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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Lucha Feminista & Esperanza
Optimismo feminista

Pilar Aguilar
www.publico.es

La autora nos comparte la reflexin sobre la disyuntiva de si hay ms motivos para ser optimista o para ser pesimista en la lucha feminista. T que crees?. La autora o tiene claro, nosotrxs tambin.


Ya s, ya s, los horrores nos acucian. Ya s, ya s, abrimos el peridico y es como si recibisemos una bofetada detrs de otra: asesinatos misginos, violaciones (incluso de criaturas pequeas), redes de mafias prostituidoras Y s que de fondo de armario (es decir de lo que rara vez constituye noticia pero que no por eso es menos real y deja de estar ah) tenemos desigualdad y abusos: pobreza, explotacin, doble jornada, acoso, ninguneo, injusticia. Vaya, que no damos abasto con la agenda, que no cerramos un tema cuando ya otros se nos vienen encima. Pero hay que tener un optimismo ilustrado, como acertadamente formula Amelia Valcrcel.

El optimismo ilustrado no vive en la ignorancia de los problemas y dificultades. Al revs: nace del conocimiento. Nace de conocer nuestra historia, la de las mujeres, de saber lo mucho que hemos avanzado, la cantidad de trincheras que hemos conquistado. Hay quienes, ante las atrocidades, claman: Estamos peor que nunca. Yo, cuando lo oigo, no puedo por menos que pensar: Esta mujer tiene conciencia feminista desde hace poco (lo digo sin connotacin peyorativa pues cada una llega cuando llega). Porque, cierto, recibimos palos y sufrimos sujeciones por todos lados pero no ms que antes.

Que algunas modalidades son nuevas? Pues s, claro ms brutales? Est por ver. As, la violacin: la diferencia es que ahora nos enteramos ms (ms, tampoco del todo). Y reaccionamos. La justicia sigue siendo patriarcal pero, hasta hace poco, la ley ni siquiera consideraba violacin lo que ocurriera dentro del sagrado matrimonio, por ejemplo. Y cierto, los violadores no suban a las redes sus proezas. Pero violaban menos? No s, los violadores violaban siempre que podan. Yo me he enterado recientemente de casos -ocurridos hace 30 aos- de padres violadores. Y me entero de que, en el pueblo, todo el mundo lo saba y todo el mundo callaba Ocurran barbaries pero no haba defensa posible.

Lo nico, prevencin. Prevencin a costa de la movilidad y la libertad de las mujeres, claro, pues a qu se deba esa obligacin de no ir nunca sola a ninguna parte? de no dejar a las nias con el abuelo o los tos o primos mayores sin vigilancia? (y, ojo, que ya sabemos que no todos los hombres eran ni son as, ya lo sabemos, pero tambin sabemos que no se trataba de casos rarsimos. S, hemos derribado muros y hemos conquistado libertad poltica y social. Hemos logrado que, al menos en teora, nuestros derechos sean considerados como tales (la teora hay que plasmarla, claro, pero cuando no hay ni teora, ya me diris)

Esa es la primera y fundamental razn para no ser pesimista: saber que luchando se consiguen avances. Digamos que pesimistas y optimistas ([email protected]) partimos de las mismas constataciones, pero que [email protected] pesimistas tienen a bajar los brazos mientras que [email protected] optimistas se arremangan. No siempre quienes bajan los brazos lo hacen por pereza o por conformismo sino tambin por impotencia o por falta de perspectiva.

Yo recuerdo or, cuando era pequea, a las mujeres quejarse de los hombres y decir, a veces, atrocidades. Pero de la queja no pasaban.

Ser feminista te da una conciencia mucho ms penetrante y completa de las injusticias. Ser feminista conlleva pues, confrontarse cada da con la indignacin. Pero las feministas no somos quejicas porque, contrariamente a aquellas mujeres que no podan concebir otro estado de cosas, sabemos cules son nuestras reivindicaciones (que no quejas). Tampoco somos victimistas porque luchamos para que las vctimas dejen de serlo y para que se castigue a los victimarios.

Por otra parte, ser feminista conlleva enormes ventajas:

Y por eso, contrariamente al mito misgino, las feministas no somos unas amargadas, pues la amargura nace de la resignacin y de la impotencia. Hace poco, Genevive Fraisse (que acaba de publicar un libro sobre Simone de Beauvoir) comentaba que Simone era una mujer que paladeaba su vida al mximo. Disfrutaba leyendo, descubriendo, viajando, haciendo senderismo, comiendo, bebiendo, compartiendo palabras

Pues eso queremos todas (aunque nuestros gustos sean variados): vivir nuestra vida intensamente. Y queremos que [email protected] dems tambin puedan hacerlo. Por eso somos feministas. Aunque tampoco ignoro que optimismo y pesimismo tienen que ver con el carcter. Para [email protected] es ms difcil: eso no significa que deban bajar los brazos sino que su lucha por el optimismo ser ms ardua.

Y, s, digo lucha porque el optimismo es un combate. Tampoco ignoro (y esto s duele) que algunas personas viven situaciones tan brutales que ni optimismo ni pesimismo: solo les sirve el cortocircuito mental, prximo del estado catatnico.

Solo les vale sobrevivir sin pensar Solo intentar no plantearse nada, llegar al da siguiente. Y por estas personas tambin luchamos, [email protected], quienes podemos hacerlo. Nosotras, las feministas.

Fuente: https://tribunafeminista.elplural.com/2018/08/optimismo-feminista/



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