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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2018

Balance de dos crisis graves en una dcada

Jess Snchez Rodrguez
Rebelin


Nadie puede dudar que en 2008, con el inicio de la fase aguda de la gran recesin, se encadenaron en todo el mundo una serie de cambios sociopolticos y econmicos que alteraron con ms o menos profundidad las distintas estructuras de muchos pases y regiones. En espera de profundizar en un estudio ms amplio que abarque las partes ms importantes del planeta, este artculo se va a centrar en el anlisis de esos cambios en Espaa. La hiptesis que se va a sostener, y que se intentar verificar, debera ser testeada despus a nivel global.

La hiptesis principal a discutir en realidad no tiene nada de novedosa, podramos decir que es casi una constante histrica, pero vamos a comprobar hasta qu punto se ha cumplido en el caso espaol. La hiptesis vendra a sostener que las crisis abren oportunidades de cambios en profundidad, cambio que pueden ser de diferentes signos, y suponen ventanas de oportunidades para viejos o nuevos sujetos sociales y polticos, pero que las energas desencadenadas por la crisis intentan ser contrarrestadas por una reaccin de fuerzas que busca recuperar los equilibrios o el status quo existente antes de la crisis, aunque sea en una versin modificada.

Espaa se constituye en un laboratorio especial porque es afectada por mltiples crisis simultneamente en el perodo abierto hace una dcada, siendo las consecuencias de algunas de ellas ms importantes que otras. As podramos destacar entre la crisis con menos efectos internos en las estructuras dos que son comunes a toda la UE, dnde tienen sus consecuencias principales, afectando a Espaa como parte de ese espacio europeo. Se tratara de las crisis abiertas en la UE con la victoria del brexit, por un lado, y la presin migratoria por otro lado. Las crisis con ms efectos internos en Espaa son las derivadas, de un lado del impacto de la gran recesin, y de otro lado, del ensayo de secesin territorial en Catalua. Y ello sin negar que entre las diferentes crisis existen relaciones ms o menos intensas, aunque a efectos de anlisis las tratemos de manera separada.

En el momento de redactar este artculo los efectos y consecuencias de estas crisis an no han acabado por lo que las conclusiones a las que se llegue tienen un carcter provisional. Sin embargo ya podemos constatar una primera diferencia entre las dos ms importantes, que son en las que nos centraremos.

La crisis econmica desatada a partir de 2008 supuso unas reacciones polticas y sociales importantes, pero en ningn momento existi un proyecto o un programa con una base social importante que pusiera en cuestin la existencia del capitalismo, mayoritariamente la reaccin consisti en regresar al conjunto de condiciones socioeconmicas existente antes de la crisis: recuperacin del empleo, del trabajo estable, del poder adquisitivo y de otras conquistas y derechos sociales que fueron atacados por las polticas austericidas durante la crisis. No se exigi en ningn momento que el Estado nacionalizase sectores econmicos, ni siquiera el financiero dnde aquel aport grandes sumas para mantenerlo a flote, no hubo ocupaciones de centros de trabajo ante los despidos masivos o les cierres de los mismos. Las resistencias ms serias se produjeron fuera de los centros de trabajo, fueron las que se plantearon para impedir los desahucios de viviendas y las movilizaciones callejeras para defender servicios sociales como la sanidad. As que las consecuencias ms importantes derivadas de la crisis econmica se trasladaron al nivel de la superestructura, al nivel de los actores polticos. El sistema de partidos polticos es dnde se concentraron los intentos de cambio, rebajndose as la gravedad de las consecuencias que la gran recesin podra haber supuesto para la impugnacin del capitalismo en Espaa.

Por el contrario, la crisis catalana si supuso un nivel de desafo ms grave al status quo anterior a la crisis en cuanto se intent la secesin de una parte del territorio espaol, originando un nivel de desafos y reacciones mucho ms elevado que la crisis econmica. El desafo en este caso no parti de los problemas originados en el sistema socioeconmico sino en la estructura territorial del Estado. Y si suscit mayor gravedad fue porque el conflicto en torno al eje identitario concit un mayor grado de adhesiones y polarizacin, y porque el objetivo a alcanzar la creacin de un nuevo Estado independiente dentro de la UE sin ninguna alteracin de la estructura socioeconmica, fue sealado como un propsito fcil de conseguir por las organizaciones independentistas, lo cual se descubri como un engao y una ilusin cuando intentaron pasar de la propaganda a los hechos.

As pues, analizaremos a continuacin como estos dos ensayos de cambios originados en crisis llevaron a una reaccin de fuerzas que han buscado mantener el status quo preexistente al desencadenamiento de las crisis aunque ello implique algunas modificaciones no sustanciales del mismo.

La crisis socioeconmica y sus consecuencias: el 15-M, Podemos y la lucha contra la austeridad

Como hemos sealado anteriormente la crisis econmica tuvo su principal terreno de consecuencias en el sistema de partidos polticos. La crisis produjo tambin consecuencias socioeconmicas, algunas se fueron revertiendo conforme la crisis se fue superando, por ejemplo la reduccin del nivel de desempleo, la recuperacin de los salarios o de la sanidad universal, otras an no han desaparecido, como el aumento de los empleos precarios o el copago farmacutico, y otras se han convertido en irreversibles, como la concentracin bancaria con la desaparicin de las cajas de ahorros y algunos bancos. Por otra parte, no hubo cambios en la correlacin de fuerzas sindicales, y los principales movimientos sociales nacidos durante la crisis fueron desapareciendo de la escena, como el 15-M o las plataformas de afectados por los desahucios. Se puede decir que al nivel socioeconmico el sistema ha recuperado gran parte de la situacin anterior a la crisis, y si por un lado es cierto que el modelo de acumulacin capitalista no ha conseguido convertir en permanente sus principales objetivos durante la crisis (mayores privatizaciones, reducciones salariales, mayor precarizacin, etc.), tambin es verdad que, superada gran parte de sta a costa del sacrificio de las clases populares, el capitalismo no se ha visto afectado por algunas de las amenazas que se vertieron al inicio de la crisis (mayores regulaciones y controles para impedir la repeticin de otra crisis similar), ni ha sido puesto en cuestin de manera seria.

El sistema de partidos polticos fue el terreno ms afectado por las consecuencias de la crisis econmica, pero estas consecuencias se solaparon con otras derivadas de los casos de corrupcin que afectaron especialmente al PP y a CiU. En este sentido se puede decir que se fueron abriendo ventanas de oportunidades para cada una de las formaciones polticas nuevas o ya existentes en las que lo que estuvo en juego fueron cuatro aspectos: a) La permanencia o sustitucin del bipartidismo imperfecto entre el PSOE y un partido conservador (UCD, PP) dominante desde la transicin democrtica b) La hegemona en el terreno de la derecha (PP versus Ciudadanos) c) La hegemona en el terreno de la izquierda (PSOE versus Podemos) d) La hegemona en el seno del independentismo cataln (ERC versus exconvergentes).

La primera ventana de oportunidad se abri para Podemos con el nacimiento del 15-M en mayo del 2011 contra las polticas de austeridad aplicadas en la fase final del gobierno de Zapatero. Su ventana de oportunidad represent un reto importante, primero porque pretendi, aunque solo inicialmente, presentarse como una alternativa al modelo de partido, una especie de movimiento; segundo, porque pretendi disputar la hegemona del bloque progresista-izquierda al PSOE; tercero porque pretendi alcanzar el gobierno con un programa contrario a las polticas de austeridad vigentes y regenerar la vida democrtica.

Mantuvo estrechas relaciones con Syriza, que encabezaba desde el gobierno griego la oposicin a las polticas de austeridad que se haban impuesto en Europa con Merkel a la cabeza, estas relaciones se enfriaron cuando Syriza claudic y dej de ser un modelo para la izquierda en Europa. Por otro lado, durante un perodo las encuestas le vaticinaron un avance electoral importante. Pero su ventana de oportunidad se fue cerrando gradualmente, primero con los resultados de las elecciones legislativas de 2015-16 dnde no pudo superar al PSOE y mucho menos alcanzar el gobierno, segundo con la poltica errtica adoptada con el conflicto cataln y, tercero con el papel subordinado jugado en la mocin de censura que presento en 2018 el PSOE y que expulso del gobierno al PP. Todos estos factores internos, al que hay que aadir el fracaso de Syriza, se producan sobre un teln de fondo caracterizado por la desmovilizacin callejera, la prdida de impulso de los movimientos sociales y la superacin de los momentos ms duros de la crisis. Con ese teln de fondo no es posible predecir una recuperacin de Podemos al que las encuestas dan en estos momentos un papel bastante secundario en la poltica espaola.

La segunda ventana de oportunidad se le present al PP cuando en 2011 cosecho diversas victorias electorales y alcanz el gobierno con mayora absoluta. Llev a cabo una gestin muy austeritaria de la crisis que provoc masivas manifestaciones en su contra y le debilit electoralmente. Es difcil saber cual habra sido el efecto electoral de su gestin de la crisis catalana, dnde asumi un papel de rechazo a cualquier dilogo o concesin, firmeza en la defensa del orden constitucional, y valedor del nacionalismo espaol en ascenso frente al nacionalismo cataln, porque el factor que termin por desgastarle y expulsarle del gobierno fue la cascada de casos de corrupcin que atravesaron al PP. Estos cerraron su ventana de oportunidad y pusieron en cuestin si continuara siendo el partido hegemnico de la derecha espaola.

La tercera ventana de oportunidad se le abri al partido que le disputaba esa hegemona al PP, Ciudadanos. Originariamente un partido de mbito cataln, se catapult a disputar esa hegemona a nivel de Espaa gracias primero a la corrupcin que minaba al PP y, luego, a su papel durante el conflicto cataln, dnde se ha mostrado con posiciones ms duras en contra del independentismo que el propio PP. Esta posicin le llev a ser el partido ms votado en las elecciones autonmicas catalanas de diciembre de 2017 y a encabezar las encuestas de las elecciones nacionales, si estas hubiesen celebrado como consecuencia de la sentencia del caso Grtel que dej noqueado al PP. Esta ventana se cerr de golpe cuando Rajoy prefiri asumir la mocin de censura del PSOE, pensando que no triunfara, a dimitir y convocar unas elecciones en las que las encuestas daban la victoria a Ciudadanos.

La cuarta ventana de oportunidad se le present al PSOE, y no fue fruto del apoyo en un movimiento social preexistente (Podemos), ni de la victoria en unas elecciones (PP), ni de el aprovechamiento de unas circunstancias para ascender (Ciudadanos), fue fruto de un golpe de audacia arriesgado por parte de Pedro Snchez, porque con solo una minora de 84 diputados consigui el apoyo de un conjunto de fuerzas polticas muy heterogneas para ganar la mocin de censura, fuerzas unidas solo por la necesidad de expulsar al PP del gobierno. Sin embargo, ese acceso al gobierno, aunque fuese en condiciones muy precarias, le ha servido para que en pocas semanas haya conseguido situarse en una posicin claramente vencedora en las encestas electorales. Se trata de la nica ventana de oportunidad abierta hasta este momento, pero tambin en condiciones muy frgiles para consolidarse.

El status quo poltico antes de la crisis consista en un bipartidismo, imperfecto debido a la existencia de partidos nacionalistas en distintas comunidades autnomas, en el que se produca una alternancia entre un partido socialdemcrata (PSOE) y otro conservado (UCD, PP); una hegemona en el bloque de derechas por parte del PP, y en el de la izquierda y el progresismo por parte del PSOE. Dado que, como hemos sealado, en el nivel socioeconmico los desafos al status quo nunca fueron importantes y han terminado siendo encauzados, la reaccin por volver al status quo precrisis solo se mantiene en el nivel poltico, y si en el primer nivel, el de la infraestructura, no se han producido cambios sustanciales, en el segundo, el de la superestructura, es muy difcil que puedan producirse entonces.

Efectivamente, los datos apuntan en este sentido. La recuperacin electoral del PSOE, gobernando en el momento de escribir este artculo, y el retroceso de Podemos, llevan por el camino de reproducir la situacin anterior de los papeles del PSOE e IU. En la derecha es dnde queda por disputar si habr un partido hegemnico o si dar lugar a una situacin de bicefalia. Superados los momentos ms duros de la crisis econmica y apartado del gobierno el partido ms corrupto, no es que desaparezcan muchos de los argumentos utilizados anteriormente, es que se desdibuja cualquier proyecto alternativo como el que represent Podemos, que nunca tuvo, por otro lado, perfiles muy claros.

Lo que se puede constatar, pues, en esta dcada comenzada en 2008 es que prcticamente el mismo cuerpo electoral ha oscilado de manera importante, pero solo a nivel de expectativas porque, finalmente, en dicho perodo se ha seguido reproduciendo el viejo modelo de alternancia gubernamental entre socialdemcratas y conservadores que ha prevalecido desde que el actual rgimen democrtico sustituy a la anterior dictadura franquista.

Realmente, el desafo poltico provino de Podemos, pues Ciudadanos representaba un intento de regeneracin en el seno de la derecha ante el desgaste sufrido por el PP debido a los casos de corrupcin. Pero este desafo no poda sustraerse a las condiciones externas a la poltica espaola, de un lado, sus principales lderes haban colaborado y se miraban en el espejo de los populismos de izquierda que haban estado en auge en Amrica Latina, de otro lado, seguan la estela de Syriza que, desde el gobierno griego, represent durante un breve tiempo la ilusin en la capacidad de la izquierda para levantar un programa alternativo a la gestin de la crisis que los partidos socialdemcratas y conservadores impulsaban en Europa en favor de los intereses de la burguesa. Pero justamente, cuando Podemos empezaba su ascenso empezaban a fracasar esos dos modelos, Syriza claudicando ante la troika, el populismo de izquierdas ms representativo, el venezolano, deslizndose hacia una grave crisis poltica y econmica que le descalificaba como modelo a seguir.

Y, por si fuera poco este panorama adverso, la crisis catalana termin de arruinar las posibilidades del proyecto de Podemos a trasladar bruscamente el eje de enfrentamiento en Espaa desde el socioeconmico al identitario.

El conflicto cataln y sus consecuencias

La segunda crisis que sacudi a Espaa fue la originada por el intento secesionista de los partidos independentistas catalanes. Sus consecuencias estn siendo ms graves por varias razones. Ha elevado la crispacin y la polarizacin especialmente en la sociedad catalana, pero tambin en el resto de Espaa, hasta niveles preocupantes, con riesgos evidentes en ciertos momentos del desencadenamiento de situaciones de violencia que podran volverse incontrolables. Ha suscitado el ascenso de dos nacionalismos enfrentados, el cataln y el espaol, que ha eclipsado otros problemas existentes en Espaa. Y ha llevado a la violacin del ordenamiento jurdico y constitucional espaol por parte de los partidos independentistas y las instituciones autonmicas controladas por ellos, y la reaccin poltica y jurdica del Estado espaol con la suspensin temporal del rgimen autonmico en Catalua y el procesamiento de los principales dirigentes independentistas por dichas violaciones, con el resultado del exilio o la crcel provisional.

No vamos a entrar ahora a analizar en detalle el conflicto cataln porque hay varios artculos dnde ya me ocup de este tema, solamente vamos a examinar las consecuencias generales y verificar la hiptesis expuesta al principio de que las oportunidades de cambio que se abren con una crisis siempre van a intentar ser contrarrestadas por reacciones tendentes a mantener el status quo anterior a la crisis an con modificaciones en ese status.

La crisis en este caso es originada por las decisiones de actores polticos. La primera decisin correspondi al PP con su recurso ante el Tribunal Constitucional para que anulase, como as ocurri en 2010, contenidos esenciales del nuevo Estatuto de Autonoma para Catalua aprobado en 2006. La segunda decisin correspondi a las fuerza nacionalistas catalanas que reaccionaron adoptando la va de la secesin unilateral. Sobre este panorama incidieron dos fenmenos externos, el primero fue la crisis econmica desatada en 2008 y, el segundo el referndum por la independencia celebrado en Escocia en 2014, fenmenos que reforzaron tendencias existentes, no las crearon.

La decisin secesionista del independentismo cataln no contaba ni con legitimidad poltica, puesto que su estrategia se basaba en la desobediencia y ruptura del ordenamiento jurdico vigente, Constitucin y Estatuto de Autonoma; ni, lo que era ms importante, con legitimidad social, puesto que en ninguna de las elecciones celebradas en Catalua el conjunto de los partidos independentistas lleg a superar el 48% de apoyos electorales. Se puede decir que si el gobierno del PP adopt una posicin de rgido inmovilismo legal y constitucional para enfrentar esta crisis poltica, la posicin adoptada por el independentismo cataln adquiri tintes dictatoriales al violar el ordenamiento jurdico e intentar que una minora social, nunca superior al 48%, impusiese su proyecto de Estado independiente al conjunto de la sociedad catalana.

En estas condiciones es difcil saber si las causas de que el conflicto no llegase a adquirir contornos ms dramticos se encuentran en los hbitos democrticos de la sociedad, en que la polarizacin se produca en una sociedad cuyo nivel de vida est por encima de la media europea, o en que las derrotas que fueron sufriendo los independentistas les hicieron desistir de llevar el desafo a cotas ms altas. Efectivamente, el independentismo se encontr con que sus postulados de base para lanzar la secesin unilateral no se fueron cumpliendo. Las principales empresas catalanas trasladaron su sede social a otras partes de Espaa ante el riesgo de secesin; ningn Estado europeo y prcticamente del mundo movi un dedo a favor del proyecto secesionista; se produjo una reaccin social movilizadora en el interior de Catalua en contra del independentismo que les disput las calles; el Estado espaol mantuvo una clara actitud de firmeza expresada en el plano poltico, policial y judicial; y el desafo independentista origin una reaccin poltica en Espaa con la creacin de un frente constitucionalista que representaba las tres cuartas partes del parlamento espaol.

En estas circunstancias, y despus de haber violado diversas leyes, en lo que judicialmente ha sido calificado de rebelin, el independentismo se limit a realizar una confusa declaracin de independencia tras la cual sus dirigentes se marcharon al exilio o se presentaron ante la justicia para ser procesados, sin intentar en ningn momento hacer efectiva dicha declaracin. Por su parte el gobierno de PP, apoyado por el bloque parlamentario constitucionalista, procedi a suspender por dos meses el rgimen de la autonoma catalana con la convocatoria paralela de elecciones autonmicas en las que el resultado de la correlacin de fuerzas fue la misma que la existente anteriormente.

El nuevo gobierno cataln surgido de las elecciones de diciembre de 2017 sigue formado por los partidos independentistas, pero tras las derrotas sufridas en los meses finales de 2017 su estrategia es confusa y, en todo caso, ha cambiado. De un lado se ha enzarzado en disputas con el Estado espaol de carcter simblico, de otro lado, ha colaborado con el PSOE para desalojar del gobierno al PP en favor de Pedro Snchez y, finalmente, han aparecido fuertes diferencias en su seno sobre el camino a seguir.

En este caso se puede constatar que las reacciones por mantener el status quo anterior a la crisis han sido mltiples, proviniendo de los actores polticos, del Estado, de la sociedad civil, de los actores econmicos, y de los actores internacionales.

Al desplazar la crisis catalana el eje del conflicto desde el socioeconmico al identitario, impact sobre los actores polticos que haban surgido como consecuencia del primer tipo de conflicto, es decir, Podemos a nivel espaol y el que sera ms o menos su rplica a nivel cataln, Catalua en Comu. El resto de los partidos, tanto de mbito estatal, PP, Ciudadanos y PSOE, como cataln, ERC, CUP y PDeCAT (ex CiU) se posicionaron claramente, segn avanzaba el conflicto, en una u otra posicin cuya lnea divisoria la estableca el respeto o no al marco jurdico y constitucional vigente, con la diferencia de que mientras el bloque constitucionalista hizo de la defensa de ese orden jurdico-constitucional el punto de encuentro, el bloque independentista no fue homogneo respecto a la desobediencia de las leyes, con una CUP claramente posicionada en favor de la desobediencia y el resto oscilando, lo que explica la kafkiana proclamacin de la independencia, suspendida, reafirmada y desmentida, y la descoordinada actitud ante la justicia, unos sometindose y presentndose ante el juez, otros huyendo de Espaa.

Podemos y Catalua en Comu intentaron mantenerse en un terreno equidistante, rechazando tanto la independencia unilateral como la intervencin temporal de la autonoma por parte del Estado. Para ello se aferraron a una demanda de los independentistas que estos haban abandonado a mediados de 2017, la del derecho a decidir. sta significaba la exigencia al Estado de la celebracin de un referndum legal, tipo Escocia. Pero ante la negativa del gobierno central y el bloque constitucionalista de aceptarla, alegando su falta de respaldo constitucional, el independentismo la abandon hacia mediados de 2017 para pasar a la estrategia de la secesin unilateral. Paralizados por un enfrentamiento en el que Podemos y Catalua en Comu no queran tomar parte, pero que haba dividido en dos mitades a la sociedad catalana, y provocado una reaccin nacionalista en el resto de Espaa, con esa posicin se marginaron del importante conflicto en curso y dejaron de contar como actores polticos, la imagen que trasmitieron era la de que no eran un vehculo para solucionar el problema en un sentido u otro.

Conclusiones

En un giro paradjico de la historia, un actor poltico que en 2011 pareca desahuciado, el PSOE, y al que se le pronstico un futuro similar al Pasok, sin embargo consigui llegar al gobierno en 2018 en condiciones muy precarias para cambiar tanto su futuro como las tendencias de la poltica espaola desde 2012. En la ltima parte de su gobierno, el presidente socialista Zapatero se haba alineado con las polticas de austeridad que marcaba la canciller Merkel desde Europa, ello unido a que haba sido una de las patas del bipartidismo histrico llev a que desde el movimiento 15-M y, luego, desde Podemos fuese englobado dentro de la "casta" que haba que barrer en Espaa. Sin embargo, los resultados de las elecciones legislativas de 2015-16 llevaron a Podemos a considerarle un aliado para poder gobernar, dej de ser parte de la "casta". Por otro lado, durante el conflicto cataln, el PSOE form parte del bloque constitucionalista que se enfrent al independentismo y aprob la decisin en el Senado para intervenir temporalmente la autonoma catalana, por lo tanto formaba parte del "bloque inmovilista y represor" para los independentistas.

Sin embargo, la ventana de oportunidad, de la que hablamos anteriormente, representada por la sentencia Grtel contra la corrupcin del PP, termin de rehabilitar al PSOE. Su mocin de censura contra el gobierno del PP, que le llev al gobierno en 2018, fue apoyada tanto por Podemos como por el sector mayoritario de los independentistas. Todo ello en una situacin que supona mantener la dinmica del bipartidismo histrico en la alternancia de gobiernos, y la permanencia del PSOE dentro del "bloque constitucionalista" que se opona al independentismo.

El conflicto cataln no ha acabado an, aunque est apaciguado en estos momentos, y es difcil saber los derroteros que tomar en el futuro pero, por el momento, las fuerzas desencadenadas para oponerse a los cambios ensayados durante las dos crisis que hemos descrito han sido capaces de reconducir la situacin y trasladar la situacin de desconcierto y repliegue al interior de las fuerzas que intentaron abrir una ventana de oportunidad a su favor en ambas ocasiones, Podemos y los independentistas catalanes.

Otros artculos y libros del autor en su blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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