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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2018

Nicaragua
Otra revolucin traicionada (y II)

Roberto Montoya
Viento Sur


Tiempo de derrumbamiento y perplejidad; tiempo de grandes dudas y certezas chiquitas. Pero quiz no sea tan chiquita esta certeza: cuando nacen desde adentro, cuando crecen desde abajo, los grandes procesos de cambio no terminan en su lado jodido. Nicaragua, pongamos por caso, que viene de una dcada de asombrosa grandeza, podr olvidar lo que aprendi en materia de dignidad y justicia y democracia? Termina el sandinismo en algunos dirigentes que no han sabido estar a la altura de su propia gesta, y se han quedado con autos y casas y otros bienes pblicos? Seguramente el sandinismo es bastante ms que esos sandinistas que haban sido capaces de perder la vida en la guerra y en la paz no han sido capaces de perder las cosas.

Eduardo Galeano, 31 /03/1992


La causa fundamental de la derrota electoral del Frente Sandinista de Liberacin Nacional (FSLN) de 1990 fue sin lugar a dudas la crtica situacin econmica, social y de seguridad en la que se vio sumergida Nicaragua a causa de los diez aos de guerra que libraron contra la revolucin sandinista miles de ex militares de Somoza y mercenarios financiados por Estados Unidos.

A partir de 1987 la Administracin Reagan, en el ltimo tramo de su mandato, aument el presupuesto para la ayuda a la contra, que contaba con sus santuarios en la vecina Honduras, lo que supuso una multiplicacin de los ataques armados en zonas rurales, con miles de vctimas y desplazamientos obligados de poblaciones enteras.

Muchos hombres y mujeres que se reivindicaban sandinistas lloraron al votar por la UNO (Unin Nacional Opositora) y no por el FSLN, pero estaban convencidos de que era la nica forma de que cesara la guerra y que EE UU levantara su cruel embargo a Nicaragua. George Bush senior, que lleg al poder en 1989, prometi ya durante su campaa electoral que si ganaba la UNO se levantara automticamente el embargo. La inflacin en 1988 haba llegado a casi el 1.400%.

La oposicin de derecha aprendi de sus errores y se uni (como pasara aos despus en Venezuela), contando igualmente con el apoyo de la beligerante jerarqua de la Iglesia catlica y de distintas iglesias protestantes

La UNO aseguraba que con su triunfo volvera el voluminoso capital que haba salido del pas durante la ltima dcada y que los inversores estadounidenses regaran de dlares Nicaragua dando trabajo y buenos salarios a todos.

La nueva situacin internacional favoreca a la derecha. En 1989 haba cado el Muro de Berln y comenzaban a tambalearse los regmenes socialistas burocrticos de Europa del este, mientras el Ejrcito Rojo se vea obligado a retirar de Afganistn a sus 100.000 soldados por la puerta de atrs tras fracasar en su intento de salvar al pro-sovitico gobierno afgano, hostigado por los miles de yihadistas financiados y armados por los seores de la guerra, EE UU y sus aliados.

Nicaragua perda as aliados internacionales claves, ayuda econmica y militar.

La guerra y el contexto internacional incidieron decisivamente en la derrota electoral.

Sin embargo, en la derrota electoral influy tambin el desnimo y la desilusin que iba creciendo en los ltimos aos en una parte significativa de la poblacin nicaragense a causa del curso que estaba tomando la revolucin. Muchos vivan con preocupacin los retrocesos en temas econmicos, laborales y sociales para contentar a sectores de la burguesa. Tambin creca en las bases sandinistas el malestar por el proceso de burocratizacin y verticalismo que mostraba la Direccin Nacional del FSLN.

En un artculo que public en las pginas de viento sur en 2004 nuestro compaero Adolfo Fito Rodrguez, quien desde 1984 a 1992 milit en las filas del FSLN y trabaj en Managua en el Ministerio de la Presidencia, analizaba aquella involucin: A pesar de las excusas que se dieron, nada haca imprescindible mantener durante diez aos las decisiones principales en manos de una minora de dirigentes y esto es lo que pas en Nicaragua. El FSLN mantuvo hasta despus de la derrota electoral de 1990 una organizacin vertical, en la que todas las decisiones importantes las tomaban los nueve comandantes de la Direccin Nacional.

Fito Rodrguez recordaba en ese artculo, escrito cuando se cumplan veinticinco aos de la revolucin de 1979, que todos los debates que se producan en el seno de la Direccin Nacional entre los mximos lderes de las tres tendencias internas se desarrollaban en secreto para la mayora de los militantes y simpatizantes y para la poblacin, que no tenan acceso a conocer siquiera cules eran esos debates.

El FSLN sigui siendo una organizacin con estructura militar despus de la revolucin de 1979 y los miembros de la propia Asamblea Sandinista, una suerte de comit central, eran cooptados por la Direccin Nacional. Toda la estructura interna se elega de arriba hacia abajo y no a la inversa, y esto se aplicaba tambin a los miembros de los CDS (Comits de Defensa Sandinista); a cargos sindicales y a todos los cuadros territoriales y de las distintas reas.

Fito Rodrguez reivindicaba por un lado la actitud que tenan los ministros y altos cargos del Gobierno sandinista de mantener peridicamente encuentros con los trabajadores y la poblacin, pero, al mismo tiempo deca: la ausencia de cauces formales, democrticos, de expresin y decisin, permita que el poder de los cuadros del FSLN fuera muy grande, que se dieran cotidianamente abusos y que se fuera desarrollando una casta burocrtica en el partido, las organizaciones de masas y el Estado.

Esos abusos y esos privilegios de los cuadros dirigentes, junto al retorno de la importacin de productos de lujo y las tiendas en dlares, contrastaban cada vez ms con la realidad de una poblacin a la que se le pedan grandes sacrificios econmicos y sociales. Esta situacin provoc numerosas crticas de las bases sandinistas y malestar en la poblacin.

La revolucin mostraba su lado oscuro, las miserias de muchos dirigentes y cuadros medios.

Todo ello habra de agudizarse an mucho ms despus de la derrota electoral de 1990. Eduardo Galeano, que apoy activamente desde el primer momento la revolucin sandinista, viaj numerosas veces a Nicaragua y escribi sobre ella en varios de sus libros, dira reflexionando sobre aquella derrota: Al fin, los sandinistas perdieron las elecciones, por el cansancio de la guerra extenuante y devastadora. Y despus, como suele ocurrir, algunos dirigentes pecaron contra la esperanza, pegando una voltereta asombrosa contra sus propios dichos y sus propias obras. Mucho haban cambiado los tiempos, en tan poco tiempo.

La piata, el slvese quien pueda

En las filas del FSLN era generalizada la incredulidad ante los resultados electorales. Era una realidad difcil de asumir; algunos sectores internos dudaban de si deba aceptarse la derrota o rechazarla. Haberla rechazado hubiera supuesto previsiblemente una intervencin militar directa y masiva de Estados Unidos en Nicaragua. Solo un ao antes Estados Unidos haba invadido Panam, secuestrando a su presidente, el coronel Noriega, a quien se traslad por la fuerza a Florida, donde fue encarcelado, juzgado y condenado por un tribunal federal.

Fito lo recordaba as hace catorce aos: La situacin era de un desgarro inaguantable. Habamos sido derrotados en las urnas, pero el poder real era revolucionario. El Ejrcito, la polica, las milicias, los batallones, las organizaciones de masas, los barrios, los sindicatos, las cooperativas, etctera, todos estbamos armados y ramos cientos de miles.

Internamente se termin imponiendo la idea de respetar las reglas de juego que el propio FSLN haba establecido; se trataba en definitiva de respetar la voluntad de la mayora de la poblacin, fueran las que fueran las causas que indujeron a muchos electores a votar por la UNO.

A pesar del poder real que el FSLN segua teniendo, la mayora de sus combatientes y militantes aceptaron prepararse para la nueva etapa que se iniciaba como principal fuerza opositora parlamentaria.

El Frente iniciaba un camino desconocido, por primera vez pasaba a ser una oposicin parlamentaria.

Las bases sandinistas y el electorado del FSLN en general habran de tener todava otra gran desilusin: la piata. Los nicaragenses llamaron de esa forma al proceso de degeneracin en el que se vieron inmersos varios de los principales comandantes de la Direccin Nacional y un gran nmero de cargos pblicos y cuadros medios, que se apresuraron a apoderarse de propiedades, tierras, cafetales, automviles y un sinfn de propiedades del Estado.

Este proceso se vio enmarcado dentro del ms amplio y catico proceso de traspaso de numerosos bienes del Estado, locales, imprentas, vehculos y un largo etctera, a organizaciones de masas, fundaciones y ONG sandinistas. Todo se haca en aras de evitar que cayeran en manos del enemigo lo que tanta sangre haba costado. Se trataba de prepararse para resistir a los aos venideros en la oposicin.

Se sostena en ese momento que no se poda permitir que la derecha pro imperialista recuperara bienes que haban sido confiscados por la revolucin para beneficio del pueblo, y propiedades de un Estado sandinista por el que haban dado su vida tantos miles de nicaragenses.

Pero ese discurso fue utilizado igualmente por comandantes y cuadros medios del FSLN, funcionarios del Estado, para encubrir su propio enriquecimiento personal.

Ese proceso de apropiacin ilcita de bienes pblicos y de privilegios que ya haban sido denunciados en los ltimos aos por las bases sandinistas lleg as a su nivel ms extremo. Bajo esa excusa comandantes, ministros y otros cargos pblicos se repartieron rpidamente no solo haciendas, tierras y mansiones confiscadas a terratenientes enriquecidos durante la dictadura de Somoza, sino que se apropiaron tambin de numerosas propiedades, explotaciones agrcolas, camaroneras, automviles y otros vehculos de los ministerios, y hasta de barcos y helicpteros del Estado.

Todo pareca legitimado para poder resistir en la nueva etapa que se abra.

De esta manera la piata sirvi para consolidar an ms a esa naciente burguesa sandinista que vena creciendo desde aos antes, como la boliburguesa que se desarrollara posteriormente bajo los gobiernos de Chvez y Maduro en Venezuela.

El socilogo de izquierda y sandinista de la primera hora Oscar Ren Vargas -actualmente vctima de la caza de brujas desatada contra los crticos a Ortega- deca que aquellos que participaron de la piata primero se apropiaron de casas como medida de supervivencia cara al futuro, despus buscaron alguna segunda vivienda de las expropiadas aos antes, siguieron con una tercera, y como reserva se quedaron con unos cientos de hectreas de tierra y ganado.

El propio Daniel Ortega, el comandante Bayardo Arce o el hasta entonces respetadsimo comandante Toms Borge participaron del saqueo junto con muchos otros. El caso de Borge fue especialmente triste, pattico. Fundador y hombre clave del FSLN desde la primera hora, un hombre que sufri la tortura, la crcel, al igual que su mujer, que termin siendo asesinada por la dictadura de Somoza como muchos de sus mejores amigos, pas a convertirse gracias a la piata en propietario de casas, fincas, de un poderoso capital, de una coleccin de coches y un largo etctera.

Jos Luis Rocha recordaba en 2012 desde las pginas de viento sur cmo en 1992, solo dos aos despus de la derrota electoral, Toms Borge cre la Fundacin Civil La Verde Sonrisa y catorce aos despus, en 2009 la rebautiz Fundacin Cristiana La Verde Sonrisa, que se defina como una organizacin apartidista, apoltica, de inters social y perseguir contribuir a la exgesis de la religin cristiana y su insercin histrica en Amrica Latina, incorporando para este fin al pnsum acadmico general de enseanzas bblicas con el fin de analizar temas contemporneos relacionados con la familia y la sociedad en general, desde una perspectiva cristiana.

Las amistades peligrosas del FSLN

El Gobierno de Violeta Chamorro supo sacar beneficio poltico de la piata prometiendo impunidad a los comandantes y otros cuadros sandinistas implicados a cambio de que mantuvieran una oposicin parlamentaria suave.

Csar Ayala recordaba en un artculo de 1997 en viento sur que los sandinistas inicialmente llamaron a la poblacin a gobernar desde abajo y que con sus sindicatos y organizaciones de masas lograron paralizar prcticamente el pas montando tranques (barricadas) en Managua y otras ciudades en los primeros meses del Gobierno Chamorro.

En ese momento, escriba Ayala, los sandinistas concluyeron un acuerdo con el Gobierno Chamorro: a cambio del abandono de los proyectos de extrema derecha y la aceptacin de la reforma agraria, los sandinistas desmovilizaron a los trabajadores y dejaron a las lites econmicas recuperar el control de Nicaragua.

Y aada Ayala: Durante los tres aos que siguieron, los sandinistas virtualmente cogobernaron con la UNO de Violeta Chamorro, gracias a una alianza en la Asamblea Nacional.

En 1993 los diputados de la UNO y el sector enriquecido de los sandinistas sellaron de hecho un pacto parlamentario para enfrentar a los sectores ms oligrquicos de Nicaragua. La UNO evidenciaba as sus divisiones internas pero esa alianza provocaba tambin fuertes choques en el seno del FSLN.

Sergio Ramrez, vicepresidente durante el Gobierno de Ortega, decidi abandonar el FSLN para formar con la ex comandante Dora Tllez y otros cuadros el MRS (Movimiento de Renovacin Sandinista) criticando la alianza con Chamorro y el haber dado luz verde a los amplios planes de su primer ministro, Lacayo, para la reprivatizacin de ms de 300 empresas y servicios pblicos. Por su parte el FSLN oficial acusaba al MRS de socialdemcratas.

Ernesto Cardenal, el sacerdote e histrico poeta de la revolucin -duramente criticado por el Vaticano y la jerarqua eclesistica venezolana-, ministro de Cultura con Ortega y figura emblemtica de la Teologa de la Liberacin en Centroamrica, abandonaba tambin el FSLN denunciado la irreparable fractura moral que se haba producido en su seno.

La direccin sandinista, controlada por la mayoritaria corriente Izquierda Democrtica de Ortega, viva una suerte de esquizofrenia en aquellos aos 90: por un lado mostraba ante los trabajadores su cara aguerrida alentando su lucha contra las privatizaciones, y por el otro apoyaba en la Asamblea Nacional al gobierno que las aprobaba.

El FSLN sostena que haba que reforzar a Chamorro y Lacayo frente a los sectores ms oligrquicos de la UNO que estaban apoyados abiertamente por Estados Unidos, pero ese extrao equilibrio inconcebible aos antes desconcertaba a la ciudadana y divida a la militancia sandinista.

La indita relacin del sandinismo con la derecha hizo que Violeta Chamorro mantuviera durante los primeros aos de su gobierno inslitamente al frente del Ejrcito Popular Sandinista (EPS) a Humberto Ortega, hermano de Daniel. Humberto Ortega mostr su apoyo al Ejecutivo de la UNO y dej claro ante la prensa en 1991 que el EPS ya no era el brazo armado del sandinismo.

Lo ratificara en 1993 cuando orden sofocar un levantamiento en la ciudad de Estel de militares sandinistas crticos con esa postura.

En 1996 el FSLN volvi a presentarse a las elecciones generales, nuevamente con Daniel Ortega como su candidato presidencial, y sufri su segunda derrota en las urnas, esta vez contra Arnoldo Alemn, el candidato de la derecha, hijo de un alto funcionario del dictador Somoza, apoyado por Estados Unidos, el Banco Mundial, el FMI y financiado por el lder anticastrista Jorge Mas Canosa.

A pesar de que el Gobierno de la UNO haba supuesto un fuerte retroceso econmico y social para la mayora de la poblacin, la derecha se presentaba nuevamente como la salvadora de los problemas nacionales, con el mismo mensaje alarmista que haba hecho ante las elecciones de 1990: Si triunfa Ortega volver la guerra, el embargo, la miseria.

Para enfrentar ese discurso Daniel Ortega opt por hacer un guio de moderacin an ms drstico y se present a las elecciones llevando como su segundo a Juan Manuel Caldera, miembro nada menos que del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), poderosa asociacin de la patronal que haba jugado un papel de enemigo frontal de la revolucin sandinista desde que esta triunf en 1979 hasta su derrota de 1990.

El nombramiento de semejante compaero de lista termin de desconcertar a la militancia y a los electores sandinistas, y Ortega perdi las elecciones. Durante la campaa electoral Daniel Ortega tambin haba propuesto pblicamente al candidato de la derecha, a Alemn, sellar un acuerdo de no agresin, de no revanchismo, en un intento por asegurarse que de perder nuevamente podra coexistir con el ganador como haba hecho con Violeta Chamorro.

Su estrategia funcion, Alemn triunf en las elecciones y Ortega, lder de la oposicin, sigui manteniendo por un lado un discurso populista, cercano al pueblo, mientras que el FSLN en la Asamblea Nacional mostraba una posicin ambigua y pasiva frente al desmantelamiento progresivo de todo lo pblico y la corrupcin rampante que caracteriz al Gobierno de Arnoldo Alemn.

Otro de los nueve ex comandantes de la Direccin Nacional del FSLN que se distanci de los hermanos Ortega durante aquellos aos 90, Henry Ruiz -comandante Modesto-, y pas a formar parte de otra fuerza sandinista crtica con el oficialismo, el Movimiento de Unidad Sandinista Carlos Fonseca, deca en una entrevista publicada en viento sur en el 2000: El pacto no es solamente una traicin a los militantes revolucionarios sino a otros sectores que al menos contaban con tener una fuerza que pudiera frenar el gobierno de Alemn.

Henry Ruiz, que ya en 1994 se haba presentado como candidato alternativo a Daniel Ortega en las elecciones internas del FSLN a secretario general, deca: La militancia no logra entender por qu un Somoza puede andar con un sandinista de la mano, en el mismo negocio, mientras en este pas no ha pasado la pobreza, la injusticia es mayor y las desigualdades polticas son mayores. Por eso la juventud no se incorpora al sandinismo.

El comandante Modesto sostena que el FSLN y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Arnoldo Alemn se diferenciaban cada vez menos y que haba que acabar con ese bipartidismo.

El descrdito de Daniel Ortega se agudiz en 1998 cuando su hija poltica, Zoilamrica Narvez, lo acus de haber abusado sexualmente de ella durante aos. Ortega utiliz en ese momento su inmunidad parlamentaria para eludir su enjuiciamiento, consiguiendo el apoyo del partido del presidente Alemn para evitar su desafuero.

Como recordaba en julio pasado en su artculo Iosu Perales en la web de viento sur, slo despus de pactar con Alemn para evitar el desafuero parlamentario, fue que Daniel Ortega se present en 2001 ante una juez sandinista, la cual no lo declar culpable ni inocente del delito por el cual fue acusado, sino que cerr el caso porque supuestamente ya haba prescrito legalmente.

Ortega devolvera el favor a Alemn aos ms tarde, cuando fue este quien se encontr en aprietos frente a la justicia.

En 2001 Daniel Ortega lo volva a intentar, se present como candidato presidencial frente al candidato de la derecha, Enrique Bolaos, y volvi a perder, aunque el FSLN mejor algo su posicin parlamentaria. Segua sin aparecer una alternativa mejor a los candidatos de la burguesa apoyados por la gran patronal, el FMI, la jerarqua eclesistica de la Iglesia catlica y Estados Unidos.

A pesar de que el FSLN acus en numerosas ocasiones a Bolaos de ser un ttere de Washington, le aport su apoyo parlamentario para sacar adelante muchas leyes reaccionarias y vot junto con la bancada oficial a favor del Tratado de Libre Comercio con EE UU.

Daniel Ortega persista en su obsesin por volver a la presidencia de Nicaragua, y sigui dando pasos para que todos esos poderes fcticos lo vieran como un lder popular moderado y confiable.

Uno de sus gestos ms llamativos fue su acercamiento a uno de los mximos enemigos de la revolucin sandinista desde sus inicios, al cardenal Ovando y Bravo, que hasta pocos aos antes lo llamaba serpiente, lo acusaba de fariseo y de ensuciar la palabra de Cristo por sus invocaciones cada vez ms frecuentes a Dios y al catolicismo.

Los choques frecuentes entre Ovando y Bravo y el lder sandinista desaparecieron abruptamente y Ortega empez a alabar las supuestas virtudes del violento cardenal, enemigo acrrimo de los sacerdotes de la Teologa de la Liberacin, que s haban apoyado la revolucin sandinista.

A fines de 2006 la bancada del FSLN vot a favor de prohibir el aborto teraputico, una conquista de las mujeres que se haba conseguido en 1837. Rosario Murillo se convirti en la cabeza visible de una cruzada contra el aborto.

Iosu Perales recordaba en su artculo que citbamos antes lo brusco del cambio en la relacin entre ellos. Ortega comenz a acudir con su esposa a las misas en la catedral, convenientemente televisadas, en una de las cuales pidi perdn por los excesos de la revolucin. La cercana entre ambos fue ilustrada cuando se vio al cardenal dando la comunin a Ortega y a su compaera Rosario, a quienes haba casado en una ceremonia privada.

Eduardo Galeano tampoco se pudo callar ante esa transformacin de Daniel Ortega, y escribira en la revista chilena de izquierda Punto Final en 2013: En el ao 1830 y pico Nicaragua fue uno de los primeros pases que legaliz el aborto en los casos en que corriera peligro la salud de la mujer y la vida de la mujer. En ese momento gobernaba en Nicaragua el partido conservador, un partido de derecha, que fue el que promulg la ley. Pas un siglo y medio ms o menos y un gobierno de izquierda, sandinista, anul la ley Bajo esos parmetros, que me aclaren qu es izquierda y qu es derecha, porque si izquierdista es el gobierno que ilegaliz el aborto que haba sido legalizado por un gobierno de derecha entonces estamos todos locos. Habra que recuperar el sentido de las palabras, que es en definitiva la funcin primordial de un escritor, contribuir a limpiar el diccionario.

Un ortega domesticado vuelve al poder 16 aos despues

Y en 2006 por fin el FSLN gan las elecciones presidenciales y Daniel Ortega cumpli su sueo de volver al poder. A diferencia de lo sucedido ante triunfos de otras fuerzas del cambio en Amrica Latina, ni Estados Unidos ni el FMI o el BM lanzaron contra Ortega una campaa meditica especialmente furibunda y alarmista. Saban que Ortega y el FSLN eran controlables, que incluso despus de la revolucin de 1979 no haban denunciado siquiera la voluminosa e ilegtima deuda externa que dej Somoza y que se siguieron pagando puntualmente las cuotas al FMI y otros buitres financieros. Tampoco denunciaran la deuda que dejaron tanto el Gobierno de Chamorro como el de Bolaos.

Eric Toussaint recordaba en un artculo en julio en este portal que fue muy distinta la actitud en Ecuador de Rafael Correa, que tambin gan las elecciones ese mismo ao, en 2006. Correa s convoc una comisin para auditar la deuda externa de Ecuador para identificar la parte ilegtima de la misma, y en 2009 consigui una victoria contra varios acreedores, adems de expulsar del pas al representante del Banco Mundial.

Daniel Ortega adopt una actitud totalmente diferente: Hizo todo lo posible para mantener las buenas relaciones con el FMI y afirm que seguira con las reformas que pidiera ese organismo, deca Toussaint en su artculo "De dnde viene el rgimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo?"

Toussaint recordaba que precisamente para poder cumplir con sus compromisos con los acreedores estadounidenses el FSLN hizo ajustes en partidas sociales que afectaron a los miles de trabajadores pblicos que llevaban tiempo reclamando aumentos salariales y tenan expectativa de que lo lograran tras la victoria sandinista.

Desde el primer momento de su retorno al poder Daniel Ortega mostr esas dos caras que ya haba evidenciado en los aos 90. Por un lado estaba la cara del lder popular y carismtico que se funda con la gente de a pie, entregaba una vivienda social, mejoraba el plan de Atencin Primaria de Salud, o garantizaba ayuda alimentaria para miles de personas en pobreza extrema, lo que sin duda representaba un cambio positivo con respecto a los gobiernos de Chamorro, Bolaos o Alemn, y es esa cara y su clientelismo la que le permiti seguir manteniendo apoyo popular. Buena parte de esa poltica popular se llev a cabo gracias a la voluminosa ayuda recibida ao tras ao de la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Pero el Ortega que volvi al poder en 2007, codo a codo con Rosario Murillo, su esposa, tena tambin otra cara, que la poblacin hubiera abominado en los aos 80, la cara del hombre que haca grandes negocios con el Consejo Superior de la Empresa Privada y con el capital extranjero.

Orteguismo no es igual a Sandinismo, deca en estas mismas pginas de viento sur en julio pasado alguien nada sospechosa de trabajar para el imperialismo, Mnica Baltodano. Comandante guerrillera, viceministra de la Presidencia de 1982 a 1990 y diputada de la Asamblea Nacional por el FSLN, Baltodano, analizando la masificacin de las protestas callejeras que se generalizaron a partir de abril pasado, sostena: La inmensa olla de presin fue acumulando molestias desde hace varios aos. Desde que Ortega pact con el derechista y corrupto Arnoldo Alemn, hizo un claro giro hacia posiciones neoliberales en la economa, conservadoras en cuanto a derechos de las mujeres, oscurantista en trminos de creencias y supresin del principio de Estado laico, y dictatorial en trminos de democracia.

El gobierno ha entregado el pas a intereses extranjeros, sostena Baltodano en la entrevista publicada en esta web. el caso ms brutal es el de la Ley 840 (ley para la construccin por capitales chinos de un costossimo canal interocenico) con lo que el orteguismo entreg la soberana del pas a los intereses corporativos extranjeros. Pero tambin son onerosas otras concesiones, mineras, forestales, pesqueras. Todas las iniciativas para discutir sobre la conveniencia o no de estas concesiones han sido rechazadas. Ellos dirigen el pas sin escuchar a nadia. Solo a sus socios.

Miles de campesinos se han movilizado contra el despojo de sus tierras para poder construir el faranico canal concedido por 100 aos. Las organizaciones ecologistas y la propia Academia de Ciencias de Nicaragua han denunciado igualmente la gravedad del dao medioambiental que provocar al cortar literalmente al pas de este a oeste, en una extensin de 278 kilmetros que atraviesa el lago Cicibolca, segunda reserva de agua dulce de Amrica Latina.

Ni bien lleg al poder en 2007 Daniel Ortega pag la deuda personal contrada con el ex presidente Arnoldo Alemn. Este haba sido condenado en 2003 a 20 aos de crcel por uso indebido de fondos pblicos, malversacin, asociacin ilcita para delinquir, delitos electorales y fraude, pero cumpla su condena en su vivienda familiar en Managua. En 2005, durante el Gobierno de Enrique Bolaos, se le mejor an ms su situacin judicial, se le ampli ese Rgimen de Convivencia Familiar para que Alemn pudiera circular por todo el territorio nacional. La nica limitacin que se le impuso fue que no poda salir del pas.

Ortega complet esa farsa de condena e hizo que la Corte Suprema de Justicia exonerara a Alemn de todos los cargos y que se le concediera la libertad definitiva.

Ortega tambin complet su reconciliacin con el otrora archienemigo cardenal Ovando y Bravo, nombrndolo en su Gobierno como Coordinador del Consejo de Reconciliacin.

La ltima partida?

Ese Ortega domesticado y con discursos de izquierda y de derecha dependiendo del da y lugar es el que gan en 2007 las elecciones en su tercer intento; es l quien modific la Constitucin a su medida para poder ser reelegido presidente y quien once aos despus est recogiendo lo que ha sembrado durante todos estos aos: la protesta, la indignacin, la ira, la desilusin de buena parte del pueblo llano que se siente traicionado.

Ortega no conseguir ahora que ni los Chamorro, ni los Bolaos, Alemn, Ovando y Bravo ni la COSEP ni ninguno de los poderes fcticos nacionales e internacionales a los que cortej durante todos estos aos lo salven.

Aunque la pareja presidencial se haya incorporado hace aos a ese 5% de la poblacin, a los ricos de Nicaragua, estos nunca los terminaron de reconocer como miembros de pleno derecho de su club.

Ortega se humill ante ellos y como la cabeza ms visible de la revolucin sandinista humill y traicion a esta; sirvi a esos poderes y ellos le sirvieron para enriquecerse, para llegar al poder y para mantenerse, pero el noviazgo se acab.

Su omnipotencia, su egolatra, no le permiti entender que esas eran alianzas efmeras, que temprano o tarde cualquier chispa servira de detonante para que todo estallara por los aires y se cayera de su cuerda de equilibrista.

Su intransigencia, su soberbia, su creciente autoritarismo, solo pueden radicalizar y hacer ms violento, peligroso e incontrolable este proceso.

Con su actitud Daniel Ortega y su esposa-vicepresidenta han logrado dividir y debilitar al sandinismo y a sus apoyos en la izquierda nacional e internacional y han dejado ms confuso e indefenso al pueblo para encontrar una alternativa de izquierda a la actual crisis.

En su mesianismo posiblemente Ortega-Murillo confen precisamente en que esa confusin, esa divisin y esa falta de alternativas de quienes hoy estn protestando contra ellos en las calles por muy distintas razones, supongan su as en la manga para intentar a pesar de todo salvar la partida y seguir mantenindose en el poder.

Roberto Montoya, periodista y escritor, es miembro del Consejo Editorial deViento Sur

Primera parte de este artculo, enhttp://rebelion.org/noticia.php?id=244768

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14086



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