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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2018

Velzquez: el hombre que democratiz (seguramente sin querer) las emociones

Fernando Camacho
El Salto


EL CONTEXTO

Velzquez nace en Sevilla en el ao 1599, muriendo tal da como hoy, 6 de agosto, en 1660. Su contexto es, desde su propio nacimiento, la gloria en derrumbe. Sevilla vive una poca en la que se ha quedado para siempre: el barroco. Siendo esta una impresin propia, quizs sibilina y, ms que probablemente, inocente: No es casualidad que Sevilla viva sus fiestas con ombliguismo y majestuosidad. Sevilla en Feria se distingue sobre todo por los trajes de gitana y otros lujos permisibles entre el vulgo. En Semana Santa, igual, pero con rectitud soberana, al fin y al cabo, el mismo espritu que rigen las imgenes que salen a la calle. El oro, en los Siglos XVI y XVII, entraba a espuertas desde Amrica, pero no lo vean sino los mercaderes.

Cuando se muda a Madrid, el Rey es una representacin clara de Dios en la Tierra. Aos ms tarde, Luis XIV lleva este pensamiento a su apogeo con la frase el Estado soy yo o proclamndose Rey Sol. Por lo que a Espaa refiere, el to del susodicho Luis XIV, Felipe IV, vive tiempos convulsos. La contrarreforma hizo que la Monarqua se convirtiera en defensora de la ortodoxia y de la alianza con la Iglesia (Arancn, 2017). El Rey es, sencillamente, incuestionable.

A todo esto, la relacin de Velzquez con el poder es ntima. Su suegro, Pacheco, adems de su maestro, fue asesor de la inquisicin en Sevilla. Una vez en Madrid, don Diego se convierte en Aposentador Mayor, en un equivalente actual y balad, una especie de jefe de protocolo. No obstante lo anterior, se esconde tras su pintura un elemento popular determinante.

LAS EMOCIONES Y EL CMO SE TE OCURRE?

La gran pregunta en la historia del arte es: Cmo se le ocurre? Vase: Cmo se le ocurre a Tarantino el dilogo de las hamburguesas en Pulp Fiction?; Y a Hitchcock ese argumento en Psicosis?; Cmo se le ocurri a Goya que Fernando VII podra ser un Saturno devorando a sus hijos? Vayamos al Prado.

El Prado acoge dos cuadros por los cuales siento especial debilidad: La fragua de Vulcano y Marte . Mi interpretacin del primero es menos polmica que en la del segundo. En La fragua de Vulcano, Velzquez plasma el momento en el que Apolo le dice a Vulcano que su mujer, Venus, le est poniendo los cuernos con Marte. Cmo se le ocurrira? me parece la pregunta ms cabal en ese momento. Tcnica aparte, hoy no es menester valorar lo obvio, el momento en el que Vulcano se enfada, martillo en mano, apretado con una fuerza (por supuesto) divina es sublime. No menos especial es la cara de sus ayudantes, sorprendidos. Si esto se lo hacen a un Dios, qu no nos harn nuestras esposas a nosotros?.

En estos momentos, Marte se encuentra en otro lugar del mundo. Normalmente, si no recuerdo mal, est bastante cerca del cuadro del que acabamos de hablar. La correlacin es, de hecho, inmediata. Despus de haber estado con Marte, Venus se ha ido y es bien sabido que las opciones de que vuelva son minsculas. Marte, Dios de la guerra, eminente varn, musculoso aunque maduro, est derrotado. Los dioses aman. Y no slo aman, sino que, adems, pierden con ello toda su deidad. Pierde Vulcano porque le engaan, por el deshonor; pierde Marte porque Venus no va a quedarse.

Los dioses tienen problemas humanos y, cuando no tienen problemas, pueden mezclarse y ser parte de nuestra idiosincrasia. Hacia 1629, Velzquez pinta El triunfo de Baco , donde representa al dios del vino junto a unos borrachos. Susodichos beodos son mundanos y corrientes, lascivos. Wolf (2016) lo interpreta como algo ms que una reunin de amigos en la que el dios al respecto est presente. Esos tipos han trabajado mucho y se merecen un descanso: Estn santificando una fiesta y Dios est ah, con ellos. La vulgaridad se hace cmplice de la pintura de alguien cercano a la aristocracia. Se estaba burlando de la mitologa ? Ms bien la estaba deconstruyendo. Era una versin de los dioses que naca desde el humanismo, una versin racional (Camn Aznar, 1999).

Cmo se le ocurrira a Velzquez hacer eso?

LOS DIOSES SIENTEN, LOS REYES TAMBIN

El majestuoso cmic biogrfico Las meninas relata cmo Velzquez quiso pintar al Rey, sin que este se dejara. Tal y como recoge Ports (Ports, 2018, pg. 101), el Rey Felipe IV explica en sucesivas cartas porqu no se deja retratar. Velzquez me ha engaado mil veces [1] , es la primera de sus excusas. A lo anterior, ha de aadirse lo siguiente, escrito en 1653: Ha nueve aos que no se ha hecho ninguno (retrato), y no me inclino a pasar por la flema de Velzquez, as por ella como por no verme ir envejeciendo [2] .

El retrato de Velzquez es profundamente psicolgico. Es decir, plasmaba lo ms ntimo del retratado. A esto ha de sumarse el hecho de que los aos 40 estaban siendo demoledores para Felipe IV. Portugal y Catalua se sublevaron; se suceden las muertes de su hermana Mara, la Reina Isabel y, siendo esto lo ms acuciante, del Prncipe Baltasar Carlos. Antes de ello, desastres blicos como Rocroi, en 1643, precipitaron el repliegue espaol en Europa (Ports, 2018, pg. 107). La dcada acaba cuando en 1649 se casa con su sobrina Mariana de Austria, que contaba quince aos cuando l tena 44.

Unas nociones biogrficas del Rey Felipe IV, por ms inocentes que sean, nos dan la impronta de un hombre despreocupado, cuando no evasivo de los problemas matrimoniales. No obstante, de su difunta esposa afirma: He llegado aqu cual podis juzgar habiendo perdido en un da mujer, amiga, ayuda y consuelo () [3] (Ports, 2018, pg. 109). La Reina Isabel fue sustituida por Mariana de Austria. Esta relacin le suscita desencuentros consigo mismo. La edad le supona un obstculo del que no poda escaparse y describe a su nueva esposa como una nia [4] . Y no slo eso, adems, llega a desconfiar de s mismo: Pero lo malo es que aunque la novia empieza ahora a dar fruto, el novio va ya en los ltimos lances de este oficio [5] .

Felipe IV vuelve a posar para Velzquez en 1654. La mirada del Rey es profundamente triste. Ya no era equiparable a Hrcules, tal y como se pretenda por sus cabellos rubios (Arancn, 2017), tan exticos en una Espaa tan morena. Ni siquiera tiene el atuendo real y ambicioso del retrato que le hizo en Fraga en 1644 . Nada de eso. El Rey viste de negro, el fondo tambin es oscuro. Apenas tiene un cuello blanco y el cabello, como el bigote amanerado, rubio. El Rey, derrotado, empieza a comprender que la vida iba en serio [6] . Felipe IV era un cualquiera, un pobre hombre, un mendigo. Nadie.

El Conde-Duque de Olivares puede ser un dspota que le da la espalda al pueblo; Gngora un amargado; Sor Jernima una monja seria; Inocencio X alguien desdeoso. Vulcano un cornudo; Marte un calzonazos. Todos, ya sean reyes, papas, mendigos, enanos, agudores, viejas que fren huevos Todo el mundo tiene emociones, todo el mundo envejece y, de alguna forma, todo el mundo tiene una dignidad parecida a la hora de enfrentarse a sus problemas, que son comunes y, cmo no, vulgares, por ms que un Rey pretenda esconderlo. Velzquez, pues, seguramente sin saberlo, democratiz las emociones.

 

Para saber ms:

Notas:

[1] Ports cita aqu lo siguiente: Prez Villanueva, J. (1986): Felipe IV y Luis Enrquez Marique de Lara, condesa de Paredes. Un epistolario indito, Salamanca. Pgina 173.

[2] bidem, pp. 81, 88, 108, 168, 173, 200, 204.

[3] Carta de 9 de octubre de 1644. bidem, pp. 53.

[4] 18 de octubre de 1649. bidem, pp. 102.

[5] 16 de agosto de 1650. bidem, pp. 132.

[6] Verso de No volver a ser joven, poema de Gil de Biedma.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/camara-civica/velazquez-el-hombre-que-democratizo-seguramente-sin-querer-las-emociones



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