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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Macrismo y aborto

Jos Natanson
Le Monde Diplomatique


Como toda fuerza que gobierna la Argentina, el macrismo es un espacio poltico complejo, policlasista y plstico, donde dirigentes de un conservadurismo por momentos medieval conviven con otros ms modernos (o pos-modernos). Lectores de Santo Toms se mezclan desordenadamente con estudiosos de John Rawls para dar forma a un mix heterogneo de tradiciones, como por otra parte tambin lo son el peronismo y el radicalismo. Lo importante entonces es evitar las falacias de composicin y tratar de, captando las tensiones y los matices, identificar la orientacin general y, sobre todo, los resultados.

Desde el punto de vista econmico, el gobierno despliega un programa claramente neoliberal. Con algunas pocas concesiones, como la decisin de no producir un shock de ajuste del gasto pblico durante el primer tramo de su gestin y no reprivatizar las empresas estatizadas, el modelo se inscribe dentro del paradigma ortodoxo, que el acuerdo con el FMI vino a confirmar y reforzar. Del mismo modo, la poltica de seguridad adopt un peligroso enfoque punitivista, con todo tipo de operaciones demaggicas y una estrategia de proteccin indita al accionar de las fuerzas represivas. Ambas cosas estaban bastante claras desde el inicio, y as lo sealamos en el Dipl.

En otros aspectos, en cambio, la orientacin es menos ntida. Es el caso del debate por la legalizacin del aborto, que sorpresivamente Macri decidi impulsar en su discurso de apertura de sesiones del Congreso. Por supuesto, el movimiento de mujeres vena reclamando por la ley de interrupcin voluntaria del embarazo desde haca aos y su presin en las calles y en los medios fue crucial para que el tema se fuera instalando en el debate pblico, pero en este punto conviene no engaarse: bajo un sistema presidencialista, donde el jefe del Ejecutivo cuenta con recursos de poder de los que ningn otro actor poltico dispone, Macri podra haber bloqueado el tratamiento del proyecto, como hicieron todos sus antecesores, a un costo bajo. Parece difcil en todo caso que la oposicin kirchnerista hubiera podido cuestionarlo por la misma estrategia que en su momento sigui Cristina.

Por qu entonces Macri decidi habilitar el debate, y al mismo tiempo manifestarse en contra de la ley? Elisa Carri, que jams duda de sus certezas, sostiene que por pura torpeza, porque pens que no se aprobara y que por lo tanto podra emitir un gesto a los sectores progresistas sin pagar nada a cambio. Y aunque quizs la decisin no haya considerado en todas sus consecuencias el movimiento tectnico que produjo, parece poco probable que Macri diera por seguro un rechazo que nadie que recorriera los pasillos del Congreso se animaba a anticipar.

Tambin puede haber sido simple oportunismo, claro. Acorralado por la dificultad para mostrar resultados econmicos, alguna ganancia material concreta que compense la crisis, el presidente habra elegido un tema blando que le permitiera conectar con las capas medias, contener a los sectores liberales de su coalicin los fans de Macronmacri y sintonizar con la demanda en ascenso de las mujeres (recordemos que el anuncio lleg acompaado de un proyecto pour la galerie supuestamente orientado a evitar la discriminacin salarial). Con la apuesta a sentar un hito liberal a la altura del divorcio alfonsinista y el matrimonio igualitario kirchnerista (1), el macrismo evitara que la afianzada imagen de un presidente que gestiona exclusivamente para los ricos se complete con la marca indeleble del conservadurismo cultural ms rancio. En suma, reponer la idea de Cambiemos como una coalicin ideolgicamente inclasificable y, de paso, contrastar con el verticalismo atribuido al kirchnerismo. Duranbarbismo puro.

Esta especulacin se completa con una intuicin. Formado en los crculos de negocios, el ftbol y el jet set de Punta del Este ms que en los claustros y las iglesias, las certezas de Macri pasan sobre todo por la economa. Macri cree en la necesidad de recortar el dficit fiscal, desregular los movimientos financieros y achicar el Estado (programa que adems, por supuesto, beneficia al establishment que lo ayud a llegar al poder y al que pertenece). La discusin por las retenciones ilustra el argumento: aunque la lgica econmica ms elemental sugerira revisarlas tras una devaluacin del 60 por ciento, y aunque medio gabinete as se lo reclama, el hombre se mantiene firme: sus convicciones ms profundas no son religiosas o culturales sino econmicas. Primer presidente que llega al poder divorciado (dos veces) y con familia ensamblada, sera entonces esta labilidad de principios la que felizmente le permiti habilitar el debate.

Pero no lo sabemos. Como escribi Ignacio Ramrez (2), la decisin estuvo envuelta desde el comienzo en una nebulosa ambigedad, que es la que nos lleva a formular estas especulaciones: no conocemos las razones que la motivaron, qu piensa Macri realmente sobre el tema, qu prefiere que ocurra en el Senado, qu le conviene que suceda. Porque a la vez que habilit el tratamiento legislativo, Macri se pronunci a favor de la vida. Y luego, todo as lo indica, se corri: liderando sin liderar, dej que la dinmica legislativa y la evolucin de la opinin pblica decidieran. Aunque poco habitual, esta posicin sintoniza con la idea de que el Estado y la poltica deben limitarse a establecer ciertas reglas para que sean las fuerzas creativas de la sociedad las que creen y repartan la riqueza. Y si en materia econmica el resultado de esta concepcin liberal es la selva desigualadora del mercado, en este caso dio lugar a un debate ms equilibrado, en buena medida porque el lobby pro legalizacin demostr ser tan o ms poderoso, y definitivamente ms creativo, militante y astuto, que las fuerzas que se le oponen.

La experiencia comparada demuestra que los caminos que llevan al aborto legal son diversos. Mientras que en Espaa fue resultado de la gestin de dos presidentes socialistas (Felipe Gonzlez primero y Jos Luis Rodrguez Zapatero despus) y en Estados Unidos fue posible gracias a un fallo de la Corte Suprema, en Francia se concret por impulso de la ministra Simone Veil bajo el gobierno del ex gaullista Giscard dEstaing. Aunque hay otros ejemplos, quizs el ms cercano, por lo confuso, sea el de Italia: en el pas de los Papas, la interrupcin voluntaria del embarazo se aprob gracias a la decisin del oficialismo, liderado por la Democracia Cristiana, de dar libertad de accin a sus legisladores para que votaran encerrados solo en su conciencia, como parte de una estrategia orientada a garantizar su coalicin de gobierno con la izquierda. Como en Argentina, la mayor parte de los diputados y senadores de la DC se pronunciaron en contra, pero una minora vot a favor: la ley se aprob raspando.

Como toda decisin histrica, la jugada de Macri involucra un riesgo. Las encuestas coinciden en que la mayora de los votantes de Cambiemos se oponen al proyecto. El fervoroso rechazo de dirigentes como Nicols Massot, el hecho de que Federico Pinedo llegara al punto de perder el tono con un tuit destemplado y la atroz insensibilidad exhibida por Gabriela Michetti confirman que se trata de la posicin prevaleciente en el ncleo duro del macrismo. Y sin embargo, parece difcil que la tensin interna derive en algo ms que el mero malestar, que conduzca por ejemplo a la indisciplina legislativa o incluso a la desercin electoral. Mientras el macrismo se siga ubicando firmemente en el polo neoliberal del arco poltico, es improbable que emerja otra opcin con capacidad real de disputarle el poder, como sucedi con el polo populista durante el kirchnerismo. Las chances de que Pinedo y Michetti se escindan para formar una fuerza confesional o que el peronismo federal construya una opcin electoralmente competitiva sobre la base de su rechazo al aborto son nulas.

Porque adems, volviendo al comienzo de este editorial, el oficialismo es un espacio poltico heterogneo. Los nmeros de Diputados muestran que el radicalismo vot mayoritariamente a favor, que la Coalicin Cvica se opuso masivamente y que el PRO se dividi: dos tercios en contra y el resto a favor, con el plus de que aport algunas de las voces ms notorias en defensa de la ley, como Daniel Lipovetzky, cuyo rol como conductor de los debates fue destacado por Daniel Filmus, que pidi un aplauso en la sesin, y Silvia Lospennato, que pronunci el discurso ms conmovedor. En espejo, el bloque del kirchnerismo, que cuando estuvo en el gobierno esquiv el tema, aport la mayor cantidad de votos, y ya anunci que lo apoyar unnimemente en el Senado, incluyendo a Cristina, que cambi de posicin.

Reconocer la complejidad de un fenmeno poltico no implica defenderlo; supone simplemente registrar sus contradicciones, sus tensiones y sus puntos ciegos. Como todo espacio poltico, el macrismo incuba sus propios monstruos: reducirlo a las declaraciones de Michetti es como equiparar al kirchnerismo con Guillermo Moreno, al que ltimamente se la ha dado por defender a Franco (porque en su momento, dice, acogi a Pern). La poltica es menos una cuestin de intenciones, deseos o hipocresas que de resultados, poder y decisiones. El programa econmico neoliberal del macrismo se ha revelado ineficaz en sus propios trminos: hasta el momento, sus efectos son una profundizacin de la recesin, la pobreza y la dependencia externa. Pero el aborto legal es otra cosa. Sea por un error de clculo, por oportunismo o por conviccin, lo cierto es que Macri decidi habilitar el tratamiento del proyecto y que una mayora peronista lo acompa, mientras el movimiento de mujeres mantena firme la presin militante. Si la iniciativa se convierte en ley, ser un triunfo compartido.

Notas:

1. Le Monde diplomatique, edicin Cono Sur, N 228, abril de 2018.

2. En www.revistaanfibia.com

Fuente: http://www.eldiplo.org/aborto-legal-la-larga-marcha/macrismo-y-aborto/



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