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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-08-2018

Ahed Tamimi y Ola Marshoud: dos leonas palestinas

Pablo Jofr Leal
Rebelin


En enero de este ao 2018, cuando la joven palestina Ahed Tamimi fue detenida en su casa por las tropas ocupantes sionistas, acusada de abofetear a un soldado de esa entidad, compart una reflexin que deseo retomar y ampliar en funcin, hoy, de la liberacin de la joven luchadora de la aldea de Nabi Saleh, en la Ribera occidental, ocupada a sangre y fuego por colonos y tropas del invasor israel.

Y amplio lo afirmado, pues un par de meses despus de la detencin de Ahed Tamimi, soldados israeles secuestraron a otra joven, Ola Marshoud, que a diferencia de Ahed Tamimi, an se encuentra encarcelada en un recinto carcelario del rgimen israel. A Ola Marshoud, de 21 aos, se le acusa de pertenecer al Bloque Islmico denominacin que el sionismo suele ocupar cuando se trata de luchadoras que expresan pblicamente su resistencia contra la ocupacin desde la visin de una mujer creyente en el islam y que en Palestina no difiere de lo que cree todo palestino que aspira a su autodeterminacin sea este musulmn o cristiano.

Pero, bien sabemos que con este tipo de afirmaciones el rgimen ocupante trata de mostrar al Islam, a los ojos del mundo, como una creencia radical y peligrosa, usando para ello no slo el poder meditico de sus aliados occidentales, sino tambin el uso de la hasbara, el lavado de imagen y otras tcnicas de desinformacin y manipulacin de la realidad brutal que vive el pueblo palestino. Ambas detenciones, junto a las de 400 palestinos menores de 16 aos y 7 mil presos palestinos recluidos en las mazmorras israeles, representan la expresin ms palpable de lo que el sionismo significa para el mundo: una ideologa colonialista, racista y criminal.

El sionismo confirma con este tipo de acciones que es una perversin, la causa de la desdicha de millones de seres humanos, es la neo representacin de regmenes como el nacionalsocialismo, es el NACIONALSIONISMO concretado en Palestina, que ejecuta contra su poblacin la misma poltica exterminadora, que permiti al sionismo europeo generar, a partir de la conformacin de la entidad israel en suelo palestino el ao 1948, una industria del holocausto como lo denuncia el intelectual judo Norman Finkelstein.

El sionismo es la visin de mundo totalitaria y atentatoria de los derechos humanos, violaciones contra quienes no son parte de este mito del "pueblo elegido" que ocupa, segn su versin quimrica, que se ha construido a partir de una supuesta tierra prometida. Es contra este sionismo, pero tambin contra una clase poltica palestina anquilosada y que no da el ancho a las necesidades actuales del pueblo palestino, es que aparecen las figuras de lo que considero son las verdaderas mujeres maravillas en tierras palestinas. Mujeres reales, de carne y hueso, que abofetean a quienes han golpeado al pueblo palestino por dcadas, que insultan con toda justicia a estos ocupantes sionistas, que han ultrajado al pueblo palestino, desde que iniciaron la colonizacin de Palestina desde su Europa natal.

Eppur si muove

Ahed Tamimi abofete el rostro de aquellos, que millones deseamos golpear con todas nuestras fuerzas, que es una accin mnima frente a tanto crimen, tanto asesinato, frente a un muro vergonzoso, la destruccin de aldeas, de cultivos, de la demolicin de casas, la violacin de los derechos humanos del pueblo palestino sin distincin de sexo o edad. Ahed, con su accin, nos grita a los cuatro vientos, que no podemos seguir aceptando que los criminales ejecuten sus acciones delictivas con total impunidad. Ahed nos interpela, nos llama a combatir como lo hace ella y su familia. Ahed dignifica la vida, al ser humano que se enfrenta a bestias sedientas de sangre. Ahed Tamimi con su lucha diaria nos muestra el camino, que no es otro que el combate, en todos los frentes, contra el sionismo, contra los colonos y soldados ocupantes. Ella representa y es la expresin de dignidad de un pueblo que no deja de luchar.

Para el docente universitario y escritor chileno de origen palestino, Rodrigo Karmy, en un profundo texto sobre la liberacin de Ahed Tamimi tras ocho meses de prisin por su gesto valiente y lleno de una carga simblica, afirma que ese gesto, ese bofetn dado al ocupante desmitologiz al colonizador, mostrndole frgil, dbil, vulnerable: cmo el golpe de una nia pudo desatar la reaccin israel sino es porque ese pequeo golpe exhiba que tras los tanques, la prepotencia y el racismo no hay ms nada ni nadie, que el poder no es ms que un simulacro que funciona en la misma superficie de los cuerpos?

Misma conducta de desmitificar al ocupante, al extranjero invasor, a su hasbara de ser la mayor democracia de Oriente Medio y que se representa en toda su falsedad en la denuncia, en la lucha y acciones de Ola Marshoud, secuestrada el da 12 de marzo del ao 2018, desde su hogar ubicado en el campamento de refugiados de Balata en Nablus, ciudad de la Ribera Occidental. Accin efectuada por un comando de soldados sionistas, que armados hasta los dientes irrumpieron en la casa familiar y la secuestraron, como lo han hecho con miles de hombres y mujeres que resisten el asedio y la ocupacin criminal de su tierra. Ola Marshoud es una joven estudiante de la Facultad de Informacin de la Universidad Nacional de An Najah en la ciudad de Nablus y ha dedicado parte importante de su labor como estudiante y luchadora, en denunciar a las fuerzas de ocupacin israeles, en un trabajo valiente y arriesgado.

Ola es parte de los 340 estudiantes universitarios palestinos, encerrados actualmente en las crceles israeles, sometidos a la violacin de sus derechos humanos, sin que los organismos internacionales obliguen a la entidad sionista a liberarlos. Jvenes a quienes se les imponen duros y vejatorios interrogatorios, presiones destinados a amilanarlos en su lucha por la autodeterminacin del pueblo palestino y sin embargo los vemos llenos de fuerza y valor, iluminando el camino de la liberacin, estudiando en condiciones difciles, sujetos a la represin constante, al seguimiento de espas, a las amenazas contra sus familias. Y a pesar de ello, resisten en una parfrasis valerosa del eppur si muove de Galileo, que en Palestina dice relacin al diario combate contra las fuerzas invasoras.

Las fuerzas de ocupacin suelen intimidar a los estudiantes, pero tambin a sus familiares, creando un clima de terror, llamando a la delacin, al soplonaje. Una represin que se vive, a veces en forma directa o en ocasiones en forma ms indirecta, enviando mensajes donde dan cuenta que se tomarn acciones represivas. Una de esas cartas, dirigida a los padres de los estudiantes enviadas por los servicios de inteligencia sionista - afirma: "Si recibes este mensaje, significa que eres padres de uno de los activistas del bloque islmico, que es una actividad ilegal. Le advertimos que tal participacin puede llevar al arresto de su hija, daar su vida acadmica y su futuro, desperdiciar su dinero y causar preocupacin e indignacin en los corazones de su familia. Nos dirigimos a usted para darle seguimiento a las actividades de su hija y alejarla de tales acciones. Usted ha sido advertido de las consecuencias"

Las amenazas sionistas no hacen mella en el corazn y y la conducta de miles de estudiantes palestinos decididos a derrotar al sionismo. Ola Marshoud es una de ellas y debe estar libre, debemos exigir su inmediata puesta en libertad. No existe justificacin alguna que permita aceptar el secuestro de Ola Marshoud, secuestrada desde su casa, en territorio palestino, sin que hayamos ledo o escuchado denuncias de organismos internacionales frente a esta evidente violacin de los derechos de una mujer palestina. Es en estos momentos donde se extraa la reaccin de los grupos feministas, que suelen salir a la calle por reivindicaciones, que parecen alejadas de las diarias preocupaciones de mujeres como Ahed y Ola. De las mujeres en Yemen y Bahrin. De las mujeres en Siria e Irak, en Libia, rohingyas y Mapuches. De mujeres en los pases sometidos a agresiones y bloqueos: blancas, negras, mestizas, musulmanas, ortodoxas o catlicas.

El largo pero obligado camino de la resistencia

Que hermosa expresin de valor irradian estas jvenes palestinas, cada una con su estilo particular de vestir, de enfrentarse al mundo. Con facciones que reflejan una enorme tranquilidad interior, a pesar de los apremios. Afables, serenas, que develan su tremenda entereza, con un claro mensaje que aterroriza a las fuerzas de ocupacin estamos aqu y no cejaremos en nuestro derecho a resistir y vencer!. Templadas pero fieras cuando hay que serlo, cuando se trata de su tierra y sus derechos. Ambas, sin ms armas que su altura moral, sus acciones de denuncia han hecho tambalear el rgimen de ocupacin y los cientos de millones de dlares ocupados en tratar de limpiar su imagen de rgimen colonialista y criminal.

Ambas, Ahed y Ola nos indican el camino de la resistencia como la direccin obligada para la autodeterminacin del pueblo palestino. Frente a tanques, aviones, drones, blindados, submarinos, bombas lacrimgenas, demolicin de viviendas, francotiradores. Frente al bloqueo, la usurpacin y el robo de tierras, la destruccin de sus viviendas y cultivos. Frente a la diaria muerte de sus hermanos y hermanas, Ahed y Ola sealan el camino de la lucha activa, la resistencia sin vacilacin y eso es ms fuerte que cualquiera de las armas que el sionismo pueda mostrar a los millones de palestinos, como muestra de uno de los regmenes ms brutales y criminales que haya conocido la humanidad.

Traigo desde el recuerdo desde este volver a pasar por el corazn lo que Ahed Tamimi sostuvo en un encuentro al cual fue invitada en Sudfrica el ao 2017 Yo no quiero que me identifiquen como vctima, y no le voy a dar a sus acciones el poder de definir quin soy y ser. Yo elijo decidir por m misma como ustedes me vern. No queremos su apoyo por unas lgrimas fotognicas, sino porque elegimos la lucha y la lucha es justa. Esta va a ser la nica forma que dejaremos de llorar algn da. Hermosas palabras que se multiplican al sostener, el da de su liberacin, que la resistencia continuar hasta que la ocupacin termine. Una clara leccin al mundo poltico palestino y una gua para la accin.

Meses despus de estas palabras Ahed Tamimi, armada de su dignidad y entereza desafi a pi firme, en los terrenos de su casa, a los soldados sionistas armados hasta los dientes, que pocos minutos antes haban herido de gravedad a su primo Mohamed Tamimi. Sin ms armas que una mano, abofete el rostro criminal del sionismo, mostrando al mundo, con ese gesto singular, la enorme debilidad que embarga a la entidad colonial. Misma debilidad visualizada al encarcelar a la joven estudiante Ola Marshoud por el slo hecho de pensar que el camino de la resistencia es el camino para liberarse del yugo sionista y as avanzar en acciones concretas por la liberacin de su pueblo.

Ahed y Ola son el relevo generacional lgico y necesario con responsabilidades enormes a pesar de su corta edad. Esto, pues no slo deben luchar contra la ocupacin y lo que ello conlleva, ya sea en la Franja de Gaza sometida a un brutal bloqueo desde el ao 2006, como en la Cisjordania ocupada, sino que tener como norte la derrota total del sionismo, hasta su colapso, necesario y fundamental para la libertad de palestina y un respiro vital para Oriente Medio. A lo que debemos sumar la responsabilidad de lidiar con el anquilosamiento poltico, el estancamiento y la divisin poltica que sufre su pueblo, en facciones y movimientos, que parecen no entender que el enemigo principal es el sionismo y contra el cual hay que dirigir los dardos en forma precisa.

Ahed y Ola son tambin un bofetn bien dado, a esa forma de pensar y de hacer poltica que se estila hoy en da, donde el pragmatismo suele dar paso a los consensos que frenan la bsqueda de soluciones en el marco de las conveniencias, de lo que es polticamente correcto y no de lo que es justo y necesario. Ahed y Ola son, para un futuro ms optimista del pueblo palestino, la savia nueva, la sangre fresca que fluye para alzar la resistencia a niveles que hagan tambalear definitivamente al ocupante colonial. Insuflar as nuevos aires a una poltica que requiere dinamismo, limpieza y transparencia, que supere la cultura de la pasividad, las dificultades, salte los obstculos y permita vencer los miedos, lgicos y presentes.

Ahed Tamimi y Ola Marshoud, as como Razan al-Nayar, joven enfermera de 22 aos, asesinada el pasado mes de junio por francotiradores sionistas mientras socorra a sus hermanos palestinos heridos en el Campo de refugiados de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, son las verdaderas leonas de la resistencia palestina. Ellas expresan lo mejor del pueblo palestino. Mujeres valerosas, dotadas de una humanidad que las eleva a la categora ms alta del ser humano. Ellas, con sus acciones, con su privacin de libertad y hasta con su muerte le propinan da a da derrota tras derrota a este sionismo que acumula oprobio y vergenza frente a un actuar criminal, que tendr su fin cuando se logre su total expulsin de tierras palestinas. Fuera todo ellos con sus muros, sus check points, asentamientos con colonos extremistas y bases militares.

Cuando se habla de Mujer Maravilla no hay que acudir a Hollywood. All en Nabi Saleh, en Balata, en la Franja de Gaza hay miles de mujeres que son una maravilla de seres humanos. Aprender de cada una de estas mujeres enormes, gigantes, hermosas, dignas, valerosas, dotadas de un coraje inigualable contra el ocupante sionista, que deviene en luz y gua para los movimientos palestinos, que deben dejar de lado sus disputas y enfocarse en el combate contra el verdadero enemigo. Debemos tener presente, siempre, en forma permanente, que el enemigo es el sionismo y ello implica terminar con todo tipo de acuerdos y coordinaciones, sobre todo en materia de seguridad con el rgimen ocupante, que slo ha servido para estimular la ocupacin en la Cisjordania, el bloqueo de la Franja de Gaza y la judaizacin de Al Quds.

La libertad de Ahed Tamimi, tras ocho meses de encarcelamiento. Los seis meses de crcel ampliado a otros siete de Ola Marshoud, la muerte de Razan Al Nayar en junio pasado, nos recuerdan la obligacin que tenemos de cobrar cada lgrima derramada, cada vivienda demolida, cada crimen, cada violacin a los derechos humanos de cada palestino sometido al rgimen de apartheid israel. El sionismo tiene claro que todo se est contabilizando. Que no lo dude el sionismo, sus polticos, adherentes y colaboradores, pagarn cada uno de sus crmenes. La direccin de las balas ya cambiar de orientacin y se har justicia.

El sionismo debe estar alerta pues son millones las Ahed, Ola y Razan que en sus diversas formas de lucha nos sealan el camino del combate y la resistencia. El ojo por ojo est expectante sobre esta ideologa delirante y perversa, que suele apelar permanentemente a la torah como justificacin religiosa a su quehacer poltico.. Est escrito en xodo 21:23-25: Pero si hubiera algn otro dao, entonces pondrs como castigo, vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe. El concepto se repite en Levtico 24:18-20 y en Deuteronomio 19:21. Para aquellos sionistas aquejados del sndrome del disparar y llorar, que apelan permanentemente al victimismo y levantarn indignados sus adjetivos condenatorios, simplemente sostengo, que van a recibir y multiplicado aquello que dan y que lo tienen en sus escrituras de adoracin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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