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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

A propsito del artculo de ric Toussaint sobre Nicaragua y la respuesta al mismo de Salom Vuarant

Alejandro Teitelbaum
CADTM


Cuando le el artculo de Toussaint le envi un correo donde le deca:

Estoy totalmente de acuerdo con tu artculo De dnde viene el rgimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo?. Por eso lo difund entre todos mis contactos.

Varias de las cosas que escribes las verifiqu personalmente cuando estuve en Nicaragua a fines de 1989 en vsperas de las elecciones de 1990, cuando fui a visitar a mi mujer que formaba parte de la Misin de Observacin de la ONU.

Pude hablar con la gente en la calle y en los mercados que expresaba su descontento, asistir a los mitines sandinistas y de la oposicin en varios lugares de Nicaragua, enterarme de las medidas econmicas que tomaba el sandinismo en el Gobierno, etc.

Me qued perplejo porque me pareci evidente que el Gobierno sandinista estaba realizando una poltica de ajuste tipo FMI. Pregunt al respecto a nicaragenses y algunos miembros de la Misin de Observacin ms al tanto que yo y confirmaron mi impresin.

Supe de la corrupcin de algunas dirigentes que ocupaban las lujosas casas expropiadas a sus dueos.

Estaba bastante claro menos para los dirigentes sandinistas- que el sandinismo perdera la eleccin y cuando mi mujer transmiti esa impresin a algunos de ellos comenzaron a decir que era una agente de la CIA.

Por cierto que el imperialismo yanqui nunca es un observador neutral y siempre trata de aprovechar situaciones como las que vive hoy Nicaragua.

Pero eso no obsta a la responsabilidad de la dirigencia local que en el caso de Nicaragua comenz la cuenta regresiva hace decenios.

Como ocurre o ya ocurri con distintos matices- en todos los regmenes llamados progresistas o socialistas del siglo XXI. Porque que si no se profundiza el proceso hacia una ruptura con el sistema capitalista y se establecen los fundamentos de una democracia socialista con autntica participacin popular en la toma de decisiones, finalmente el proceso se estanca, retrocede y fracasa.

El debate, si quieres, podr ser respetuoso- pero debe ser intransigente.

Porque los que desde una posicin que pretende ser de izquierda o progresista defienden al rgimen de Ortega e incluyo a los que defienden otros regmenes progresistas- objetivamente se han colocado del otro lado de la barricada y sirven ideolgicamente los intereses de las clases dominantes.

Porque la gente dice : si eso es el socialismo, no gracias y prefiere quedarse con lo poco o muy poco- que tiene.

Las razones de la actitud de estos defensores del progresismo pueden ser variadas : una profunda ignorancia poltica, un gusto acentuado por los viajes (el jet set progresista), los premios, los honores, etc.

Recientemente le en ALAI un artculo de Aram Aharonian (Nicaragita, y el triste papel de la izquierda regional), donde ste escribe criticando a los que denuncian al rgimen de Ortega-Murillo:

Lo cierto es que la situacin actual de Nicaragua ha generado un inesperado grado de polmica en la izquierda latinoamericana, arrastrando en ese tsunami a connotados intelectuales y dirigentes populares y polticos, y sobre todo a una fauna de opinadores profesionales que hasta el momento haban olvidado la necesidad de la crtica, del legado del pensamiento crtico latinoamericano, preocupados en servir de caja de resonancia de aquellos que los financian, olvidando cumplir con su funcin de informar y opinar, ms all de citas al azar de Marx, Lenin, Gramsci y/o Fidel Castro.Y entonces aparecen los academicismos y eufemismos de nuestros crticos, muchos de ellos mirando para otro lado, cuando Estados Unidos avanza en su proyecto recolonizador con una guerra de cuarta generacin, baja intensidad, de violentos focos desestabilizadores, dentro de la cual debiera encuadrarse esta supuesta rebelin antidictatorial.Esta actitud no es nueva en nuestro continente. Ya sucedi en situaciones que vivi Cuba y, sobre todo, en la que an vive Venezuela. Es una actitud cmoda, desde sus centros (y salarios) acadmicos, desde medios de comunicacin de derecha, centro o de izquierda tanto da-, con una capacidad asombrosa de no haberse dado cuenta de que el mundo del siglo 20 ya no existe, y que es ms fcil hablar en pasado que preocuparse de las realidades del presente.

Yo pienso que esta descripcin corresponde muy bien a los defensores de Ortega y no a sus crticos.

Hasta aqu, mi correo a Toussaint.

Como siempre, Toussaint escribe basndose en un anlisis riguroso de los hechos, conciente de que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases y colocndose en la perspectiva de los intereses de los oprimidos y explotados.

En la respuesta de la seora Salom Vuarant se puede hacer una primera constatacin: no hay una sola palabra para contradecir los hechos expuestos por Toussaint. En su lugar escribe esta frase por lo menos sorprendente:

...dicho anlisis no solo me parece en trminos generales desacertado, sino que adems resulta peligroso en la taxatividad de algunos argumentos, por las consecuencias polticas y sociales de tales aseveraciones, considerando una dimensin geopoltica.

Quiero pensar que los nfasis puestos en algunas oraciones, sean producto de ciertos desfasajes que puedan existir al momento de ejercer una traduccin francs- espaol, pues nadie que viva en otro pas por mayor informacin que maneje, puede escribir en trminos tan totalizantes -como si fuera nica verdad absoluta- acerca de la realidad y de los procesos sociales que ocurren en otra Nacin. Es decir, que ms all de nuestras percepciones personales y colectivas, no podramos escribir en expresiones tan tajantes acerca de lo que pasa en Nicaragua, ni desde Argentina ni desde Europa, no solo porque siempre habr cuestiones que a nuestro entender se nos escapen, sino porque tan solo con intentar hacerlo, sera una nueva forma de reproducir un colonialismo del saber, del que tanto somos crticos en los espacios cotidianos en los que participamos.

De modo que para la seora Vuarant los desaciertos de Toussaint se deben a un problema lingstico o semntico y/o a una forma de colonialismo del saber , que en este caso consistira en querer opinar sobre Nicaragua desde fuera de Nicaragua.

De modo que en la era de la aldea global donde todo el mundo est intercomunicado hasta la saturacin, cualquier trabajo de investigacin no realizado in situ cae bajo la sospecha de incurrir en colonialismo del saber. Peor an si la lengua materna del investigador no es la del pas objeto del estudio.

Debo hacer notar sin embargo que a Toussaint puede eximrselo de este supuesto pecado de colonialismo del saber porque estuvo muchas veces y bastante tiempo en Nicaragua, cita fuentes nicaragenses y su castellano no merece objeciones.

En cambio, la seora Vuarant cuenta que tuvo la oportunidad de viajar a Nicaragua en agosto de 2014 y se llev una grata imagen al ver lo diferente que se vive en ese pas en relacin a otras realidades que aquejan a los pases de Centroamrica. Informa sobre aspectos positivos de la gestin del orteguismo sin proporcionar dato concreto alguno y no cita al respecto fuente alguna nicaragense. Y escribe que en las calles se respira un clima de alegra y felicidad.

Como Toussaint en su artculo escribe sobre Mxico haciendo un anlisis riguroso que comparto totalmente (vase mi artculo Pobre Mxico tan lejos de dios y tan cerca de los Estados Unidos- https://www.alainet.org/es/active/79762 ) la seora Vuarant nos informa que ha ledo bastante al respecto y encuentra que la historia de Mxico es muy apasionante.

En el tema del aborto Toussaint escribe que Ortega dio un terrible paso atrs y se remite a una tradicin positiva en Nicaragua que se remonta a ms de cien aos.

La seora Vuarant tampoco est de acuerdo con Toussaint en esto y escribe confusamente que:

es fundamental, incorporar una lectura histrica que comprenda la matriz de poder colonial- parafraseando a Quijano- sobre la cual se originan los Estados Modernos del continente, y cuyo poder se mantiene como regularidad hasta el da de hoy, siendo muy difcil de torcer de la noche a la maana.

Precisamente la matriz histrica de Nicaragua en el tema del aborto, como explica Toussaint, es progresista, lo que lo autoriza a sostener que el orteguismo dio un terrible paso atrs en 2008 al incorporar como delito el aborto al Cdigo Penal.

La seora Vuarant sigue sorprendindonos cuando a rengln seguido escribe :

Sin comprender eso, no entenderamos por qu recin ahora se haya podido instalar el debate a favor del aborto en Argentina -aun con dificultades.

La seora Vuarant es argentina, habla castellano y vive en Argentina. No tiene pues dificultades semnticas o lingsticas ni territoriales. No padece en consecuencia, para Argentina, del colonialismo del saber que menciona en su artculo. Por aadidura es licenciada en Ciencias Polticas. NO PUEDE ignorar entonces que el debate sobre el aborto no se instal en Argentina recin ahora sino que tiene larga data y se reactualiz durante la presidencia de Cristina Fernndez de Kirchner. Y que si no se logr durante su presidencia la sancin legislativa de la legalizacin del aborto fue a causa de su oposicin explcita.

Al respecto puede leerse de Andrea dAtri : Dcada kirchnerista, tiempo perdido para la legalizacin del aborto ( http://www.laizquierdadiario.com/ideasdeizquierda/decada-kirchnerista-tiempo-perdido-para-la-legalizacion-del-aborto/ ).

Aqu me detengo, para no abusar de la paciencia del eventual lector.

Se me puede imputar, no sin razn, que he elegido un blanco demasiado fcil para mis crticas a los defensores del rgimen Ortega-Murillo.

Es cierto, pues otros autores que van el mismo sentido escriben ms slidamente y guardan cierto equilibrio entre el elogio y la crtica.

Pero la cuestin de fondo es que la lucha ideolgico-poltica a escala mundial la est ganando la derecha y la extrema derecha, que expresa los intereses del capitalismo en crisis profunda con tremendas consecuencias en todos los rdenes para las mayoras populares, para el goce de sus derechos polticos y de las libertades democrticas en general y, entre otros, del derecho a un medio ambiente saludable.

Este estado de cosas obedece a diversos factores que no vamos a analizar aqu. Pero uno de ellos es el colapso del progresismo en los hechos y la casi total carencia de una crtica de izquierda que ofrezca una alternativa creble.
Creo que Toussaint es demasiado generoso al llamar izquierda a quienes defienden al rgimen de Ortega cuando escribe en el encabezamiento de su nota:

La izquierda, en estos momentos, est dividida en cuanto a la interpretacin de lo que est ocurriendo en Nicaragua

Y yo agrego a todos los que colonizados por las ideologas burguesas dominantes- no asumen la crtica del colapso del progresismo. Pues se han colocado ideolgicamente del otro lado de las barricadas.

Este es un tema mayor que va mucho ms all de la atencin que puede merecer el artculo de la seora Vuarant.

Dicho tema, que considero de singular trascendencia para todos los que creemos en la imperiosa necesidad de imaginar y forjar una alternativa al capitalismo, me ha impulsado a escribir un libro publicado en Argentina y en Colombia, titulado El papel desempeado por las ideas y culturas dominantes en la preservacin del orden vigente en Argentina y El colapso del progresismo y el desvaro de las izquierdas en Colombia.

Alejandro Teitelbaum es abogado (Universidad Nacional de Buenos Aires) y diplomado en relaciones econmicas internacionales en la Universidad de Paris I. Fue representante ante las Naciones Unidas en Ginebra desde 1986 hasta 2006 sucesivamente de la Federacin Internacional de Derechos Humanos y de la Asociacin Americana de Juristas.

Fuente: http://www.cadtm.org/A-proposito-del-articulo-de-Eric-Toussaint-sobre-Nicaragua-y-la-respuesta-al



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