Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2018

Retrica, psicologa, antropologa
Tres claves para entender la Italia de Salvini

Gorka Larrabeiti
Ctxt


No nos pararn. Yo voy para adelante. Me equivoco? Ha cambiado la msica! Hoy, comida rica Os doy envidia? Yo aguanto. Querer es poder! Pero cuntos sois? Seguidme! Psalo! Feliz sbado, amigos. Qu hacis? Quin se apunta? A qu esperis? Os lo prometo. No cedo ni un centmetro. Del dicho al hecho Ya os cuento luego! Feliz semana a todos. Si os queris divertir Me voy a esmerar a tope y os mantentendr informados lo ms posible. Qu risa! Estoy orgulloso de vosotros. No nos detendrn. Punto pelota. Se acab. Os gusta esta camiseta? A quin se la dedicamos? El que la hace, la paga. Somos una marea. Seguid con nosotros. Aplausos! Si os gusta esta entrevista, echadme una mano y compartidla con vuestros amigos. Qu os parece? Empezamos a querellar? Solo a m me parece esculido? Cuento con vosotros. No nos callarn. Leo vuestros comentarios. Nos toman por bobos. En nuestra casa, mandamos nosotros. Os espero, cuento con ello. Qu paciencia que hace falta, amigos Espero no decepcionaros. Tengo cosas que deciros. Una jornada no solo de poltica, sino de Comunidad. Os quiero. Sabed que os necesitar. Decidme: qu tal he estado? Estoy cabreado! Juntos se puede! Ahora os toca. Os gusta! Estoy trabajando para vosotros. Quin de vosotros me har compaa? Os las dedico [una foto con unas flores]. A quien est solo, a quien no se rinde, a quien no tiene tiempo que perder odiando o envidiando. A quien tiene un sueo. Os quiero!

Son frases extradas de los tuits de Salvini sobre las que luego dicen que acta la Bestia , el sistema que controla sus redes sociales y analiza cules son los posts y los tuits que funcionan mejor y cules son las personas que ms han interactuado para modificar en funcin de esos datos la estrategia poltica de propaganda.

El propio Salvini apunta que este nuevo lenguaje, directo, sencillo, concreto marca la diferencia, junto con el empleo de las redes, respecto a la vieja poltica. Como se ve, se trata de oraciones simples, de exclamaciones, preguntas retricas. Con un elemento en comn: ese empleo constante de la primera y segunda personas del plural. Matteo sus interlocutores se dirigen al Viceprimer Ministro y Ministro de Interior por su nombre de pila o con el carioso apodo de el Capitn se dirige siempre a un vosotros para formar un nosotros. Y lo hace mediante un hilo directo, ininterrumpido: tuitea incluso domingos y festivos y puede llegar a superar los 10 tuits en un da. As es como ha conseguido levantar su Comunidad. Solo tiene una lnea roja: nada de insultos ni de malos tonos. Que abunden las sonrisas, y si hay que criticar, el sarcasmo.

Dirn: pues vaya novedad, tambin otros polticos lo hacen. Es cierto: lo haca y sigue haciendo Renzi con su hashtag #nosotrossomosotracosa, pero no es lo mismo ni en frecuencia ni en el modo. A Renzi le puede el ego tambin en los tuits y abusa de la primera persona del singular (mi intervencin, mi entrevista, yo contigo ni gratis) y no martillea para conseguir esa comunin que ha logrado el Capitn Salvini con sus seguidores.

Y quines forman parte de ese vosotros al que se dirige Salvini? A quin pretende persuadir integrndolo en su Comunidad? Parece plausible, a juzgar por esa ininterrumpida interpelacin lingstica, que se dirija a personas que se sienten solas. Segn datos recientes de Eurostat, un 13,2% de los italianos mayores de 16 aos no cuenta con una persona a la que pedir ayuda. Se trata del porcentaje ms alto de Europa, cuya media rondara el 6%. El 11,9% de los italianos no tendra a nadie a quien contarle sus problemas personales (en Francia el dato se dispara hasta el 17,7%), frente a una media del 6,1%. En pocas palabras, uno de cada ocho italianos se siente solo. La soledad constituye ya hasta tal extremo uno de los mayores problemas de salud pblica que la Primera Ministra britnica, Theresa May, anunci la creacin de un Ministerio de la Soledad. Esa condicin a la que conduce este sistema puede representar, bien mirado, un enorme caladero de votos, donde con buenas redes, se puede ganar muchsimo consenso. Pinsese, por otro lado, que, incluso en el caso en que uno no se sienta aislado, al usar Internet todos nos aislamos. Y en el 48 Informe Censis, se afirma que la mitad de los usuarios de la Red pasa en ella, o sea, solo, ms de 5 horas al da. Otro enorme caladero de cuerpos solitarios.

Si algo es flexible y mutante en la sociedad de consumo donde todo cambia an ms rpido que el deseo, es la identidad. Un pas en crisis con 5 millones de parados, 2,5 millones de trabajadores pobres, y 18 millones de personas (30% de la poblacin residente) en riesgo de pobreza o exclusin social es siguiendo a Bauman una mina vagante de consumidores frustrados y exiliados interiores con un comn abismo identitario. Es en ese vaco que tanto se parece a aquel otro de cuando el fascismo, el que se haba abierto en las almas, en la depresin de las voluntades [1] , donde sobreviene el eslogan liguista Primero los italianos o la sentencia El Estado somos nosotros del Vicepresidente del gobierno Luigi di Maio (Movimiento 5 Estrellas). Es ah donde crece este nuevo nosotros que tan profundamente ha dividido al pueblo italiano.

Entre los seguidores de Salvini hay de todo: veteranos militantes de la Liga Norte, fanticos seguidores del Capitn, pequeos empresarios, autnomos, y tambin, como dijo el viejo lder de la Liga Umberto Bossi a propsito de la copiosa asistencia de gente del Sur a la mtica reunin en Pontida, un montn de gente interesada en que la mantengan. Sin embargo, ms all de la fidelidad, la fe en el audaz Matteo o el inters material, al ofrecer una identidad slida, muchos ciudadanos de todas las clases sociales han hallado, finalmente, la identidad. Ya son algo, ya son alguien, son Italia. Nada le cuesta ms al hombre medio que soportar el sentimiento de no poder identificarse con un grupo vasto, deca Erich Fromm, que aada: El miedo del aislamiento y la relativa debilidad de los principios morales pueden ayudar a cualquier partido, una vez que haya conquistado el poder del Estado a asegurarse la lealtad de una gran parte de la poblacin [2] .

Renacida, pues, en las almas la identidad perdida, todo aquel que se oponga de alguna manera a la lnea poltica que marque el gobierno, ya sea una potencia extranjera, una ONG, un intelectual, un famoso futbolista o un cura rojo se vuelve enemigo de la patria, y por tanto, podr ser tildado con sorna de envidioso, buenista, radical chic o siniestro; podr ser amenazado o querellado, o en el peor de los casos, el de los emigrantes, ser el invasor culpable del paro, los salarios bajos, la prdida de valores: el enemigo comn de la identidad nacional. Y cuidado: hoy poco importan los hechos, las mentiras. Segn Davide Casaleggio , idelogo del M5E, lo que cuenta es la percepcin [la cursiva es ma] que tienen los ciudadanos que se confrontan con la inmigracin diario en las ciudades, los pueblos y el territorio.

Ahora bien: cabe preguntarse por qu, siendo comunes a todas las sociedades occidentales los males derivados de la sociedad de consumo en crisis, se ha vuelto a producir precisamente en Italia este rebrote nacionalpopulista que ha identificado en Matteo Salvini al nuevo hombre fuerte. Y si hubiera explicaciones de orden antropolgico especficamente italianas? Recogemos, a continuacin, dos que nos parecen lapidarias.

Esto escriba en 1930 Carlo Rosselli, el famoso antifascista asesinado en su exilio de Pars por los fascistas [3] :

Hay que reconocer que el dolce far niente de los italianos injuriosa leyenda en el campo material guarda cierto fundamento en el orden moral. Los italianos son moralmente vagos. Hay en ellos un fondo de escepticismo y de oportunismo que les lleva fcilmente a contaminar, desprecindolos, todos los valores y a convertir en comedia todas las tragedias.

Acostumbrados a razonar a travs de intermediarios sobre los grandes problemas de la conciencia autntica abdicacin del espritu es natural que resignen fcilmente a abandonar la parte que les atae en los grandes problemas de la vida poltica. La intervencin del deus ex machina, del Duce, del domador ya se llame este Papa, rey o Mussolini suele satisfacer en ellos una necesidad psicolgica.

Y esto otro contest el gran director de cine Mario Monicelli en 1996 a propsito de Berlusconi [4]:

Estuvieron 20 aos bajo el gobierno de aquel payaso que estaba all arriba y que ya visteis la que arm: mont un imperio, cre las falanges romanas a lo largo y ancho de las vas del Imperio, se meti en las guerras coloniales. Luego a la guerra. Estbamos todos contentos. Contentos de que hubiera alguien que guiara el pas, contentos de que pensara l por nosotros. 'Mussolini tiene siempre razn. Dejmoslo trabajar'. Estbamos todos calladitos.

Los italianos de ahora se parecen a los de antao?

S, porque se dijeron: ahora tenemos a este gran empresario, el cual les dijo: 'Dejadme gobernar. Porque lo he conseguido todo yo solo. Soy un trabajador. Me hice millonario. Har que todos lo seis'. Estupendo. Llevamos ya 15 aos con la gente esperando. Los italianos son as: quieren que alguien piense por ellos. Luego, si la cosa sale bien, bien; y si sale mal, lo cuelgan cabeza abajo. As es el italiano.

Concluyendo: c uenta Gianfranco Rotondi, antiguo ministro del gobierno Berlusconi IV, que hace diez aos, apenas entraban en un bar, la gente se pona a aplaudirlos. Gozaban de un consenso de ms del 70%. Quin hubiera dicho que aquel gobierno acabara con una muchedumbre a las puertas del Palacio del Quirinal, sede de la Presidencia de la Repblica, gritndole a Berlusconi A la crcel!, Bufn!, cantando el Aleluya de Haendel y lanzndole monedas a su paso, igual que aos antes a su amigo Bettino Craxi, el cual hubo de salir huyendo del hotel Raphael bajo otra tormenta parecida de monedas, pitidos e insultos de la que Renzi se librara, pero que es fcil que vuelva a repetirse con este gobierno del Cambio de Salvini y el Movimiento 5 Estrellas que tanto pasin y tanto odio estn suscitando.


Notas

[1] Expresin robada del artculo de Benedetto Croce, Chi il fascista?, Giornale, 29 ottobre 1944.

[2] Fromm, E.: Psicologia del nazismo, en De Felice, R., Il Fascismo. Le interpretazioni dei contemporanei e degli storici, Laterza, 1998, p.561-562.

[3] Rosselli, C. Il socialismo italiano e la lotta per la libert, en De Felice, R., Il Fascismo. Le interpretazioni dei contemporanei e degli storici, Laterza, 1998, p.129.

[4] Entrevista a Mario Monicelli, Raiperunanotte, 6/5/2010.

Fuente original: http://ctxt.es/es/20180718/Politica/20914/Italia-Salvini-La-Liga-comunicacion-politica-Gorka-Larrabeiti.htm


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter