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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

El sindicalismo de clase en CC.OO. o sirve a la revolucin o es esclavo del sistema

Alonso Gallardo
Rebelin


Apuntes a cuenta del acuerdo del Consejo Confederal de confrontacin con el movimiento de pensionistas, por su lucha en defensa del sistema pblico de pensiones para hoy y el futuro.

En abril el Consejo Confederal de CCOO, rgano mximo entre congreso y congreso, aprob un informe publicado en su revista de la Gaceta Sindical (1) que, entre otras cuestiones, denunciaba al movimiento de pensionistas surgido en torno a la defensa del sistema pblico de pensiones como corporativo y antisindical, poniendo en guardia al conjunto del sindicato, para la confrontacin con el recin creado movimiento de pensionistas, que se ha proyectado socialmente ante la prdida de poder adquisitivo y de derechos de las nuevas pensiones, por la caresta de la cesta de la compra y la precarizacin del mercado de trabajo, poniendo en peligro el futuro de las pensiones de sus hijos y nietos.

De este acuerdo, desde la perspectiva del sindicalismo de clase como parte del proceso revolucionario o emancipador de la clase obrera en su lucha por el socialismo, observamos errores polticos de bulto en el acuerdo del Consejo Confederal sobre el nuevo movimiento surgido de pensionistas, conteniendo consecuencias negativas para el conjunto de la clase obrera y para el futuro de las nuevas pensiones pblicas, porque el neoliberalismo que combatimos es con el que se colabora desde el Pacto de Toledo, el cual no puede tener continuidad en el nuevo gobierno socialista, debiendo apoyarse desde criterios crticos, todas las polticas contra la austeridad y la defensa de lo pblico con beneficio para el pueblo.

La cuestin poltica sobre este tema, ya haba sido tocada por puntorojo (2) por la actitud de los sindicatos y no solo de los mayoritarios, a raz de las ltimas movilizaciones masivas de los pensionistas en primavera, pero errneamente, entendamos que era fruto de una actitud sectaria y timorata con respecto a un movimiento que los superaba en claridad reivindicativa y participacin de masas; pero no, el criterio ideolgico que nace de los apuntes polticos del acuerdo del rgano de direccin de CCOO, supera el sectarismo poltico y el miedo a los desconocido. Es una toma de posicin poltica que busca en acuerdo con el gobierno anterior del PP, la banca propietaria de los fondos privados de pensiones y la patronal interesada en reducir costes, atar las futuras resoluciones del nuevo gobierno socialista.

Es falsedad situar la caracterizacin del nuevo movimiento como corporativo y como deslegitimador de los sindicatos, cuando los nicos que les hacen la cama, son quienes los financian institucionalmente, la patronal y ellos mismos que se ofrecen con estas resoluciones que solo sirven para obviar cualquier anlisis crtico realista y echar a la militancia contra el movimiento de pensionistas. Decir que participan personas que solo estn interesadas en su pensin, no es corporativismo es egosmo ampliamente extendido socialmente, al igual que no es amarillismo el de CCOO, despus de los mltiples acuerdos de prejubilaciones en el mbito de la industria o la banca, a cambio de la venta de sus puestos de trabajo sin pensar en el futuro de sus hijos y nietos, son acuerdos de neoliberales o si no, veamos la situacin en la que viven los hijos e hijas de estos sectores en los pueblos mineros y ciudades industrializadas; en paro, sin futuro, sin derechos, solo el del trabajo precarizado en el sector de servicios o la emigracin y esto lo dice la EPA de 2017, cuando desde 2007 en Espaa han emigrado ms de 1.880.000 jvenes.

Con esta acusacin de corporativos, pretende eludir la responsabilidad CCOO, junto con UGT, como sindicatos mayoritarios que negocian los pactos sociales con los gobiernos y la patronal, de la situacin en la que vive la clase obrera espaola de paro, precarizacin y migracin masiva, la cual se niegan a ver y la ratifican, con el ltimo acuerdo firmado estos meses con la patronal sobre la negociacin colectiva, donde persisten en la prdida de poder adquisitivo de los salarios y pensiones y continan garantizando la precarizacin de la contratacin laboral y el despido libre, que esclaviza el obrero y elimina derechos sindicales, formando parte paralela de la estrategia de la patronal y el gobierno, de la deriva de las pensiones pblicas, de la prdida de poder adquisitivo, de la falla de garantas de su mantenimiento como pblica y a la solidez de unas futuras pensiones dignas, por el paro y la precariedad.

Por eso el movimiento de pensionistas, que como todos los movimientos espontneos peca de muchas cosas como la de sectarismo contra partidos y sindicatos del sistema, pero estn indicando con ello, que en lo fundamental, su nacimiento forma parte del fracaso social de los sindicatos y partidos obreros, que desde la transicin han llevado una poltica de pactos sociales con los gobiernos burgueses y la patronal, que han dejado las pensiones pblicas sin futuro tras los acuerdos del Pacto de Toledo, como pacto social sobre pensiones acordado por CCOO, UGT, patronal y gobierno, que junto a las reformas laborales han imposibilitado unas pensiones dignas en un mundo laboral precarizado a nuestros hijos e hijas. La resolucin de estos problemas econmicos y sociales nacidos de una estrategia sindical equivocada, es lo que ha formado en lo fundamental el programa reivindicativo del movimiento, fortalecidos por la escasa simpata de las masas con los sindicatos, especialmente con los mayoritarios y la resolucin del Consejo Confederal en vez de resolver problemas, echa ms lea al fuego en su contra.

Recientemente el Gobierno socialista de Pedro Snchez, acord aceptar como parte interesada y representativa a la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Pblico de Pensiones. La propuesta puede ser oportuna y favorable para el movimiento si utiliza inteligentemente la tctica poltica, pero en absoluto favorece a su relacin con los sindicatos y menos a su unidad interna, base fundamental para una tctica unitaria. De ah posiblemente el silencio de CCOO y UGT sobre el paso dado por el gobierno, conscientes de que un movimiento anrquico, espontaneo y atomizado, con amplia participacin de sus bases, un compromiso de participacin en la mesa del pacto social sobre pensiones, sirva para romper el movimiento social y con l, su intento de ser sustitutivo de los sindicatos por su inutilidad social.

La participacin en la mesa del pacto social acordada por la Coordinadora, anula el sentido de continuar con el debate sobre si participar o no, lo nico que en estos momentos tiene validez para la defensa del sistema pblico de pensiones, es continuar con la movilizacin de la forma ms unitaria posible, por la superacin de los Pactos de Toledo en la separacin de la fuente de financiacin de la Hacienda Pblica, como justificativo para su recorte hoy y su privatizacin maana, a la eliminacin de todas las reformas de la Seguridad Social desde el gobierno socialista de Zapatero y a la defensa del futuro de las pensiones de nuestras hijas e hijos con la eliminacin de todas las reformas laborales, incluido el despido libre, la subcontratacin y la flexibilidad horaria y laboral, azote de la mujer y la juventud.

Del Gobierno de Pedro Snchez, poco sabemos de sus posibilidades y objetivos cuando sus hechos son limitados y en general contrarios a sus palabras, pero persiste entre las masas una ilusin nacida de su confrontacin con la oligarqua financiera y la patronal, contrarios a su lucha por la direccin del partido socialista por su programa de gobierno de izquierdas y antiausteridad. Tambin por la confrontacin interna con el aparato felipista del PSOE hasta el ltimo congreso que Pedro Snchez se impuso, pero al cual, el grueso del grupo de parlamentarios y senadores no rinde pleitesa, al estar penetrados por la corrupcin y el neoliberalismo felipista. Pero a pesar de esta debilidad la posibilidad existe con sus dudas, todo lo contrario de un gobierno neoliberal dirigido por Ciudadanos, el PP y el nacionalismo de derechas, donde la austeridad, los recortes, las privatizaciones, la participacin en guerras imperialista y la corrupcin no tienen ninguna duda. Por eso desde la debilidad del movimiento que lucha y desde la capacidad organizativa de la clase obrera, este es el nico paso tctico constructivo de unidad popular.

Notas:

(1) http://www.ccoo.es/a113486962d90fbc9a645a97791aacf7000001.pdf

(2) http://epuntorojo.blogspot.com/2018/05/que-espacio-politico-ocupa-en-la.html

Alonso Gallardo militante comunista por la confluencia

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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