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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Turistificacin: hacer negocio con la ciudad

Daniel Gonzlez Rojas
Mundo Obrero

En el ltimo ao, el nmero de viviendas tursticas ha aumentado un 119'6%. El precio de estos alquileres puede ser cuatro veces superior al tradicional


El turismo se ha convertido en la gallina de los huevos de oro de muchas de nuestras ciudades y pueblos, pero cada vez son ms las consecuencias negativas que el actual modelo turstico ocasiona. Por suerte, tambin son cada vez ms los vecinos y vecinas que comienzan a ser conscientes del problema.

Estamos ante una clara burbuja, un proceso que busca maximizar los beneficios en el menor tiempo posible obviando los estragos de un modelo intensivo y depredador que est destrozando el equilibrio de usos de las ciudades sin que se estn impulsando medidas preventivas, correctoras y compensatorias por la mayora de los gobiernos.

Este fenmeno est transformando nuestros municipios, sobre todo los cascos histricos. La gentrificacin es una de las consecuencias, se estn revalorizando barrios de clase obrera que se ven desplazados por poblacin de mayor nivel adquisitivo. El vecindario de toda la vida se ve expulsado a la periferia y se sustituye por turistas que pasan por la zona un par de das y luego desaparecen. La comunidad existente y el sentimiento de pertenencia al barrio se desvanece.

La explotacin de los recursos histricos-patrimoniales para la atraccin de turistas tambin ha generado procesos de terciarizacin que han acelerado el vaciamiento de los centros urbanos. En definitiva se trata de hacer negocio con todo: con nuestros monumentos, con nuestras viviendas e, incluso, con el espacio pblico. Nuestras calles y plazas se llenan de veladores, de carteles anunciando autobuses tursticos, de quioscos para la venta de postales y entradas, de largas colas de turistas

El espacio pblico se transforma, todo esto contribuye a la creacin de una ciudad-escaparate, una ciudad tematizada y mercantilizada para el turismo. El nico objetivo es ese, hacer negocio.

El derecho a techo: la burbuja del alquiler

Uno de los efectos ms perversos de la turistizacin es la afeccin al derecho a la vivienda. Las ofertas de alquiler en los centros histricos son cada vez ms escasas y caras. La proliferacin de plataformas de la mal llamada economa colaborativa han sacado del mercado tradicional de arrendamiento centenares de inmuebles que ahora se ofrecen nicamente a turistas. El fenmeno ha engordado sin una regulacin que le ponga coto, elevando los precios y desplazando a los residentes habituales hacia las afueras.

Los inquilinos habituales ya no puedan permitirse seguir viviendo en los cascos histricos. La golosa rentabilidad del alquiler turstico, que puede ser cuatro veces superior al tradicional, ha cambiado por completo la situacin.

En la legislacin estatal en materia de arrendamientos urbanos se han ido introduciendo polticas liberales desde los primeros gobiernos del PSOE. Del modelo de proteccin que estableca condiciones muy favorables para las personas inquilinas, tales como limitaciones a la subida de los alquileres y prrroga indefinida a voluntad del arrendatario, se ha ido avanzando a un proceso de liberalizacin (aunque lo llamen flexibilizacin) eliminando cada vez ms la proteccin de los inquilinos: reduciendo los plazos de duracin del contrato, agilizando el proceso de desahucio, con el fin de la renta antigua

No slo en las grandes ciudades

Aunque se pueda pensar que el problema de las viviendas con fines tursticos o la turistizacin afecta nicamente a los grandes ncleos urbanos, pues son las principales capitales de provincia del pas las que sufren la llegada masiva de turistas, este fenmeno tambin ha llegado a medianos y pequeos municipios. Si bien es cierto que las tres grandes capitales son las que mayor oferta de pisos tursticos tienen (Barcelona, Madrid y Valencia, por ese orden) segn datos de Airdna, una empresa especializada de datos que recoge y analiza la oferta de Airbnb; si tenemos en cuenta la presin turstica (pisos tursticos por nmero de habitantes), el municipio de Pollena (Baleares) sera el de mayor presin turstica, con un apartamento por cada ocho residentes, seguido de Tarifa (Cdiz) con una propiedad por cada 11 habitantes.

Andaluca lidera el ranking de comunidades autnomas, con el mayor nmero de municipios que superan los 1.500 pisos tursticos, seguida de Valencia, Catalua, Baleares y Canarias. En el ltimo ao, el nmero de viviendas tursticas en nuestros pas ha aumentado un 119'6%. La rentabilidad econmica de esta actividad parece que no toca techo (como ocurri con la burbuja inmobiliaria hasta que estall), aunque en muchas ciudades ya estn tomando medidas para restringir este tipo de alquileres siempre con la oposicin del lobby de la economa colaborativa.

El lobby de la economa colaborativa

Hablamos de un nuevo modelo de explotacin basado en la especulacin digital. Tras el eufemismo de economa colaborativa se esconden multinacionales que estn provocando un proceso de reconversin descontrolada de viviendas en negocios tursticos.

Estas nuevas formas de consumo, nacidas de las plataformas digitales como instrumentos de mediacin, van mucho ms deprisa que la Administracin y mucho ms all del turismo y el alquiler de viviendas. La falta de ordenacin est dando alas a esta nueva forma de explotacin, en la que un ejrcito de falsos autnomos ven en estas frmulas de reparto de comida, paquetera, alquiler de habitaciones de su casa o cualquier otro servicio una forma de conseguir algn tipo de ingreso.

De algunos estudios se desprende que el 6% de la poblacin espaola ofrece productos o servicios bajo este modelo de la economa colaborativa, se trata de la cifra ms alta de la UE y es un punto superior a la media. Unos datos que no deben sorprender, ya que la crudeza de la crisis-estafa que ha azotado a nuestro pas durante los ltimos aos ha fomentado sobremanera la tendencia hacia este modelo de negocio.

Frente a esto, nos encontramos con que la gran mayora de Administraciones no se atreve ni a toserle al sector. Un ejemplo lo encontramos en el consejero de Turismo y Deporte de la Junta de Andaluca que se ha congratulado pblicamente por la decisin de Airbnb de colaborar en la inscripcin de viviendas con fines tursticos tras los requerimientos realizados por el volumen de anuncios sin nmero de registro. Es decir, el gobierno andaluz ha felicitado a una empresa privada por mostrar colaboracin para cumplir la Ley!

Defendamos el derecho a unas ciudades habitables: actuar desde lo local

Sobra decir, y ms en estas pginas, que estamos ante un problema cuya causa estructural es el propio sistema econmico en su bsqueda constante de un mayor beneficio, depredando y destruyendo en su camino lo que haga falta. Esto no es nuevo: el Capital extiende todos sus mecanismos para seguir explotando a las trabajadoras y trabajadores, a costa de lo que sea.

Se corren varios peligros a la hora de buscar soluciones, tenemos que estar precavidos de las posibles salidas que pueden que suavicen el problema... pero que no beneficiarn a la mayora social.

La respuesta a la llegada masiva de turistas, por ejemplo, no puede ser una suerte de elitizacin, de turismo de lujo. La salida a la especulacin en nuestras ciudades a costa del turismo no puede estar en los hoteles de cinco estrellas ni en la estigmatizacin del conocido como turismo de chancla y mochila.

Tampoco se soluciona el boom de los pisos tursticos aflorando nicamente la economa sumergida (los pisos ilegales) con el fcil discurso de que paguen impuestos. Es una cuestin que, por supuesto, hay que hacer con un mayor control de la actividad; pero que, llegada la situacin en la que estn muchas de nuestras ciudades, o se limita el nmero de viviendas destinadas al alquiler turstico o el problema continuar.

Y ojo con caer en la simplicidad de solucionar el problema a travs nicamente de la fiscalidad, creando nuevas figuras impositivas. Que, tambin, habr que hacerlo pero no puede ser la nica respuesta que articulemos.

Sin intentar sentar ctedra en este breve artculo y a modo de conclusin esquemtica, la respuesta a la turistizacin para garantizar unas ciudades y pueblos habitables necesita de importantes cambios normativos a nivel estatal; pero dentro del actual marco se puede (y se debe) actuar desde lo local.

Por un lado, aumentando y mejorando el control de la actividad, facilitando informacin a los vecinos y vecinas, dotando de transparencia a los diferentes registros, facilitando la labor de denuncia y dotando de capacidad a la inspeccin.

Tambin es importante reconocer el fenmeno en la normativa municipal; hay que tener en cuenta los PGOUs como forma de regular desde lo local este boom: igual que se reconocen los usos del suelo tradicionales (residencial, industrial, equipamientos, zonas verdes), hay que incorporar el uso turstico.

Por ltimo, es importante profundizar en materia fiscal y en el rgimen sancionador para quien incumple la ley; pero, en este sentido, la cuestin es clarificar a dnde va a ir la recaudacin: a paliar los efectos negativos para dar respuesta a las vecinas y vecinos o, al contrario, a aumentar la promocin turstica para seguir saciando el hambre de negocio y la burbuja?

Fuente: http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8076


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