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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2018

Nada es ajeno a la Constitucin. La laicidad y el Partido

Julio Csar Guanche
OnCuba


Luis A. Adn Roble, el ms joven parlamentario cubano, ha hecho una sensacional defensa de la laicidad para la nueva Constitucin: El Estado laico debe garantizar los derechos de todas y todos, sin privilegios ni en detrimento de los derechos de minoras.

El diputado sabe a lo que se refiere. Emilio Roig deca que el laicismo era tan vieja y fuerte tradicin cubana que entre nosotros laicismo es sinnimo de cubanismo.

Cuba estableci el Estado laico con la Constitucin de 1901. El texto mencion a Dios y a la moral cristiana, pero abri la puerta a defender modelos educacionales laicos y a la escuela pblica, por encima de la privada, y a regular a esta ltima.

La Constitucin de 1940 avanz en la regulacin laica. No obstante, la moral exigible por el Estado a la ciudadana fue la moral cristiana, en tanto moral pblica. Presentndola como moral universal, no hubo mencin a las religiones afrocubanas.

En cada caso, la clericanalla, como le llamaba Roig, mantuvo muchos de sus espacios.

La Constitucin de 1976 proclam un Estado confesional, por ateo. La reforma de 1992 enmend el problema. Con el marco laico, el respeto estatal y social a la libertad religiosa ha avanzado decididamente hasta hoy, aunque no ha sido promulgada una ley de cultos.

El campo religioso cubano es abigarrado y numeroso. Los afrorreligiosos valorarn el reconocimiento que significa or a un diputado ofrecindole ash al parlamento. La presencia del protestantismo y, ms, del neoprotestantismo, ha aumentado muchsimo. La Iglesia Catlica ha aumentado el nmero de dicesis, de obispos y de sus medios de prensa.

Pero existen conflictos. Iglesias protestantes desean organizar marchas pblicas para desaprobar la propuesta de matrimonio igualitario, y ya ayunaron con ese fin. Catlicos se han quejado, por ser discriminatorio, del peso que tienen en la televisin pblica expresiones afrorreligiosas. En el futuro inmediato, es probable que tales demandas de reconocimiento y derecho a la expresin, y sus repertorios de canalizacin, aumenten.

Los problemas planteados por el poder de las religiones para la esfera pblica no han sido ventilados en Cuba, pues el poder estatal ha gozado de facultades indisputables, como el control de los medios de comunicacin y de la escuela. Tampoco se visibilizan mucho los aportes sociales de las religiones y de sus practicantes.

Sin embargo, acaso es deseable otra comprensin: entender el laicismo activo abierto y continuo como una mejor posibilidad para las religiones, el Estado y la sociedad.

El laicismo activo protegera a las religiones de la imaginacin antirreligiosa de parte de una sociedad que cuenta con generaciones formadas en el atesmo cientfico, en la que el sistema escolar no imparte historia de las religiones en ninguno de sus niveles, donde enfoques colonizados ven an como retraso ciertas prcticas afrorreligiosas, y en la que la voz de los creyentes muchas veces no es tomada en serio, por ser cosas de religiosos.

El laicismo activo protegera tambin al Estado y a la sociedad. Ya el solo hecho de vivir pacficamente el pluralismo religioso existente en Cuba no es cosa menor. La tolerancia religiosa le otorga al Estado mayor legitimidad, y le sirve para promover estabilidad colectiva, y tambin solidaridad social, que no puede ser impuesta desde arriba. El acto de hablar, escuchar y buscar entenderse entre religiosos, laicos y ateos es una ganancia para la formacin de ciudadanos crticos.

La necesidad de libertad religiosa nos concierne a todos, porque evita que las creencias de un grupo, aunque sea mayoritario, se impongan al resto de la sociedad.

Mart lo saba del todo: el Estado no puede tener principios religiosos, porque no puede imponerse a la conciencia de sus miembros, y el funcionario que lo representa, que es el Estado en cuanto es su funcionario, como el Estado ha de ser indiferente, como l no puede expresar determinada tendencia religiosa; porque no cabe la atencin especial a una en aquel que tiene el deber de atender de igual manera a todas.

El derecho de libertad de cultos busca garantizar el pluralismo y derechos individuales y de grupos. Ha sido reconocido como modelo para proceder con el derecho de las minoras a la inclusin, vlido para defender otros derechos para otros colectivos. Por ejemplo, para defender el matrimonio igualitario frente a la creencia de un grupo que aprecie el matrimonio heterosexual como el nico legtimo. Pone el asunto en el plano de iguales derechos para todos, como tan bien dijo la diputada Mariela Castro, y abole el privilegio legal a esa forma de matrimonio y el beneficio asegurado solo a sus defensores.

Si preferimos derechos para todos, frente a privilegios para una parte, el laicismo es la mejor opcin.

El Partido y la Constitucin

El diputado Jos Luis Toledo Santander subray otra declaracin extraordinaria, pero en sentido contrario a la imaginacin laica: existe una fuerza que est por encima del Estado, que es dirigente y superior, que es el Partido (Comunista de Cuba). Luego la Constitucin no puede trazarle directrices al Partido.

La idea es contradictoria con el propio Anteproyecto de nueva Constitucin recin aprobado, que consagra la supremaca constitucional, estableciendo el deber de todos de cumplir con la Constitucin. El objetivo de este ltimo enunciado es ser consistente, como explic el diputado Homero Acosta, con la declaracin del Estado cubano como socialista de derecho.

La formulacin de Toledo Santander tiene como fondo una doctrina religiosa: existe un poder trascendental (en este caso, el Partido), situado por encima del reino de este mundo (en este caso, el Estado y la ciudadana).

El fondo religioso de la idea est lejos de ser un problema para un proyecto revolucionario. En los Estados Unidos y en pases europeos las motivaciones de parte de sus movimientos sociales y socialistas tienen races religiosas. La Teologa de la Liberacin latinoamericana explor a fondo la afinidad electiva entre cristianismo, socialismo y revolucin. Algo similar hizo parte de la teologa protestante cubana a partir de los 1960.

Todo ello es muy distinto a pretender que un partido comunista se comporte como una Iglesia, cuya fe no necesite pruebas.

Al menos desde las revoluciones inglesa, francesa y rusa, hasta hoy, los programas revolucionarios se han opuesto frontalmente a la idea expresada por Toledo Santander. Tras 1789 se dijo respecto a Luis XVI: Ese hombre debe reinar o morir. El Rey no poda ser juzgado como un ciudadano, porque no lo era. Su figura estaba por encima de la sociedad.

La frase arriba citada es trgica, pero coherente con la lgica revolucionaria democrtica: nadie ni nada que pertenezca a una sociedad poltica puede colocarse fuera de ella. Para justificar legtimamente un poder dentro de la sociedad, su presencia debe ser regulada por el pueblo y ante el pueblo.

La declaracin la Constitucin no puede trazarle directrices al Partido saca al partido del mbito poltico, donde deba deliberar sobre sus opciones y probar sus razones. Exonera al Partido de deberes polticos con la comunidad de ciudadanos y lo libera de su mandato primario: la Constitucin.

Es difcil encontrar paralelismos en el mundo con lo expresado por Toledo Santander. Es esperable que no se encuentre en el constitucionalismo liberal, pero tampoco existe en el Nuevo Constitucionalismo Latinoamericano ni, as, en la Constitucin china, referentes de la actual reforma constitucional cubana. La vietnamita, otra influencia declarada, establece que el partido es la fuerza que conduce el Estado y la sociedad, pero regula que Todas las organizaciones del Partido operan en el marco de la Constitucin y la ley. En Corea del Norte, a cuya influencia no se ha apelado pblicamente, es donde puede encontrarse la idea: todas las actividades de ese Estado se realizan bajo la direccin del Partido, sin imponerle a este obligaciones constitucionales.

El carcter del PCC como fuerza dirigente y superior del Estado es un contenido ptreo, irreformable, de la nueva Constitucin cubana. En ello, la frmula vietnamita parece ser la mejor opcin para regularlo. Una Constitucin es una Constitucin cuando nada ni nadie le es ajeno en el espacio que regula.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/nada-ajeno-la-constitucion-la-laicidad-partido/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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