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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2018

Retratos de un pas destrozado

Eric Nepomuceno
Pgina 12


El ao pasado hubo en Brasil 63.880 asesinatos, que en el lxico de los informes oficiales aparecen como muertes violentas. Es decir: 175 asesinatos en cada uno de los das de 2017. Ms de siete por hora.

Eso significa que hubo ms asesinatos en Brasil el ao pasado que muertos en la guerra civil de Siria.

De ese total macabro, 4.539 eran mujeres. Y 5.144 fueron muertos por la polica: 14 por da. El promedio nacional indica 30,8 asesinatos por cada grupo de cien mil habitantes. Pero en algunos estados el ndice es tremendamente impactante: 59,1 asesinatos por cada cien mil habitantes en nordestino Cear, y 63,9 en el amaznico Acre, y escandalosos 68 en el tambin nordestino Rio Grande do Norte.

Hubo al menos 60.018 estupros oficialmente denunciados, lo que significa 164 por da, casi siete por hora. Y se registraron 606 mil casos de violencia domstica. Vale recordar que esos datos se refieren exclusivamente a denuncias prestadas ante a las autoridades, y que persiste en Brasil la costumbre de vctimas que optan por silenciar frente a la perspectiva, absolutamente comn por todo el pas, de ser humillada al presentarse en alguna comisara de polica, las especializadas en este tipo de crimen inclusive. Estudiosos e investigadores de esa clase de violencia indican que el nmero real sera de por lo menos el doble, o sea, escalofriantes 120 mil estupros, 328 al da, catorce por hora.

En el abandonado y arruinado estado de Ro de Janeiro, se registr, en los cuatro primeros meses de 2018, la muerte de un preso cada dos das. Principales causas de semejante brutalidad: enfermedades infecciosas, malas condiciones de higiene y falta de personal mdico.

Con pequeas diferencias, y siempre para peor, el escenario de repite en todo el pas: pilas de presos, muchsimos de ellos (en Brasil, se calcula en 40% del total de poco ms de 700 mil presos, la tercera poblacin carcelaria del mundo, ni siquiera han sido juzgados) sin condena alguna, hacinados en condiciones medievales. Se estima que la sobrepoblacin media de los presidios brasileos es del 50%. O sea, por cada cien plazas, 150 presos.

El pasado mes de febrero, Michel Temer, presidente ilegtimo rodeado por una pandilla de bucaneros voraces, intent lo que l mismo clasific de golpe maestro: para distraer a la opinin pblica de Ro, muy justamente alarmada por el creciente aumento de la violencia frente a la inoperancia absoluta del gobierno local, intent que su inexistente popularidad (su figura es rechazada por 97% de los brasileos) pegue un salto al decretar una intervencin militar en el Estado.

Se registran hasta ahora dos resultados: una disminucin en el nmero de robos, y un fuerte aumento en el de muertes. Desde marzo ocurren 17 tiroteos por da, en promedio, en el conurbano carioca. Algunos duran minutos, otros media hora, muchos hora y media. Y algunos cruzan la madrugada de manera intermitente.

Son bandos de narcotraficantes disputando territorio o enfrentando a policas militarizados sin preparacin alguna, trabajando en condiciones subhumanas, o tropas militares igualmente ineptas para semejante labor. Se multiplican casos de muertes de inocentes, nios y adolescentes, sin que nada cambie, excepto para peor.

El aumento astronmico de la violencia, en todo caso, es solamente uno de los muchsimos aspectos del derrumbe de un Brasil que se deshace de manera veloz. Cada da gana impulso, fuerza e impacto el incalculable retroceso experimentado por el pas que hasta hace tres aos era la sexta o sptima economa mundial, ocupaba un espacio ntido y consolidado en el escenario internacional y mantena pese a sus problemas econmicos y principalmente fiscales programas sociales de enorme envergadura.

Tal retroceso se inicia con las maniobras de los derrotados en 2014 para impedir que el segundo mandato presidencial de Dilma Rousseff, iniciado el primero de enero del ao siguiente, lograse despegar. Y alcanza su punto ms elevado con la instalacin de Temer y compaa en el poder.

El golpe institucional llevado a cabo por un Congreso plagado de corruptos, por medios hegemnicos de comunicacin y por una Corte Suprema cobarde y omisa, valindose de arbitrariedades que de tan nimias seran inadmisibles en tribunales de primera instancia, signific la victoria de sectores que cargan en sus espaldas siglos de privilegios absurdos.

Y significa tambin la retomada del crecimiento de la mortalidad infantil, el retorno de enfermedades que haban sido extirpadas, la vuelta de entre cinco y ocho millones de brasileos a la situacin de miseria y hambre. Se traduce en la existencia de 27 millones de brasileos desempleados, trabajando en condiciones de precariedad absoluta o sobreviviendo vaya a saber cmo (37% de la fuerza laboral del pas).

Como teln de cierre para semejante y dantesco espectculo, Lula sigue preso sin prueba alguna, broche de oro del golpe de los inmundos. Claramente no podr disputar una eleccin que ganara con facilidad olmpica. Y surge un fantasma asombroso, un capitn troglodita llamado Jair Bolsonaro, capaz de emitir mugidos como este: No hay mortalidad infantil, lo que hay son demasiados partos prematuros, porque las mujeres no tienen higiene bucal ni tratan sus vas urinarias.

U otra maravilla: Expandir la educacin a distancia para combatir al marxismo.
 
Fuente: https://www.pagina12.com.ar/134663-retratos-de-un-pais-destrozado


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