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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2018

La Espaa del 155

Iosu Perales
Rebelin


Hannah Arendt nos advirti que de la violencia nunca surge el poder democrtico. Y aadi que ese poder slo surge de la accin poltica. Y que la violencia surge cuando hay ausencia de poder democrtico, cuando est en peligro y se recurre a la violencia para imponer el poder a secas, hecho que a su vez conducir a una espiral que pondr en peligro la democracia. Pensando en esta reflexin de Arendt, mi mente vol a Catalunya, donde el despliegue de violencia institucional fue la demostracin de un nacionalismo espaol exacerbado e incapaz de abordar un problema poltico desde el dilogo entre iguales, desde la democracia. A falta de voluntad y de talento poltico vivimos meses bajo el 155, un instrumento antidemocrtico propio de un colonialismo interno todava poco estudiado.

Lo bueno del asunto es que verde es el rbol de la vida, y ms all de la cruzada rancia de un nacionalismo de balcones, de banderas y de a por ellos; ms all de una justicia y unos jueces trasnochados, anclados en una visin politizada y autoritaria de su propia funcin, ms all de todo eso desde Europa nos ha llegado otra visin mucho ms cercana a la verdad. No hubo rebelin en Catalunya. Pero se mont una gran mentira repetida en los medios de comunicacin y por tres partidos polticos que ni falta hace nombrarlos. De la mentira se sacaron de la manga el 155 no cabe pensar que lo hubieran hecho nicamente por malversacin, aunque vaya usted a saber- y ahora que la mentira ha sido descubierta cabe pedir cuentas: en qu se sustent el 155? no ser verdad que lo aplicaron a sabiendas de que era injusto?

Yo les dir en que se sustent. No en los hechos, no en los datos, no en la realidad, se aplic con el afn de dar un escarmiento a Catalunya y de paso advertir a los independentistas vascos. Se sustent en una idea de Espaa, para nada plurinacional, y s trufada de rasgos que conectan con imperio perdido, con un poder colonial de matriz castellana. Una Espaa oscura de sotanas y toros, de devociones irracionales de cualquier signo. Por esa Espaa movilizaron al rey, quien hizo una intervencin televisada que perdurar en las memorias de los republicanos y de Catalunya en especial. Su discurso, autoritario, amenazante, ruin, fue la mejor prueba de que en las instituciones espaolas hay gente peligrosa.

En todo lo concerniente a Catalunya la posicin de los grandes partidos estatales es penosa. Unos dicen antes roja que rota y otros responden antes facha que rota. Para defender el veto a la democracia, es decir al voto, agitan la ley, como si fuera inmutable, una camisa de fuerza. La responsabilidad es de la ley bajada el cielo, as son las cosas. Los que la obedecen son demcratas, los que la desacatan son rebeldes, segn la concepcin unilateral y cateta que afirma que slo lo que es legal es democrtico. Por momentos hablan de reformar el modelo territorial, pero slo es bla bla bla, en los hechos nada. Claro que uno de los actores nos ha salido toro bravo. Quiere cambiar la ley electoral para eso si sera factible cambiar la legislacin y la Constitucin si hace falta- para minimizar la presencia de independentistas en el Congreso y el Senado. Los otros, de momento, parecen decir no. Pero su no de hoy puede ser un s maana si la captacin de votos lo aconseja.

La cosa funciona as: Espaa es un pas con alguna patologa que prefiero omitir. Puede ser muy liberal en algunos derechos civiles y es para alegrarse, pero cuando se toca un asunto llamado Espaa, se cruzan los cables de las derechas, de las izquierdas y de los centros, y entonces ya no hay tregua, ni dilogo, ni nada que pueda parecerse al respeto a la ideas de muchos catalanes y vascos. Entonces Espaa es bronca, violenta, autoritaria, rancia, y recuerda a la reconquista, a Agustina de Aragn, al Algarrobo. Hasta el partido ms alternativo en su discurso se rinde ante la evidencia: frente a la amenaza de perder votos la medicina es Espaa Una, lo de grande y libre ya es otro cantar. No hay valenta que valga y entonces las buenas ideas se transforman en conservadoras.

Una de las consecuencias ms graves del 155 son los presos polticos. Miren, en Espaa no se tortura aunque lo diga Amnista Internacional y tribunales europeos. Es que queda muy feo reconocerlo. En Espaa no hay presos polticos aunque los que estn en prisin no por rebelin segn tribunales europeos-, lo estn por haber ejercido sus funciones polticas en un marco institucional y siguiendo el mandato de las urnas. Es que queda muy feo reconocerlo. Pero, qu quieren que les diga, en esta pintoresca Espaa, muchas cosas no son lo que parecen. Ahora sabemos que Juan Carlos no era un rey ejemplar, que estuvo implicado en el 23F y todo lo que se cuenta converge en que es bastante impresentable. Sabemos tambin que la maravillosa transicin del 78 fue en realidad un apao con el franquismo y lejos de dar impulso a la democracia lo que se hizo es atarla, sujetarla a poderes fcticos para que no fuera lo que el pueblo esperaba. As tambin sabemos que quieren que creamos que los presos catalanes lo estn por delincuentes pero ms all de los tifosi del nacionalismo espaol sabemos que estn en prisin porque son lderes polticos y hay que cortarles las alas.

En realidad, el 155 que todava vive como amenaza viva, si es el espejo de una Espaa que no tiene arreglo. En la poltica espaola hay poco talento y poco talante. La verdad es que Espaa est bastante enferma. Algunos polticos tienen la fiebre de nacionalismo espaol tan alta que deliran. Como ese poltico de ms que dudosa formacin acadmica que vino a Navarra para decir que el euskera no es idioma de esa comunidad. Se puede tener ms ignorancia? No es un peligro pblico un tipo as? Pues como l hay millones en Espaa. Por eso digo que Espaa no tiene remedio.

Fjense, la batalla legal por el supuesto delito de rebelin se la ha ganado Puigdemont al juez Llarena, pero este ltimo ha retirado la euro orden no los quiere juzgar nicamente por malversacin- para seguir considerndolos en rebelda hasta que un da decidan entregarse. Se trata de un acto de venganza, cuando en realidad la justicia espaola debera reconocer deportivamente su derrota ante la justicia europea. Pero Espaa es mucha Espaa, crdito no tiene en algunas materias democrticas, pero eso s, mantiene el espritu franquista de resistencia a la injerencia de fuerzas extranjeras. La derrota se vive como una afrenta.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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