Portada :: Feminismos :: Teoras y Prcticas Feministas
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2018

Lucha Ley Aborto & Argentina
La revolucin es feminista

Marta Dillon
www.pagina12.com.ar

Sobre las movilizaciones sociales protagonizadas por el feminismo Argentino a raz del debate sobre la Ley del Aborto.


La calle habl durante todo el da. Fue un ir y venir entre debates que todava sucedan, escuchando las voces de diputadas y dirigentes de Amrica latina que llegaron para observar un debate decisivo para la vida de las mujeres en todo el mundo, porque el mundo est observndonos, porque Argentina es un centro que despide vientos feministas a las regiones ms lejanas.

Nos seguimos escuchando entre nosotras, entre nosotres, porque sabemos poner palabras ah donde otros ponen dogmas, donde otros imponen poder concentrado, ah mismo, la calle puso su palabra, reinventando canciones, reescribiendo una historia demasiado larga de clandestinidad y vergenza, una historia que conserva la memoria del genocidio de las brujas y que se rebela contra la muerte gritando: somos las nietas de todas las brujas que nunca pudieron quemar.

Porque alguna vez a las mujeres nos quemaron por tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, nos quemaron porque nos reunamos entre nosotras, porque nuestra capacidad reproductiva necesitaba ser apropiada para reproducir slo fuerza de trabajo. No nos olvidamos de eso. Es el mismo poder que ahora presiona a lo ms rancio rancio porque huele mal de la dirigencia poltica para que decida en contra de las mujeres.

El mismo poder que siempre estuvo en contra de todas las libertades. La Iglesia Catlica y las iglesias evanglicas pretenden hablar por nosotras; usan su poder de veto porque se sienten amenazadas, porque no tienen cmo sostener la moral que proclaman cuando su institucin est corrupta de pedofilia, de abusos contra las monjas, de organizacin patriarcal donde las mujeres no tienen ningn poder.

Pretenden arrebatarnos nuestras vidas, nuestros placeres, nuestros deseos; pretenden ocultar lo que es una evidencia concreta: la maternidad tiene que ser deseada y es por eso que abortamos. Lo hicimos por muchos aos con vergenza, con temor por la criminalizacin, con miedo a no saber si estbamos en manos de quin saba lo que haca. Lo hicimos, abortamos en la clandestinidad, porque eso es defender nuestra libertad. Y a la libertad no se la pide, se la toma, se la persigue. Pero ya no queremos poner ms en riesgo nuestra vida, no tiene sentido, nuestra insumisin es esa: defender nuestras vidas como cada vez que decimos #NiUnaMenos.

Basta de femicidios. Basta de femicidos de Estado, que eso y no otra cosa es cada mujer que ha muerto o que muere ahora mismo por tener que recurrir a un aborto inseguro. Qu argumento pudieron poner los antiderechos? Qu argumento de peso se pudo escuchar en estos meses de debate que tuviera la fuerza suficiente para contradecir que nosotras, nosotres necesitamos soberana sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas para no ser ciudadanas de segunda?

Si no podemos decidir sobre nuestros cuerpos, como dijo Simone de Beauvoir, somos sencillamente esclavas. Y sin embargo, mientras ocupamos la calle el da de ayer, acompandonos, consolando el cansancio de meses y meses de movilizacin con abrazos, calentando los corazones con mate, y con algn otro trago espirituoso, ponindole el cuerpo al clima que fue adverso, a la lluvia que despus de insistir durante toda la tarde arreci cuando la noche empezaba a cerrarse, en el Senado se dijeron cosas brutales: se relativiz la violacin, como si tal cosa pudiera ser sin violencia en boca del senador de Salta Rodolfo Urtubey, algo que no debera ser dicho, que no puede ser ms que un delito decirlo, por su lugar de responsabilidad, de representacin, por el lugar que le toca en este mismo momento cuando la vida de las mujeres y de todas las personas con capacidad de gestar es lo que se juega. No pasa inadvertido. No nos olvidamos ni nos olvidaremos.

Esa accin del senador Urtubey deja expuesto el pacto patriarcal que desoye la voz de la calle y las horas de slidos argumentos que se desplegaron para llegar a este momento. Y no slo eso, ataca, directamente, a todas las que se movilizaron, se emocionaron, hablaron, discutieron, demandaron por los derechos de todas, de todes. Nada se olvida, todo est clavado en nuestra memoria. La vicepresidenta anunciando represin cuando segua llegando gente a todas las calles que no estuvieron cercadas por la puesta en escena de un esquema de seguridad que pretende amenazarnos con conflictos armados entre antiderechos y la fuerza popular.

Como si no quedara claro que la demanda del movimiento feminista es al poder poltico y no a quienes creen que no es bueno abortar. Porque no obligamos a nadie, solamente estamos ampliando derechos para quienes quieren ejercerlos. Son las diez de la noche, la discusin en el Senado todava sigue, en el pas se escucha ruido de cacerolas.

Es el ruido de la crisis de representacin que esta demanda que no parece ser escuchada en el gora poltica pone en escena. No ser sin consecuencias. Porque a la clandestinidad no se vuelve, aborto se dice en voz alta, las maternidades sern deseadas o no sern. Y la revolucin que estamos gestando, sin dudas, es feminista.




Fuente:https://www.pagina12.com.ar/133995-la-revolucion-es-feminista


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter