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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2018

Cuernavaca y Nicaragua: solidaridad traicionada por Ortega

Jaime Luis Brito
Rebelin


Cuernavaca y Nicaragua tuvieron, en los aos 70 y 80, una conexin basada en la solidaridad libertaria y cristiana, que promovi, desde la Dicesis encabezada entonces por Sergio Mndez Arceo, no slo colectas de apoyo a la Revolucin Sandinista, sino incluso la participacin de decenas de hombres y mujeres que apoyaron in situ el corte del caf, la promocin de la salud, pero sobre todo el proceso de liberacin de un pueblo hermano.

Tres dcadas despus, cuando se observan los acontecimientos que golpean a la poblacin nicaragense, algunos de esos hombres y mujeres, que solidariamente acudieron a apoyar aquella Revolucin, se muestran contrariados, encabronados, con las acciones de Daniel Ortega, el otrora comandante del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FMLN), elegido para ser el lder, entonces; y que al final termin entregando el poder ante la decisin de una poblacin cansada de su corrupcin y que hoy, se ha transformado en su principal verdugo.

No supo estar a la altura de la ternura de los pueblos y hoy se pone el saco de (Anastacio) Somoza, dice seriamente Arturo Torres Romero, mejor conocido como El Churro, quien fue cuatro veces a Nicaragua durante la Revolucin. Dos a las brigadas de corte de caf, una como artista, pues desde entonces se dedica al teatro de carpa, y una ms en una brigada de salud.

Actor, compositor y cantante desde hace ms de tres dcadas, El Churro pertenece al Grupo Zero, pero reparte su vida tambin en espacios en Radio Educacin y una radio comunitaria en Oaxaca. Dice apesadumbrado: El problema con los gobernantes, y en este caso de aquellos que emanaron de la Revolucin, es que se desvincularon de la gente que luch con ellos, que se comprometi con el proceso; pero tambin se desvincularon de los dirigentes ms honestos; e incluso, te lo digo como artista, se desvincularon de los artistas. Porque la Revolucin Sandinista no slo fue un proceso poltico, fue una Revolucin Potica.

Y el fracaso de este proceso, por supuesto que representa un golpe al corazn de la solidaridad y las esperanzas de transformacin hacia un mundo justo, de libertad, de fraternidad, como lo impuls la Revolucin Sandinista, dice Jos Martnez Cruz, quien viaj con la quinta brigada al corte del caf en diciembre de 1988 y enero de 1989, y que a lo largo de su vida ha militado en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, y que lo llev a fundar la Comisin Independiente de Derechos Humanos de Morelos, una de las ms aguerridas organizaciones civiles de la entidad.

En entrevista, dice: lo que estamos presenciando con el gobierno de Daniel Ortega, es todo lo contrario a lo que luch el pueblo nicaragense. Ahora prcticamente es una dictadura en manos de Daniel Ortega y de su esposa Rosario Murillo, que en su momento participaron en el Frente Sandinista y que ahora ellos encabezan un gobierno que ha significado el desangramiento del pueblo nicaragense.

Estamos ante una represin sistemtica en contra de las movilizaciones, en contra de diferentes sectores, y particularmente en contra de los jvenes que precisamente fueron la sangre del Sandinismo, los que forjaron el Sandinismo y que ahora, son masacrados, ametrallados en la propia Universidad de Nicaragua, que fue bastin del Sandinismo. Y no se diga de Monimb, el smbolo de la resistencia indgena, y Masaya, y todos esos pueblos que fueron bastiones de la insurreccin sandinista en su momento.

Jos Martnez identifica este proceso como la vuelta de tuerca histrica producto de lo que llama peligros profesionales del poder, es decir, una vez que se prueban las mieles del poder, no se quiere abandonar, pero s se abandonan los principios revolucionarios en aras de tener privilegios, de mandar y de imponer su voluntad por encima de programas, principios, plataformas ideolgicas, incluso de romper con su propia historia.

Acongojado, asegura que lo que ocurre duele verdadera y profundamente en el corazn y en la conciencia, pero no por ello existe la alternativa de la rendicin: La lucha contina y contina contra quienes utilicen el poder para imponerse sobre los dems, llmese Daniel Ortega o quin sea.

Frente a esto, es necesario tener el pesimismo de la razn, pero al mismo el optimismo de la voluntad. De que se puede transformar, de que es necesario continuar organizndose y de no abandonar la perspectiva de transformacin socialista o de emancipacin que se requiere por parte de la humanidad ante el desastre que estamos viviendo, no solamente en Nicaragua, sino en todo el mundo.

Para Alicia Arines, mujer comprometida con el trabajo de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) en la comunidad de Tejalpa, en Jiutepec, la situacin en Nicaragua es triste, estoy angustiada porque hay un problema que pudiera resolverse a travs del dilogo, pero los gobernantes dejaron de escuchar al pueblo, se aislaron y pusieron odos sordos a una realidad que no era fcil. Es muy cruel la actitud que estn tomando, en lugar de escuchar al pueblo, est reprimindolo.

Muy joven y con sus hijos chiquitos, se involucr en el trabajo social: Vengo de las CEBs, las luchas de nuestros pueblos y la experiencia de solidaridad con otros pases, eso nos llev a voltear a ver lo que ocurra en las luchas de nuestros pueblos. La solidaridad con Amrica Latina se da a travs de grupos alentados por Don Sergio (Mndez Arceo), esta inspiracin cristiana de ser samaritano, de ser samaritana, nos da la idea de ser hermanos sin importar las fronteras.

Alicia Arines cuenta que Mndez Arceo fue el primero que nos apuntal en esta bsqueda de hermanarnos con pueblos que sufran. Yo fui en la brigada que fui, fue la tercera. Fue una experiencia de hermanarnos. La verdad al corte del caf slo fuimos a aprender, lo ms rico fue compartir nuestras experiencias y angustias, cmo prepararnos si llegaban los contras. A parte de las vivencias felices, eran angustias por la posibilidad de ser atacados por la contra.

Nicaragua era una gran esperanza para todos. En 1979 nos mostr cmo un pueblo podra derrocar a un dictador como Somoza. Los pueblos sin recursos se haba rebelado. Luego, vimos como la gran riqueza de Nicaragua era el caf. Aqu en Morelos hicimos campaas aqu para comprar machetes, para comprar botas para los campesinos que estaban cuidando las trincheras, los cultivos, informa.

Relata como en algn momento lanzaron, con el Comit de Solidaridad con Amrica Latina (Cosal), la campaa Una flor por Nicaragua. Compramos flores y luego nos lanzamos a todos los espacios posibles para revenderlas a la gente, a quien adems concientizbamos de la situacin que vivan nuestros hermanos. Con ese dinero comprbamos cosas para llevarlas a nuestros hermanos y hermanas sandinistas.

Como mujer enfrent crticas y angustias. No poda creer que fuera a Nicaragua, yo era joven, era mujer, tena hijos chiquitos. Lo consensamos con la comunidad, unos decan que era bueno que fuera, otros ms me decan que no fuera, que era peligroso y que tenan hijos chiquitos. Pero yo tena la firme idea de ir, de participar y vivir esa experiencia. Era muy importante porque era t conviccin, t participacin, pero tambin el riesgo de que all podras quedarte, por los ataques de la contra, dice orgullosa.

Porque al final, entender el evangelio que nos llevaba a comprometernos incluso sabiendo que podamos perderlo todo. All la vivencia, llegamos a la colonia Nicaragua, de verdad sentimos la hermandad. Ah haba CEBs lo que me hizo sentir como si estuviramos en Mxico. Luego llevamos a la colonia 14 de septiembre, fue muy rico porque estuvimos en comunidad esos primeros das. Luego fuimos a Matagalpa. La gente se vea con tanta alegra, con tanta esperanza, por nuestra presencia.

Finalmente, yo creo que, como deca Don Sergio: la solidaridad, que es la ternura de nuestros pueblos, tiene que seguir y tenemos que mantener esta esperanza, pero denunciando, exigiendo el cese a toda estas represiones y un dilogo, porque slo a travs del dilogo es como se va a ir conformando y consolidando un gobierno con un pueblo que quiere la paz, que quiere la justicia. Todas y todos, desde nuestras trincheras, desde nuestros rincones, tenemos que manifestarnos. Aqu estamos y no es posible que estos gobiernos que eran la esperanza del pas, estn haciendo esto, concluye.

Mndez Arceo y la Revolucin Sandinista

Sergio Mndez Arceo, sptimo obispo de la Dicesis de Cuernavaca, impuls con su pensamiento y su accin una transformacin de la Iglesia Catlica de la segunda mitad del siglo XX, segn lo dice Tania Hernndez Vicencio, en su texto Sergio Mndez Arceo y su visin internacionalista, publicado en el ejemplar nmero 38 de la revista Poltica y Cultura editada por la Universidad Autnoma Metropolitana Unidad Xochimilco.

Pero no su valioso aporte no se qued slo en el interior de la Iglesia, sino que fue ms all. Fue un crtico de las desigualdades producidas por el modelo econmico y del autoritarismo del rgimen poltico mexicano, y fue ms all al insistir en la unidad latinoamericana, lo que se expres en la promocin de la solidaridad con los procesos de liberacin del subcontinente durante los aos 70 y 80.

Su solidaridad se expres con Cuba, El Salvador, Guatemala, pero tambin con Nicaragua. Don Sergio se solidarizaba con estos pueblos y movimientos a travs de sus homilas y por medio de la promocin de acciones directas de ayuda a los oprimidos, como visitas a los presos polticos, organizacin de festivales de apoyo a pases centroamericanos, colectas de dinero y productos de primera necesidad, etc. y tambin anim a personas que fueron en brigadas a Nicaragua para apoyar la reconstruccin del pas con acciones concretas como el corte de la caa y el caf, segn advierte la investigadora Gloria Gonzlez, en una ponencia en 2008 en el simposio bianual de la Comisin para el Estudio de La Historia de las Iglesias en Amrica Latina y el Caribe (CEHILA).

Fue justo cuando la contrarrevolucin se convirti en la contra, financiada por los Estados Unidos, cuando se fortalecieron las acciones solidarias con los sandinistas. A finales de 1984, en el Estado de Morelos se organiz la primera Brigada de apoyo al corte del caf a Nicaragua, dice Gonzlez. Esa primera brigada denominada Emiliano Zapata, estuvo conformada por cinco personas, entre ellos Arturo Torres Romero, el Churro y Marco Meneces, quien despus formara parte de la organizacin civil Equipo Pueblo.

Y no slo iban a apoyar las labores agrcolas. Jorge Torres Viveros, quien fuera en algn momento presidente del Cosal, le coment a Gloria Gonzlez que con los brigadistas extranjeros, latinos y europeos, en los campos de cultivo se formaban escudos humanos cerca de la frontera entre Nicaragua y Honduras donde se concentraba la contra. Torres Viveros encabez en los 80 una de las 11 brigadas de morelenses en solidaridad con Nicaragua, en febrero pasado falleci prematuramente, aunque su labor de solidaridad con Amrica Latina no cej y hasta el ltimo da la impuls desde su organizacin llamada Cetlalic.

Segn Gloria Gonzlez, los brigadistas pasaban unos das en Managua y despus eran llevados al lugar donde trabajaran por cuatro semanas aproximadamente. Deban llevar todo lo que necesitaban, porque all no se les provea de nada, ms que de la comida y una litera en un albergue. Al terminar su estancia en Nicaragua los brigadistas donaban la mayora de las cosas que haban llevado, as que regresaban a su pas solamente con el corazn lleno de experiencias y con la satisfaccin de haber apoyado un poquito al hermano pueblo de Nicaragua, concluye Gonzlez.

La gran mayora de los brigadistas fueron marcados por aquella experiencia, de tal suerte que la dedicaron a los procesos sociales y de liberacin, a travs de las organizaciones civiles, de la defensa de los derechos humanos, de la accin cultural y artstica y de la prctica de la teologa de la liberacin. As ocurre con Eduardo Lpez, el Guajolote; Rosalva Velarde; Graciela Mnez; Laura Bustos; Manuel Gutirrez Tola; Sergio Torres Romero; Aracely Castrejn Rojas; Juan Manuel Vlez; Moiss Hernndez; Irma Villaseor; Margarita Guerrero; Fernando Malacara; Mario Gonzlez; entre otros.

Desafortunadamente, aquella solidaridad con el pueblo nicaragense, con los sandinistas, con sus lderes, incluido Daniel Ortega, hoy se ha visto traicionada, pues terminaron haciendo aquello que combatieron. Desde Cuernavaca, los brigadistas lamentan lo que ocurre y saludan la resistencia del pueblo nicaragense, adems de exigir que se detenga la represin fratricida que hoy reina en esa zona de Latinoamerica.

Casi 30 aos despus del triunfo de la Revolucin Sandinista, es tan actual la interpelacin del propio Mndez Arceo en una de sus homilas respecto de Nicaragua a principios de los 80: Qu podemos nosotros hacer desde ac? Enterarnos al menos para poder ser solidarios. No podemos decir que son cosas que no nos interesan, o lo que se suele decir, que esto no se debe tratar en los templos, que sas son cosas muy polticas, como si la masacre de un pueblo fuera nada ms cosa poltica.

En febrero de 1992, en el funeral del Patriarca de la Solidaridad, bautizado as por Pedro Casaldliga, mientras cientos de laicos exigan: queremos obispos al lado de los pobres, irnicamente, entre los arreglos florales se encontraba uno de Fidel Castro y a un lado, otro de Daniel Ortega. Sin duda hoy Don Sergio levantara la voz contra la represin, concluye Arines.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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