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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

Filosofa del Derecho a la Comunicacin y la Cultura sin miedo
Fiscalas especializadas en delitos comunicacionales

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Aquel que decide usar (individual o corporativamente) una o varias herramientas de comunicacin para mentir, calumniar, exhibir o criminalizar a personas u organizaciones (y una larga lista de ataques diseados por laboratorios de guerra psicolgica) comete un delito que, hasta hoy, mayormente goza de la impunidad ms absoluta. Es la muerte meditica de las personas y las organizaciones bajo la bendicin de las mafias que se aduearon de la economa, del poder y de las herramientas de produccin comunicacional y cultural. Lo denuncia ya el Informe MacBride desde 1980. No existe un sistema (realmente existente) capaz de instruir justicia veloz y consensuada para poner a salvo a las vctimas o, en su caso, proveer la reparacin de daos de manera pertinente y suficiente. Lo que hay es palabrero leguleyo y burocracia sorda.

Hay casos a mansalva, de alcance nacional e internacional. Todos los das en las pantallas de televisin, las radio difusoras y la prensa escrita en las redes sociales y en cuanto foro controlan las mafias del poder, alguna persona o alguna organizacin poltica es acribillada con falacias, calumnias o agresiones de todo tipo. Se despliegan todas las formas de la ofensiva impune que recorre desde las humoradas aparentemente intrascendentes, la siembra de sospechas infundadas y las acusaciones sin prueba. Usan tonos dramticos o risotadas burlonas, usan argumentos con tono erudito y usan las emboscadas ideolgicas ms perversas para imponer a la opinin pblica el imaginario perverso de sus mentiras siempre obedientes a los intereses de la clase dominante. No importa a qu o a quin sacrifiquen, parcial o definitivamente, en la plaza pblica de las canalladas oligarcas.

Hay polticos que han desarrollado campaas electorales basadas en mentir sistemticamente sobre los temas ms sensibles a la sociedad pero a sabiendas de que incumpliran cada palabra. Hay programas de televisin, disfrazados de debates desde donde se pertrechan a diario las rfagas ms inclementes de falsedades y acusaciones contra lideres y organizaciones polticas que no son de su agrado mercantil. Hay pginas de internet dedicadas exclusivamente a insultar y esparcir falsedades sobre personas que no tienen el ms elemental derecho a su defensa legitima. Reina un sistema de miedo instalado para disciplinar o para aniquilar el disenso o la crtica. Para colmo se han instalado los mtodos de despido masivo contra periodistas o lideres de opinin popular y con el despido viene una catarata de falacias que aade desprestigio al desempleo. Sigue siendo un ejemplo emblemtico mundial la portada del diario espaol El Pas, que exhibi, con insidias de gnero diverso, la imagen de una persona a la que se le haca pasar por el presidente Hugo Chvez.

No existe todava una disciplina sntesis que articule al campo del derecho con el de la comunicacin y la cultura, es decir, el ejercicio de la justicia para poner a salvo a la poblacin ante los crmenes comunicacionales que se cometen masiva e impunemente. Nadie puede decir que la violencia meditica, y sus linchamientos, no son una calamidad mundial. Es un espectculo terrible, un crimen contra el pueblo, es crucial quebrar el dominio de la impunidad y su caracterizacin como realidad intocable e irreversible. No ser el miedo a la obviedad lo que silencie las aclaraciones de combate.

La oligarqua ataca cuidando los intereses suyos y los de sus secuaces, con adjetivos lapidarios, con el plan macabro que se sustenta en la hegemona de la industria militar yanqui, en su crimen organizado y en sus mquinas de guerra ideolgica. Y se sustenta, claro, con el servilismo y la complicidad de las jauras asesinas que han secuestrado gobiernos en todo el planeta. Algunos se hacen llamar periodistas.

Un mundo con justicia comunicacional y cultural, en paz, sin explotados, sin hambre, sin clases sociales slo puede ser conquistado por quienes luchan para contribuir a enterrar al capitalismo y por quienes luchan por el reino de la justicia social. Es crucial tener muy claro, esclarecer, que debemos protegernos y atacar, al mismo tiempo, para defendernos de un colonialismo multipolar nuevo. Hay que romper sus paradigmas econmicos y culturales que son vertederos de lgica imperial y arrogancia burguesa. Desactivar las formas del engao por ms ilusionista, generoso, progresista que se disfrace, porque se trata de inoculaciones de falsa conciencia dirigidas contra los pueblos, en todo el mundo y, muy especialmente, contra las iniciativas emergentes del Sur, que deben asumir sin engaos el rol emancipador que estn obligadas por exigencia de los pueblos.

Una red de Fiscalas Especializadas en Delitos Comunicacionales, en manos de los pueblos y a nivel planetario, no se consigue slo con voluntarismos nuevos; no se arregla entre convenios de cooperacin ni con abrazos efusivos o apretones de manos diplomticas. Est en medio el debate capital-trabajo y est la Historia horrenda y dolorosa a que ha sido sometida la humanidad por la barbarie y el despilfarro de las clases dominantes ahora multiplicadas, exponencialmente, para operar como un silenciador trmico capaz de desterrar del diccionario poltico de los pueblos, la palabra justicia y equidad comunicacional y cultural. Alerta, entonces, con palabrera anestsica especializada en fabricar dosis de reconciliacin de clase y desmemoria macabra, slo que con fachadas democratistas en comunicacin.

Exijamos acciones semnticas y polticas suficientes para que la justicia comunicacional no sea un espejismo de gnero nuevo, ideado por los think tanks de moda en el top ten del saqueo y la explotacin revival donde la clase trabajadora aparece condenada siempre a pagar esa pachanga. No vamos a engaarnos.

Mejor que la justicia a secas, es la justicia de pueblos libres, la que nos permita mirarnos fraternal y solidariamente a con la participacin que no esclaviza, la que se hace rigurosa en el combate al hambre, a la explotacin y al saqueo, la que no depreda al planeta ni a los seres humanos. Es mejor la justicia que no esconde las vergenzas propias como a la loca de la casa. Es mejor la justicia que exhibe las heridas que el capitalismo le ha infligido y demuestra cmo se lucha contra los males endgenos y exgenos con un plan emancipador, desde lo econmico hasta lo intelectual. Es mejor la justicia que no esconde la explotacin de los obreros ni en China, ni en Rusia ni en donde exista. Por esa justicia de los pueblos emancipados es que se lucha desde hace mucho tiempo, es la que anhelan quienes luchan por la unidad en la que nada tenemos que perder. Saquemos cuentas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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