Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2018

Israel, Estado confesional o Estado nacional-colonialista?

Antonio Gmez Movelln
Rebelin


La cuestin juda siempre ha suscitado muchas controversias polticas y la propia definicin del pueblo judo es controvertida. Pero, acaso la definicin del pueblo cataln, vasco o alemn no es complejo? El nacionalismo es siempre complejo pues se basa en identidades tnicas, histricas y culturales que suelen crear problemas con otras identidades nacionales o con entidades estatales. En el caso del pueblo judo la complejidad es mayor ya que no solamente es un pueblo sin Estado sino tambin sin territorio, como ocurre tambin con los gitanos. La reivindicacin de un nuevo Estado, por una nacin que tiene un territorio, como pasa con catalanes o vascos, es algo relativamente sencillo; pero los judos, en el protectorado britnico de Palestina, constituan una minora y vivan, en su mayora, fuera de ese territorio. Y en la actualidad sigue siendo as. Existen ms de quince millones de judos en el mundo y solo cinco millones viven en el Estado de Israel.

Theodor Herzl, el padre del sionismo, o lo que es lo mismo el padre del moderno nacionalismo judo, aspiraba a construir un Estado, un hogar con territorio propio para el pueblo judo en dispora por el mundo y se baraj Argentina o Uganda, como territorios para el hogar de los judos, ya que en esos territorios existan grandes espacios cuasi nuda propiedad y desech la idea de Palestina precisamente porque ello podra engendrar una guerra con los rabes. Pero, finalmente, fue en el protectorado britnico en Palestina donde se fragu ese hogar para los judos, desencadenado una guerra civil primero y despus una guerra internacional que an no ha finalizado. El sionismo o nacionalismo judo, tal y como lo expres su fundador Theodor Herzl, beba de las mismas races que todo el nacionalismo moderno. Theodor Herzl, fue el hombre practico del nacionalismo el que logr reunir a una gran parte de los judos centroeuropeos y rusos para la formacin, en Basilea, del Congreso Nacional Judo, es decir, el pre-estado de Israel. Pero el trmino judo no lo asocia Herzl a una religin sino a un pueblo en dispora que haba conservado en medio oriente, en el imperio otomano y en los imperios y monarquas europeas su identidad histrica nacional en medio de persecuciones, prejuicios y exclusiones. Hay que tener en cuenta que los pogromos, en centro Europa y Rusia, en el siglo XIX y XX eran moneda corriente y culminaron en la persecucin sistemtica del Estado fascista alemn al pueblo judo y el asesinato de seis millones de judos.

La fundamentacin del sionismo o nacionalismo judo nunca fue religiosa y la mayora de las corrientes religiosas ortodoxas judas eran contrarias al sionismo y a la construccin de un Estado para los judos. Nueva York y Budapest son nuestra patria, reclamaban los rabinos ortodoxos de los aos veinte en Europa frente a la propaganda sionista.

Los prejuicios contra el sionismo venan de los rabinos ortodoxos que consideraron siempre al sionismo como una ideologa liberal y pseudosocialista y tambin desde la derecha y el fascismo europeo que nunca dejaron de fomentar el antisemitismo y el racismo. Tambin existieron prejuicios histricos desde la izquierda al sionismo. Churchill, en un famoso discurso, al referirse al conflicto entre el sionismo y el bolchevismo en Rusia, dijo que ese conflicto era por ganarse el alma del pueblo judo ruso. Ciertamente, uno de los partidos ms importantes de la izquierda Rusa del siglo XIX era Judo, el partido Bund, que se integrara pronto en el partido socialdemcrata ruso pero que una gran parte mantendra unas posiciones de apoyo al sionismo, es lo que se denomin el sionismo socialista ya que el socialismo siempre ha tenido mucha importancia al interior del nacionalismo judo.

Theodor Herzl nunca pens que la construccin de un Estado judo estuviera unido a la religin. Pens siempre en un Estado laico, pacfico y con un Ejrcito meramente defensivo, aunque era consciente que la formacin de un Estado para los judos se debera a un acto colonialista; y para el nacionalismo judo, el retorno a la patria histrica de Palestina nunca fue algo fundamental y ms bien se barajaron lugares como Kenia y Argentina. Herzl tena en su cabeza un territorio para colonizar que fuera refugio y patria comn para los judos perseguidos o discriminados. Quizs el gran error del nacionalismo judo fue implantarse en Palestina. Pero en todo caso, no cabe duda, que la ideologa sionista, es decir, el nacionalismo judo, no es religioso en absoluto. Y por dcadas, la mayora de los gobernantes del nuevo Estado de Israel fueron socialistas que impulsaron proyectos de economa auto gestionado de inspiracin socialista como los kibutz, aunque en una lgica de impulso del colonialismo.

La confrontacin con el nacionalismo rabe primero y con el islamismo poltico ms tarde han hecho de Israel un Estado cuyas alianzas internacionales se basan en los intereses de occidente y todo lo que ello conlleva en la zona; pero ms all de esta realidad, que incluye la violacin sistemtica de los derechos humanos de millones de palestinos y el apoyo a las polticas de las grandes potencias occidentales en la regin, el Estado de Israel es una realidad que ,confrontado a una geopoltica hostil derivada del acto colonialista que supuso la construccin del Estado de Israel, ha ido transformando su naturaleza originaria nacionalista en un verdadero estado colonial -nacional.

En el mbito del secularismo, el Estado de Israel se constituy como un Estado secular no confesional aunque, desde el principio, tuvo que hacer concesiones a la gestin de los asuntos religiosos que se venan realizando por las distintas comunidades religiosas que existan en el territorio, antes de constituirse como Estado. As, hasta hace muy pocos aos, los nicos matrimonios validos eran los que se realizaba por rito religioso ya que los Registros Civiles tienen una naturaleza, en verdad, multiconfesional. Igualmente, son mucho los privilegios para las religiones establecidas, sobre todo para la religin judaica, ya que gozan de una financiacin importante y su presencia en el sistema educativo es muy influyente. Adems, desde los aos sesenta, los judos ortodoxos han irrumpido con fuerza en la poltica israel condicionando la formacin de gobiernos y profundizando el carcter colonialista del Estado.

Israel es un pas muy secularizado, el ms secularizado de la regin. Aproximadamente el 70% de la poblacin de Israel no tiene prctica religiosa y los no creyentes y ateos son muy numerosos. Sin embargo, en Israel, el significado histrico del sionismo se ha transformado y el nacionalismo ha devenido claramente excluyente. Y prueba a de ello es la recin aprobada Ley del Estado Nacional Judo , una ley fundamental que ensalza las tendencias ms excluyentes del nacionalismo judo. En efecto, con esta ley se rechaza la idea definitiva de un Estado plurinacional , considerando el Estado de Israel como estado de hegemona nacional juda y como nica lengua oficial la hebrea-relegando definitivamente la lengua rabe- que hasta ahora era cooficial-. El simbolismo oficial se decreta exclusivamente hebreo- judaico. Adems, y esto es lo ms importante, se considera la autodeterminacin como derecho exclusivo de los judos, con unos objetivos que tiene que ver con la consolidacin definitiva de los territorios ocupados y con el objetivo de evitar futuros movimientos de separacin de la minora rabe (alrededor del 25% en Israel). Si bien podemos decir que el Estado de Israel es un estado secular y responde a una sociedad muy secularizada mantiene muchos privilegios para la religin judaica y para reforzar sus rasgos de nacionalismo excluyente y colonialista est dando cada ao ms peso al simbolismo religioso judaico. En medio de esta realidad tan compleja, merece que hagamos mencin a las palabras de un gran admirador del temprano Estado de Israel, Albert Einstein, que tambin, desde el principio, profetiz los peligros para el nuevo Estado. En efecto ya en 1938, antes de la creacin del mismo Estado de Israel, Einstein vaticin lo siguiente: 'Quiero agregar unas pocas palabras, a ttulo personal, acerca de la cuestin de las fronteras. Deseara que se llegase a un acuerdo razonable con los rabes sobre la base de una vida pacfica en comn; me parece que esto sera preferible a la creacin de un Estado judo. Ms all de las consideraciones prcticas, mi idea acerca de la naturaleza esencial del judasmo se resiste a forjar la imagen de un Estado judo con fronteras, un ejrcito y cierta cantidad de poder temporal, por mnima que sea. Me aterrorizan los riesgos internos que se derivaran de tal situacin para el judasmo; en especial los que surjan del desarrollo de un nacionalismo estrecho dentro de nuestras propias filas, contra el que ya hemos debido pelear con energa, aun sin la existencia de un Estado judo'.

Y ms tarde, en 1955, unos meses antes de su muerte, escribi lo siguiente: el aspecto ms importante de nuestra poltica debe estar siempre presente: manifestar el deseo de instaurar una completa igualdad para los ciudadanos rabes que viven en nuestro medio, y darse cuenta de las dificultades inherentes en su situacin actual... La actitud que adoptemos hacia la minora rabe significar la prueba verdadera de nuestros valores morales como pueblo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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