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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

Las democracias que construimos

Juan Carlos Pinto Quintanilla
Rebelin


Bolivia es un pas que est aprendiendo a aceptarse a s mismo despus de siglos de derramamiento de sangre y de negacin a causa del colonialismo, que nos ense a sentir vergenza de nuestra diversidad. Durante mucho tiempo los que se encumbraron en el poder nos hicieron creer que el ser indios era la mayor desgracia de esta tierra. Los primeros colonizadores explotaban a los indios y se preguntaban si tenan almas; en la Repblica los consideraban como pueblos necesitados de patrones para vivir mientras imponan relaciones serviles. Incluso en los aos 70, a un dictador se le ocurri la idea de traer africanos blancos para mejorar la raza, poniendo de manifiesto que el colonialismo se haba desplegado como la forma de dominacin permanente hacia la mayora plurinacional de Bolivia.

Durante las grandes guerras nacionales que tuvimos con los pases vecinos que las perdimos todas, a pesar de las heroicas batallas finales en cada contienda que impidieron que se apropiaran de ms territorio fueron los pueblos indgena originario campesinos los que, como carne de can, estuvieron al frente de las batallas, defendiendo un pas del que no se sentan parte y en el que no haban sido convocados a participar, y sin embargo defendieron con su sacrificio y herosmo. Fue en esos espacios en los que la diversidad de un pas plurinacional se encontr y se reconoci como tal, en donde se empezaron a gestar los movimientos sociales que cambiaran Bolivia. La historia de nuestro pas se encuentra plagada de dictaduras militares y democracias excluyentes, que nicamente expresaban la estructura seorial de una sociedad que jams quiso verse en el espejo de su realidad y vivi de cara al Primer Mundo, copiando, imitando y sirviendo los intereses imperialistas, conjugados con el poder local de una lite cmplice.

De ah que las grandes batallas que libraron los movimientos sociales contra el neoliberalismo se convirtieran en referentes histricos del pas y del continente por la defensa de los recursos naturales y de la vida. La guerra del agua en Cochabamba, la guerra del gas en El Alto y los innumerables cercos indgena originario campesinos generaran el contexto para el derrumbe neoliberal y la posibilidad histrica de una nueva poca.

La eleccin de Evo Morales como Presidente signific un quiebre histrico en la historia boliviana y latinoamericana. Por primera vez las mayoras votaron por uno de ellos, se arriesgaron a soltarse de padrinazgos y seoros para atreverse a construir un mundo diferente. Sin embargo el camino recorrido en estos casi 13 aos de construccin del Estado Plurinacional est plagado de reflexiones y retos histricos que a travs de la Democracia Intercultural puedan construir el Socialismo Comunitario.

En este tiempo de cambio y desde los explotados y excluidos, Bolivia ha sido capaz de construir la sociedad ms incluyente de su historia. En trminos de la teora poltica debemos decir que las tareas liberales nunca antes asumidas por los grupos de poder en la Repblica, hoy son parte de la realidad a travs del acceso fundamental de los explotados a la representacin poltica y a posibilidades que mejoran su capacidad econmica para combatir las desigualdades histricas. Existen leyes que penalizan la discriminacin y existe un reconocimiento poltico al actuar de las organizaciones sociales al margen del sistema poltico institucional; estas entre muchas otras han generado una mejor Democracia Representativa en el pas. Al margen quedan las voces discordantes de los grupos minoritarios que excluidos del poder de antao, gritan en los medios de comunicacin opositores la falta de libertad de expresin, mientras insultan al Presidente Evo; denuncian sentirse perseguidos empero no han rendido cuentas de su gestin cuando ellos eran parte de los gobiernos neoliberales; o bien los que se han convertido en periodistas intocables que otorgan discurso a la oposicin casi inexistente por su incapacidad de generar liderazgos propios. Sin duda y en esta Democracia, con la libertad que tienen de opinar y organizarse la oposicin nunca antes ha tenido tantas posibilidades de generar propuesta de pas, sin embargo su nica contribucin ha sido el insulto y la mentira como estrategia poltica. Por eso su mayor propuesta alternativa de pas es el NO.

A pesar del actuar mezquino de la oposicin y la ofensiva imperialista que tenemos encima, no dejamos de reconocer que varios temas esgrimidos por la oposicin han tenido asidero en nuestros propios tropiezos. De esta manera, los temas de corrupcin, que no han nacido en este gobierno, sino que son un mal del sistema capitalista y del estado neoliberal; permanecen en calidad de txicos en la estructura estatal. La estructura de mandos y decisiones no se ha modificado en el nuevo Estado, incluso viejos partidarios opositores en casos ocupan espacios de decisin, profundizando la perversin burocrtica que son fuente de corrupcin. No es con charlas y recomendaciones, como mejor enfrentaremos este problema; es con control social y legislacin; junto a un tema todava ms importante, generalizar procesos de formacin poltica para que el peguismo militante vaya desapareciendo y dando lugar al compromiso para construir el Estado Plurinacional. Nos urge multiplicar los actores polticos del proceso de cambio, para que la Democracia Intercultural sea una realidad. Generar cuadros que tengas formacin poltica y de gestin, en un proceso de mayoras empoderadas que seguirn siendo autoridades, pero que necesitan reentusiamarse en el nimo colectivo de la revolucin y no perderse en los intereses individualistas del mercado.

La Democracia representativa est ms vigente que nunca en nuestra historia pero nos hace falta construir ms Interculturalidad, para generar todava ms inclusin. Que se multipliquen las autonomas indgenas como seal presente de Estado Plurinacional; que las prcticas polticas ancestrales se incorporen en nuestro actuar poltico para que el poder sea fundamentalmente de servicio. Que la oposicin asuma que no seremos ya un pas del pasado e incorporen en sus propia forma de hacer poltica a la interculturalidad y la inclusin; dando lugar al debate de propuestas ideolgicas para el pas y no tan slo luchando para la preservacin de sus privilegios de clase.

En definitiva, con conflictos y tropezones; con la mayora gobernante y con un Estado Plurinacional en construccin, nuestras Democracias gozan de buena salud, pero necesitan crecer envueltas de pueblo antes que de instituciones, para que su energa creativa no desfallezca. A la vez necesitamos crear una institucionalidad propia, sin los autoritarismos de antao y con la seria conviccin de que nuestros pueblos IOC son el espritu de este pas; y deben recrear el poder para hacerlo cada vez ms de servicio, pero tambin con cada vez mayor compromiso y entrega revolucionaria que haga posible el Socialismo Comunitario. El camino es la Democracia Intercultural.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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