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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2018

Encrucijada y malas coincidencias del nuevo presidente

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


I. Tomar partido o no intervenir e ah el dilema

En el momento previo a la posesin del gobernante, la noticia criminal de llamado a juicio a lvaro Uribe (AUV), opaca la lucidez de la toma de juramento del cargo, pero tendr que comportarse y responder con grandeza como exige cualquier pas de la OCDE, sea Islandia donde a nadie se le ocurre matar a otro o Finlandia, Austria, Canad, Noruega, Alemania, donde un llamado judicial es una accin soberana de ese poder independiente, como ha ocurrido con el llamado a juicio del yerno del rey de Espaa o al mismo Rey abdicado. Son asuntos ajenos al fuero e intervencin del presidente, sus ministros y los congresistas, que all suelen decir cosas como que: es un asunto judicial; el gobierno respeta la decisin y no opina; esto no debe discutirse; el tema no entra a la agenda. Eso se espera despus de haber vendido la paz afuera para conseguir victorias anticipadas, en beneficio de los huevitos de la confianza inversionista y de la seguridad jurdica, basados en el respeto irrestricto por reglas iguales para todos, sean gobernantes, mensajeros, deportistas o traficantes. La ley es dura e imparcial para bien de la paz y la convivencia y, al gobierno corresponde ponerse del lado de la legalidad, acatando y ofreciendo garantas para que se cumpla la constitucin en beneficio del estado de derecho y en contra de la captura de los aparatos de justicia por el espritu del odio.

Se firm el acuerdo de paz, pero aun es frgil su implementacin, no se evidencian mayores avances en el ajuste necesario en las instituciones y los enemigos de esa paz pasaron de estar agazapados a mostrar su artillera en todos los escenarios del poder, empezando por trivializar lo conquistado, desprestigiar la construccin de justicia, burlarse de la defensa de la vida y banalizar lo alcanzado, como si solo se hubiera ejecutado un tramite entre el gobierno y una insurgencia y el reconocimiento de victimas fuera para el fondo de un cartel. Aunque no haya grandes augurios, el compromiso de la paz es de orden estatal y compromete el desarrollo de la constitucin, por lo que la real de afirmacin de respeto a la vida, dignidad y realizacin de derechos, constituye la espina dorsal en la gobernabilidad del nuevo presidente, llamado a responder sin vacilacin a la esperanza de tener un pas respetuoso de sus pactos, menos desigual, mas educado, menos violento y mas humanizado.

Habr obstculos para el gobernante y para los defensores de paz y derechos, pero as mismo habr respuestas organizadas del lado del poder y del lado de la gente. La primera prueba que se atraviesa en el camino del presidente, es que sobre su ofrecimiento de legalidad, tendr que resolver como estadista la encrucijada de salir a defender la inocencia del jefe de partido y de la alianza de gobierno, llamado a juicio por una corte de justicia o tomar la opcin de abstenerse de intervenir. El sistema de justicia pone a prueba la inocencia de Uribe, pero tambin la solidez del estado de derecho, por tratarse de un proceso penal de largo aliento, que no se resuelve en medios, ni con telaraas de desinformacin y exige la aplicacin estricta, imparcial y recta de las reglas del derecho.

No intervenir, lo pondr en serios problemas con su partido, pero eso es lo propio en un estado de derecho y en un gobierno responsable. Solo respetando y respaldando las decisiones del poder judicial, sin intromisin, ni opinin lo pondr en el lugar del presidente. El buen estadista habla y acta con prudencia y protege y respeta los derechos, tanto de sus seguidores como de sus opositores o contradictores y responde a las demandas de la sociedad con garantas, sin agotar el mandato con los acostumbrados autoritarismos y excesos belicosos y camorreros de su partido, que puedan conducir al abismo de otra guerra intil y sangrienta, que no solo le impida gobernar, si no que lo exponga a pasar a la historia no como un destacado joven poltico, si no como un tirano mas.

II. La mala hora en que llega un mala leche

En medio de los preparativos para el regreso de lvaro Uribe (AUV) a palacio acompaando al presidente nuevo, el espectculo meditico con nivel de escandalo, deja una estela de sombras, jalonada, a ultimo momento por un seor de mala leche, que viene a defenderlo ridiculizando la inteligencia del sistema judicial y reviviendo engaos, antecedidos por relatos de terror de una crueldad sin limite organizada con la mezcla entre poltica y narcotrfico. El seor de mala leche, fue gran amigo de Carlos Castao, (mximo jefe paramilitar creador de las AUC), mandado a matar por su propio hermano Vicente, que lo acuso de querer entregarle a los Estados Unidos (USA) a los otros jefes metidos en narcotrfico. Este asesinato dejo claro que paramilitarismo y narcotrfico estn mezclados y entre lneas descubre que USA desprecia lo que ocurra con la barbarie, pero castiga a discrecin lo segundo, como lo demostr con juicios exprs a los jefes entregados en extradicin por el presidente Uribe, a quien le deben haber sido eximidos de soportar juicio por sus atroces crmenes en Colombia. En esta historia esta pendiente juzgar a los determinadores polticos, que podran ser extraditados o en su defecto extrados, a discrecin por razones de estado.

El hombre de mala leche reaparece mgicamente para hablar por Santiago Uribe, procesado por organizacin, creacin y operacin de de grupos paramilitares y en particular del grupo los doce apostteles y termina defendiendo a AUV, hermano de Santiago. Fue noticia por haber traicionado a su patrn asesinndolo en indefensin [1]. Como l decenas de victimarios hace mas de una dcada, contaron con detalle algunos de sus atroces crmenes, para los que se prepararon para sobresalir como hombres perversos, malvados, efectivos para provocar horror y disfrutarlo, para ensaarse sobre los cuerpos cortndolos en pedacitos, tragndose partes de sus carnes vivas o haciendo trizas la vida y dignidad humana, en una competencia de barbarie por demostrar cual era el mejor, sin superar a sus patrones y aprendiendo a guardar respeto a los ilustres seores del poder poltico (congresistas, alcaldes, gobernadores, empresarios, otros) y tambin a desaparecer todo tipo de pruebas, que era la base de la reproduccin y eficacia del modelo, que super la cifra de cien mil asesinados.

En algunos de los pasajes relacionados con el hombre de mala leche que llega al momento de asuncin del poder, se puede leer ... Apuntaron con sus fusiles hacia el refrigerador donde estaba atrincherado Carlos Castao. El otrora mximo jefe paramilitar, el smbolo de muerte y terror, se haba quedado sin balas. Agarrado por los brazos por quienes hasta hace poco eran sus propios soldados, camin unos cuantos metros hasta encontrarse cara a cara con Monoleche. El mensaje era inequvoco.... Antes de que Carlos pudiera maldecir o compadecer a su propio hermano, el emisario de la muerte descarg 12 tiros de pistola 9 milmetros sobre l. Monoleche tom el radio y dio el parte de que la misin estaba cumplida. Despus saque las pertenencias del fusilado. Se llev el computador porttil y un saco lleno de dinero (y dicen que la pistola de su patrn)... Una semana despus, la Fiscala vena en camino para buscar los cuerpos. Entonces algunos de los hombres que haban participado en el crimen fueron enviados a desenterrar los cadveres -excepto el de Castao- y llevarlos hasta la finca El Barro, propiedad de Monoleche. Para evitar que algn da fueran identificados, los picaron y despus los incineraron.... La muerte de Castao despejaba el camino para que narcotrfico y paramilitares quedaran unidos como un solo cuerpo en las negociaciones que se llevaban a cabo en Santa Fe Ralito (con el presidente Uribe) (26 de septiembre de 2008). En otros testimonios se lee: alias Monoleche, quien en una primera confesin pblica a mediados del 2006 reconoci ser el autor material del asesinato de Carlos Castao, en enero de 2008 se retract ante un fiscal de la Justicia y Paz y afirm que haba comandado el operativo, pero que no dispar (abril de 2010). En 2009 fue vinculado a la desaparicin forzada de un campesino y amenaza y desplazamiento de los familiares en la vereda Marsella de Arboletes, Antioquia (3 de marzo de 2009). En 2014, la fiscala solicit excluirlo del programa de justicia y paz por haber faltado a la verdad, respecto a que en diligencia de noviembre de 2003 admiti haber llegado hasta un predio con el fin de usurprselo a su propietaria.... y en diligencias del 24 de enero de 2008 y el 13 de agosto de 2009, neg su participacin en este despojo, A estas retractaciones, se suma su presunta responsabilidad en la desaparicin y homicidio de los hermanos Vlez Ruiz, y de un contador para apoderarse de unos predios de su jefe Vicente Castao. No resulta benfico que un hombre de traiciones, odios y motosierra para descuartizar opositores, coincida con el presidente defendiendo la inocencia de AUV, al inicio de su gobierno del que se esperan mejores tiempos de luz y de muy poca sombra.

Nota:

[1] www. verdadabierta.com. Tribuna publica que guarda la memoria de buena parte de los horrores sealado en versiones libres por los paramilitares.



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