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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2018

Migracin, de qu hablamos?
Nueva conquista de frica y crisis migratoria en Europa

Pietro Basso
Viento Sur


La crisis migratoria golpea a Europa desde hace algunos meses cuando la inmigracin est en sus mnimos histricos. Para mejor comprender esta paradoja, voy a analizar el asunto mirando primero a frica, luego a Europa y finalmente las interacciones que resultan de todo ello.

En frica

Est en marcha una avalancha hacia frica, bajo la forma de una irrupcin neocolonial sobre los recursos minerales, energticos, territoriales, marinos, solares, elicos y humanos del frica del Norte y subsahariana.

Un nuevo imponente saqueo, pero con importantes diferencias en relacin a lo que ocurra en tiempos de la Conferencia de Berln de 1884-1885 1/ :

1. Esta vez el asalto es global, porque frica es el continente ms prometedor para el capital global. Lo que est en juego aqu es algo de primera importancia. En primer lugar, se trata de realizar un excedente de acumulacin del capital que parece cada vez ms difcil obtener en otras partes. Por otra parte, no es frica la nica parte del mundo en la que tanto la poblacin como el potencial de mano de obra continan creciendo a un ritmo rpido 2/ ? Los depredadores no son nicamente los tradicionales bandidos europeos, sino tambin las multinacionales estadounidenses (las ms importantes inversiones en trminos de stock de capital, provienen de los Estados Unidos 3/ , los bancos y empresas chinas, sauditas, emirates, indias y turcas. Las inversiones directas en el extranjero (IDE) hacia frica han crecido de 10.000 millones de dlares en 2000 a ms de 55.000 millones en 2015, haciendo de este continente el segundo destino mundial de IDE inmediatamente despus de la regin Asia-Pacfico.

2. Sentados a la mesa del festn encontramos incluso a las burguesas rabes y negras, otras veces prcticamente inexistentes, que capitalizan (en parte) en su favor el ciclo de las revoluciones y de las luchas anticoloniales expropiando, al hacerlo, a las clases trabajadores que han llevado a cabo esas luchas en primera persona.

3. En el contexto actual de gran desorden internacional, salido de la crisis del orden mundial post-Segunda Guerra Mundial y del hundimiento del socialismo realmente existente [segn la frmula elaborada en RDA], no se trata en absoluto de un nuevo reparto del pastel africano ni de ningn acuerdo pacfico de este tipo entre buitres. Esto es una circunstancia que hace el asalto de las potencias civilizadoras an ms brutal, si es an posible, que el de finales del siglo XIX.

4. Los instrumentos del asalto neocolonial contra frica se han vuelto ms sofisticados y ms diversificados. Mediante la multiplicacin de la presencia militar estatal y privada, de bases militares, de consejeros y de servicios secretos, en el continente y sus mrgenes. Mediante las guerras desencadenadas por Occidente y las guerras civiles o de secesin en las que los imperialismos, incluyendo el italiano, estn implicados en gran medida. Pero tambin y sobre todo mediante otras formas de implicacin:

- el estrangulamiento debido a la deuda externa, de 13.000 millones de dlares en 1973 a 450.000 millones hoy, para los estados subsaharianos;

- el land grabbing [acaparamiento de tierras] en frica -que equivale a cerca del 50% de las tierras acaparadas en todo el mundo- para una superficie superior a 21 millones de hectreas (de 41 millones de total mundial) 4/

- la transformacin de la agricultura africana, bajo la dominacin del agrobusiness, en una agricultura de exportacin, que no responde a las necesidades alimentarias de las poblaciones locales: monocultivos intensivos impuestos a varios pases para la produccin de biocarburantes, de madera, etc;

- la venta a prdida, en los mercados africanos, de productos agrcolas estadounidenses o europeos subvencionados, poniendo fuera de juego a los productos de la agricultura local;

- la rapia de las riquezas pisccolas costeras;

- la trata de mujeres, cuyas cadenas de mando y consumidores finales estn en Europa y en los dems pases ms ricos;

- el bran drain [literalmente pillaje de cerebros, de calificaciones 5/ ] de la gente africana ms cualificada, profesionales de la medicina ante todo, denunciado hace ya veinte aos por Coutrot y Husson 6/ ;

Sin hablar aqu del tradicional saqueo de materias primas, habiendo sido sustituidos el caucho y el oro por el petrleo, el gas, el coltn, los metales raros de los que frica rebosa literalmente, en ciertos casos de forma casi monopolstica. A lo que hay que aadir los efectos indirectos, sobre todo el continente, del hiperdesarrollo capitalista mundializado, la desertificacin, la sequa y las hambrunas, productos del cambio climtico, que frica ha sufrido ms que cualquier otra parte del globo.

Este conjunto de procesos interactan y acaban por conducir a un movimiento migratorio interno en frica, en rpido crecimiento. La desercin progresiva de los campos est en curso, paralelamente a la ruina de la agricultura de subsistencia, que alimenta sin embargo an a un tercio de las y los habitantes del continente, y al nacimiento de megapolis incluso de ciudades-regin (Lagos cuenta con 23 millones de habitantes) y de un gran nmero de centros urbanos 7/ . Apenas hace 10 aos, la gran mayora de los movimientos migratorios de frica se desarrollaban en el interior del continente. Los que iban hacia Europa estaban en crecimiento pero seguan siendo modestos, comparados a los movimientos intracontinentales 8/ . La emigracin africana hacia Europa provena an en su mayora de frica del Norte, la salida de los pases subsaharianos estaba an limitada y era cosa de personas que tenan un nivel de formacin medio o elevado 9/ .

Desde hace una quincena de aos, las cosas han cambiado verdaderamente. Los procesos de urbanizacin, ligados al desarrollo y a la modernizacin capitalistas de las economas y de las sociedades subsaharianas se han acelerado. Al mismo tiempo las fronteras entre Estados africanos, anteriormente bastante porosas, se han vuelto menos permeables. Y tendencias nacionalistas, cuando no racistas, se han afirmado contra las migraciones provenientes de otros pases del continente (los pogromos sanguinarios que han estallado estos ltimos aos en frica del Sur constituyen un caso extremo) Son adems decenas de millones de migrantes quienes no encuentran salida profesional en las ciudades, al no haber seguido el paso el proceso de industrializacin al crecimiento demogrfico 10/ . Nada que ver con la fuerte industrializacin china, que ha afectado a toda la China costera de las zonas especiales y que ha podido absorber a unos 200 millones de migrantes internos en una treintena de aos.

Al hacerse el xodo rural cada vez ms poderoso, ha acabado por golpear a las capas sociales menos escolarizadas, incluso analfabetas, tanto ms duramente en cuanto que los planes de ajuste del FMI (Fondo Monetario Internacional) y del BM (Banco Mundial) han destruido la formacin superior en varios pases y han golpeado en todos a la instruccin primaria. Al parecerse cada vez ms la emigracin intraafricana a una carrera de obstculos, los movimientos migratorios se han vuelto ms hacia Europa, Amrica del Norte, el Golfo Prsico (entrando aqu en competencia con las inmigraciones asiticas) e incluso hacia Asia.

El acceso al continente europeo se ha vuelto simultneamente ms difcil, debido a las polticas restrictivas, selectivas y represivas puestas en pie por la Unin Europea (UE), incluso por las potencias excoloniales como Francia y el Reino Unido 11/ . Como innumerables testimonios de jvenes hombres y mujeres que vienen de frica demuestran, estn dispuestos y dispuestas a todo para poner los pies en el suelo europeo, llevando a cabo periplos que pueden durar aos, por la simple razn de que no tienen alternativa 12/ . Recorridos dramticos y a menudo trgicos, si se considera que durante los 15 ltimos aos el Mediterrneo se ha convertido en la fosa comn de al menos 30.000 personas migrantes provenientes de frica, el recorrido migratorio ms peligroso del mundo.

En Europa (en las altas esferas)

Mientras que en frica la presin migratoria alcanza mximos, en Europa estamos en el punto ms alto de la hostilidad de los Estados, de las administraciones pblicas y las privadas hacia las personas refugiadas y migrantes que llegan de frica. Estamos ante una invasin de gente africana! Debemos pararles en frica!. El eslogan del jefe ms importante de la Liga 13/ , Matteo Salvini, convertido en ministro del Interior en Italia, tiene un fuerte eco en Europa del Este, en Austria, pero tambin en los pases cuyos gobierno se desmarcan de su violencia verbal.

Es, a fin de cuentas, la materializacin del efecto bola de nieve. En efecto, el ascenso de los discursos pblicos contra las personas inmigrantes es algo que viene de hace decenios en Europa. Ya al comienzo de los aos 1970 el FN (Frente Nacional) de Jean-Marie Le Pen lanz hbilmente la consigna de Alto a la inmigracin salvaje. Luego, en los aos 1980 y 1990, las temticas viscosas del racismo diferencialista 14/ fueron apareciendo, lenta pero inexorablemente. Primero en las universidades, de ah un poco a todas partes, anticipando y legitimando las prcticas estigmatizantes y discriminatorias en boga actualmente. En el umbral del nuevo siglo, la guerra sin fin contra el terrorismo, que estall tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, tom la forma de una cruzada obsesiva contra las poblaciones de orgenes islmicos en Europa. Lo que no es extrao, entre otras cosas, a la masacre de Oslo, el 22 de julio de 2011, perpetrado por el autodenominado fundamentalista ario-cristiano Anders Behring Breivik. A partir de ah y ms all de las declaraciones de fachada, el racismo institucional contra las personas migrantes, hecho de leyes, circulares, prcticas discriminatorias y controles, se ha exacerbado. Y las fuerzas de la nueva derecha, que han sido sus promotoras, ha abandonado progresivamente su posicin minoritaria, incluso residual, llegando incluso al gobierno en Noruega, Hungra, Polonia, Austria y, ltimamente, Italia. Han rozado este objetivo en Francia y han logrado poner en el centro de los debates pblicos de Reino Unido, Alemania y Pases Bajos, la necesidad de una poltica agresiva y restrictiva hacia las personas migrantes.

Como ha subrayado Liz Fekete, en su obra Europes Fault Lines: Racism and the Rise of the Right (ediciones Verso, 2018), esta marcha triunfal de las derechas europeas xenfobas y racistas ha sido facilitada, de formas diversas, por los aparatos represivos pblicos y privados y por el sistema de medios de comunicacin social en manos del gran capital. La complicidad entre las fuerzas que se jactan de ser anti sistema y los crculos capitalistas ms poderosos no tiene nada de sorprendente, si nos referimos a las fuerzas particulares que, localmente, apoyaron y facilitaron la ascensin del nazi-fascismo en los aos 1920 y 1930 del siglo pasado.

Lo mismo ocurre con el efecto bola de nieve mencionado ms arriba; si explica ciertas cosas, no podra constituir la respuesta a una pregunta de gran importancia: cules son las razones de fondo de la irresistible agravacin de las medidas tomadas, tanto en Italia como en toda la Unin Europea, contra las personas migrantes provenientes del continente africano? Y esto tres aos despus de la apertura de las fronteras alemanas a ms de un milln de personas refugiadas y demandantes de asilo (adems) sirias.

La primera de estas razones reside en el hecho de que existe ya, en Europa, un un ejrcito de reserva pletrico 15/ , que quita toda necesidad de llegada masiva de personas inmigrantes contrariamente a lo que ocurra en los aos 1990 y durante el primer decenio de este siglo. En efecto, desde hace una decena de aos, la Unin Europea realiza una tasa de acumulacin del capital muy reducida en relacin a sus principales competidores (China y Estados Unidos). A golpe de contrarreformas del mercado de trabajo, la UE ha creado un vasto contingente de trabajadores y trabajadoras ultraprecarios y subremunerados, inmigrantes y autctonos, de quienes las empresas pueden servirse a su guisa.

La segunda razn es que la inmigracin actual proveniente del frica negra, a diferencia de la de los decenios pasados, est constituida en su mayor parte de una fuerza de trabajo poco escolarizada, como ha declarado explcitamente Manfred Weber, jefe del grupo del Partido Popular europeo en el Parlamento europeo de Estrasburgo: Las y los migrantes africanos no tienen las competencias profesionales necesarias para pases como Alemania y los Pases Bajos; su formacin sera demasiado onerosa para Europa. Mientras que, para pases como Italia o Espaa, pueden servir en el campo y las actividades de pen, a 2-3 euros la hora, pero en menor medida que en el pasado reciente.

La tercera razn, y la ms fundamental, es que la pretendida invasin de personas africanas constituye un excelente pretexto para militarizar el Mediterrneo (Fuera las ONG! Solo deben estar las embarcaciones militares). Siendo el objetivo dejar la va libre al secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, dispuesto a reforzar las patrullas en al rea mediterrnea, dispuesto a enviar tropas a Libia y otras partes, a crear una red de campos de concentracin en Libia, Nger, Mal, etc., destinada a detener a las personas migrantes y a filtrar a las verdaderas personas que requieren asilo, a instalar en frica del Norte (luego cada vez ms lejos) contingentes militares italianos, europeos, de la OTAN, lo que permitira llegado el caso estar presente de forma ms slida en el terreno africano frente sus competidores chinos y otros.

Pero estoy convencido de que, en las altas esferas de la UE, se desarrolla una reflexin paralela desde hace aos, sobre otro aspecto de la cuestin. En primer lugar sobre Egipto y Tnez alrededor de 2011-12 y luego, del Norte al Sur y del Este al Oeste, sobre frica del Sur, Tchad, Liberia, Mozambique, Marruecos, Lesotho, Etiopa, Tanzania, Argelia, Burundi, Zimbabwe 16/ , donde se han desarrollado intensas luchas econmicas y polticas de la clase obrera y de los y las explotadas. Capitalistas y gobernantes europeos que, en el momento actual, gozan de una cierta paz social, no desean de forma alguna importar gente peligrosa; en Italia, son justamente las y los proletarios rabes y subsaharianos quienes ha animado con fuerza las luchas en el sector logstico. Que se queden all abajo, desencadenando sus espritus contra el efecto deprimente del paro y de las angustias de la economa informal. Esto permitir incluso hacer bajar el valor de la fuerza de trabajo africana, que las y los usureros de la globalizacin juzgan excesivamente elevada, en la medida en que su papel es compensar la ineficiencia de las estructuras y de las infraestructuras pblicas 17/ .

En Europa (entre la gente asalariada)

Tanto en Italia como en Europa, este virulento racismo institucional, en particular los temas planteados por las derechas ms agresivas (en Italia la Liga y CasaPound 18/ la gente trabajadora. Lo que da toda libertad al gobierno Liga&Cinco Estrellas 19/ para realizar un cambio total de la relacin causa-efecto: poner en prctica polticas de Estado contra las personas migrantes africanas dictadas, como hemos visto, por intereses puramente capitalistas y neocoloniales, que propulsan la difusin del racismo popular, significa ponerles en primer plano como si fueran una poltica de defensa de los autctonos, de todas las personas autctonas (las italianas en primer lugar, las austracas primero, etc.), en particular de las ms desfavorecidas, como si esas polticas emanaran de las capas populares.

Cuarenta aos de polticas de Estado antiobreras y de ofensivas capitalistas en los centros de trabajo explican la influencia creciente de los temas racistas. Cuatro decenios que han hecho estallar la precariedad, el paro, la intensificacin del trabajo, la corrosin de las redes colectivas por los procesos de automatizacin, decenios de marginacin de las personas ms desfavorecidas y de difusin de las drogas, etc. Fenmenos que se explican igualmente por el hundimiento subsiguiente de la conflictividad obrera y proletaria, por la progresiva descomposicin fsica e ideolgica de las estructuras del antiguo movimiento obrero. Estar cautivo de una situacin as y activar importantes sectores de las capas medias, de las y los obreros y proletarios alrededor de una propaganda antiinmigrantes ha sido -cuando haba un vaco de luchas sociales, repito- una cosa relativamente simple. Poco a poco las y los migrantes de los pases del Este (rumanos, albaneses, as como los famosos fontaneros polacos), luego los de los pases rabes y de culturas islmicas, candidatos en masa al terrorismo yihadista, los gitanos, los chinos, los demandantes de asilo abusadores por definicin, las y los africanos de los pases subsaharianos que amenazan con invadirnos como los brbaros de antao, etc., se han convertido primero en chivos expiatorios y luego en las principales causas del desconcierto social. Son discursos que se fundan ciertamente en falsificaciones en cuanto a la situacin realmente existente. Pero se fundan tambin en realidades indiscutibles, como la utilizacin de la mano de obra inmigrada para reducir los salarios y limitar los derechos de las personas asalariadas, en ausencia de luchas sociales y de organizaciones adecuadas. O bien, como es el caso, en la integracin de una (muy pequea) franja de personas migrantes, adems ilegales, en las actividades de la criminalidad organizada, ante todo en el trapicheo de drogas.

Los sectores ms sutiles de la derecha racista combinan esta propaganda con la denuncia de las altas esferas de la UE y de los potentados de la mundializacin, a quienes acusan de instrumentalizar a las personas migrantes contra las autctonas a fin de ahogar las identidades nacionales y de deteriorar las condiciones de existencia, prefiriendo dedicarse a las actividades especulativas ms que a las productivas. En los dos casos el enemigo es el extranjero, el del interior y el del exterior, segn el experimentado mtodo que remonta al Mein Kampf, de Hitler. En efecto, en ese texto el extranjero es el judo y tiene dos rostros: de una parte, el proletario internacionalista y marxista, de otra, el financiero cosmopolita, imgenes sociales totalmente antitticas, pero unificadas por la venenosa propaganda nazi de la pertenencia racial. El xito actual de la Lega en Italia no es extrao al uso de este tipo de retrica difundida a muy amplia escala por los ltimos medios de comunicacin de masas. Por ejemplo, la pgina Facebook de su dirigente Matteo Salvini tiene ms de 2.800.000 followers

El progresivo ascenso del discurso pblico antiinmigrantes, de su puesta en marcha promovida por la antigua derecha as como por gobiernos de centro-izquierda, as como de las fuerzas que han lanzado/promovido el nuevo curso poltico europeo cada vez ms explcitamente racista, ha permitido proclamar alto y fuerte un mensaje recurrente que unifica hoy a los Estados y los gobiernos europeos: Alto a la inmigracin!.

Ascensin acompaada por el cierre de las fronteras europeas contra la tan temida invasin de frica, devolucin de las embarcaciones en el Mediterrneo, refuerzo de la polica de fronteras Frontex, edificacin de una cadena de campos en frica del Norte, adems de los macabros centros actualmente en pie, y de muros para cerrar el camino a las hordas de inmigrantes, tras haber cerrado el acceso por Turqua de acuerdo con Recep Tayyip Erdogan. Sobre esta base el gobierno Liga&Cinco Estrellas ha desencadenado una querella europea sobre la necesidad imperativa de repartir las personas migrantes que logran a pesar de todo pisar el suelo europeo. Declaraciones inmediatamente contestadas por el ministro del interior alemn Horst Seehofer, que ha hecho una declaracin de acentos apocalpticos: economa, sociedad, identidad, historia nacional de Alemania van a hundirse si Italia y Grecia no retoman [segn el Reglamento de Dubln] los 63.691 refugiados actualmente en su pas pero entrados por la puerta de otro pas. Sin hablar de los Viktor Orban (Hungra), Mateusz Morawiecki (Polonia), Sebastin Kurz (Austria) y dems campeones de las nuevas depuraciones tnicas. La situacin europea se ha vuelto tan grave que el nuevo primer ministro espaol, Pedro Snchez, podra parecer un hroe humanitario por sencillamente haber autorizado al navo Aquarius, vergonzosamente rechazado por Italia, a amarrar en Sevilla. Muy evidentemente solo tras haber obtenido las garantas necesarias sobre el reparto de sus 629 pasajeros y pasajeras demandantes de asilo (que han sido repartidos y repartidas entre 9 pases!).

Para concluir (mirando ms all de hoy)

Echando una mirada al mundo, la crisis migratoria actual en Italia y en Europa aparece como un eslabn de la cadena de contradicciones y de convulsiones que sacuden un sistema econmico y social cada vez menos sostenible por la naturaleza y la humanidad laboriosa. Los poderes fuertes, globales, y sus gobiernos, no tiene solucin para estas crisis especficas. Esto est demostrado por lo que ocurre en Europa mismo, donde partidos hermanos, incluso gemelos, por su ideologa infame, como los de Orban, Kurz y Salvini, estn en oposicin en cuanto hay que tratar la eventual revisin del Reglamento de Dubln o del reparto de los costes de la militarizacin de las fronteras europeas.

El gobierno moda Trump de Salvini y di Maio, postula para estar en los puestos de vanguardia de la UE en su guerra contra las personas inmigrantes de frica, contra las personas migrantes ya presentes en el suelo italiano y en el suelo europeo. Es una poltica multicapas (o con varios crculos), fundada en un propsito unitario antiproletario. En primer lugar, contra las personas migrantes de frica, mediante muros, prohibiciones, emboscadas, costes, filtros, para seleccionarles y hacerles llegar aterrorizadas, rotas, dispuestas a hacerse sobreexplotar. Luego contra las personas encerradas en los centros de detencin, ensendoles a aceptar la condicin servil a travs del trabajo gratuito. Tambin contra los y las sin papeles, que viven con la espada de Damocles de la expulsin a fin de hacerles doblar el espinazo y olvidar toda veleidad de protesta. Igualmente contra las personas migrantes regulares, golpeadas por nuevas discriminaciones (no acceso gratuito a las guarderas para sus nios y nias, exclusin de la renta bsica de ciudadana, si alguna vez se pone en marcha); vctimas tambin de una propaganda de Estado que les presenta como un peso para las arcas pblicas y como la fuente del malestar social. En fin, contra las y los proletarios autctonos. Todo esto trabaja para cavar un foso de desconfianza, sospecha, hostilidad, odio, imposible de llenar, entre las dos categoras del proletariado, debilitndoles as a ambas frente a la agresin de los mercados globales, de la patronal, de las instituciones estatales.

El gobierno italiano tiene el viento de popa, gozando actualmente del 63% de apoyo popular, y no teniendo que hacer frente a ninguna oposicin, ni en el Parlamento ni en la sociedad. Ahora bien, su fuerza reside casi nicamente en la debilidad del movimiento proletario, en la parlisis de las luchas, en la ausencia de una plataforma y de una accin poltica de clase, capaces de unir a la gente autctona y la inmigrante en un mismo frente de lucha. Si no obstante las luchas se recuperan, si la gente trabajadora inmigrante forma parte y milita en ellas, como ha ocurrido ya ms de una vez, si fuerzas polticas de clase, aunque sean limitadas, practican una poltica general y sobre la inmigracin capaz de oponerse radicalmente a la accin del gobierno, del Estado y de la UE, entonces habr un posible brutal cambio de decoracin. El descontento social, hoy instrumentalizado demaggicamente por la Liga y el Movimiento 5 Estrellas podr ser vuelto en su contra. Despus de todo, lo que une a la gente explotada, migrante o autctona, no es infinitamente ms profundo y ms fuerte que lo que le divide?

Para esto y en el marco de la actual crisis migratoria, es necesario que la respuesta a las polticas gubernamentales, como la de la Liga&Cinco Estrellas, no abandone los temas que se enfrentan al sistema social capitalista como tal y a sus mecanismos de dominacin neocolonial. La lucha contra las polticas migratorias restrictivas y represivas de los Estados y contra toda forma de discriminacin hacia las poblaciones inmigradas debe ser una prioridad de los y las revolucionarias internacionalistas, que deben denunciar sin ambigedad las migraciones forzadas, que constituyen una gran parte de las migraciones contemporneas. Los y las revolucionarias saben bien lo que podra ser hecho para intentar invertir la tendencia. Es un proceso complejo, vista la profundidad histrica y el carcter estructural de estas causas. Avanzar en esta direccin necesitara grandes confrontaciones y transformaciones sociales.

Habra que obtener ante todo: 1, la anulacin de la deuda externa de los pases africanos; 2 la retirada inmediata de las tropas -privadas y pblicas, italianas y europeas-, de los consejeros militares, de los grupos de entrenamiento militar y policial; 3 la restitucin de las tierras arrebatadas a travs del land grabbing; 4 la detencin del envo a frica de los productos agrcolas europeos subvencionados que destruyen la agricultura local; 5 el abandono de la pesca en los mares de los pases africanos; 6 la rediscusin de las relaciones comerciales, sobre bases paritarias y de reciprocidad; 7 la elaboracin de formas concretas de un proceso de restitucin del saqueo multisecular; etc.

Y, en muy primer lugar, la ruptura del silencio sobre las luchas obreras y populares, sobre las resistencias al neocolonialismo, en curso en frica, y su apoyo por todos los medios. Para dejar as de cubrir frica de campos, muros, montaas de cadveres de migrantes, de deudas, de depredadores, de contingentes militares, de guerras abiertas o secretas!

Notas:

1/ En 1884 tuvo lugar la Conferencia de Berln, en plena avalancha hacia el interior del continente africano de las potencias coloniales occidentales y de las que queran llegar a serlo, cuando la cuenca del Congo fue preparada para ser despiezada. Result de ello, principalmente, la atribucin de inmensos territorios (el futuro Congo actual) al rey de Blgica, Leopoldo II, que explot las riquezas de su Congo mediante el terror, la tortura, la sangre y las manos cortadas, en nombre de la civilizacin; otras grandes porciones de tierra fueron distribuidas a Francia, que coloc as al Congo Brazzaville bajo su tirana [ndt A lencontre]

2/ Akinwuni A. Adesina, presidente del Banco Africano de Desarrollo, afirma: Hoy frica es, sin duda, el lugar privilegiado para hacer negocios. Tenemos una poblacin joven en pleno desarrollo y una demanda creciente de bienes de consumo, de productos alimenticios y de servicios financieros. Todos estos factores conjugados hacen de frica un destino comercial e industrial atractivo para el sector privado, Groupe de la Banque Africaine de dveloppement, Industrialiser lAfrique, 2018, p. 4. Li Yong, director general de UNIDO [iniciales inglesas de la organizacin de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, se expresa en el mismo sentido en un artculo titulado frica , una industrializacin que no puede ya ser diferida, diario Il Sole 24 Ore, 02/02/2017, artculo en el que trata no solo del perfil demogrficamente favorable, sino tambin del fuerte desarrollo urbano del continente y de una dispora altamente instruida.

3/ Cf. UNCTAD [sigla en ingls de la CNUCED, Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo], World Investment Report 2018, Geneva 2018, p. 38, figura A. El 66% de los capitales estadounidenses est invertido en la extraccin mineral, actividad para la que el Reino Unido y Francia estn a la cabeza de las potencias europeas, pero tambin cada vez ms Italia que, en 2016, se ha convertido en la primera inversora europea en particular a travs de la ENI, Ente Nazionale Idrocarburi.

4/ Cf. la web https://landmatrix.org/en/get-the-idea/agricultural-drivers/ . Segn Land Matrix, adems de los 41 millones de hectreas a nivel mundial, hay 8 millones a propsito de los cuales las informacin sobre la adjudicacin, el tipo de adquisicin, etc. son poco claras y por tanto estn fuera de las estadsticas. 41.000.000 de hectreas corresponden a 410.000 km2, es decir casi los 2/3 de la superficie de Francia Las estimaciones varan enormemente segn las fuentes utilizadas [ndt A lencontre].

5/ Al personal mdico y de enfermera proveniente de un pas de frica se le ofrece en los Estados Unidos y en Europa un salario fijo hasta 30 y 40 veces ms elevado que el que percibe en su lugar de formacin [ndt A lEncontre]

< 6/ T. Coutrot, M. Husson, Les destins du tiers monde, Nathan, Paris, 1993.

7/ La urbanizacin de frica no pasa solo por la formacin de muy grandes centros urbanos; pasa tambin por la emergencia de una red cada vez ms cerrada de pequeas y medias ciudades. Cf. UN-Habitat, State of African Cities 2014. Re-imagining sustainable urban transitions, Nairobi, 2014

8/ S. Castles, M.J. Miller, The Age of Migration. International Population Movements in the Modern World, Palgrave McMillian, 2009, cap. 7, carte 7.1.

9/ O. Bakewell H. de Haas, African Migration: Continuities, Discontinuities and Recent Transformation, in African Alternatives, P. Chabal, U. Engel e L. de Haan (dir.), Brill, 2007, pp. 95-117.

10/ Al contrario, en los tres ltimos decenios frica subsahariana ha sufrido una desindustrializacin considerable. Millones de puestos de trabajo han sido suprimidos sin sustitucin Cf Perch lAfrica non decolla , LInternazionale, 13/07/2018, p. 49 (se trata de la traduccin de un artculo traducido del semanario alemn Die Zeit).

11/ M.-L. Flahaux, H. de Haas, African migration: trends, patterns, drivers, Comparative Migration Studies (2016) 4:1, pp. 1-25.

12/ Me limito aqu a citar el testimonio del ciudadano de la Repblica Democrtica del Congo, Emmanuel Mbobela, titulado Rifugiato. Unodissea africana, Agenzia X, 2018. An disponiendo de relativamente buenos medios materiales de supervivencia y de apoyos, le han sido necesarios 6 aos para lograr poner pie en territorio neerlands.

13/ La Liga, partido poltico antimeridional fundado hace ms de 30 aos, con el nombre de Lega Nord, afectado a un territorio ficticio, la Padania (Italia de la Llanura del Po, del Norte), se ha convertido en la Liga (sin Norte) desde enero de 2018, transmutndose as en partido reaccionario, soberanista, racista, que se codea con los movimientos fascistizantes o fascistas en ciertos territorios, pero nacional y ya no nordista [ndt A lEncontre].

14/ Diferencialista en el sentido de que se trata de una reactualizacin del racismo, no bajo su versin llamada biolgica, sino bajo la que se dice fundada en la diferencia en trminos de modo de vida, cultura, valores cardinales. [ndt A lEncontre].

15/ El ejrcito de reserva (de mano de obra) puede ser definido, retomando las palabras de Marx (citadas por Michel Husson en su articulo Como los economistas dominantes explican el paro, alencontre.org 6/07/2018: Los movimientos generales del salario estn en general exclusivamente regulados por las fases de expansin y de contraccin del ejrcito industrial de reserva, que corresponden a los cambios de perodos del ciclo industrial. No son por tanto determinados por las evoluciones del efectivo absoluto de la poblacin obrera, sino por la relacin cambiante segn la cual la clase obrera se divide en ejrcito activo y ejrcito de reserva, por el aumento y la disminucin del volumen relativo de la sobrepoblacin, por el grado en que esta poblacin es a veces absorbida, a veces de nuevo liberada [ndt A lencontre].

16/ Patrick Bond, en Obsolete Economic Ideas and Personnel Corruption Are Closely Linked in Africa (interview de Mohsen Abdelmoumen, publicado en American Herald Tribune, 10/06/2017), observa que entre los 30 primeros pases, en trminos de militancia de las y los trabajadores, hay 12 que son africanos.

17/ Por increble que pueda parecer, esta tesis de los salarios africanos excesivamente altos es directamente explicitada en J. Cilliers, Made in Africa. Manufacturing and the fourth industrial revolution, Institute for Security Studies, avril 2018, p. 11.

18/ CasaPound es un partido neofascista fundado en 2003, alrededor de la ocupacin de un edificio del centro de Roma reconvertido en centro social destinado solo a ciudadanos y ciudadanas italianas. Se ha aliado a otras dos organizaciones neofascistas, Forza Nouva y Fiamma Tricolore, para presentarse a las elecciones polticas del pasado marzo, no superando conjuntamente ms que por muy poco el 1% de los votos (cf. Jrme Gautheret, A propos de CasaPound, alencontre.org, 04/01/2018, et Paolo Berizzi, Elezioni Italia, il flop dei neofascisti: Forza Nuova e CasaPound non sfondano, quotidien La Repubblica, 05/03/2018). [ndt A lencontre]

19/ Cinco Estrellas: se trata del Movimiento 5 estrellas, sus iniciales italianas M5S (Movimento 5 Stelle). Esta formacin gobierna Italia con la Liga desde el pasado mes de junio, tras las elecciones de marzo [ndt A lEncontre].

Texto original en francs

Traduccin: Faustino Eguberri para viento sur

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14077



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