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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

El discurso del mtodo
Un modelo para el intelectual contemporneo

Miguel Alejandro Hayes Martnez
Rebelin


Entre los actores que pueden concebirse en el seno o desenvolviendo de cualquier revolucin estn los intelectuales. Estos han sido caracterizados de diversas formas, que van desde atribuirle un rol protagnico, pensarlos como seres egostas y poco comprometidos o simplemente como indiferentes ante la revolucin. Sin embargo, a pesar de todo eso, no se puede negar que en cualquiera de las grandes revoluciones ha habido un espacio especial para intelectuales, tanto en las burguesas, como la independentistas o las anti imperialistas; prueba de ello, son, desde mi Cuba, Mart, Che y Fidel.

Dada tal situacin, es muy valorar o pensar el papel de los intelectuales y quiz, desde un enfoque diferente a los mencionados hasta ahora. Con el deseo de dar algunas lneas sobre cmo deben ser en la sociedad actual tales personas, sobre todo, los que se dicen revolucionarios, va este artculo.

En la bsqueda de una respuesta, como dijo ya el genio, debe probarse mtodos diferentes. Es por ello que en medio de la inconformidad con ciertos paradigmas y modelos, como en cada momento de la crisis del pensamiento, acud a ideas expresadas hace ya varios siglos, incluso en tiempos antes de que todo este tema ocupara la mente de grandes pensadores. Tomando como punto de partida El discurso del mtodo, de Descartes, hay todo un camino, o una forma para pensar un arquetipo de intelectual.

Por qu ese libro? Su autor, marc un antes y un despus en la filosofa, superando el renacimiento y dando inicio a la filosofa moderna. De la misma manera que la interpretacin de su obra fue una escisin de la filosofa, su papel de iniciador, incluye el primer paso de toda una postura ante el mundo, integrada por pensadores surgidos dentro de una sociedad capitalista. Pero ms all de cualquier justificacin de por qu buscar en su obra, lo que se diga en ella, al pensarla, por s sola llama a la reflexin. Sobre algunos fragmentos ser el recorrido a seguir.
Lo primero que ensea, y es algo que Marx entendi y aplic bien, es no aceptar verdades: "Y no me precio tampoco de ser el primer inventor de mis opiniones.

. sino slo porque la razn me convenci de su verdad." De seguro, el hombre que dedic su vida a hacer su propio pensar, entenda que no se puede comenzar tal actividad asumiendo por hecho lo que otros antes-pudiendo estar equivocados o no-dijeron. Por ello, recordando que esto nada tiene que ver con el escepticismo, fue esa duda el punto de partida que lo llev a revolucionar el pensamiento. Y fue precisamente esa misma sensacin la que hizo de Kant un hombre que plante sus dudas sobre la lgica, la que empuj a Hegel a esa sospecha que lo condujo a superar a Kant y armar su sistema y a Marx, a replantearse a este y explicar la sociedad.

Tal espritu deja Descartes en un mundo actual donde el positivismo se apodera de la intelectualidad sigilosamente, y de la revolucionaria tambin; donde el recorrido de la bibliografa tiende a hacerse a travs de fuentes pasivas; o el tan necesario ensayo como formato se hace por muchos a partir de un entrelazamiento de conocimientos socialmente aceptados y dnde de ese cuestionamiento o dudar incesante de las ideas y lgicas imperantes se difumina.

Su esquema (el de Descartes) no poda derivar en otra alternativa que no fuese la de elaborar un propio mtodo cada pensador, ajustado a sus capacidades. Prueba de lo consecuente que era con esa idea, convencido de que cada cual deba buscar su propio camino intelectual, para su propio caso afirm: "...me han llevado a ciertas consideraciones y mximas, con las que he formado un mtodo. Su apuesta racionalista no iba por dejar una lista de mandamientos y verdades a sus posteriores, a diferencia de cmo pueden atribuirle algunos. Y lo seala cuando afirma: Mis designios no han sido nunca otros que tratar de reformar mis propios pensamientos y edificar sobre un terreno que me pertenece a m solo. Cada hombre, debe construirse su propio camino del pensamiento, sin acertar dogmas. Eso lo tena como principio, porque tal y como dijo: Si, habindome gustado bastante mi obra, os enseo aqu el modelo, no significa esto que quiera yo aconsejar a nadie que me imite. Su legado no est en el racionalismo que propiamente hizo, sino en exhortar a armarse uno cada cual por s solo.

Otra de las importantes lecciones dejadas por Descartes es la de la modestia. l pareca ser uno de esos hombres que iba encontrando cada vez ms preguntas, y que senta que siempre quedaban cosas por descubrir: pareca que, procurando instruirme, no haba conseguido ms provecho que el de descubrir cada vez mejor mi ignorancia. Esto aporta mucho, sobre todo ante la presencia de cierto aire de superioridad o complejo de sabelotodo que puede proliferar en algunos intelectuales, donde asumen su verdad como la mayscula. Para revolucionarios, esto es una gran leccin, porque no debemos pensarnos nunca como los portadores de una razn acabada o los conocedores del cmo hacer la revolucin social.

Para los nacionalismos, esos tan dainos, que sirven de escudo ideolgico a pretensiones y expansiones imperiales y regmenes totalitarios y a escisiones nacionales en funcin del capital, a toda esa superioridad o desprecio fundada en la superlativizacin de un sentido nacional, trasmite: "...saber algo de las costumbres de otros pueblos, para juzgar las del propio con mejor acierto, y no creer que todo lo que sea contrario a nuestras modas es ridculo y opuesto a la razn, como suelen hacer los que no han visto nada"; dejando claro, que su pensamiento no apuntaba hacia un eurocentrismo o otras formas de denigrar a lgicas culturales de otras naciones. Y sobre todo, ensea una mxima de la no discriminacin, basada en el dilogo, dado que al comprender su pensamiento que no es superior a los contrarios, niega la condicin que da paso a la dominacin: pensarse mejor que el otro. Saberse hoy, no superior a los dems en materia de pensamiento o cultura, sigue siendo una asignatura pendiente de ciertos sectores que ejercen el pensamiento como actividad fundamental.

Quiz limitado por su tiempo, apuesta excesivamente por el poder de la idea asociado a lo divino, sin embargo reconoce el lugar del accionar del hombre, al cual, no cree que debe estar guiado por buenas intenciones, sino por la razn y el pensamiento, de ah que comprenda que hacer las cosas bien se deriven de que as se piensen: "...juzgar bien, para obrar bien, lo que es un mensaje a esa intelectualidad comprometida, militante, de que sus teoras no solo deben querer, sino verdaderamente aportar a la lucha social.

Uno de los posibles vicios que consumen a nuestra intelectualidad es la de ese deseo o tendencia a la produccin intelectual: libros, artculos, eventos y congresos para exhibir sus descubrimientos y tesis. Sin embargo, a nuestro filsofo la idea de estar todo el tiempo escribiendo no le pareca del todo como un estilo de vida y afirmo: "...me ha llevado siempre a odiar el oficio de hacer libros." Adems rechaz ser partcipe de debates tericos por alejar de su objetivo a la mente.

Critic fuertemente la instauracin de doctrinas a partir de ideas de pensadores anteriores, diciendo sobre estos que son: "...la yedra, que no puede subir ms alto que los rboles en que se enreda y muchas veces desciende, despus de haber llegado hasta la copa. Cosa que los marxistas sufrimos mucho con figuras como Lassalle y otros que no mencionar, que comenzaron a poner en boca de Marx cosas que jams pens. Sobre todos aquellos que aceptan maneras de pensar donde se acepta lo dado dijo: "...es comodsima esa manera de filosofar, para quienes poseen ingenios muy medianos."

Como todo genio adverta sus lmites, y estaba dispuesta a aceptar el hecho de no conocer algo: ...buscando la verdad, que no se descubre sino poco a poco en algunas materias y que, cuando es llegada la ocasin de hablar de otros temas, nos obliga a confesar francamente que los ignoramos", dando toda una leccin de honestidad intelectual a nuestro contexto, donde en ocasiones los pensadores no aprecian los limites de sus saberes, crendose una falsa concepcin de multidisciplinariedad.

Por ltimo, teniendo en cuenta el mito difundido de que muchos de los filsofos no han asumido lo activo militante en su pensar, dej un mensaje que sin dudas es un pedestal, donde para l, su compromiso, su deber social era: "...siempre me considerar ms obligado con los que me hagan la merced de ayudarme a gozar de mis ocios, sin tropiezo, que con los que me ofrezcan los ms honrosos empleos del mundo", donde esos que ms lo hagan gozar del ocio son lo de los bajos estratos sociales. Entendi que todo hombre tena cierto deber con la sociedad en la que vive, a la cual deba ofrecer lo mejor de sus capacidades.

Despus de ver lo anterior, se revela un filsofo de tiempos pasados, que aunque ha sido tan asociado a matemticas y teoremas y discusiones teolgicas, se olvida una parte de su legado muy valiosa. l nos dej un modelo de intelectual que planteaba sospechar de todo, tener la menor cantidad de verdades dadas posibles, construirse cada cual su propio camino, rechazar los intentos de construir doctrinas, reconocer los lmites del pensamiento propio y sobre todo, estar del lado de esos rezagados en la sociedad.

No ser algo muy convencional, pero hay todo un modelo en Descartes si se contextualizan sus ideas y se traen a nuestros das, tanto como intelectual propiamente, como en materia de postura o partidismo poltico. Espero que su legado sirve de paradigma a ese intelectual revolucionario que tanto necesitamos las izquierdas, y que en su obra se encuentra un llamado a la autocrtica.


Nota: Las citas han sido tomadas de la traduccin de El discurso del mtodo realizada por Manuel Garca Morente.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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