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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2018

Estado de Derecho y democracia bajo la poltica del capital en Amrica Latina (II)

Jos Luis Ros Vera
Rebelin


En la primera parte de nuestro trabajo, expusimos las tendencias actuales que llevan a la regin latinoamericana a experimentar el penoso trnsito de las condiciones formales de las democracias controladas a los nuevos Estados de excepcin. Dentro de este cuadro sealamos el papel que viene ocupando el papel del Estado de Derecho y de la democracia en la actual contra-ofensiva poltica de las derechas en su inters por reestablecer su sistema de explotacin y dominio en la regin.

Dentro de la panoplia de cartas que concentra la oligarqua regional subordinada al imperialismo estadounidense, se han puesto de manifiesto golpes de Estado de nuevo tipo, los cuales, han sido constituidos apelando a los sacrosantos principios del Estado de Derecho, concatenados al uso poltico de los poderes de Justicia (Lawfare). Los casos ms recientes son la persecucin judicial contra el expresidente de Ecuador y el seguimiento de una versin Argentina de la operacin Lava-Jato.

Dentro de este contexto, es posible sealar que, los crecientes procesos de criminalizacin de la protesta social, y la acentuacin de stos mediante los agudos procesos de militarizacin de las sociedades latinoamericanas, desde la narrativa neoliberal, no se contraponen al Estado de Derecho. Antes bien, al apoyarse en la esfera constitucional, el Estado de excepcin asume un nivel superior.

Cada vez ms, nuestros pases tienen al Estado de excepcin permanente normalizado en su cuerpo constitucional, y all en donde existen lagunas jurdicas o persistan insuficiencias, las clases dominantes se apresuran a poner en prctica esta modalidad jurdico-poltica de excepcin. Colombia, Brasil, Mxico, Argentina, Per, Honduras, destacan dentro de esta morfologa estatal.

En un periodo histrico marcado por las luchas por los derechos laborales, sociales y colectivos, desmantelados y corrodos por los imperativos de acumulacin y reproduccin del capital en un cuadro de crisis estructural, se tiende a abrir una nueva etapa en el papel de Fuerza del Estado, el cual en un primer momento se presenta con la metamorfosis del Estado de Derecho en Estado de derecho de excepcin. Cuando se asiste a un relativo ascenso de las demandas populares, a su protagonismo en las calles, y las luchas sociales alteran los equilibrios del orden poltico amenazando una reorganizacin de relaciones de fuerza en el plano local e internacional, se presentan nuevas etapas de crisis e inestabilidad poltica, bajo las cuales, el papel del Estado de excepcin cobra vida en la actualidad con los procesos de militarizacin de la vida social.

La adscripcin de Colombia como socio global de la OTAN, adems del cerco a Venezuela que representa, adquiere dimensiones de coercin y desarticulacin hacia los movimientos populares de la regin. Colombia es, al decir de Kurt Tidd jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, un exportador neto de seguridad en la regin.[1] Ms aun, en Brasil y Argentina, estancados en la crisis econmica y social, en agudas relaciones de ajuste, superexplotacin del trabajo y dependencia, as como en niveles lgidos de lucha de clases y rearticulacin popular que llevan a la crisis poltica, de legitimidad y de gobernabilidad, se suceden simultneamente acentuados procesos de militarizacin y judicializacin de la poltica. Dos momentos vinculados a la profundizacin de las relaciones de Temer y Macri con Washington y el Comando Sur.[2]

Resulta cada vez ms claro que las condiciones econmicas y polticas del capitalismo dependiente latinoamericano empujan a una nueva etapa en el ejercicio de la violencia extraeconmica. Para el capital, los nuevos periodos de crisis poltica vuelven inestable el aseguramiento de las finanzas, de los ejes principales de la acumulacin, el papel de la industria, del agronegocio exportador; vuelven vacilantes las transferencias de valor al exterior, la concentracin de la riqueza, as como las propias condiciones polticas internas (y geopolticas) que hacen prevalecer las relaciones de poder y dominio. Del lado del movimiento popular se impugna el saqueo de recursos, la eliminacin de los derechos sociales, las elevadas condiciones de explotacin del trabajo; se cuestiona la profundizacin de la dependencia, y se lucha contra el agudo deterioro de las condiciones de existencia social.

Bajo estos marcos econmicos y polticos se afirma una etapa sometida al despliegue de fuerzas policiaco-militares con los cuales se busca hacer prevalecer los intereses de las oligarquas, los nuevos imperativos a la reproduccin del capital, y por consecuencia, se pretende subyugar los grandes obstculos sociales.

En este sentido, distintos pases latinoamericanos experimentan crecientes procesos de militarizacin de la vida social. El caso de Honduras a raz de las fuertes manifestaciones populares contra el fraude electoral en la pasada eleccin presidencial de noviembre de 2017. Cabe sealar que el golpe hondureo de junio de 2009, el cual depuso al expresidente Manuel Zelaya, fue apoyado mediante intervencin militar, adems del Congreso y el papel de los medios de comunicacin.

Con el gobierno de Temer, se asiste a la profundizacin del uso de las fuerzas armadas. Primero contra las manifestaciones Ocupa Brasilia, que llevaron al Ejecutivo a decretar el uso de las fuerzas armadas en el Distrito Federal (mayo de 2017). Posteriormente, con el decreto que instituye la intervencin militar en Rio de Janeiro (febrero 2018), el cual agrav la violencia social y el nmero de homicidios, como el que produjo el asesinato de Marielle Franco, socialista negra que denunci la militarizacin de los barrios ms pobres de Ro. Y ms recientemente, con la crisis de gobernabilidady desabasto acaecida por la paralizacin generalizada de los transportistas a fines de mayo de 2018, frente a la cual el gobierno decret la accin de las fuerzas armadas para desahogar los ms de 600 bloqueos organizados en todo el pas como parte de la inconformidad contra el incremento a los precios de los combustibles. Asimismo, cabe sealar los numerosos posicionamientos de mandos militares en el gobierno de Temer, y el renovado protagonismo de stos en la vida poltica nacional. Dos ejemplos. Primero, las amenazas del general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa al Tribunal Supremo Federal (abril de 2018) de una reaccin armada en caso de habilitar el pedido de habeas corpus a Lula, el cual le permitira recobrar su libertad, y con ello, la presentacin oficial de su candidatura a la presidencia. Segundo, apenas hace unos das, con la presentacin formal de la candidatura presidencial del ex capitn del Ejrcito, Jair Bolsonaro, rodeado de amigos y hermanos policas y militares a los que ha prometido su reconocimiento y muchos puestos en su gabinete.

En Argentina, con la creciente movilizacin social, el gobierno de Macri ha venido respondiendo con la represin. As lo hizo con las protestas de los mapuches, en donde asesin al joven Santiago Maldonado, tras su larga desaparicin y la presentacin de su cuerpo momentos antes de las elecciones legislativas de agosto 2017. Tras su triunfo en stas, Macri aceler el proceso de regresin econmica. Con las fuerzas policiacas por delante, contest las protestas populares contra la imposicin de la reforma de la seguridad social en diciembre de 2017. As, el gobierno argentino ha venido fortaleciendo el aparato militar, por ejemplo, adems de acceder a armamento especializado de origen israel [3] y estadounidense, ha re-articulado la gendarmera y las policas a los dispositivos militares, empujando as a las fuerzas armadas a ejercer tareas de seguridad pblica nacional, prohibidas por la Ley de seguridad interior.

Sometida a los ataques de especulacin financierista que en s mismos encierran el traspaso de partes sustantivas del fondo de consumo de las masas populares al fondo de acumulacin del capital, la grave crisis econmica argentina (cambiaria, inflacionaria, monetaria, comercial) con efectos profundos en la produccin y consumo interno, crisis que se agrava con el crdito stand-by fondomonetarista por 50 mil millones de dlares, que implica una inaguantable carga social agravada por violentas polticas de ajuste, lleva a un nuevo y explosivo periodo de movilizacin social anunciado con mayor fuerza el pasado 25 de mayo bajo la consigna la patria est en peligro.

Dentro de este cuadro, Argentina experimenta dos tendencias convergentes de gran velocidad: la declinante senda hacia una implosin econmica y la tendencia perfilada hacia la erupcin de una enorme explosin social, las cuales pueden amenazar al entramado institucional y meditico que sostiene al sistema (Jorge Beinstein [4]). De ah que en el gobierno Macri se ponga en el orden del da el fortalecimiento del aparato represivo militar cuya expresin ms clara se present con el anuncio (25 de julio) de la reestructuracin militar, la colaboracin de las fuerzas armadas en seguridad interior y la custodia de los objetivos estratgicos. 

En Mxico, ante el estancamiento permanente de la economa, el fracaso de la etapa contra-reformista dirigida por el presidente Enrique Pea Nieto, quien en alianza con los jefes de los hasta ese momento principales partidos polticos (PRI, PAN, PRD), impusieron al pas un programa de reestructuracin neoliberal compuesto por once reformas estructurales de carcter anti-nacional y anti-obrero, en el plano laboral, educacin, energa, etc. Las promesas de crecimiento y desarrollo, pronto se toparon con la realidad de una modalidad de acumulacin dependiente, subordinada y excluyente, que ha generalizado las condiciones de pobreza y de violencia social, sin que faltasen lgidos momentos de insurreccin social en distintas regiones del pas. Dentro de este contexto, se vincula la desaparicin en 2014 de los 43 estudiantes normalistas, y la profundizacin de la crisis social, as como el estado de agotamiento democrtico expuesto con la crisis de representacin y delegitimidad poltica, que llev al gobierno a imponer en diciembre de 2017 la Ley de Seguridad Interior, una ley que modifica el Estado de excepcin de facto (tras diez aos del Ejrcito en las calles) elevndolo a su plena condicin de jure. Todo esto no hizo sino jugar en favor del cataclismo electoral [5] que se produjo en las recientes elecciones en Mxico con los resultados conocidos. No obstante, el prximo gobierno mexicano (2018-2024) tendr que encarar entre otros desafos el elevado proceso de militarizacin [6] de la vigente forma de acumulacin y reproduccin del capital que violenta de un modo permanente los derechos sociales y colectivos del grueso de la sociedad mexicana.

La violencia poltica bajo el espectro abstracto del Estado del capital

Las relaciones de poder, de explotacin y dominio en el mundo del capital no se presentan de un modo transparente. Un orden de mediaciones fetichizadas las reconstituye como relaciones de igualdad y libertad. La lgica general que asume el capital en el metabolismo social opaca permanentemente la violencia poltica de clase. La estatalidad del capital tiende a auto-legitimarse como una organizacin poltica neutra situada por encima de la sociedad. El Estado en el mundo del capital se presenta como instancia representativa de individuos libres.[7]

La forma que asumen las relaciones de produccin mercantil (premisas materiales de la sociedad capitalista moderna) reproduce un orden estatal que en su desenvolvimiento prctico se presenta de un modo desvinculado de las relaciones de explotacin y dominacin (clasistas). Ms an -lo que refuerza la ficcin de neutralidad del Estado- cuando se constata que el Estado capitalista es la primera forma de organizacin poltica que se manifiesta como autnoma a las clases sociales, como un rgano distanciado de las clases sociales. En la forma general del Estado capitalista, la clase dominante se encuentra directamente separada de la administracin del aparato estatal. Todo ello establece una autoridad poltica que se constituye como un poder pblico, una entidad abstracta o una fuerza impersonal.[8] En sntesis, el Estado asume caracteres universalistas con los que se presenta como la encarnacin del inters general, como un Estado de Todos.

En este sentido, el conjunto de aparatos del Estado (justicia, administracin, ejrcito, etc.), incluso las instituciones pertenecientes al mbito privado, como los medios de comunicacin, reproducen su discurso de un modo inmerso en estos principios abstractos que la estatalidad del capital permanentemente reconstruye, creando con ello el imaginario de una comunidad (ilusoria). Principios tales como igualdad poltica (jurdica y electoral), libertad econmica (libre mercado), unidad nacional, derechos democrticos, Estado de Derecho, conforman a este imaginario.

La forma democrtica del Estado oligrquico latinoamericano, implica el uso de la fuerza y de la justicia bajo estos peculiares sentidos. Los procesos de militarizacin pronunciados cada vez con mayor fuerza en Amrica Latina se despliegan dentro de este espectro abstracto y universalista que la poltica del capital reproduce.

El despliegue de la fuerza estatal es ejercido bajo los cnones formales y abstractos del Estado. Por ejemplo, bajo el llamado a la democracia, los derechos ciudadanos, el Estado de Derecho, el restablecimiento del orden y de la paz social. Estos principios son integrados incluso bajo una crisis de legitimidad y del consenso (en su mayor desgaste), la cual cuestiona la eficacia de los principios del imaginario de comunidad y la reproduccin de la relacin de dominio, lo que agrava la deriva estatal hacia la militarizacin.

Es aqu donde se visualizan mejor discursos como el de Mauricio Macri, quien en el anuncio del plan de reforma de las Fuerzas Armadas, hace apenas unos das seal: Estoy ac porque queremos saldar la deuda con las fuerzas armadas de la democracia".

As tambin, tras las masivas protestas de la sociedad hondurea contra el Fraude electoral en la eleccin presidencial de noviembre de 2017, el ministro del gobierno de Honduras, Jorge Ramn Hernndez, anunci en cadena nacional [9] el decreto que impuso el Estado de excepcin y la suspensin de garantas constitucionales a partir del 1 de diciembre de 2017, y en el cual seal: Se determina que las Fuerzas Armadas apoyen de forma conjunta o separadamente cuando la situacin as lo requiera a la Polica Nacional, debiendo poner en ejecucin los planes necesarios para mantener el orden y la seguridad de la Repblica y garantizar el ejercicio de los derechos democrticos. Posteriormente, en su toma de posesin presidencial, Juan Orlando Hernndez, llam a recuperar la paz y la tranquilidad del pueblo hondureo, y convoc a la sociedad a unirnos por la paz.

Recordemos tambin aquella expresin de Michel Temer en su participacin en la 71ra Asamblea General de la ONU, en septiembre de 2016, cuando poco ms de tres meses del golpe de Estado, arguy que el proceso de destitucin de Dilma Rousseff respet el inquebrantable compromiso con la democracia, al tiempo que seal que Brasil dio al mundo un ejemplo de que no puede haber democracia sin Estado de derecho. Ms aun, en su discurso proclamado en el marco de su decreto de intervencin de las fuerzas armadas en la seguridad pblica de Ro, seal que el crimen organizado amenaza la tranquilidad de nuestro pueblo.

No muy lejos se encuentra de estos discursos el gobierno mexicano de Enrique Pea Nieto, quien, por ejemplo, a su llegada de su viaje a China -el da 15 de noviembre de 2014- cuando se encontr con las manifestaciones masivas contra su gobierno a raz del crimen de Estado con la desaparicin forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, seal: el Estado est legtimamente facultado para usar la fuerza cuando se ha agotado cualquier otro mecanismo para restablecer el orden [] Yo aspiro y espero que no sea el caso de lo que el gobierno deba hacer; que no lleguemos a este extremo de tener que usar la fuerza pblica. Queremos convocar al orden, a la paz.[10] En marzo de 2017, el comandante Guillermo Almazn Bertotto, de la 11 zona militar, en una conferencia frente a 400 estudiantes de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autnoma de Zacatecas, en el marco de la difusin de las ideas castrenses para aprobar la Ley de Seguridad Interior, seal: Las fuerzas armadas somos el ltimo recurso del poder poltico para proporcionar a la sociedad esa gobernabilidad democrtica que es el funcionamiento de las instituciones, que es vivir en paz, que esestado de derecho.[11]

As, en nuestros pases latinoamericanos, distintos discursos, proclamas, anuncios, frases, estn encaminados a revestir permanentemente a la materialidad letal del uso de la fuerza estatal, y ello, bajo el manto abstracto del Estado de Derecho, de la democracia y de la seguridad, fundamentos formales de la libertad y de la igualdad en el mundo del capital.

Ms all del desgastamiento del discurso estatal y meditico, que influyen en la crisis poltica (y de legitimidad), y en la acentuacin progresiva del papel de la fuerza del Estado, el despliegue operativo de la violencia del Estado exacerba su revestimiento en la esfera de la ideologa y sus procesos de fetichizacin.

Neoliberalismo y exacerbacin del universalismo abstracto del Estado

La ruptura del pacto social propiciada con la afirmacin del neoliberalismo, llev a la crisis de legitimidad, lo que provoc agudos periodos de inestabilidad poltica en la regin, y de la cual brotara la oleada de gobiernos progresistas. Las polticas sociales de bienestar fueron desmanteladas al unsono de la acentuacin de la concentracin de riqueza y del crecimiento de las desigualdades. La ofensiva de clase dirigida por las polticas econmicas neoliberales era incompatible con un equilibrio relativo de compromisos y prerrogativas que el Estado bienestarista organizaba entre las principales clases sociales, y sobre el cual reposaba el viejo orden de legitimidad.

Sin tregua alguna con el mundo del trabajo, y sin ceder a las demandas sociales, el neoliberalismo erosion las otrora bases redistributivas que dotaban de legitimidad al viejo Estado. Al hacerlo, el orden neoliberal reorient las bases de legitimidad en la construccin de un nuevo capitalismo democrtico, y para lo cual se encauz hacia el exacerbamiento de los universalismos abstractos, como nuevo eje del patrn de legitimidad.[12] El mundo libre, las democracias modernas, el Estado de derecho, el combate a la corrupcin[13], la defensa de la seguridad y de la paz social, entre otros, han constituido los principales recursos (objetivos y subjetivos) de la poltica del capital en la era neoliberal. C on stos, el neoliberalismo refuerza los procesos de construccin de la comunidad (ilusoria). Y en ello reposa sin descanso la accin efectiva del ejercicio de los aparatos de fuerza.

As, Estados Unidos ha desplegado la guerra contra el terrorismo en distintos pases del mundo enarbolando los principios de la Libertad, de la Democracia y de los Derechos Humanos. El Comando Sur envuelve sus ejercicios militares apelando a la defensa de la democracia, los derechos humanos, y al combate al narcotrfico[14].

Las crisis econmicas y polticas que atraviesan a los distintos pases de la regin, lleva a los gobiernos de derecha a su mayor radicalizacin reaccionaria: se hace la guerra en nombre de la paz; se militarizan las sociedades en nombre de la democracia; se criminaliza y reprime la movilizacin social en nombre del Estado de Derecho; se reproducen mecanismos de control disciplinario en nombre de la seguridad ciudadana; se derriban gobiernos en nombre del derecho y de la justicia. En este marco, la amenaza latente de una intervencin militar en Venezuela es continuamente revestida de una emergencia humanitaria.

La violencia del capital se agrava con el enmascaramiento del lenguaje abstracto del Estado vinculado a la neoliberalizacin de la democracia, procesos que fortalecen el uso letal de la fuerza del Estado como mecanismo de restablecimiento del dominio y de la cohesin social.

Notas

[1] Jim Garamone, Southern Command Chief Says South American Allies Got Game, 7/06/2018, http://www.southcom.mil/MEDIA/NEWS-ARTICLES/Article/1544677/southern-command-chief-says-south-american-allies-got-game/

[2] Al decir de Kurt Tidd, Colombia, Per, Chile, Argentina y Brasil "son naciones que compartira con nuestros mejores socios en la OTAN [] Estos son ejrcitos orgullosos y capaces que han asumido responsabilidades de seguridad ms amplias". Ibid.

[3] Ver, Guillermo Martnez, Las compras secretas de armas de Argentina, 18-02-2018, http://virginiabolten.com.ar/politica-argentina/las-compras-secretas-armas-argentina/

[4] Dos tendencias convergentes. En ruta hacia la implosin econmica y la explosin social, www.lahaine.org, 30/07/2018, https://beinstein.lahaine.org/dos-tendencias-convergentes-en-ruta-hacia/

[5] Ver nuestro artculo: Efectos y razones del cataclismo electoral en Mxico, www.rebelin.org, 11-07-2018, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=244000

[6] Militarizan ms, suben muertes. Reforma, 19/07/2018 , ver, https://www.debate.com.mx/mexico/Militarizan-mas-suben-muertes-mexico-despliegue-militar-asesinatos-delincuencia-20180719-0090.html

[7] Sobre esto, ver, Jaime Osorio, Acerca del Estado, el poder poltico y el Estado dependiente, Revista Herramienta.com.ar, 20/04/2018, https://www.herramienta.com.ar/articulo.php?id=2809

[8] De ah la paradigmtica pregunta de Pashukanis: Por qu la dominacin de clase no permanece como lo que es, es decir, la sujecin de una parte de la poblacin a otra? [] Por qu el aparato de coaccin estatal no se constituye como el aparato privado de la clase dominante, por qu se separa de esta ltima, y reviste un aparato de poder pblico impersonal, separado de la sociedad?. E. B. Pashukanis, La teora general del derecho y el marxismo. Mxico, Grijalbo, 1976. p. 142.

[9] Ver su transmisin por Telesur, https://www.youtube.com/watch?v=AuIQY-IIfS0

[10] El Estado, facultado a usar la fuerza para restablecer el orden, advierte Pea. La Jornada, 16-11-2014. p. 7. http://www.jornada.com.mx/2014/11/16/politica/007n1pol

[11] La seguridad interior no es responsabilidad de las fuerzas armadas: general Almazn, La Jornada, 16/03/2017. https://www.jornada.com.mx/2017/03/16/politica/005n1pol. Sobre el recurso al Estado de Derecho en la crisis poltica con el movimiento magisterial en el gobierno de Pea Nieto, ver nuestro trabajo: Estado de Derecho: El fundamento del Estado autoritario mexicano, en, cdamcheguevara.wordpress 4/07/2016, https://cdamcheguevara.files.wordpress.com/2016/12/edo-de-derecho-el-fundamento-del-estado-autoritario.pdf

[12] las nuevas democracias latinoamericanas, con su mezcla de inconsecuentes procesos de ciudadanizacin poltica cabalgando sobre una creciente desciudadanizacin econmica y social, culminan en una ciudadana formal y fetichizada, vaciada de contenido sustantivo y segura fuente de futuros despotismos. Atilio Boron, Estado, capitalismo y democracia en Amrica Latina. Clacso, 2003. Introduccin: Despus del saqueo: el capitalismo latinoamericano a comienzos del nuevo siglo. p. 34; El neoliberalismo, como forma de organizacin del capitalismo a partir de sus mdulos y redes ms poderosas, logra la hegemona ideolgica con una democracia en que lo social es adjetivo. Pablo Gonzlez Casanova, Prlogo: La trama del neoliberalismo, una introduccin. En Emir Sader y Pablo Gentili (Compiladores) La trama del neoliberalismo. Clacso. 2 edicin 2003. p. 8.

[13] El combate a la corrupcin, vinculado a la defensa del Estado de Derecho, ha mostrado ser una herramienta importante (Lawfare) en los golpes de nuevo tipo en Amrica Latina. Es de sealar que el tema central de vital importancia, segn Mike Pence de la VIII Cumbre de las Amricas, en abril de 2018, fue: Gobernabilidad Democrtica Frente a la Corrupcin. En dicha Cumbre, en una rplica al agresivo discurso del vicepresidente M. Pence, el canciller cubano Bruno Rodrguez expres: se utiliza la lucha contra la corrupcin como un arma poltica; los fiscales y jueces actan como partidos polticos y se impide a los electores votar por candidatos con fuerte apoyo popular [] Hoy existe el peligro del retorno al uso de la fuerza, la imposicin indiscriminada de medidas coercitivas unilaterales y de golpes militares cruentos. http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/04/14/bruno-rodriguez-en-cumbre-de-las-americas-cuba-no-aceptara-amenazas-ni-chantajes-de-estados-unidos/#.W2OdhtUzaM8

[14] El discurso de Mike Pence (14/04/2018) en la VIII Cumbre de las Amricas, resume buena parte del manto ideolgico que envuelve a la poltica del imperialismo en Amrica Latina: hemisferio de libertad, valores democrticos, restauracin de la democracia, derechos humanos bsicos, desafos de seguridad, corrupcin, rgimen totalitario, tiranas, dictaduras, Estado fallido, crisis humanitaria, son nociones recurrentemente utilizadas por Pence y con las que se revisten las agresiones intervencionistas de Estados Unidos en la regin. Ver el discurso completo: https://mx.usembassy.gov/es/discurso-del-vicepresidente-pence-en-la-primera-sesion-plenaria-de-la-cumbre-de-las-americas/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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