno de los textos ms genuinos de los escritos por mujeres del Ecuador. Y en el Whitney Museum, de New York, ahora mismo est exponiendo el artista Ronnie Quevedo, y el escritor Mauro Javier Crdenas recibe atencin del New York Times y su libro se publica, traducido del ingls, en un gran sello espaol; y Mnica Ojeda no deja de recibir elogios en Espaa por Mandbula.

Aunque probablemente el Ministerio de Cultura de Ecuador no est enterado de todo esto

Desde su perspectiva qu enfoques y prcticas culturales permiten enfrentar las irregularidades, el eventismo y la precariedad de la institucionalidad cultural?

Aunque quiz no lo parezca, las irregularidades, el eventismo, la precariedad, las miserias a las que acabamos de aludir son el contenido tpico de esa concepcin decimonnica que ve en la cultura un instrumento de civilizacin, de mejoramiento de los individuos y del pueblo, y tambin de fomento de la vieja matraca de la identidad nacional. Los oropeles de esa cultura tradicional, que apunta a la ostentacin y la grandilocuencia, visible en todas las artes, pero especialmente en las histrico-espaciales, como la arquitectura y la escultura, en los grandes monumentos civiles y religiosos, facilita las irregularidades.

All encaja cmodamente la improvisacin, el eventismo, el abuso. Vase, por ejemplo, el Festival de Loja, que recin en la tercera edicin ya se siente a la vanguardia y aspira a convertirse en un referente internacional y estar vinculado a los festivales ms importantes del mundo. Si usted lee las lneas curatoriales y los planteamientos, tiene la impresin de que se trata de la Constitucin para crear una sociedad perfecta, la nueva isla Utopa, de Toms Moro, o algo as; y si lee la seccin de Valores, Misin y Visin del ministerio, usted cree que en Ecuador ahora mismo est en marcha algo no slo comparable sino muy superior a la revolucin cultural china. Fantasa? Esa palabrera, vacua, si se mira la realidad prctica, es la mejor cortina para la irregularidad. Toda grandilocuencia, toda esa megalomana individual y colectiva, sea del signo que sea, comporta una falacia, generalmente una peticin de reconocimiento de superioridad, y alienta, finalmente, una tica de la dominacin. Con todo ello se busca, a fin de cuentas, consagrar estticamente la dominacin material, por mucho que la retrica sea dorada

As que creo que es urgente bajar el tono y fundarnos en una cultura diferente, en una tica y una esttica distintas, democrticas, de lo pequeo, alejada del oropel; que discurra en niveles, magnitudes y metas prximas a la vida cotidiana. Si el actual poder de la cultura tradicional se sustenta en la burocracia cultural centralista, en la clase media veleidosa, arribista y descomprometida, en alianza con grupos tradicionales presuntuosos y con empresarios oportunistas, una cultura democrtica, basada en lo pequeo, ha de buscar alianzas distintas, deber aliarse con lo popular. Por supuesto, no para la falsificacin populista (pienso en esas famosas danzas ancestrales cuyo carcter genuino no suele estar respaldado antropolgicamente).

No hemos de buscar una cultura popular cohesionada, ni pura, pero s valores histricamente asociados con las clases populares. Las metas culturales populares, por ejemplo, no estn relacionadas con el prestigio nacional e internacional sino con la satisfaccin de necesidades morales cotidianas, con la dignidad, la paz, la justicia, la solidaridad: con todo eso que seala la definicin de cultura de la UNESCO que hemos mencionado.

Con la tica y la esttica de lo pequeo, tenderemos a la existencia ms que a la trascendencia, al presente ms que al futuro; a la satisfaccin ms que a la gloria; a lo compartido ms que a lo exclusivo; a los vnculos, a lo que el poeta espaol Vctor Gmez llama la buena salud de los vnculos, ms que a la separacin; al cambio ms que a la inmutabilidad Ms que a la solemnidad, a la festividad y el juego, que hacen las relaciones ms humanas y ms vivas.

Para todo ello necesitaremos un giro radical, que es lo nico que podr hacer que la cultura florezca de veras en Ecuador. No necesitamos un Ministerio de Cultura (543 trabajadores y ms de 30 choferes: imagnese el uso de los carros oficiales, con choferes, las esposas, los hijos, las amans o amatae), ni una Casa de la Cultura (246 trabajadores, solo en Quito), organismo excluyente desde sus inicios. Hemos de basarnos en el tejido social, en las asociaciones, los movimientos, las corporaciones, las fundaciones, los centros cvicos, los centros culturales, los institutos de investigaciones. Es urgente que termine el monopolio estatal, ministerial, centralista, que tenemos ahora, que hace de cada provincia un protectorado de Quito (pinsese que el director del festival de Loja es de Quito y lo nombran a dedo en Quito; y la Feria del libro de Guayaquil la hacan funcionarios de Quito, con todos los gastos de viajes, hoteles, viticos y dietas que cabe imaginar). Estoy convencido de que la burocracia cultural quitea le ha hecho y le hace mucho dao al pas.

Tiene solucin el problema institucional de la cultura en Ecuador?

Con el actual esquema, me temo que no. Con ninguna administracin; todas estarn condenadas a fracaso. La institucionalidad est degradada. Mire usted quin es presidente de la Casa de la Cultura Nacional. El currculum de Camilo Restrepo Guzmn es el de un poltico y un burcrata, no el de un intelectual ni el de un hombre de cultura; segn parece, no ha escrito ni un solo libro, de modo que no s cmo reglamentariamente puede ser siquiera miembro de la Casa, menos an presidente.

La institucionalidad slo es aprobada hoy por la corte y la cortesana de cada ciudad y regin, y probablemente por conveniencia. Aparte de la incompetencia tcnica, pattica en algunos casos; aparte de que se pretende gobernar o administrar con gestos y palabras vacas; aparte de las irregularidades de las que se habla mucho, especialmente a propsito de los fondos concursables y del abuso que generalmente viene con el eventismo, uno de los cuales, no el ms importante, es el oneroso turismo cultural, que aprovecha cualquier pretexto para sacar pasajes, viticos y dietas; aparte de todo ello, digo, est la constatacin irrefutable de que el resultado o mezcla de un planteamiento pretencioso y rimbombante, ms la prctica clientelar e irregular y el esquema centralista extremo, han dado como resultado un fracaso inocultable: la accin ministerial es un batiburrillo, una barahnda, un fiasco indignante.

Y no pasa nada, porque en el marco ideolgico actual, en que priman asuntos de mucha apariencia y poco valor, la responsabilidad se evapora. Si tienes 40 millones de dlares para gastar en cosas de ese orden vagaroso, el trabajo es easy: es muy fcil rendir cuenta con palabrera barata y cifras mudas. Pero las cifras que s nos dicen algo, que son incluso elocuentes, son tambin indignantes: una hiperplasia de la burocracia abusiva y centenares de millones de dlares en una gestin que no ha cambiado ni adelantado en nada al pas.

Por ello, insisto, el esquema debe variar radicalmente si queremos que la cultura nos ayude de veras a construir una sociedad justa, igualitaria y feliz; debe producirse el desplazamiento del monopolio estatal a la sociedad civil, con una coordinacin mnima que pudiera estar radicada en el ministerio de bienestar social, y con el control ordinario de recursos previsto por el estado. Naturalmente, todo ello ha de estar precedido de un debate nacional real sobre las metas del pas en el terreno cultural, para lo cual podramos elegir como punto de partida la nocin de cultura de la UNESCO; no digo socializacin (palabra de moda en Ecuador, junto con la acusacin de mediocridad, ambas, me parece, herencia del correismo) porque la democracia no socializa, y menos del modo tramposo que se hizo en el gobierno anterior: la democracia debate.

Yo estara a favor de que en ese debate recuperemos el rol del humanismo para la educacin y la construccin del pas, un humanismo repudiado por la idea de revolucin que tena la Monarqua Absoluta, que no era otra que hacer las cosas extraordinariamente bien desde la perspectiva tcnica. Con una nueva cultura y un nuevo humanismo Ecuador podra volver a pensar en un futuro para todos.

De archivo:

Documento pblico alojado en la pgina web del Ministerio de Cultura y Patrimonio: Discurso del Ministro Ral Prez Torres durante la presentacin del Plan Nacional del Libro y la Lectura . Ibarra, 12 de septiembre de 2017. Enlace visitado el 1 de agosto de 2018: https://www.culturaypatrimonio.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2017/09/Discurso-del-Ministro-Rau%CC%81l-Pe%CC%81rez-Torres-Plan-de-Lectura.pdf

Fuente: http://www.paralaje.xyz/por-una-cultura-de-lo-pequeno-no-mas-clientelas-ni-cortesanias-entrevista-con-mario-campana/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter