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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

El silencio alrededor de los crmenes contra la niez evidencia complicidad institucional
La trata: un pinge negocio

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Las macabras historias de los hogares seguros en donde van a parar nios, nias y adolescentes en situacin de vulnerabilidad revelan hasta dnde son capaces de operar las organizaciones criminales y cmo la sociedad calla y tolera. Estas aberraciones suceden no solo en Guatemala, Argentina o Chile; tambin en pases ms desarrollados en donde los derechos de la niez pasan por debajo de la vista pblica y se violan sin control alguno. Las vctimas, al pertenecer a los sectores ms dbiles de la poblacin NNA pobres, abandonados y sometidos a la autoridad de otros- no poseen la menor credibilidad frente a los sistemas de justicia.

Esto fortalece a las redes de trata de personas en sus distintas modalidades en un sistema cuya principal caracterstica es la discriminacin contra los sectores ms pobres, las mujeres y los menores de edad. Es decir, grupos poblacionales cuyos derechos no son ejercidos libremente, sino dependen de quienes ostentan el poder en un escenario de machismo y patriarcado. Qu ha sucedido con las denuncias recurrentes de la periodista Mariela Castan en Guatemala sobre las fuertes sospechas de la existencia de redes de trata en los hogares seguros de ese pas? Nada. Los entes de investigacin, callan. El gobierno sobre cuyos integrantes flotan sospechas de abuso sexual y violaciones, calla. Y la ciudadana insiste en condenar a las vctimas con su actitud atvica de desprecio por su condicin de marginadas, porque en su visin de las cosas nada es ms despreciable que un ser humano dbil e impotente.

Las acusaciones crueles e injustas contra las nias violadas y quemadas en el Hogar Seguro Virgen de la Asuncin hablan por s solas. Se las etiquet como prostitutas y delincuentes por el simple hecho de haber ido a caer en un sistema de abuso, tortura y muerte. Las razones por las cuales haban sido institucionalizadas no fueron analizadas ni comprendidas por una mayora urbana siempre presta a condenar a sus semejantes a partir de rumores y apariencias, dando mayor crdito a los victimarios que a las vctimas.

Arriesgar la vida frente a organizaciones criminales tan poderosas es una apuesta valiente de los pocos periodistas que se han dado a la tarea de investigar. Los tentculos de estas redes se fincan con fuerza no solo en entidades gubernamentales y cuerpos de seguridad particulares y oficiales, tambin se garantizan impunidad gracias al poder de sus clientes. Es decir, de no emprenderse una campaa de fondo para erradicarlas, lo natural ser su consolidacin porque el dinero que fluye del negocio de la trata constituye un instrumento poderoso para romper obstculos en todos los frentes, incluido el sistema de justicia, por lo cual las denuncias quedan en legajos muertos acumulando polvo.

Uno de los sntomas ms preocupantes del poder del negocio de la trata es la recurrencia de desapariciones de nias, nios y adolescentes de todas las edades, especialmente en nuestro continente. Son miles de seres indefensos cuya ausencia detona alertas pero de quienes, a pesar de las denuncias, nunca se vuelve a saber. Sin embargo, innumerables prostbulos que ofrecen servicios sexuales de menores gozan de la proteccin de la polica y otros funcionarios, quienes aprovechan ese recurso de enriquecimiento ilcito cerrando los ojos a una realidad aberrante. Es imperativo comprender en dnde reside el origen de esta monstruosa maquinaria y comenzar a construir sociedades cuya principal prioridad sea la proteccin de la niez. La vida de estos seres vulnerables no es una moneda de intercambio sino la base de una sociedad funcional, justa e integradora. Una sociedad menos sentenciosa y ms emptica.

Blog de a autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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