Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2018

La Ley Reservada del Cobre y la economa poltica de 'Los Tiempos Mejores'

Maximiliano Rodrguez
Rebelin


El pasado 6 de agosto el Presidente Piera firm la indicacin para derogar la Ley Reservada del Cobre. Realizada en La Moneda, la ceremonia cont con la asistencia del presidente del PPD Heraldo Muoz y el senador PS lvaro Elizalde, adems del diputado RD de Jorge Brito.

Ante los hechos de malversacin de los fondos provenientes de dicha ley por parte de miembros del Ejrcito, y que salieron a la luz pblica hace unos aos atrs en el denominado Milicogate, la indicacin del ejecutivo propone que los dineros recolectados a travs de esta sean administrados por un ente colegiado compuesto por representantes del Ministerio de Defensa y de la Direccin de Presupuestos (Dipres), y no como ahora en que los recursos pasan directamente a las Fuerzas Armadas.

Esta indicacin se enmarca dentro de un proyecto de ley que ya Piera haba presentado en su primera administracin, que buscaba precisamente la derogacin de la cuestionada ley. En la ceremonia, el mandatario expres: Nos hacemos cargo de una demanda transversal. En efecto, dicha ley fue y es un foco de constantes cuestionamientos a la institucionalidad poltica surgida de la transicin democrtica.

Entre lo ms significativo de esta ley est la obligacin de Codelco de traspasar el 10% de sus ventas brutas anuales a las Fuerzas Armadas. Si bien los antecedentes de la ley datan de 1958, bajo el gobierno de Carlos Ibez del Campo, fue bajo la dictadura en que esta toma su forma actual. Las administraciones civiles posteriores introdujeron algunos cambios menores, fundamentalmente provenientes de reinterpretaciones normativas y administrativas, pero que en lo central no alteraron su esencia.

El objetivo del mecanismo consagrado en dicha ley es el de proveer de una forma de financiamiento estable y permanente a uno de los pilares fundantes del Estado, una institucin tanto o ms estable y permanente que este, las Fuerzas Armadas.

Como bien se sabe, la minera, y en especial la del cobre, constituye la principal rama de la actividad econmica en Chile. Segn los ltimos datos disponibles, esta representa alrededor del 10% de todo el Producto Interno Bruto (PIB) y las exportaciones asociadas al mineral rojo alcanzan el 40% del total de las exportaciones realizadas por el pas. La produccin de Codelco gira en torno a un tercio de todo el cobre que se produce internamente, as que los recursos que la estatal genera son una fuente segura de financiamiento. Esta fue, por lo dems, una de las razones de orden estratgico por lo que la dictadura no emprendi su privatizacin.

Naturalmente la iniciativa del actual gobierno no busca acabar con las Fuerzas Armadas, ni nada por el estilo. Como se dijo, estas forman parte necesaria e indisoluble de cualquier Estado burgus que se precie de tal. Es ms, siguiendo el conocido axioma leninista, siempre confirmado crudamente una y otra vez por la historia, podramos decir que la fuerza coercitiva que estas proveen constituyen el corazn mismo de la institucionalidad estatal. Es por tanto un deber ineludible de toda fuerza poltica burguesa al frente del aparato estatal hacerse cargo y velar por ellas. Es, por lo tanto, como buen y avezado poltico burgus, lo que Piera hace con esta iniciativa. No hay nada misterioso e irracional en ella.

La pregunta aqu entonces es por qu estos cambios se hacen posible ahora y no antes, y paradojalmente impulsados por un gobierno de derecha.

La razn de fondo que explica este fenmeno, como otros que se vienen sucediendo en la esfera poltica, dice relacin con el cambio de perodo que experiment el capitalismo chileno, y que termin por consagrarse en las ltimas elecciones presidenciales y parlamentarias. Hoy lo que vemos es su lenta decantacin, que puede o no ser exitosa. Eso est por verse.

Por perodo se entiende una forma determinada en que las clases dominantes ejercen su poder sobre el resto de la sociedad, y que tiene su expresin concreta en la forma de funcionamiento de los procesos polticos y en la institucionalidad estatal. [1]

El fin del sistema binominal, el colapso de la Concertacin-Nueva Mayora y la emergencia de nuevas fuerzas polticas burguesas (Frente Amplio) son todas seales del cambio de perodo del capitalismo chileno, que termin por cerrar la denominada transicin a la democracia.

En efecto, el equilibrio de fuerzas resultante del fin de la dictadura cuaj en un bloque en el poder, el cual tena entre uno de sus principales actores a la camarilla de generales agrupados en torno a Pinochet. Por muy libremercadista que haya sido la dictadura, el pragmatismo del instinto de casta de esta le llev a instaurar una serie de mecanismos que le permitan asegurar su perpetuacin material, uno de ellos sin duda la Ley Reservada del Cobre, e influencia poltica.

Una vez agotada la razn de ser que le dio sentido histrico al perodo de transicin a la democracia, sus actores, agrupamientos, procesos polticos e institucionalidad degeneraron en la trivialidad, la corrupcin y la depravacin. No es que dichos fenmenos no hayan existido antes, sino que a falta de sustancia poltica que los sostenga hoy quedan simplemente al desnudo en toda su decadencia.

En este sentido, caracterizar al pierismo y su gobierno como una fuerza restauradora, como la caricatura que suelen levantar en ciertos sectores de la izquierda, constituye un error. Este busca encarar la serie de desafos que la dominacin burguesa en Chile enfrenta hoy. Intenta constituir las alianzas, los acuerdos y la institucionalidad adecuada que el nuevo perodo del capitalismo chileno demanda.

Esto es precisamente lo que se lee en las declaraciones del mismo Piera en la ceremonia de firma de la iniciativa: De esta manera, estamos poniendo trmino a la exclusin que hoy da afectaba al Congreso Nacional en el anlisis, discusin y decisin de materias relacionadas con las compras estratgicas que hacen nuestras Fuerzas Armadas.

Se trata por tanto de constituir una institucionalidad que resta autonoma y subordina al alto mando; realzando, en cambio, el rol del Congreso como espacio de los consensos burgueses. Es la idea de un perodo de neoliberalismo democrtico-ciudadano, que desplaza la primaca desde los poderes fcticos (Fuerzas Armadas, Iglesia) y tecnocrticos (Banco Central) del perodo del neoliberalismo transicional hacia instancias sujetas a eleccin popular (Congreso, municipalidades, gobiernos regionales, entre otras).

[1] Vase Toms A. Vasconi: Gran capital y militarizacin en Amrica Latina, Ediciones Era, Mxico, 1978, p. 16.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter