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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Defendamos a quienes defienden la tierra

Rubn Albarrn
New York Times


Durante la operacin "Ola Verde", realizada en julio de 2017 por el Instituto Brasileo del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, se descubri una zona del Amazonas devastada por tala ilegal e incendios. Credit Bruno Kelly/Reuters

CIUDAD DE MXICO Isidro Baldenegro Lpez saba que su vida estaba en peligro. Despus de que en 1986 asesinaron a su padre, el activista Julio Baldenegro, Isidro tom su lugar como defensor de los bosques de la sierra Tarahumara. Organiz protestas pacficas contra la tala ilegal de madera, presion al gobierno para que prohibiera temporalmente la tala en la regin y molest a traficantes de drogas y a lderes de la industria maderera. Cuando, en 2005, obtuvo el Premio Ambiental Goldman, 99 por ciento de los antiguos bosques tarahumaras haban sido deforestados. Las amenazas contra l y su familia eran cotidianas y el 15 de enero de 2017 fue asesinado.

La vida de los activistas que luchan por la conservacin de las selvas, reservas y comunidades indgenas, est en riesgo permanente. Y cada vez ms. El informe ms reciente de Global Witness seala que en 2017 hubo un aumento de la violencia contra defensores de la tierra y el medioambiente en Mxico, el cuarto pas con ms muertes de activistas. Al menos quince lderes medioambientales fueron asesinados el ao pasado, muchos ms de los tres registrados en 2016. Son todava ms las personas que han sido agredidas fsicamente, arrestadas o encarceladas o han recibido amenazas de violaciones o secuestros.

No podemos seguir en silencio ante estos crmenes. Si permanecemos callados y dejamos de mostrar indignacin ante asesinatos como el de Isidro Baldenegro, estos ataques contra activistas que protegen el medioambiente seguirn.

Como Isidro, la gran mayora de los defensores y defensoras ecolgicos son indgenas que se oponen a la expropiacin forzada de terrenos por parte de terratenientes, organizaciones criminales y empresas que pretenden controlar los recursos naturales para obtener beneficios econmicos. En esta lucha desigual, los activistas han quedado desprotegidos por la negativa del gobierno de tomar medidas eficaces contra los delincuentes o aplicar el Mecanismo de Proteccin para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Mxico es de los pocos pases que tiene un protocolo estatal para proteger a las personas defensoras de derechos humanos en situacin de riesgo. Sin embargo, seis aos despus de su elaboracin, grupos activistas han denunciado que an no se practica de forma efectiva.

Esta violencia desmesurada contra lderes ambientalistas no solo sucede en Mxico: casi el 60 por ciento de los asesinatos de defensores y defensoras durante el ao pasado sucedi en Amrica Latina, la regin ms peligrosa del mundo para las personas que confrontan a sus gobiernos y a las empresas que roban sus tierras y daan el medioambiente.

Solo en Brasil, 57 activistas fueron asesinados, 24 en Colombia, ocho en Per que registr seis muertes ms que en 2016; Nicaragua, un pas con poco ms de seis millones de personas, tuvo cuatro, el mayor nmero de homicidios de lderes ambientalistas per cpita en la regin.

En Latinoamrica confluyen tres elementos que han propiciado la vulnerabilidad de quienes defienden a las comunidades indgenas y el medioambiente: la abundancia de recursos naturales; el poder e influencia de grupos criminales y los gobiernos negligentes.

En la sierra Tarahumara, por ejemplo, donde fue asesinado Baldenegro, se han expropiado tierras indgenas de las comunidades locales para establecer proyectos extractivos y concesiones madereras, y se han instalado grupos del crimen organizado que cultivan y transportan sustancias ilcitas. Los lderes medioambientales han quedado atrapados en un tringulo fatal entre intereses econmicos de empresas sin responsabilidad ecolgica, bandas de narcotraficantes que dominan zonas sin ley ni verdadero gobierno.

Los gobiernos de la regin han fallado en defender a los ambientalistas e incluso muchas veces los han perseguido Baldenegro pas quince meses encarcelado por cargos falsos de transporte de drogas y armas, que finalmente fueron retirados. Tampoco han sido efectivos en resolver sus asesinatos. Uno de los casos ms visibles y que tuvo mayor presin internacional, el asesinato de la activista Berta Cceres en 2016, no ha sido del todo esclarecido por el gobierno de Honduras. En Mxico, en donde ms del 90 por ciento de los homicidios permanecen sin sentencia, la cultura de la impunidad ha beneficiado a los agresores de activistas.