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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2018

Puede que Pablo Casado solo quiera parecer peligroso

Domingo Sanz
Rebelin


Y, a continuacin, la primera pregunta que debemos hacernos es si en lugar de parecer realmente lo es y, en ese caso, la segunda sera saber hasta qu punto estara dispuesto a llegar, deseando por nuestra parte que la insaciabilidad que manifiesta solo sea resultado pasajero del entusiasmo de quin en dos das, y mucho antes de lo que poda esperar, ha conseguido el cielo deseado. Por cierto, gracias a una decisin por sorpresa del adversario que ya ha superado el siguiente escaln que l tambin quiere subir. Por tanto, a nadie debe tanto Casado como a Pedro Snchez, una clase de deuda imposible de reconocer qu en las peores personas alimenta el odio, segn nos cuentan la historia y los psiclogos. Nuestro sujeto de hoy podra ser una de ellas, alguien que justifica sus actos diciendo que la tica exigible la marca la justicia.

Ante tan arriesgado panorama al frente de un partido que quiere gobernar con mayora absoluta, un consuelo sera que ni a la sociedad espaola ni a la europea les haya llegado an la hora de consentir el peligro de ese neo fascismo que tan espontneamente imaginamos al escuchar a Casado en muchas de las ocasiones en las que se le ocurre abrir la boca, pues no deja de exponer como rdenes bajo amenaza pretensiones que no son sino simples propuestas polticas. Todo lo respetables que se quieran, o no, pero a materializar con escrupuloso respeto por las libertades de los dems, derechos esenciales en cualquier democracia a los que, dicho sea de paso, solo hacen referencia el peligroso y los suyos cuando se trata de exigirlo a los dems para que se arruguen ante las exigencias que ellos plantean. Y ni los calores de agosto estn siendo capaces de moderar su verborrea.

Reconozco que an es pronto para realizar estimaciones fiables sobre la cantidad de peligro para la paz futura que se acumula en la ya bien nutrida hemeroteca del nuevo presidente del PP, pero me he puesto a escribir hoy porque s que usted est de acuerdo conmigo en que s fue demasiado tarde cuando las potencias occidentales se percataron del peligro que haba en los excesos de aquel otro bocazas siempre amenazante llamado Adolf Hitler. Y fatalmente tarde, pues al menos el alemn termin derrotado, cuando el gobierno legal de Espaa se dio cuenta de lo que realmente haba detrs de cada una de las crueldades que desplegaba un tal Francisco Franco cuando, blindado por su mando en plaza, consegua tener algn adversario en inferioridad de condiciones. Por cierto, lo de este mal bicho sin la menor elocuencia que le permitiera a la autoridad conocer sus verdaderas intenciones.

Si, que quede claro desde el principio que, salvando la distancia que an le queda por recorrer al joven de moda, y deseando que no elija para ello el peor de los caminos que sospecho, estoy comparando el comportamiento actual de Pablo Casado con el de aquellos dos temibles personajes, antes del 18 de julio de 1936 uno y antes de que conquistara el poder en Alemania el otro. Es decir, cuando solo abusaban de posicin dominante dentro de una legalidad que no pudo con las violencias que tan decisivamente contribuyeron a provocar despus. La libertad de expresin nos permite exponer en pblico hasta las comparaciones polticamente ms incorrectas de entre todas las que se nos ocurren, pues siempre lo haremos en defensa propia. Por eso, tambin me viene a la cabeza Jos Antonio Primo de Rivera, y nunca ser para recordarle a Casado lo mismo que l le record a Puigdemont cuando trajo a Lluis Companys a colacin, despreciando incluso la evidencia de que en la Espaa actual no exista la pena de muerte.

Quiero decir que alguien que se permite amenazar personalmente con ciertos recuerdos, o los desprecios hacia vctimas inocentes como son el burlarse de las fosas de no s quin y de la guerra del abuelo, o insultar con nombres y apellidos llamando imbcil y subnormal a Javier Bardem, o exagerar descaradamente para asustar a millones de espaoles de carne y hueso hablando de millones de africanos inventados o, tal como he podido escuchar en la SER, insinuar sin el menor fundamento que, por ejemplo, la huelga de los taxistas podra tener relacin con la mocin de censura contra Rajoy, solo puede ser calificado como un provocador verbal que, perfectamente calculador, es consciente de que su actuacin es alimento intelectual continuo y permanente para grupos de ultraderechistas, a quienes anima para organizar altercados de un terrorismo urbano que, primero de baja intensidad, pasar a mayores si las circunstancias lo facilitan.

El problema es que las circunstancias s facilitan la expansin de esta peligrosa ideologa, admiradora inconfesa de los peores asesinos del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial comenz diez aos despus de que estallara la gran crisis econmica de 1929, y ahora acabamos de cumplir la primera dcada desde 2008. Adems, tenemos el aadido de las migraciones, que tanto juego dan para que los autoritarios sin prejuicios ni principios cultiven el miedo en las cabezas de las acomodadas clases medias occidentales, y tambin en las de las personas desesperadas, que lo han perdido todo por culpa, precisamente, del insaciable capitalismo que no ha parado de multiplicar la desigualdad gracias a esa misma crisis. A Trump, la solucin yanqui, cada da que pasa le queda uno menos y gobierna un pas con contrapesos evidentes. Pero uno de sus admiradores es espaol y joven, presume de no tener esa clase de vergenza que convierte a las personas en decentes y nuestra Justicia no hace ms que el ridculo cuando sale a competir con las que marcan la pauta en Europa, ese mundo tan extrao, donde dimiten hasta presidentes por copiar el 20% de sus tesis doctorales.

Adems, ha demostrado el nuevo lder, que dudo que lo sea moralmente para la mayora de los afiliados del PP, esa clase de osada que caracteriza a quienes consiguen blindar sus posiciones de dominio mediante chantajes a colectivos que atraviesan situaciones difciles. Su atrevimiento al presentarse, porque l lo vale, blandiendo el mrito de ser un listo al borde del delito, que presume de ello despreciando las evidencias e ignorando las crticas solo porque el ritmo de la justicia y su aforamiento le permiten ganar tiempo, y tambin porque sabe que nadie le va a sacar ahora un video de robar cremas en un Eroski. Y si lo duda usted, ah est la autocontencin de Soraya con lo del master de su competidor. Ella sabe que si utiliza ese argumento habra sacado an menos votos de los compromisarios, pues pensaran que iba en serio contra la corrupcin y esa s que es una lnea roja, y vital, en el PP. Con su valenta, Casado est reivindicando a los suyos dando la cara por ellos al chulearse de una Justicia que persigue a su partido en decenas de casos de corrupcin. Vuelven las semejanzas: acaso no fue Hitler, para millones de alemanes, el que los reivindicaba para sacarlos de la gran humillacin en que vivan tras la derrota de la Primera Guerra Mundial? Y los actuales migrantes, no nos recuerdan acaso a los judos como vctima propiciatoria para allanar el camino hacia el poder de aquel loco criminal?

En medio de tanto peligro como proyecta el tal Casado, volveremos al principio para detallar dos de los optimismos que podemos albergar de cara al futuro.

El primero es sociolgico y se ha conocido gracias a que las primarias han desvelado algunos detalles de la realidad del PP con los que no se contaba. Por una parte, la debilidad real en cuanto a su implantacin en la sociedad. El bajsimo nmero de cotizantes interesados en participar, en comparacin con los ms de 800.000 que llevaban aos presumiendo, nos hace pensar en un gran descuadre con los elevados recursos necesarios para mantener tanto aparato interno durante tantos aos, por lo que quizs la Justicia seguir destapando fuentes ilegales de financiacin, con nuevos encarcelamientos de delincuentes del PP distribuidos por las diferentes geografas en las que han gobernado, con la consiguiente desmoralizacin entre la tropa. Las novedades que llegan sobre la operacin Enredadera que se investiga en Castilla Len son, a este respecto, muy esperanzadoras.

En relacin con lo anterior puede tener su valor darle una vuelta al discrepante comportamiento de los 66.706 afiliados que votaron en la primera vuelta de las primarias, al compararlos con el voto de los poco ms de 3.000 compromisarios de la segunda y definitiva. Mientras que ms del 65% de los afiliados prefiri a cualquier candidato que no fuera directa y personalmente sospechoso de corrupcin, el 57% de los compromisarios no tuvo inconveniente alguno en hacerlo, apoyando directamente a un ya de por vida sospechoso de beneficiarse personalmente de su influencia poltica, diga lo que diga una autoridad judicial para aforados repleta de nombramientos discutibles, en quin acaba de recaer otro ms de los conflictos polticos que sus causantes y obligados, los polticos espaoles, son incapaces de resolver. Y ya ha salido la guardia pretoriana del presidente presunto a curarse en salud, por si el Tribunal Supremo se equivoca e imputa de la manera que no les conviene. Al margen, y con la estadstica en la mano, todos los afiliados y compromisarios del PP son conocedores de que su partido ha sido condenado por corrupcin, pero solo muchos de los segundos han tenido que coincidir personalmente con momentos reales de esa corrupcin y no han hecho nada por atajarla o denunciarla, pasando a formar parte de la cadena de delitos. Con unos cuantos ms como Ana Garrido, concejala de Boadilla, o Tras Sagnier, el cataln del PP que sac a la luz los papeles de Brcenas, este pas sera mucho ms limpio.

La salida del PP de cientos de instituciones pblicas que han manejado como un activo propio para sacarle rendimientos varios, tanto en forma de dinero inconfesable para repartirse a medias con el partido, como para conseguir posiciones acreedoras varias contra terceros previamente favorecidos por las influencias disponibles, y la conviccin de que nada volver a ser como antes, conducir inevitablemente al retroceso definitivo de un partido que agrupa intereses individuales, tal como corresponde a la ideologa que defiende. Lo presida quien lo presida, y ms si apuestan por una presidencia con plomo en las alas.

El segundo optimismo es, lo reconozco, puramente intuitivo. Me recuerda Casado a dos lderes del PP que han fracasado estrepitosamente, y que son buenos colegas suyos en el abuso de los micro autoritarismos verbales que deca, en su caso ms desde que ha sido elegido para relevar a Rajoy. Se trata, por ejemplo, de frases como no consentir nada con los independentistas catalanes, que declar solemnemente a la salida de su entrevista con un Snchez que, dicho sea de paso, no s a qu vino que lo recibiera antes de septiembre. O de su tweet de hoy mismo en Vitoria, El PP no va a tolerar ningn acercamiento de presos etarras. Son amenazas como las que al chulo del barrio se le contestan con un y si no, que, fantasma, que no eres ms que un fantasma para que se entere de que tendr que aguantarse. Me viene a la cabeza Jos Ramn Bauz, ex presidente de Baleares que en rueda de prensa antes de unas autonmicas de 2011 que gan gracias a la crisis econmica, declar que el no consentira incendios como alguno de los que haban tenido lugar durante el gobierno de izquierdas, y despus tuvo que tragarse el mayor, con gran diferencia, de toda la historia de Mallorca, que arras medio suroeste de la Serra de Tramuntana. O cuando, una vez elegido, dijo que no consentira tantas empresas pblicas, pero s consigui que la deuda de Baleares se elevara ms de un 50%, alcanzando niveles nunca vistos, y eso que cont con la inestimable ayuda de las primaveras rabes, que vaciaron de turistas los destinos competidores de Baleares desde el comienzo de su mandato. Ahora vaga por un escao del Senado, aunque anunci su intencin de concurrir a las primarias del PP que despus no materializ, quizs a la vista de que lo haca otro de su misma cuerda, pero con ms posibilidades.

El otro caso que me recuerda es el de Cristina Cifuentes, y no porque comparta con Casado el privilegio de no haber tenido que estudiar para sacar un master en la URJC, sino por aquella frase del video casero que public la ex de Madrid cuando estaba segura de que podra limpiar esa mancha de tener un master URJC que hoy borran de sus currculums incluso los que s se lo trabajaron. Aquellas imgenes del Que no me voy, que me quedo, tan bochornosas. Recuerdo que en La SER eligieron esta frase, definitiva: Como buena hija de militar que soy, un paso atrs ni para coger impulso. Cmo podemos, despus de esto, esperar otra cosa de Llarena si, como tantos y tantas, llevan la prepotencia cultivada durante siglos de fracasos no aceptados en un ADN que es el cncer de Espaa?

Para finalizar, justo es reconocer que Casado es un tipo con suerte. Como olvidar el video de las cremas de Cifuentes, conservado desde haca aos en uno de esos almacenes donde todo partido con fontanera suficiente oculta las bombas de relojera imprescindibles para ajustar cuentas internas. Sacado a la luz en el momento oportuno y por el canal de confianza, allan literalmente el camino de Casado hacia la presidencia, como en los mejores tiempos de las mejores mafias. No s si Cifuentes habra derrotado a Casado por ser mujer, flojo argumento de Soraya en este PP que comparten, pero presumiendo de chuleras sobre quien haba sido ms capaz de conseguir el ttulo universitario ms falso y ventajista para unir su destino al del partido tambin ms corrupto, parece indiscutible que ella se habra llevado el mayor apoyo de los 3.000 lderes ms sospechosos de toda la poltica espaola.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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