Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Gobierno y oposicin

Ricardo Snchez ngel
Rosa Roja


Ad portas de un nuevo gobierno, el del presidente Ivn Duque, y de un nuevo congreso, la maltrecha democracia colombiana estrenar el ejercicio de la oposicin, establecido en la Constitucin y en la ley, como resultado del tratado de paz en La Habana. La oposicin tendr derecho a participar en las mesas directivas del Congreso y la rplica est garantizada en medios masivos, adems mejora su financiacin. El candidato Gustavo Petro, que ya se declar en la oposicin, ocupar una curul en el Senado. Su frmula vicepresidencial, ngela Robledo, har lo propio en la Cmara de Representantes.

En Colombia ha existido la oposicin, pero no derecho a la oposicin. A sta se le tolera, en medio de una alambrada de garantas hostiles. A la oposicin se le da trato de subversin, y ms si representa las luchas sociopolticas. En verdad, se reprime violentamente a los opositores, as ellos acten dentro de la Constitucin. El llamado Escuadrn Mvil Antidisturbios (ESMAD) se encarga de perseguir la protesta ciudadana. Slo se permiten los desfiles y concentraciones controladas bajo el signo del miedo. El reguero de muertos y heridos por el ejercicio del derecho a la protesta es numeroso.

El pas arrastra una crisis del derecho a la vida, con el esplendor del neo paramilitarismo como uno de sus rasgos ms atroces, asesinando a ms de 200 activistas entre el 2015 y lo corrido de este ao de desgracia del 2018. Los muertos son opositores a la violencia contra sus comunidades, estn por la restitucin de tierras, la sustitucin cultivos, contra el extractivismo, reclaman los derechos de las vctimas o son militantes de las izquierdas. No es verdad que no haya sistematicidad en este exterminio, ni relacin de continuidad con los ciclos anteriores de las masacres. Adems, es ineludible la responsabilidad de las autoridades por omisin en combatir estos crmenes.

La calma que se pregona, destacando el breve interregno de tranquilidad en el debate electoral, tiene un trasfondo que reproduce la permanencia del grande y grave pleito socioeconmico, por el cual tiene como causa la arrogante desigualdad que beneficia a unos privilegiados. Como es lgico, los de abajo resisten por mejorar y cambiar su dramtica condicin humana. Es el asunto del modelo y el sistema econmico.

Lo que vivimos es un posacuerdo y no un posconflicto en relacin con las FARC, y se mantiene una guerra con el ELN, el EPL y las disidencias armadas. La lgica de que el tratado de La Habana sea la puerta para empezar a tramitar el pleito de tierras y dems asuntos sociales se bloque ante la conversin del proceso de paz en un proceso de pacificacin por parte del Centro Democrtico, la Corte Constitucional y el mal gobierno del presidente Santos. En la opinin pblica circula con fuerza la versin de que este gobierno omiti el uso de sus mayoras polticas y el enorme poder presidencial en lo que concierne al cumplimiento del tratado.

El nuevo presidente viene de ejercer una oposicin sistemtica al proceso de paz y a la persona del presidente Santos. l y su partido han estado en su derecho, y no hay que recriminarles ni su ardenta ni su filibusterismo buscando hundir las iniciativas. Lo que es censurable en grado sumo es la estrategia de mentiras sobre los alcances del tratado de La Habana y otros temas.

El lder de la oposicin, Gustavo Petro, ha convocado a la movilizacin. La apuesta de ligar la oposicin parlamentaria a la movilizacin social apunta a superar la poltica de lites que domina un Congreso elegido ms o menos democrticamente, pero a espaldas de los intereses nacionales y separado del conjunto de la vida social. No hay que olvidar que el gran logro de la oposicin fue la recuperacin de las calles y las plazas pblicas para la deliberacin democrtica. El 7 de agosto habr movilizacin. El xito de la Velatn es un incentivo.

El gran desafo es que la oposicin debe ser cualificada en sus argumentos y radical en sus posturas, para no ser una oposicin de comedia al mal gobierno que se anuncia. El otro desafo es coordinar sus actividades de manera unificada, partiendo de la realidad de que Gustavo Petro obtuvo el apoyo de 8 millones 40 mil votos.

Ricardo Snchez ngel es Doctor en Historia de la Universidad Nacional de Colombia

* Artculo publicado en el peridico Un pasqun (No. 67 julio de 2018).

Fuente: http://socialistascolombia.wordpress.com/2018/07/24/gobierno-y-oposicion/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter