Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2018

Una propuesta de estrategia jurdica para el pueblo Mapuche

Taeli Gmez
Rebelin


La encrucijada histrico-cultural en la que se encuentra el pueblo mapuche, debe llevarlo a asumir una nueva posicin en el teatro de operaciones jurdico-poltico.
 
La negativa sistemtica por parte del Estado chileno, y la peticin insistente de pedir la autorizacin de salida del Machi Celestino Crdova para asistir a renovar su Rewe, deja claro, que se ha entrado a un terreno pantanoso que atrapa, llevando, no solo a pisar a ciegas la red de una superestructura-jurdica poltica huinca, sino que con ello, sutil, pero ms grave an, a doblegar la fuerza del pueblo mapuche, a fin de derrotar su cosmovisin, o ms bien, la plataforma material-espiritual, que hace que ste sea lo que es.
 
Decimos lo anterior, porque cuando se entra al juego de lo jurdico, no solo hay que asumir sus reglas, sino que se imponen definiciones, ideales y significaciones que estn implcitos en las bases mismas del Derecho, y que de aceptarlas, en este caso, podra significar un atentado a principios, valores y definiciones del pueblo mapuche en particular y de las cosmovisiones indgenas en general. As por ejemplo, se parte de una base de entender de manera distinta lo que es persona, sujetos y naturaleza[1].
 
Cabe sealar, que uno de los basamentos del Derecho que asume el Estado chileno, es romper el tejido humano-no humano, humano-humano, para neutralizar atomizando todo tipo de relaciones y redes, llegando a concebir al portador de un derecho, como un sujeto-individuo, desconectado de una trama social-natural. Esto lo denomina derecho subjetivo, y es una facultad que tiene solamente la persona titular, como resultante del ideal de individuo-burgus.
 
En trminos concretos significa, que una persona natural que tiene derecho a la vida, salud, honor, lo tiene solo ella y que por lo tanto, se vulnera solo su derecho y por ende debe acudir solo a Tribunales, y la sentencia le afecta solo a l. Cada uno es un mundo aparte y distinto a los dems, los que por cierto, pasan a convertirse en meros espectadores. Lo que si se visualiza con claridad, es que gracias a ello, se favorece la creacin de prototipos jurdico-polticos, que comunicacionalmente, redundan en las diferencias entre individuos-mapuches buenos-malos, mapuches institucionalizados y no, etc.
 
Todo esto, representa la coherencia interna que debe relatar y fundamentar el Derecho como parte de su discurso liberal y coherente con la lgica del mercado. Pero curiosamente, cuando arremete contra una persona mapuche, no lo hace contra un sujeto individualmente responsable, como sera lo habitualmente de esperar, sino que lo hace como maquinaria poltica, como una tctica poltica del Estado chileno contra el pueblo mapuche -la debilidad de los procedimientos jurdicos, la persecucin selectiva y los montajes lo dejan ms que claro-.
 
Es aqu donde el pueblo mapuche debe plantearse la siguiente disyuntiva jurdico-poltica: o aborda a los prisioneros como personas naturales, y por lo tanto a ser defendidos de su calidad de presuntos autores de delitos, y/o a cada uno y cada ataque con el mismo sentido fragmentador, reconociendo que entrar al terreno enemigo involucra doblegarse, asumiendo la postura de los derechos subjetivos. Donde por otro lado, el pueblo mapuche queda como espectador frente a una batalla individual, asumiendo una herida de divisin y fraccionamiento de su tejido hombre-tierra.
 
O bien, por el contrario, se responde en defensa, con la firme conviccin de tratarse de un prisionero poltico, en tanto, el ataque ha sido contra el pueblo en su totalidad. Digamos que as, se responde, inclusive, en el mismo terreno jurdico como un frente nico, como un pueblo mapuche indivisible. l es el afectado, l se defiende, l ataca.
 
Obviamente, si bien como dice Maritegui, la cuestin indgena tiene sus races en el rgimen de propiedad de la tierra, y probablemente no se resuelva en el terreno jurdico, pero no por ello, no se debe utilizar cada tctica o estrategia en conformidad y coherencia con sus planteamientos histrico esenciales.
 
ALGUNAS SUGERENCIAS JURDICAS POSIBLES:
 
1- NO ABANDONAR LA TRAMA Y TEJIDO HOMBRE-TIERRA
 
Resultara consistente mantener, en el terreno de lo jurdico, de cara a la esencia indivisible de un pueblo, el mismo sentido de tal. As por ejemplo, la salida del Machi Celestino Crdoba fue solicitada y concebida como un permiso, un beneficio a un individuo/condenado -igual a cualquiera-, el que se le deba dar a l, bajo la lgica individual. Con ello, el pueblo mapuche qued fuera, ms an se le aminor, llegando incluso a producir un grave dao a la vida de un hijo de la tierra, como a poner en riesgo a la comunidad.
 
Si lo miramos bien, los obstculos para renovar su Rewe, significan y expresan un atentado contra el pueblo en su totalidad, es este como unidad indivisible, el que se vea desgarrado e impedido de seguir siendo completo por una falta de movimiento espiritual como prctica ancestral. Era la propia comunidad quien tena que pedir la salida, en cuanto, necesidad de ocupar todas las nuevas orientaciones jurdicas de reconocimiento como pueblo, y validar a un sujeto de derecho indivisible y no reducible a sus partes. En ltima instancia, lo que estaba en juego no era el derecho del Machi Celestino Crdoba, sino que, en cierto sentido, la sobrevivencia de la comunidad, pues para ella es fundamental este acto; sin embargo, en el contexto jurdico-poltico, nunca se posesion como sujeto jurdico-poltico demandante.
 
Plantearse la conformacin de las comunidades o del pueblo mapuche como un sujeto jurdico activo, es una nueva fuente de solicitudes y batallas que pueden ser no solo eficaces, sino, de no renuencia a una cosmovisin entretejida.
 
 
 
 
2- PLANTEARSE UNA DIALCTICA DE DEFENSA-ATAQUE (JURDICO)
 
La perspectiva de una dialctica de defensa-ataque jurdico, implica una posicin de lucha. Razn por la cual, la estrategia no es un simple acto procesal.
 
Sucede hoy en da, que existe una tendencia de reconocimiento de los pueblos indgenas por parte de algunos Estados, lo que ha llevado a tener que admitir, a lo menos, por parte del chileno, la necesidad de considerarle a los pueblos indgenas una cierta categora de sujetos de derechos, lo que se puede ver entre otras acciones, en las normativas nacionales e internacionales que ha tenido que legislar, como por ejemplo, el Convenio N 169 sobre pueblos indgenas y tribales en pases independientes de la Organizacin Internacional Del Trabajo[2].
 
De ah entonces, hay un piso desde donde construir nuevas creaciones jurdicas con miras a dar una batalla que obligue al Estado chileno, en su rol del Poder Judicial, a tener que admitir reconocimiento a un otro vlido, y a tener claro que se enfrenta, no solo contra una persona, sino con una comunidad y/o pueblo entero.
Ello con la garanta adems, que los Tribunales internacionales han fallado a favor de los pueblos indgenas en su calidad de tal.[3]
 
En trminos de un ejemplo concreto, el recurso de proteccin se pudo usar por parte del pueblo mapuche para pedir la comparecencia del Machi. ste, consagrado en la Constitucin Poltica, artculo 20 dictamina que su finalidad, es la de restablecer el derecho vulnerado, y por lo tanto, el afectado, en este caso, la comunidad o el propio pueblo mapuche en cuanto tal, se enfrenta y posiciona como sujeto y poder, y obliga a una decisin poltica- de la autoridad.
 
 
3- OBLIGAR AL ESTADO CHILENO A EVIDENCIAR QUE LA UTILIZACIN DE SUS RECURSOS, LOS HACE EN DEFENSA DEL CAPITAL Y CONTRA EL PUEBLO MAPUCHE.
 
- En primer lugar, comprendiendo que una defensa particular debe a su vez, dialcticamente, acatar, pues como se dijo, el Estado chileno no tiene en perspectiva una responsabilidad individual, sino que opera a su vez como una maquinaria poltica de destruccin contra el pueblo mapuche, en razn de ello, no se puede dejar ninguno de los dos flancos abiertos y sin responder. En especial, frente a un ataque jurdico individual-colectivo, debe haber una defensa individual y un ataque colectivo.
 
- Se puede dejar establecido jurdicamente, en su terreno como evidencia, que el Estado chileno ha sido incapaz de cumplir con sus responsabilidades internacionales, principalmente, por la vulneracin del Convenio N 169.
 
- No se debe desaprovechar la oportunidad de utilizar todos los recursos jurdico-polticos. As cuando el Estado chileno, a travs, de sus instituciones demuestra debilidad. Por ejemplo, la denominada operacin huracn, dej flancos abiertos que pudieron haber sido utilizados como demostracin de defensa-ataque jurdico.
 
- No es menor estimular a la Corte Suprema, a pronunciarse, en tanto la voz jerrquica; con el objeto de dejar asentado y con claridad, que se trata de un tema institucional y no de un Tribunal aislado de la Araucana (lo que por ejemplo, con un recurso de proteccin, implica una rpida vista; puesto que en primer lugar, se presenta ante la Corte de Apelaciones, y de no acogerse, va en apelacin directamente a la Corte Suprema, quien debera pronunciarse, asumindose como sujeto poltico. En especial, al ser el pueblo mapuche solicitante, lo saca de la configuracin de un caso entre particulares, y su decisin lo sita de cara a una posicin, a una que se plantea directamente frente al sujeto jurdico: pueblo mapuche.
 
- Adems, siempre es un buen paso abrir caminos, pues al tener, la Corte Suprema, la ltima palabra, posibilita recurrir a las Cortes internacionales que ya han fallado a favor de pueblos originarios en su connotacin integral material-espiritual-ancestral.
 
- LA POSICIN COHERENTE DEL PUEBLO MAPUCHE.
 
El Derecho y sus dispositivos, si bien representan una manifestacin de poder y control social, estn obligados a auto-reproducirse, y en cuanto tal, deben demostrar coherencia, lo que no siempre lo hace tan falible. Y una pequea debilidad, es una batalla ganada, la que fortalece.
 
De lo que se trata entonces, es asumir en primer lugar, que lo jurdico es una batalla que no debe autodestruir, sino que debe ser utilizada como una estrategia de resistencia.
 
 
 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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