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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

La explotacin de la juventud: un objetivo de Piera y de Bachelet

Leopoldo Lavn Mujica
Rebelin


Daniela Manzi y Jose Luis Ugarte, profesores de Derecho del Trabajo acaban de publicar en un medio digital un comentario acerca de la Ley de explotacin del trabajo juvenil mal llamado Estatuto Laboral Juvenil. La expresin estatuto aclaran, ha significado histricamente norma legal que protege a los trabajadores. Y en este caso, de estatuto no hay nada. De flexibilidad patronal y precariedad mucho.

Segn ellos, existe desde el ao 2001 el contrato part time, que tiene el mismo tope de jornada semanal de 30 horas y que es usado en forma intensa en el mismo sector que hoy celebra esta propuesta: las cadenas de comida rpida.

Los abogados laboralistas se hacen la pregunta obvia, acerca de qu es nuevo en este proyecto. La respuesta que dan es que aparentemente la ley de Piera-Monckeberg autoriza a negociar diversas e ilimitadas posibilidades de jornada diaria, semanal y mensual (y) sus restricciones son asegurar diez horas de descanso diario; que el inicio y trmino del contrato no sobrepase doce horas; y que las horas efectivas trabajadas no superen las diez (art. 152 quater d).

Pero la verdadera pregunta es como ellos sealan: Qu gana el empleador respecto de lo existente?. Respuesta por ellos dada es: Poder crear todos los turnos discontinuos diarios que permitan los nmeros. El part time no permite estas interrupciones de jornada dentro del da. De hecho, hasta ahora, fragmentar la jornada de trabajo para tener a los trabajadores slo cuando se requieren, por ejemplo, alargando exageradamente pausas de colacin, era calificado de fraude laboral.

Y Manzi y Ugarte comentan: Esta disrupcin de la jornada en cualquier trabajador, contamina los tiempos libres con los tiempos de trabajo. Qu tiene que ver esta alteracin de la jornada con estudios universitarios? No mucho, ya que los universitarios suelen tener programaciones estables de clases que se conocen al inicio de cada semestre, responden.

En esto, hay que leer el proyecto con los ojos de siempre escriben Manzi y Ugarte, es decir lo que stos llaman en un cierto lenguaje laboral al estilo progresista la desigualdad de poder negociador entre trabajador y empleador. Ese desequilibrio de poder, argumentan, no cambia por ser estudiante universitario, al contrario: cunto poder negociador tendr un joven que necesita adems de estudiar, trabajar en sectores en que no se requiere mayor calificacin ni del que se obtendr una experiencia laboral relevante? El poder de hacer valer sus propios intereses en el cumplimiento de los horarios por sobre los de su empleador es sencillamente una falacia. Un buen punto desde la ptica de las realidades sociales relevan Manzi y Ugarte.

El proyecto afirman sera ms honrado si reconociera que la compatibilidad con los estudios es lo que menos importa?. Y los acadmicos explican lo que define esta iniciativa: si una persona joven quiere trabajar en Chile debe hacerlo como mano de obra flexible y barata.

Y con respecto a la situacin inerte del Movimiento Estudiantil y a la pasividad de sus exdirigentes en el FA y el PC convertidos hoy en parlamentarios en el marco de la ofensiva neoliberal del Gobierno de Piera observan: La oferta de trabajo a los jvenes se est constituyendo o como informalidad pura (empaquetadores de supermercado) o con contratos formales sin proteccin. Camino riesgoso socialmente, ante el cual, en forma alarmante las y los jvenes universitarios, usualmente organizados y reivindicativos, respecto de los problemas del trabajo y frente a un proyecto que est dirigido a ellos (poco ms del 50% de quienes trabajan en este sector son mujeres), no han manifestado postura alguna.

Al final una constatacin dicen. Monckerbergs (el ministro del Trabajo) hubo y habr siempre en nuestra historia al servicio de los grandes intereses (Capitalistas? No habra que decirlo con todas sus letras?). Sin embargo, aqu se anotan otro punto los investigadores: Nada novedoso en esa forma extrema de servilismo poltico. De hecho, en el reciente gobierno de la Nueva Mayora, de la mano de Javiera Blanco y con el silencio del sindicalismo oficialista de la poca (la CUT)- se estableci la posibilidad de jornadas de trabajo de 12 horas diarias efectivas (artculo 375 de la reforma laboral). Como se ve, plena continuidad ideolgica en el punto.

Manzi y Ugarte sealan algo que habamos ya relevado, aqu en El Clarin de Chile : Lo extrao en este caso, en cambio, es la ausencia significativa de la contraparte relevante, particularmente del movimiento estudiantil. No hubo estudiantes en las calles protestando como en Francia en el 2006 rechazando el contrato de primer empleo, o como recientemente en Per con la denominada ley del esclavo juvenil.

Y agregan: Esa presencia es relevante no slo por razones de solidaridad -que ya seran suficientes-, sino de auto-inters poltico: sern ellos y otros como ellos, los que sufrirn en sus propias trayectorias laborales el abuso y precariedad que este estatuto les depara.

Buen anlisis y aporte, cabe decirlo. No obstante a Manzi y a Ugarte se les olvida decir que la llamada por ellos desigualdad de poder negociador entre empresarios y trabajadores es una caracterstica propia del tipo de relacin salarial existente en el rgimen capitalista que como bien sabemos se caracteriza por el poder que le concede el derecho de propiedad privada de la empresa al patrn de antes, el empresario de hoy, ambos capitalistas. Derecho inscrito en la Constitucin que es un factor de dominacin social, hecho que los abogados y acadmicos siempre olvidan de nombrar en el Chile de hoy.

En resumidas cuentas, el Estatuto Laboral Juvenil de Piera-Monckeberg es una forma neoliberal-empresarial de la explotacin capitalista del trabajador. Con la diferencia que antes el movimiento sindical se organizaba y movilizaba para proteger los derechos de todos y todas las trabajadoras. Y que este movimiento eran an ms fuerte si se forjaba una cierta unidad entre trabajadores y estudiantes.

Cuando las palabras evitan decir lo que es la realidad social y pierden su sentido, vacas de su contenido de explicacin de las profundas contradicciones sociales propias del capitalismo neoliberal, aparecen los encantadores polticos como Piera/Monckeberg. Cabe una gran responsabilidad de esta situacin a la vieja izquierda conciliadora y a ese bloque llamado de centro izquierda. El filsofo francs Merleau-Ponty, comentando a Maquiavelo deca: El poder no es un hecho puro o un derecho absoluto, el poder no obliga, no persuade; seduce con astucia, y la mejor manera es hacerlo apelando a la libertad que aterrorizando.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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