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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2018

Somos baratas

Ailynn Torres Santana
OnCuba


Le salimos baratas al pas. Es ms, la mitad de nosotras le sale gratis: una de cada dos mujeres en edad laboral en Cuba realiza, a tiempo completo, un trabajo por el cual no le pagan.

Segn datos oficiales de 2017, el 50 por ciento de las mujeres en edad laboral est fuera de la Poblacin Econmicamente Activa: no cuentan entre las ocupadas (con vnculo laboral formalizado) ni entre las desocupadas (sin vnculo laboral estable, pero buscaron tenerlo). Los hombres en esa condicin son 2 de cada 10, aproximadamente.

Esa mitad de mujeres en edad laboral, segn la legislacin cubana, no trabajan. Segn las estadsticas, no estn econmicamente activas. Segn el discurso poltico, no se incluyen en sectores productivos. Segn una parte del sentido comn, son solo amas de casa.

Es probable que un nmero desconocido pero grande de ellas sea el sostn cotidiano de la fbrica social que son sus hogares: buscan y elaboran los alimentos, consiguen productos de primera necesidad, multiplican los panes y los peces en situacin de escasez creciente y encarecimiento de la vida, se encargan de hijos, hijas, personas enfermas y dependientes en general, planifican la economa domstica, las tareas de los otros, la limpieza y muchas otras cosas. Muchas de ellas tambin luchan en la economa informal. Pero segn las estadsticas, ellas no producen ni trabajan.

La otra mitad, las que supuestamente s son productivas, adems de su trabajo por salario o sus ingresos por autoempleo, dedican ingentes horas a esas mismas actividades en la casa (donde nunca se acaba). Doble jornada femenina es la etiqueta, el eufemismo, que se utiliza para denominar esta circunstancia.

Si trabajan en el sector estatal y son jefas de hogar (en 2030 ms del 50 por ciento de los hogares cubanos estarn encabezados por una mujer), sus ingresos sern del todo insuficientes , y solo podrn complementarlos con el trabajo que no le pagarn: el cuidado de los otros.

Si trabajan en el sector privado, sern menos proclives a contratacin y ms a quedar disponibles. As le pas a Suzel, una cuentapropista de 27 aos, embarazada. No la despidieron, pero su trabajo dur hasta que estuvo a punto de dar a luz. No hubo renovacin del contrato. No tuvo licencia de maternidad.

Segn una encuesta nacional realizada en 2002, cuando se cuentan las actividades cotidianas en el hogar, las cubanas dedican el 71 por ciento de sus horas laborales al trabajo domstico no remunerado. Por cada 100 horas que trabajan los hombres, las mujeres trabajan 120, muchas veces realizando simultneamente distintas actividades de cuidados.

Segn esa misma encuesta, el aporte de los servicios domsticos y de cuidado no remunerados al Producto Interno Bruto (PIB) nacional era de casi el 20 por ciento, superior a la industria manufacturera de ese momento.

La prxima noticia que tendremos al respecto la traern los resultados de una Encuesta Nacional sobre Igualdad de Gnero realizada por el Centro de Estudios de la Mujer y la Oficina Nacional de Estadsticas en 2016. En 2018 an desconocemos los resultados ntegros, pero conocemos algunos; pocos, pero suficientes para avisar lo que viene: las mujeres continan siendo las que dedican notablemente ms tiempo al trabajo domstico no remunerado. Las mujeres adultas, por ejemplo, lo hacen un promedio de 38,38 horas semanales: considerablemente ms tiempo que sus compaeros, en caso de que vivan hombres en el hogar.

En otros pases de la regin se realizan encuestas sistemticas de uso del tiempo. Ellas permiten contabilizar el aporte del trabajo no remunerado a las economas nacionales. Al hacerlo, se cambia el lente poltico sobre la sociedad que se tiene y la que se quiere.

Si se admite que el trabajo impago de cuidados y para la reproduccin de la vida aporta digamos hipotticamente el 12 por ciento del PIB de un pas, hay que empezar a considerar cambios en las polticas pblicas.

Para empezar, habra que reconocer que quienes lo hacen, trabajan. No trabajan en el mercado laboral (estatal o no estatal), no trabajan por salario, pero trabajan. Y no solo trabajan, sino que aportan a la economa nacional: producen fuerza de trabajo, reproducen la vida all donde el Estado ha retrocedido como satisfactor de necesidades sociales, y donde el mercado excluye a la mayora.

En Cuba, cuando no hay cupo para el crculo infantil, siempre hay una mujer que cuida. Cuando hay alguien dependiente de la tercera edad en el hogar, como norma, una mujer se hace cargo. Cuando esa mujer enferma, generalmente otra mujer la cuida.

Deben las amas de casa tener acceso a jubilacin? Deben las mujeres que han cuidado a los hijos, hijas y ancianos a lo largo de su vida tener derecho a compensacin en caso de divorcio, por ejemplo? Deben existir leyes, normas, que obliguen a los hombres a compartir el trabajo de cuidados no remunerado en los hogares? Esas preguntas no tienen una sola respuesta, pero tiene sentido hacerlas, pensarlas, discutirlas. Y hacerlo intencionadamente ahora que vamos a discutir cmo queremos que quede nuestra Constitucin.

Los Lineamientos Econmicos y Sociales del Partido y la Revolucin (2011) reconocieron que el trabajo de cuidados es central en Cuba. El lineamiento 144 advirti la necesidad a enfrentar el envejecimiento poblacional. En efecto, hoy el 20,1 por ciento de la poblacin cubana tiene 60 aos o ms. Despus de los 75 aos el riesgo de demencia, por ejemplo, es de 30 por ciento. Su cuidado es uno de los mayores desafos para la sociedad cubana en el corto plazo.

Sin embargo, los mismos Lineamientos determinan que quienes tengan familia con capacidad para ayudarlos, dejarn de recibir la asistencia. El sistema pblico de cuidados tiene capacidad insuficiente. Las familias deben encargarse. Las mujeres se encargarn. Pero ellas no trabajan, no acumulan jubilacin, no se les reconoce como trabajadoras.

Mara Elena fue caera la primera en Cuba, vanguardia nacional, 55 aos. Madre de una hija y abuela de dos nietos. Tuvo que dejar su trabajo para cuidar a su madre demasiado mayor. No tena la edad requerida de jubilacin. No recibe pensin.

Esperanza fue maestra ejemplar por ms de dos dcadas. Madre de dos hijos que la acompaaban a sus clases nocturnas para alcanzar el ttulo de Licenciada. Cuidadora a tiempo completo por 11 y 15 aos respectivamente de su madre y su padre. Pudo jubilarse con una pensin de 200 CUP (8 dlares) que no le alcanzan siquiera para lo bsico.

Yudith, de 37 aos, s ha podido seguir trabajando aunque es madre de cuatro hijos en Yateras, Granma. Ha podido hacerlo porque contaba con (su) mam, otra mujer en edad laboral en la retaguardia. Si no estuviera su mam, tendra que pagar 150 CUP por cada nio, que es lo que cuesta el crculo privado ms cercano. No podra seguir trabajando.

Cuntas veces hemos sido ellas o escuchado hablar de las Yudith, Mara Elena, Esperanza, Suzel?

El asunto ha sido parte de la agenda poltica de primer orden en otros pases. En Ecuador, por ejemplo, la Constitucin reconoce el trabajo no remunerado de esta forma:

Art. 333.- Se reconoce como labor productiva el trabajo no remunerado de autosustento y cuidado humano que se realiza en los hogares.

El Estado promover un rgimen laboral que funcione en armona con las necesidades del cuidado humano, que facilite servicios, infraestructura y horarios de trabajo adecuados; de manera especial, proveer servicios de cuidado infantil, de atencin a las personas con discapacidad y otros necesarios para que las personas trabajadoras puedan desempear sus actividades laborales; e impulsará la corresponsabilidad y reciprocidad de hombres y mujeres en el trabajo domstico y en las obligaciones familiares.

La proteccin de la seguridad social se extender de manera progresiva a las personas que tengan a su cargo el trabajo familiar no remunerado en el hogar, conforme a las condiciones generales del sistema y la ley.

As, la Constitucin ecuatoriana reconoce que los cuidados no remunerados son tambin trabajo, lo vincula al rgimen de seguridad social, y acredita que el trabajo asalariado no puede estar de espaldas al aseguramiento de la vida.

En el Anteproyecto de la nueva Constitucin de la Repblica de Cuba solo se reconoce el trabajo en su forma pagada. Los artculos del 75 al 80 se ocupan de ello. Refrendan el derecho al trabajo y al trabajo digno. Aseguran el mismo salario por igual trabajo a todas las personas. Prohben el trabajo infantil. Regulan el derecho al descanso, a la seguridad social y a la proteccin. Esos principios son imprescindibles.

Pudieran aadirse otros, tambin imprescindibles. Entre ellos: reconocer al ejrcito de personas en su mayora mujeres que trabajan de forma no remunerada y sostienen al pas, los hogares, las familias; obligar a los regmenes laborales (en todos los mercados de trabajo) a comprometerse con las necesidades sociales y humanas de cuidado; elevar a rango constitucional la promocin de la equidad en los cuidados.

Luego, la Constitucin tendra que asegurar una ley que regule licencias intransferibles para hombres y mujeres para el ejercicio del cuidado, mecanismos institucionales de proteccin de quienes realizan trabajo no remunerado a tiempo completo, y muchas ms propuestas que de seguro emergern para bien, al menos, del 50 por ciento de la poblacin cubana.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/sin-filtro/somos-baratas/



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