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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-08-2018

Por qu defender al gobierno de Daniel Ortega

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


INTRODUCCIN

En mi anterior articulo El Efecto Domin Contra Nicaragua intent un repaso histrico sobre la Nicaragua Sandinista de Hoy, caracterizando que el triunfo de la Revolucin Sandinista fue el logro de la cada de la dictadura somocista por mas de 59 aos; no el triunfo de una revolucin socialista, como tampoco el de una revolucin democrtica popular. Fue el triunfo de una poltica Frentista de Liberacin Nacional. Ahora, un proyecto de reforma al sistema pensional y de seguridad social, fue el detonante de la situacin degenerada en protestas callejeras. Sin el apoyo de los empresarios y la asistencia de estos a sectores estudiantiles, con miras a que la normalidad retornara a las calles de Managua, el gobierno decidi retirar el controvertido proyecto; pero las protestas no cesaron y la intencin del levantamiento conspirativo qued al descubierto, al expresar los voceros estudiantiles que el presidente Ortega deba renunciar. Luego, acorde con el despliegue de la meditica, se suceden las imposiciones para que el gobierno adelante las elecciones en altisonante juego de exigencias.

DEL TRIUNFO SANDINISTA

Las condiciones del movimiento popular ante la frrea dictadura somocista, no permita una expresin de las organizaciones sociales ni populares. No exista reconocimiento legal alguno, ni de ejercicio de los derechos fundamentales. Paralelo a la hambruna y empobrecimiento de la poblacin corra la carencia de instancias de representatividad. El papel del clero insurgente y los trabajos de comits de base eclesiales, suplan formas organizativas, por lo cual la lucha poltico y militar del Frente no fue una lucha por el poder, sino la de los logros por alcances democrticos contra la dictadura. La experiencia de un Frente Popular se materializ con el encausamiento de los efectos de la represin contra la clase media. Afectados tambin el sector de intelectuales, de comerciantes , pequeos y grandes empresarios, que carecan de un mercado libre, competitivo, y sin capacidad poltica organizativa, enfilaron a la poltica del Frente y bajo la denominacin poltica del Grupo de los Doce, todos esos actores afectados y que no tenan espacio ante la plutocracia del grupo de los Somoza, tuvieron cabida en ese escenario de lucha en el que, por las circunstancias del momento, no corresponda dirimir la lucha ideolgica, sino la aceptacin de apoyar la lucha contra la dictadura; lucha de por s insurreccional.

La sumatoria de organizaciones polticas y sociales, propias en una poltica de Frente, aplicaba sobre una dinmica de militancia. No haba una Escuela de Cuadros en la formacin de dirigentes. Ello explicable por cuanto al no darse la complejidad de lo poltico-organizacional, el faro de la bsqueda del poder no era la meta. Lo era el derrocamiento del mal gobierno dictatorial. Al Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) lo identificaba y mova, un programa de alcances concretos y que a hoy contina siendo el programa vigente: * Revolucin Agraria (an no alcanzada). * Legislacin laboral y seguridad (amenazada por la flexibilizacin y el deterioro de derechos sustantivos). * Gobierno revolucionario y honestidad administrativa (con un flagelo de corrupcin y no ejercicio eficaz de rganos de control). * Reincorporacin de la Costa Atlntica (bajo un modelo de Ordenamiento territorial no satisfactorio y la mediocridad dscola de las minoras indgenas Miskitas, en permanente oposicin a salidas de solucin). * Emancipacin de la mujer y respeto a las creencias religiosas (con dura afectacin al derogar la Ley del Aborto y enterrar otras conquistas de gnero; as como el desdibujado cariz religioso que linda con fundamentalismo para congraciarse con el peso poltico especifico de la jerarqua eclesistica). *Poltica exterior independiente y solidaridad internacional. *Ejrcito patritico popular y eliminacin de la guardia nacional somocista y la * Unidad Centroamericana. Estos ltimos estadios de logros eficaces y verdaderamente progresistas.

LA POSICION DE IZQUIERDA

Se vocifera que es una inconsecuencia de la izquierda apoyar al rgimen represivo de Daniel Ortega en la presidencia y Rosario Murillo en la vicepresidencia de Nicaragua. Con infinidad de calificativos y carencia de argumentos, se suceden acusaciones y violaciones por doquier, ante la respuesta gubernamental de represin a las actividades conspirativas e insurreccionales.

Exhibiendo el crecido nmero de muertos durante los enfrentamientos y el prolongado ciclo de protestas desde el 18 de abril de 2018, generan un ambiente de malestar generalizado en la opinin publica internacional, abrumando y presionando con una salida unilateral y no producto de un acuerdo poltico en la bsqueda de solucin definitiva a los sucesos. Se registran protestas de organismos internacionales como la OEA, declaraciones de jefes de estado en particular, manifestaciones de urgencia de sectores acadmicos y de la intelectualidad a mutuo propio o en representacin de entidades, atosigan y abruman articulistas y generadores de opinin para contrarrestar a la otra corriente que vislumbra un mal uso de los canales de la diplomacia entre los estados, un empeo en abrumar con la presin en la imposicin de medidas a prisa al gobierno sandinista llegando a la disonancia venenosa que el argumento de los defensores del gobierno sandinista es el de siempre: las protestas estn organizadas por el imperialismo yanqui; criticar la represin es funcional a los intereses del neocolonialismo etc.etc.

PERMANENCIA DEL SANDINISMO

Es dable afirmar que el tal Orteguismo no existe. El Sandinismo es el que ha permanecido como ejercicio poltico, acorde las condiciones organizativas internas, bajo los emblemas de variables para la iniciativa de manejo del poder, en cogobierno con los sectores derechista predominantes desde el Grupo de los Doce, en la gnesis de la estructura y naturaleza Frentista atrs expuesta; materializada en las alianzas expresas con el corrupto Arnoldo Alemn.

Para mantener una concepcin poltica progresista y en forma prctica alternativa de gobierno, el sandinismo concilio posiciones pragmticas de efectos neoliberales en la economa; retardatarias en cuanto a derechos de las mujeres, conservadores en cuanto a la permanencia de un estado laico y de reformismo constitucional en cuanto al ejercicio democrtico. La neutralizacin de la Contra revolucin opero a costa del pesado fardo de la colusin, en el entendido que, sin ser de principios socialistas ni revolucionarios, la concepcin frentista del sandinismo no traicion los principios universales de la izquierda; puesto que reitero, el sandinismo no era revolucionario ni de izquierda. Ahondando en explicacin razonada, opere un silogismo de comprensin en el que la premisa mayor la constituye un discurso de planteamiento antiimperialista, anti-neocolonial y anti oligrquico. La premisa menor, las alianzas pragmticas para el ejercicio y monopolio de poder gubernamental y la conclusin, la permanencia de una poltica progresista como modelo o forma de gobierno alternativo en el escenario latinoamericano. As entendido, la posicin consecuente de izquierda ante el fenmeno del sandinismo encargado en la presidencia de la dupla Ortega- Rosario, es la reivindicacin para la permanencia, avance y triunfo de una concepcin progresista y no revolucionario y/o socialista en Nicaragua, cuyo factor de iniciativa y permanencia depende del sandinismo bajo la presidencia de Ortega. Esa es la realidad actual de la izquierda latinoamericana. Predomina la tendencia progresista ante la tendencia socialista, de izquierda y revolucionaria. Por ende, no sea difcil digerir que, ante el panorama de la realidad poltica en Nicaragua, la izquierda por principio alinee a favor de la continuidad y permanencia de la Presidencia de Ortega en el poder y no en su contra, ante la eventualidad del desplazamiento de los progresistas por el embate de la derecha en Nicaragua.

A manera de Conclusin

No es que la falta de iniciativa poltica e ingobernabilidad sea el resultado de la represin. El estallido de inconformidad estudiantil dista de una articulacin organizada y popular. La posicin de los viejos sandinistas no materializa una concepcin elaborada de ideas renovadoras e incurren en verdadera escolstica sin critica interna. No asoman partidos de oposicin. El papel aglutinador y de interlocucin la jug la Conferencia Episcopal, dndole forma a una Mesa de Dialogo en la que estn sentados o representados el Consejo Superior de la Iniciativa Privada, verdaderos cacaos empresariales. La Cmara de Comercio Americana de Nicaragua (AMCAM), que promueve la inversin entre los Estados Unidos de Amrica y Nicaragua a travs del libre comercio, la libre empresa y el libre mercado. Delegaciones de estudiantes, que fueron a Washington a retratarse con ultraderechistas como Marcos Rubio e Ileana Ross y en gracia de discusin por los movimientos sociales uno que otro exponente a nombre de la sociedad civil, el movimiento campesino, sindical y la costa Caribe. En tanto el presidente Ortega ha sido consecuente con la permanencia del dialogo y la respuesta oficial en la responsabilidad del ejercicio represivo.

La vorgine del conflicto est en su cenit y por ende corresponde a la soberana y dignidad del pueblo nicaragense el que se esclarezca toda violacin al derecho Internacional de los Derechos Humanos en Nicaragua. Ante eso la izquierda es inclaudicable.

Dseme la licencia de concluir con apartes de mi citado artculo anterior al presente:

Resulta sintomtico que no se despliegue con tan inusitada tenacidad como se hace para condenar, el factor de existencia de las misiones instaladas en pro de bsquedas de soluciones.

As: Se acord con las Autoridades de Nicaragua, desde el 2 de julio de 2018, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (G.I.E.I) para documentar las fuentes de acciones violentas en Nicaragua. Aportar a la Verdad y a la Responsabilidad de los hechos durante las confrontaciones en curso.

Existe desde el 24 de junio de 2018 el MESENI (Mecanismo de Seguimiento de Nicaragua) grupo internacional e interdisciplinario en relacin directa con la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, empeados en definir sobre la identidad y existencia de los cargos de uso de grupos paramilitares.

Alarma la suerte de toda una nacin en el que el maltrato de una observacin diplomtica internacional conlleve al peligroso trnsito de una guerra civil en Nicaragua. Comprendan las personalidades involucradas que de lo voluntarioso no queda sino lo de aprendiz de brujo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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